EPISODE · Jun 7, 2013 · 24 MIN
Pregón de las Fiestas Patronales de San Juan Bautista 2013
from Arucas Fonoteca
Milagrosa Caubín pregonó el pasado viernes 7 de junio por la noche las Fiestas Patronales de San Juan Bautista 2013. La directora de la Fundación Canaria Mapfre Guanarteme de Arucas recordó a su padre, Fernando Caubín, médico de Arucas y dijo que “Aunque parece increíble, todavía hay personas que me dicen que siguen el tratamiento que mi padre les recetó hace más de treinta años”. Milagrosa habló de su familia, de su trabajo en la fundación, de la Arucas que la vio nacer e hizo referencias históricas sobre la importancia que algunas mujeres tuvieron en la vida y muerte del santo patrono, porque quizás el sentido mágico de muchos de los rituales de la noche de San Juan, dijo, no tengan tanto que ver con las tradiciones paganas, a las que normalmente se les atribuye, como a distintos hechos acaecidos en la vida de nuestro patrono. PREGÓN DE LAS FIESTAS DE SAN JUAN BAUTISTA DE ARUCAS 2013 LA MUJER Y LAS FIESTAS DE SAN JUAN EN ARUCAS No sé si soy la persona más adecuada para hacer el pregón de las fiestas de San Juan del año 2013, pero fue para mí un gran honor que me eligieran, un honor que no pude rechazar, porque sé que una de las razones de esta elección ha sido como muestra de cariño y reconocimiento hacia mi trabajo y hacia el de las personas que trabajan conmigo. Gracias a los que me propusieron, gracias a los que aceptaron la propuesta y gracias a los que están esta noche aquí para oírlo. Otro de los motivos de mi elección es que soy aruquense y eso sin duda es una buena razón. Nací en esta ciudad, en la calle de San Juan, fui bautizada, hice la Primera Comunión y me confirmé en la iglesia de San Juan Bautista de Arucas. Me casé hace 40 años con un hombre maravilloso que se llama Juan, cuyo lugar de nacimiento también es este municipio, igual que lo es el de mis hijas. Antes de irme a vivir a Las Palmas de Gran Canaria nuestra familia compró una casa en un pueblo de Arucas, San Andrés, (“la mejor playa del mundo”) en donde vivimos la mitad del año, así que nunca he dejado de vivir en esta ciudad. Me une a este municipio de una forma especial el cariño y el respeto que sus habitantes después de 26 años de su muerte, muestran hacia mi padre, Fernando Caubín, el médico de Arucas. Aunque parece increíble, todavía hay personas que me dicen que siguen el tratamiento que mi padre les recetó hace más de treinta años. Les agradezco esa fidelidad, ese cariño y ese respeto. Cuando me propusieron trabajar en la Fundación MAPFRE GUANARTEME organizando actividades culturales y sociales en su sede de Arucas, fue para mí una gran sorpresa. Después de meditarlo acepté el reto y creo que no me equivoqué, porque esta ciudad ha respondido implicándose activamente en el programa de actividades que propuse, pero sobre todo, porque este trabajo me ha permitido contactar directamente, de nuevo, con sus habitantes. Es muy agradable venir todas las mañanas a trabajar a Arucas. Lo primero que hago al salir del aparcamiento es ver la iglesia, después camino despacito debajo de los dos pinos canarios que hay en la entrada del parque de la Paz, oyendo cantar a los pájaros, respiro profundamente y me lleno de energía para todo el día. Es como llegar a esa ciudad de película americana en donde todos se conocen y se saludan, hay quien se me acerca para decirme que me oyó hablar en la radio, otros para contarme anécdotas o para hacerme alguna consulta. Arucas está más bonita que nunca. Las casas pintadas de colores resaltan la belleza y el trabajo de la piedra. Las flores y terrazas que llenan sus calles le dan una vida que hasta ahora nunca había tenido y lo mejor de esto es que, al contrario que en las películas americanas, no es una ciudad de cartón sino de verdad. Sé que hay muchas cosas que no están bien y que no funcionan como deberían pero, si ustedes me lo permiten, eso lo dejo para contarlo en otra ocasión. Incluso puede que tengamos suerte y se solucionen antes. Otra razón por la que estoy hoy aquí, y así me lo dijeron los organizadores, es porque soy mujer. Soy una mujer en una familia de mujeres, tengo tres hermanas, tres hijas y la casa en la que nací ha pasado de generación en generación de una mujer a otra. Fue hecha para mi tatarabuela, de ella pasó a mi bisabuela, a mi abuela, a mi madre y ahora vive en ella una de mis hermanas. Además esta misma semana he sabido que mi primer nieto será una niña. Por eso y porque es un tema poco conocido, decidí dedicar este pregón al papel que la mujer ha tenido en las Fiestas de San Juan en Arucas. Comenzaré con unas referencias históricas sobre la importancia que algunas mujeres tuvieron en la vida y muerte del santo, porque quizás el sentido mágico de muchos de los rituales de la noche de San Juan no tengan tanto que ver con las tradiciones paganas, a las que normalmente se les atribuye, como a distintos hechos acaecidos en la vida de nuestro patrono. Según el evangelio, Juan el Bautista reprochó al rey Herodes que se hubiese casado con Herodías, la mujer de su hermano. Herodías, a la que no le gustó esta crítica decidió vengarse. Así que, cuando Herodes después de haber visto bailar a la hija de Herodías le dijo: “Pídeme lo que quieras y te lo daré, aunque sea la mitad de mi reino", ésta, siguiendo las indicaciones de su madre, le pidió la cabeza del Bautista. Salomé, que es el nombre de la mujer que causó la muerte del santo, ha servido de inspiración a escritores y músicos, y a pintores de todos los tiempos que la han representado con la cabeza de San Juan Bautista en una bandeja o realizando su famoso baile de los siete velos con el que hechizó a Herodes. Quizás por eso la noche de San Juan tenga mucho que ver con tradiciones que hablan de brujas bailando alrededor del fuego, como en la isla de La Palma, o de ahuyentar a las brujas, entendiendo como tal, a mujeres malvadas a las que se les atribuye, entre otros poderes, el de manipular a los hombres para que cumplan sus deseos, como hizo Salomé. Puede que por eso en Galicia se diga que en San Juan las meigas (brujas) huirán. O como se dice en Canarias: las brujas por esta noche no tendrán en que cabalgar que le quemaron la escoba que barría en el pajar. En otras zonas es costumbre incluso colgar plantas en las puertas para espantarlas. Estas tradiciones relacionadas con las brujas se mezclan con otras en las que también las mujeres son las protagonistas, se dan en muchas regiones con diferentes matices. Hacen referencia a hechizos para conservar la belleza, para conseguir marido o para favorecer la fertilidad de la mujer. Esta última, la que hace mención a la fertilidad, se relaciona con el ciclo de la vida en la naturaleza. Pero creo que no podemos olvidar que la madre de San Juan se quedó embarazada a una edad muy avanzada, cuando se suponía que ya no podía tener hijos. Así que pedir por la fertilidad en la noche de San Juan es probable que tenga más de una interpretación. La celebración del día de San Juan contiene todos los elementos que podemos encontrar en una fiesta: El mágico, del que acabamos de hablar, y que ha ido recuperando importancia en los últimos años. El religioso, el menos importante en esta ciudad. Se reduce a la función religiosa, a la procesión y poco más. El festivo, que es el elemento central de esta fiesta. Es una celebración que gira en torno a la diversión. Está clasificada, en cuanto a su organización en el listado de fiesta que publica la FEDAC, como una fiesta de instituciones civiles. En todos estos aspectos la mujer ha ocupado una parte muy importante, pero encubierta, muy poco conocida. Solo quedan testimonios orales y en algunos casos documentación gráfica. Para poder hacer el pregón he tenido que recurrir a mis recuerdos y al de muchas mujeres del municipio que me han ayudado y a las que desde aquí se los agradezco. Porque este es un pregón leído por una mujer, en el que han participado muchas mujeres. Quiero dejar claro que mi intención es contar como participaban las mujeres en las fiestas y como esa participación ha ido cambiado a lo largo del tiempo. Que nadie se confunda, no es una queja, las mujeres y niñas de mi época y de otras anteriores, disfrutábamos de las fiestas ni más ni menos que los niños y hombres que la compartían con nosotras, pero eso sí, de forma diferente. En primer lugar abordaré la participación de la mujer en lo religioso. Han sido ellas las que arreglaban los santos, decoraban los tronos y la iglesia, aunque no de forma exclusiva. Como en todos los ámbitos, la mujer fue tomando cada vez más protagonismo. Si hace unos años Mª Teresa Suárez o su suegra se encargaban de vestir a la virgen del Rosario, que como compatrona acompaña al santo, en la actualidad es una mujer Esther Marrero la que se ocupa de todo: de la liturgia, la decoración de la iglesia, el arreglo de los tronos, organizar la limpieza, etc. Tanto cuando eran distintas familias las que se encargaban de mantener limpia la iglesia ocupándose cada una de una capilla, como ahora, cuando son cuadrillas de voluntarios los que se encargan de ponerla en condiciones para la festividad del patrono, ha predominado el número de mujeres encargadas de estos menesteres. También eran ellas las que mayoritariamente componían los coros que participaban durante la función religiosa. No podemos olvidarnos de una en concreto: sor Argimira, que durante los últimos años ha sido quien ha llevado la voz cantante. Las mujeres, desde que yo recuerdo y así me lo confirmaron mis informantes, ocupaban un lugar destacado en la procesión acompañando a la compatrona y al santo. Sin embargo, esto no fue siempre así. En las imágenes que tenemos de las procesiones de finales del XIX alrededor de los tronos de la Virgen y del santo, y en lo que se aprecia del resto de la procesión, solamente hay hombres. A ellas las vemos a un lado de la calle o dentro del parque, cubiertas con mantillas canarias, como espectadoras, viendo pasar los tronos. No es de extrañar si observamos que en las fotografías que retratan los actos públicos de esos años no hay mujeres participando sino unas pocas observando. Esto por supuesto no es privativo de Arucas sino que corresponde a una época. Por lo que podríamos pensar que quizás la participación de la mujer en las procesiones, acompañando los tronos, comienza en el siglo XX. No podemos olvidarnos que hace unos 30 o 40 años las mujeres no asistían a los entierros. Aún recuerdo quién fue la primera mujer que asistió a un entierro en Arucas y el revuelo que se formó. Cuando por fin se incorporaron a las procesiones ocupando un lugar destacado lo hicieron tocadas de forma diferente. Las que acompañan al santo llevan mantillas canarias mientras que las que van alrededor del trono de la Virgen lo hacen ataviadas con mantillas españolas blancas. Pero esto tampoco fue siempre así. A mediados de 1900 las mantillas españolas eran negras, aunque al contrario que en Semana Santa donde se viste de negro, los vestidos en San Juan destacaban por sus estampados y colorido. Hace unos tres años se produce el cambio más importante, por primera vez las mujeres participan como porteadoras del trono, tarea que hasta ahora era exclusiva de los hombres. Acompañan a sus novios y hermanos o quizás son ellas las que toman la iniciativa y ellos los que las acompañan. Pero la mayor aportación de las mujeres en el ámbito de lo religioso ha sido transmitir las tradiciones que pasan de madres a hijos. Ellas son las que les ensañan el valor religioso de la fiesta, a rezar al santo y les llevan de la mano a la procesión. En el ámbito doméstico se ocupaban de todo. Se encargaban de preparar la vestimenta con la que toda la familia asistía a los actos del día del patrono. Teniendo en cuenta que empezaba el verano, solía ser la mejor ocasión para estrenar un vestido, la mayoría de las veces confeccionado por ellas mismas o encargado a una modista. Este era uno de los secretos mejor guardados, nadie debía saber cómo era, había que sorprender el día del estreno. Una señora me contó que para ella uno de sus mejores recuerdos era cuando, cada año unas semanas antes de San Juan, iba con su madre a comprar la tela para hacerse el vestido para la fiesta. También engalanaban las casas con banderas en los balcones y ventanas, y flores y ramas en las fachadas. Preparaban la comida para los de la casa y los que venían de afuera. La fiesta de San Juan es una fiesta de ámbito comarcal que atrae a visitantes de otros municipios. En algunas familias la costumbre era hacer puchero canario, por ser este un plato abundante. En otras, como era una ocasión especial, se solía poner carne que era el alimento más codiciado, o engordar un pollo que se mataba para ese día. Con las papas de verano que estaban en peores condiciones se hacía pan de papa. En este apartado gastronómico no podemos olvidarnos de los dulces típicos: el pan de limón, los trozos, matrimonios y por supuesto los famosos biscochos de Arucas. Había quién los hacía en su casa y quien los encargaba. En este último caso era habitual que el que los encargaba aportara parte de los ingredientes. Todo el mes de junio dulceras y modistas no paraban de trabajar. Hemos hablado de la mujer en el ámbito de lo religioso y doméstico, como la encargada de la intendencia por decirlo de alguna manera, ocupada en unos quehaceres indispensables pero poco valorados. Ahora nos vamos a referir a la parte pública, cuando se hacía visible, cuando participaba directamente y se convertía en el centro de atención. Esto no sucede hasta el siglo XX porque anteriormente no participaban en los actos públicos. Su participación consistía en ser la reina de la fiesta, en ocupar un lugar preferente en las carrozas que desfilaban en las batallas de flores o en su protagonismo en los juegos florales que se celebraron en dos ocasiones en 1962 y en 1971. Estos juegos consistían en premiar obras literarias. En la ceremonia de entrega de premios, que estaba rodeada de gran la solemnidad, participaba la reina de la Fiesta. Ellas fueron por este orden, Mª Delia Marrero Brito y Mª Dolores Martín Artiles. La mujer no participaba en la organización directa de la fiesta. Solo hubo una, Cándida Bosch, la única mujer que por iniciativa propia organizó algunas actividades, pero fue la excepción. Tampoco participaban del jolgorio y las parrandas, el ron era cosa de hombres. Pero sí disfrutaban en la noche de San Juan de la posibilidad de retrasar el horario de regreso a sus casas, se les permitía llegar después de que acabasen los fuegos. Su participación plena en todo lo que a la organización se refiere no tiene lugar sino cuando se incorpora a la vida pública, cuando por primera vez ostenta un cargo político. Es entonces cuando puede decidir e implica a todo el colectivo de mujeres para que opine y asesore en la celebración. Por primera vez asiste a una procesión no como acompañante sino por derecho propio, con nombre y apellido, como concejala elegida por el pueblo. La primera concejala de una corporación fue Pino Ruiz en el año1979 que ocupó la delegación de Cultura. También fue la primera Alcaldesa Accidental del Ayuntamiento de Arucas. A partir de entonces varias mujeres han ocupado distintas concejalías, y asisten a la procesión junto a la comitiva municipal. Hasta hoy ninguna mujer ha ocupado la concejalía de festejos, pero desde la de cultura y otras concejalías han dejado sentir su influencia. No puedo dejar de mencionar, en un pregón dedicado a las mujeres, a las pregoneras de esta fiesta. La primera mujer que leyó un pregón en Arucas fue en el año 1996 Mª del Carmen Batista Dávila, cuatro años más tarde, en el año 2000, lo hizo Mª del Carmen Benítez de Lugo y Massieu. Desde ese momento, excepto en una ocasión, ha existido una alternancia de pregoneros y pregoneras. Las pregoneras han sido: Esperanza Aguirre Gil de Biedma (2002), Fefé Almeida Cabrera (2004), Mª Luisa Muguerza Mutiloa (2006), Lourdes Ramos Pelayo (2008) y Elisa Mª de la Luz Llebry Henríquez (2011). Como dije al principio, este pregón contiene parte de mis recuerdos, recuerdos que son comunes a los de otras muchas personas. Recuerdos de una fiesta muy divertida, de juegos y marionetas en la Plaza de San Juan, de hermosas carrozas en las que tan bien lo pasé, de cochitos de choque. Ayudando a mi abuela a poner la bandera en el balcón y oyendo sus historias. Recuerdos de aquel helado artesano que como era tan trabajoso, pero tan bueno, se hacía cada año en una casa distinta y era motivo de reuniones familiares con primos y primas. Recuerdos de mi madre poniéndome una cadena con una medalla sobre el traje que estaba estrenando. Recuerdos de la noche de San Juan en la que subiendo hacia Arucas contaba las hogueras con mis hijas, recuerdos de la primera vez que las llevé a la romería. Recuerdos de toda la familia reunida para ver los fuegos en la azotea de la casa de mis padres y, recuerdos y recuerdos y todos son buenos. Pero los tiempos han cambiado. La importancia de estos cambios es muy fácil de entender analizando una de las estrofas de la famosa canción “Para Arucas voy” que dice: Una novia muy bonita tengo que conseguir yo que su padre tenga cuartos y agua en el albercón, que sepa hacer el sancocho con un buen mojo picón y que me lave la ropa y que me haga el amor. Ahora son las mujeres las que buscan un novio guapo, que sepa hacer el sancocho con un buen mojo picón (algunos ya han aprendido a hacerlo mejor que nosotras), que nos mimen y nos quieran, que nos laven la ropa y si saben planchar un punto más a su favor. Pues sí, los tiempos han cambiado y ahora todos, mujeres y hombres, o casi todos, compartimos de igual manera la celebración de San Juan. Así que vamos a disfrutar de las fiestas, no como lo hacíamos antes con giras a Santa Flora o a la Hoya de San Juan sino con otras actividades que aún perduran como las ferias de ganado y las hogueras y otras nuevas como el baile del maúro. Lo haremos todos juntos pues hoy mujeres y hombres compartimos los mismos espacios, las mismas diversiones, los mismos tiempos y el mismo ron. Ahora no es la mujer la primera en abandonar la fiesta, su papel no se limita al ámbito doméstico ni a exponer su belleza sino que participa de igual manera en su organización y disfrute. Hace poco me enteré que los vecinos de Arucas solían felicitarse unos a otros el día de San Juan porque era el día de su patrono, así que felicidades a todos los aruquenses, no solo a los del casco sino a los de todos los barrios y pueblos del municipio desde Cardones y Santidad a la Goleta y Transmontaña o de los Portales y San Francisco Javier a los pueblos de la costa, porque San Juan es también su patrono. Felicidades y cantemos todos juntos, que es la mejor forma de empezar la fiesta Para Arucas voy para Arucas voy a la fiesta que San Juan llegó… Milagrosa Caubín Martín Pregonera de las Fiestas de San Juan Bautista de Arucas. 2013 PREGÓN DE LAS FIESTAS DE SAN JUAN BAUTISTA ARUCAS 2013 LA MUJER Y LAS FIESTAS DE SAN JUAN EN ARUCAS Milagrosa Caubín Martín Pregonera de las Fiestas de San Juan Bautista de Arucas. 2013
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