El duende rojo

PODCAST · fiction

El duende rojo

El Duende RojoHace mucho, pero mucho tiempo, cuando Ocotal no era más que unas pocas casas, salía traer leña en unos burritos, que mi padre Isidro, que en paz descanse, tenía al otro lado del Río Grande, a como le llamamos al Río Coco.El caso es que cuando iba bajando la cuesta a caer al puente observé que al otro lado del río estaba una vaca sin cabeza, sangrando a chorros, como borbollones de agua que fluyen de un cerro barrialoso. Pero como los Pedros no somos dejados; sino que valientes y hombre de fe, cogí la verga de toro, la reata con que se le pega a los animales para que se apresuren, y me dirigí con los burritos hacia la vaca sin cabeza, y una vez que estuve cerca ya no había nada, buscaba por todos lados, pero no miraba ni las huellas de aquella animala decapitada.— ¡Ve! —me dije—, esa criatura del demonio me tuvo miedo. Es que los Pedros somos pencones, son chochadas, hom...Pensando estaba cuando de pronto vi entre medio de unos charrales una semejante gallina como del

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El Duende RojoHace mucho, pero mucho tiempo, cuando Ocotal no era más que unas pocas casas, salía traer leña en unos burritos, que mi padre Isidro, que en paz descanse, tenía al otro lado del Río Grande, a como le llamamos al Río Coco.El caso es que cuando iba bajando la cuesta a caer al puente observé que al otro lado del río estaba una vaca sin cabeza, sangrando a chorros, como borbollones de agua que fluyen de un cerro barrialoso. Pero como los Pedros no somos dejados; sino que valientes y hombre de fe, cogí la verga de toro, la reata con que se le pega a los animales para que se apresuren, y me dirigí con los burritos hacia la vaca sin cabeza, y una vez que estuve cerca ya no había nada, buscaba por todos lados, pero no miraba ni las huellas de aquella animala decapitada.— ¡Ve! —me dije—, esa criatura del demonio me tuvo miedo. Es que los Pedros somos pencones, son chochadas, hom...Pensando estaba cuando de pronto vi entre medio de unos charrales una semejante gallina como del

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