EPISODE · Jun 6, 2024 · 8 MIN
Reflexión jueves 6 de junio de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
from Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia. · host Padre Juan Diego Ruiz Arango.
Hb 10,12-23 Tenemos un gran sacerdote al frente de la casa de Dios Lectura de la carta a los Hebreos HERMANOS: Cristo ofreció por los pecadores, para siempre jamás, un solo sacrificio; está sentado a la derecha de Dios y espera el tiempo que falta hasta que sus enemigos sean puestos como estrado de sus pies. Con una sola ofrenda ha perfeccionado para siempre a los que van siendo consagrados. Esto nos lo atestigua también el Espíritu Santo. En efecto, después de decir: «Así será la alianza que haré con ellos después de aquellos días – dice el Señor-: Pondré mis leyes en sus corazones y las escribiré en su mente». añade: «Y no me acordaré ya de sus pecados ni de sus crímenes». Donde hay perdón, no hay ofrenda por los pecados. Hermanos, teniendo entrada libre al santuario, en virtud de la sangre de Jesús, contando con el camino nuevo y vivo que él ha inaugurado para nosotros a través de la cortina, o sea, de su carne, y teniendo un gran sacerdote al frente de la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero y llenos de fe, con el corazón purificado de mala conciencia y con el cuerpo lavado en agua pura. Mantengámonos firmes en la esperanza que profesamos, porque es fiel quien hizo la promesa. Palabra de Dios. Salmo Sal 40(39),6.7.8-9.10.11 (R. 8a.9a) R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad. V. Cuántas maravillas has hecho, Señor, Dios mío, cuántos planes en favor nuestro; nadie se te puede comparar. Intento proclamarlas, decirlas, pero superan todo número. R. V. Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, y, en cambio, me abriste el oído; no pides sacrificio expiatorio. R. V. Entonces yo digo: «Aquí estoy -como está escrito en mi libro- para hacer tu voluntad». Dios mío, lo quiero, y llevo tu ley en las entrañas. R. V. He proclamado tu salvación ante la gran asamblea; no he cerrado los labios; Señor, tú lo sabes. R. V. No me he guardado en el pecho tu defensa, he contado tu fidelidad y tu salvación, no he negado tu misericordia y tu lealtad ante la gran asamblea. R. Aclamación R. Aleluya, aleluya, aleluya. V. Mirad a mi siervo, a quien sostengo; mi elegido, a quien prefiero. Sobre él he puesto mi espíritu, para que traiga el derecho a las naciones. R. Evangelio Lc 22,14-20 Esto es mi cuerpo. Esta copa es la nueva alianza, sellada con mi sangre Lectura del santo Evangelio según san Lucas Llegada la hora, se sentó Jesús con sus discípulos y les dijo: -«He deseado enormemente comer esta comida pascual con vosotros, antes de padecer, porque os digo que ya no la volveré a comer, hasta que se cumpla en el reino de Dios». Y, tomando una copa, pronunció la acción de gracias y dijo: -«Tomad esto, repartidlo entre vosotros; porque os digo que no beberé desde ahora del fruto de la vid, hasta que venga el reino de Dios». Y, tomando pan, pronunció la acción de gracias, lo partió y se lo dio, diciendo: -«Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros; haced esto en memoria mía». Después de cenar, hizo lo mismo con la copa, diciendo: -«Esta copa es la nueva alianza, sellada con mi sangre, que se derrama por vosotros». Palabra del Señor.
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Hb 10,12-23 Tenemos un gran sacerdote al frente de la casa de Dios Lectura de la carta a los Hebreos HERMANOS: Cristo ofreció por los pecadores, para siempre jamás, un solo sacrificio; está sentado a la derecha de Dios y espera el tiempo que falta hasta que sus enemigos sean puestos como estrado de sus pies. Con una sola ofrenda ha perfeccionado para siempre a los que van siendo consagrados. Esto nos lo atestigua también el Espíritu Santo. En efecto, después de decir: «Así será la alianza que haré con ellos después de aquellos días – dice el Señor-: Pondré mis leyes en sus corazones y las escribiré en su mente». añade: «Y no me acordaré ya de sus pecados ni de sus crímenes». Donde hay perdón, no hay ofrenda por los pecados. Hermanos, teniendo entrada libre al santuario, en virtud de la sangre de Jesús, contando con el camino nuevo y vivo que él ha inaugurado para nosotros a través de la cortina, o sea, de su carne, y teniendo un gran sacerdote al frente de la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero y llenos de fe, con el corazón purificado de mala conciencia y con el cuerpo lavado en agua pura. Mantengámonos firmes en la esperanza que profesamos, porque es fiel quien hizo la promesa. Palabra de Dios. Salmo Sal 40(39),6.7.8-9.10.11 (R. 8a.9a) R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad. V. Cuántas maravillas has hecho, Señor, Dios mío, cuántos planes en favor nuestro; nadie se te puede comparar. Intento proclamarlas, decirlas, pero superan todo número. R. V. Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, y, en cambio, me abriste el oído; no pides sacrificio expiatorio. R. V. Entonces yo digo: «Aquí estoy -como está escrito en mi libro- para hacer tu voluntad». Dios mío, lo quiero, y llevo tu ley en las entrañas. R. V. He proclamado tu salvación ante la gran asamblea; no he cerrado los labios; Señor, tú lo sabes. R. V. No me he guardado en el pecho tu defensa, he contado tu fidelidad y tu salvación, no he negado tu misericordia y tu lealtad ante la gran asamblea. R. Aclamación R. Aleluya, aleluya, aleluya. V. Mirad a mi siervo, a quien sostengo; mi elegido, a quien prefiero. Sobre él he puesto mi espíritu, para que traiga el derecho a las naciones. R. Evangelio Lc 22,14-20 Esto es mi cuerpo. Esta copa es la nueva alianza, sellada con mi sangre Lectura del santo Evangelio según san Lucas Llegada la hora, se sentó Jesús con sus discípulos y les dijo: -«He deseado enormemente comer esta comida pascual con vosotros, antes de padecer, porque os digo que ya no la volveré a comer, hasta que se cumpla en el reino de Dios». Y, tomando una copa, pronunció la acción de gracias y dijo: -«Tomad esto, repartidlo entre vosotros; porque os digo que no beberé desde ahora del fruto de la vid, hasta que venga el reino de Dios». Y, tomando pan, pronunció la acción de gracias, lo partió y se lo dio, diciendo: -«Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros; haced esto en memoria mía». Después de cenar, hizo lo mismo con la copa, diciendo: -«Esta copa es la nueva alianza, sellada con mi sangre, que se derrama por vosotros». Palabra del Señor.
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