Hallows Eve - (El Legado De Una Trilogia Aterradora) episode artwork

EPISODE · Jan 14, 2021 · 54 MIN

Hallows Eve - (El Legado De Una Trilogia Aterradora)

from Biblioteca Del Metal - (Recopilation)

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Después de servirnos el certero “Tales of Terror” (1985), su primer LP, y con éxito en el mundillo de los más acérrimos, el cuarteto de Atlanta lanzaba “Death & Insanity”. Fue grabado y mezclado en su ciudad (JBS), producido por la propia banda y Brian Slagel, contando con Donal Jones como ingeniero. Un trabajo que les dio el empujón definitivo hasta llegar a su obra más difundida, el gran “Monument” (1988), cumbre a la que llegaron mucho más pulidos en el aspecto compositivo, instrumental y sonoro. Tras su tercer LP, desaparecieron del mapa por una buena temporada, dejando como legado una trilogía bastante interesante e intachable. En cuanto al ambiente general de “Death & Insanity”, Hallows Eve nos ofrece un puntazo siniestro, oscuro, un sonido tenebroso salido de las catacumbas, o de la propia “CITY MORGUE” que aparece en esta portada de 1986 (diseñada por el propio grupo con la colaboración de Gerald McLaughlin). En ella se nos muestra al “encargado del local”, portando una curiosa indumentaria aderezada por un sombrero de copa, bastón en la mano derecha y una rata muerta en la izquierda, todo ello exponiendo su risa macabra. El título del trabajo, es lo suficientemente descriptivo para hacerse una idea de la temática general... olor a muerte por todas partes, como espina dorsal del disco. Personalmente, siempre me parecieron un ejemplo de proto-Death, en cuanto al tema macabro se refiere, por ese toque de terror implícito, como de película, que arrastraban desde sus inicios (punto de “horror” que el fugaz proyecto denominado “Exorcist” pudo llevar a la máxima expresión, a la representación perfecta, con su obra “Nightmare Theatre” (1985), y que difícilmente será superado en cuanto a originalidad y concepto) La aventura musical comienza con “Death and Insanity”, con una cabalgada de guitarras en forma de riff asesino y machacón, para pasar inmediatamente y antes de ninguna estrofa, a plantear el estribillo: “Death and insanity, a flicker in the flame, death and insanity are you truly sane?”. La voz de Stacy Andersen acentúa a conciencia ciertas sílabas y no deja lugar a dudas, esto no es Metallica, Exodus o Slayer, aquí hay un vocalista (bastante versátil) que va por otros derroteros y precisamente esa es una de las diferencias que les hace únicos, a pesar de haberse “codeado” con estos grandes durante esa época... (sobre todo en la habitación de cualquier aficionado, ya que el cuarteto que nos ocupa nunca pudo saborear las mieles del éxito al nivel de los citados). El pulso se mantiene durante todo el tema, repitiendo el título de forma constante, y el brevísimo solo de guitarra, a cargo de David Stuart, muestra su influencia neo clásica, sin llegar en ningún momento del trabajo a disparar en onda Shred (por suerte, y porque el nivel de Stuart, aunque marcaba esa dirección, todavía no alcanzaba los parámetros suficientes de técnica o desarrollo de ideas). Continúan el tema hasta desaparecer mediante un fade out, de forma instrumental, con el riff que introdujo al tema y que da soporte al estribillo. Curiosa forma de comenzar un disco, dando sensación de obra conceptual. “Goblet of Gore” muestra una faceta completamente distinta, una pista plagada de cambios de ritmo. Mediante un desarrollo instrumental a golpe de medio tiempo, con unos marcados acentos de batería, un chorro de notas desbocadas (lanzadas por Stuart) desembocan en un nuevo riff, que encaja una melodía de corte tenso. De pronto, los amigos comienzan a exponer su Speed. Una voz más comedida, que va creciendo en mala leche, se propaga por las estrofas hasta llegar a una parte casi punk y prácticamente recitada (con voz cargada),todo sumado a unos interesantes contratiempos con mordentes, marcados en la caja. La parte, como mínimo, es bastante original. En el momento 2:27 cambian de tercio, riff asesino (otra vez), con esa aparente suciedad de la que hacen gala Hallows Eve en este trabajo. Los cambios se suceden sin parar, incluso hay un fragmento muy certero donde se oyen voces al unísono, en plan potente. “Posiblemente”, pertenezcan al “elenco” que en los créditos aparece denominado como “The People” on Goblet Of Gore”, nueve personas encabezadas por Stacy Andersen, incluyendo al bajista tommy Stewart y al guitarrista de la banda, terminando la lista con el propio Brian Slagel. Un cambio muy rápido, que recuerda vagamente a los Slayer de “Show no Mercy”, da paso al riff que soporta el solo de guitarra. Salvo un cambio instrumental de carga melódica, el resto del tema se desarrolla con estructuras ya mostradas en el mismo. El final es bastante atípico, pues llega a dar la sensación de que esto no se va a terminar nunca. “Lethal Thendencies” es, a ciencia cierta, la canción más conocida de este trabajo (junto con D.I.E.). Ritmo machacón, subdividido a corcheas y acentuando la tercera de cada tres... tun tun Chan- tun tun Chan- tun tun Chan – tun tun Chan – tun tun Chaan... imposible dejar de menear el pie o la cabeza. La voz no deja lugar a dudas, el cantante comienza a mostrarnos su faceta más bestia, llegando a “sugerir” la onda Growl, dejando las melodías para otro momento. La cosa cambia un poco en el estribillo, donde es ciertamente más relajada, recitada y melódica. El tema no da lugar a respiro, apoyando el ritmo machacón con dobles bombos y redobles. El solo está dibujado sobre otro tipo de base, más subdividida, creando sensación de rapidez (pero la claqueta no ha variado, ni lo hace en el resto de cambios del track). Un giro thrasher (con voz muy potente, rugiente y contenida), se desmarca de la onda general del tema, que a partir de aquí transcurre sin sorpresas hasta finalizar, con ese potente feel desarrollado por la banda en el que se está considerado uno de sus himnos. “Obituary” es una pieza de guitarra clásica, una pequeña obra en manos de David Stuart que navega por diferentes tonalidades, con un bonito final de armónicos. Es una nota realmente positiva y sorprendente en este trabajo, y aunque goza de título propio (descriptivo a más no poder, en la línea de la banda), parece actuar como introducción del siguiente corte. “Plea of the Aged” comienza con golpes en los timbales. Durante una parte instrumental bastante sobria, el baterista Tym Helton se erige en protagonista mediante un groove seguro, en su sitio, ornamentado con redobles. Un cambio rápido con diversos estados de ánimo, precede a la estrofa, donde la voz se desenvuelve a gran velocidad, tipo trabalenguas. El machacón estribillo declara lo siguiente: “Remember me, hear my plea, time's drawing nigh for me to die...”. Nada nuevo bajo el sol, más muerte en cada surco. Los redobles de timbal base acrecientan la tensión de ultratumba de lo que parece una declaración antes de dejar este mundo. Partes rápidas se desarrollan a partir de aquí, sumadas a un solo de guitarra que termina en un pequeño y exquisito detalle de melodías dobladas. Estribillo y un nuevo cambio a toda pastilla, donde el vocalista tiene tiempo de labrar sus últimas “plegarias”. “Suicide”. Al oír este número compuesto por el bajista Tommy Stewart, alguien podría pensar que estamos frente a un tema de “Stormtroopers of Death”, “Nuclear Assault” (debutantes ese año con “Game Over”) o algo parecido. Pero simplemente se trata del corte más rápido de este trabajo. La onda hardcoreta hace omnipresencia y las velocidades que rozan lo vertiginoso (para esa época y estilo), ciertamente comparables a las que Slayer imprimieron en “Necrophobic”, son absolutamente protagonistas (velocidad, no hablamos de técnica ni estilo, mucho menos de calidad compositiva). Voy a intentar definirlo, porque me parece interesante que les dé tiempo a tantas cosas en lo poco que dura el track: Entra una guitarra con riff acelerado y punkarra, con marcas acompañadas por cortes asesinos. El bajo, sobre la tercera cuerda al aire, parece una motosierra, cubriendo a las guitarras y arropando a la batería, en un efecto muy logrado para este tipo de tema. No, no canta Wattie de “The Exploited”, es el amigo Stacy. Después de la parrafada entrecortada de la estrofa (por llamarle algo), entra el estribillo, también muy marcado, donde la batería añade plato de acompañamiento, en una variante simple pero efectiva. Repiten la jugada, y lanzan una estrofa más, para desembocar en el estribillo (instrumental, power chords a pelo). Tras un breve berrido se da paso al fugaz solo de guitarra, que en los escasos 7 segundos que dura, consigue captar una buena toma por parte de Stuart. El guitarrista no ha perdido el tiempo. Estribillo, estrofa y estribillo, y se acabo. 1:17. Si, ya sé que hay “temas” de 3 segundos, y de 34, pero esto tampoco está mal... y además cumple una estructura. Ojo, en el Cd original lanzado por Metal Blade en 1994, viene conectada con el siguiente tema, formando una sola pista (es un fallo en la edición, claramente), con la duración total de 8:20. Las siglas “D.I.E” (título del siguiente track) sintetizan la frase “Death in Effect”, cuya letra viene más o menos a intentar transmitir que debemos ser dueños de nuestros actos, y no dejarnos manipular. Una introducción de corte misterioso (dos simples notas con un bajo semidistorsionado), da paso al riff, que todavía adquiere una variante (fácil, desde luego, no lo hacían). Guitarra que se clava en la carne como una garra. El cuarteto comienza a cabalgar, Heavy/Thrash ochentero, con una forma de recitar muy limpia y potente. El estribillo, cargado de coros, es efectivo, pegadizo. Un cambio donde la batería suena contundente y con gran sonido de caja, genera unos ambientes hostiles, de oscuridad, para dar paso al solo de guitarra. Se adivinan ecos de los hachas de Slayer en la jugada, a lo “Crypts of Eternity” (en cierta medida), demostrando la versatilidad y “ojo clínico” de David Stuart, un músico más que competente realizando sus labores (a pesar de no ser ninguna eminencia). Tras un cambio instrumental simple y refrescante (muy logrado), retoman el riff de entrada para continuar su masacre, hasta la frase final, donde el tema muere de forma cortante. Otro de los himnos de Hallows Eve. “Attack of the Iguana” es un tema instrumental, introducido por un riff cargado de notas, cuya idea se va más o menos repitiendo, con variantes. Llegado el momento, entra la misma parte pero con la batería doblando los golpes, en machacada Speed/Thrash. Un cambio en medio tiempo, con buenos juegos y apoyos de batería, nos lleva a desembocar en frases frigias de Stuart, para terminar el tema en un acorde final, más digno de AC/CD que de una banda Thrash. “Nefarious” comienza como tema a medio tiempo, pasando a doblarse el tempo en la estrofa. “Torture, waiting to die, torment, you scream and you cry, evil, in my eyes, death... in the black of the night”. Así se las gasta el amigo Stacy en el estribillo, en el tema del disco donde la voz abarca más registros. A partir de aquí, cambios cañeros, con una parte curiosa, donde hay un alarido que se nos muestra cuatro veces, replicado en cada una de ellas por los fraseos de la guitarra. Excepto la última, que espera al límite para introducir el solo. Y más voz desgañitada, sin que la velocidad y fuerza disminuyan un solo ápice. De 3:14 a 3:18, un mini puente, una pequeña “joyita”, por parte de la banda, especialmente aderezada por el gruñido de bajas frecuencias que se nos muestra y que bien puede pasar desapercibido en una escucha aleatoria. Continúa con la repetición de algunas estructuras y así hasta terminar el corte, no sin antes incluir otro solo de guitarra. Destacar las voces que Stacy se hace a sí mismo, como contestación en los estribillos, a modo de delay, salvajes. Y el final sorpresivo del tema. “Nobody Lives Forever”. Aunque la referencia a la vida está contenida en este título, no es sino para indicar que precisamente, todos vamos a morir. (Hecho indispensable en el trabajo que nos ocupa). Comienzan con un patrón 3-3-2, repetitivo, acentuado esta vez esta vez sobre la primera de cada una de ellas. Tal vez, algo en la nostálgica armonía, en las melodías, hacen presagiar que se acerca el final. El tema se desarrolla a ritmo cañero, velocidad constante, y Stacy Andersen vuelve a ofrecernos una faceta bastante desenfadada, como si estuviese hablando a voces, casi sin respiro. Un puente que contiene coros muy marcados al principio de cada verso da paso al estribillo. La voz, registro grave, casi hablado, nos dice que nadie vive para siempre, que es imposible durar demasiado. Algo muy lógico pero que no está mal tener presente (aunque sea para disfrutar al máximo). Tras el segundo estribillo, un riff de trazas veloces introduce diferentes partes en líneas similares, hasta desembocar en el último estribillo, con un par de gritos cortantes del vocalista sobre la última palabra de la frase (long) y lo que parece un “no” añadido. Uno de los mejores números de este disco, sin duda, colocado en lugar estratégico y firmado de nuevo por el bajista Tommy Stewart. Y con “Death and Insanity (Reprise)”, se cierra esta aventura, que sin pretender presentarse como conceptual, puede conseguirlo completamente. El tema aparece mediante un “Fade In”, con toda la banda en juego esta vez, presentando una reducción del corte inicial, con los fugaces coros en plan más salvaje y desbocado. A su vez, se añade una melodía de guitarra casi al final y algunos chillidos con la palanca, posiblemente emulando a las voces del más allá (en un efecto muy logrado), y “muriendo” con el correspondiente “Fade Out”. Hallows Eve no inventaron nada. Pero es innegable que mediante su propuesta aportaron un interesante color a la escena, ayudando a abrir la mente de fans y músicos, y unificando de alguna manera aspectos de diferentes estilos. Son otro de los grupos que me hicieron (y hacen) disfrutar, y que en 2005 lanzó un nuevo trabajo, continuando su estela con reediciones y más material nuevo. Mi valoración para “Death & Insanity”: 4 cuernos. Este pedazo de disco no se merece menos ni en broma

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