PODCAST · society
Oír para Ver
by Caracol Pódcast
Un espacio para Oír y Ver crónicas, investigaciones, entrevistas, documentales y retratos sonoros a través de audio.En cada episodio escucharan historias sorprendentes y hasta emocionantes. Historias grandes y hasta pequeñas, personales y más cercanas a usted. La tecnología, no solo cambio la forma en que producimos y consumimos las noticias, sino también el lugar. Los periodistas nos hemos transformado a través de los nuevos formatos, que nos han permitido innovar y hacer nuevas narrativas.!Escúchame¡ Soy Juan Carlos Díaz, periodista de los Servicios Informativos de Caracol Radio Cali.
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Cinco años de lucha, resistencia y verdad
Se cumple este 28 de abril de 2026 el quinto aniversario del “Estallido Social”, en donde Cali fue el epicentro de las protestas en Colombia. Fueron 16 jóvenes los que murieron en la Comuna 20, ladera occidental de Cali durante estas protestas. Ese hecho marco un antes y un después, no solo en la Capital del Valle, sino en el país. Son muchas las voces que siguen pidiendo justicia, por estos jóvenes de Siloé muertos y por las 113 personas que fallecieron en 2021 en Colombia por estas protestas. "Recordaremos a nuestros seres hasta el último aliento", así lo dice Abelardo Aranda, padre de Michael Andrés Aranda Pérez, quien un mes después de haberse iniciado el “Estallido Social”, resulto muerto el 28 de mayo de 2021 de un tiro de fusil que lo alcanzó en la Glorieta de Siloé. Tenía solo 24 años y era padre de una niña.
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Las Buscadoras: "Busco a mis tres hermanitos"
Vivian Katherine Santana Rincon, reclutada por la guerrilla cuando apenas tenía 11 años, hace parte de un grupo de 40 mujeres de un resguardo indígena del departamento del Cauca, que lleva más de 10 años buscando a sus tres hermanitos reclutados y asesinados por las Farc.La dramática historia de Katherine, hace parte de la quinta entrega de la serie periodística "Las buscadoras”, sobre la incansable búsqueda de mujeres para encontrar a sus seres queridos desaparecidos en el suroccidente de Colombia.Este especial busca NARRAR LO INVISIBLE, hacer MEMORIA y DIGNIFICAR a las víctimas de desaparición forzada en el suroccidente de Colombia.
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Las Buscadoras: "Es un dolor tan grande"
Seguimos con la serie periodística “Las Buscadoras” a través del Pódcast “Oír para Ver”.En la cuarta entrega escucharán la historia de Carmen Rosa Piamba Bomba, de un resguardo indígena del municipio de Caldono, ubicado entre Santander de Quilichao y Piendamó en el departamento del Cauca, suroccidente de Colombia, que lleva 13 años buscando los restos de su hermano que fue reclutado por las extintas Farc cuando tenía tan solo 18 años.La historia de esta "Mujer Buscadora" hace parte de una serie de relatos que busca NARRAR LO INVISIBLE, hacer MEMORIA y DIGNIFICAR a las víctimas de desaparición forzada en Colombia.
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Las Buscadoras: Lo sigo esperando
En la tercera entrega de la serie: "Las Buscadoras", escucharán la historia de María Cecilia Tutestar Alvarez, una madre quien desde hace 12 años se convirtió en una mujer ”buscadora” para encontrar a su hijo Daniel Alejandro Escobar Tutestar, que desapareció cuando tenía 19 años en el sector de Decepaz, al oriente de Cali."Me ha tocado atravesar por muchas cosas para poder investigar", asegura Cecilia, al manifestar que lo más difícil de ser mujer "buscadora" es indiferencia de la sociedad y a veces hasta de la misma familia.Sostiene que este delito no para y que hoy en día le sigue escribiendo mucha gente por la desaparición de sus seres queridos."Es impresionante cómo persiste el delito de la desaparición en Colombia", recalca María Cecilia Tutestar Alvarez.
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Las Buscadoras: "Hasta que lo encuentre"
En la segunda entrega de la serie periodística “Las Buscadoras” escucharán la historia de Jazmín Salazar, que, desde el 25 de marzo del 2024, se convirtió en una "Mujer Buscadora" para hallar a su sobrino Jorge Eliecer Salazar Cortés de 21 años, que desapareció en el barrio Floralia, nororiente de Cali, cuando salió hacer un domicilio de una pizzería y hasta hoy no se sabe nada de él.
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Las Buscadoras
Yurani Asprilla Bonilla es una mujer del puerto de Buenaventura, en el Valle del Cauca, que cuando tenía 10 años de edad le desaparecieron a su Mamá Olga Lucia Bonilla de Asprilla y cuando tenía ya 20 años, le desaparecieron a su hermano, Andrés Mauricio Asprilla Bonilla.Yurani, que desde hace 28 años busca a su madre y desde hace 18 años busca a su hermano, es una de las "mujeres buscadoras" en el departamento que sigue en este año 2026 en la incansable lucha por la verdad, justicia y reparación."Yo siempre les preguntó a las personas: si su mamá se despide de usted y usted ve que su mamá no llega, usted no sale a buscarla y si ve que pasan los años, usted no sale a preguntar por qué, cuándo y cómo? Entonces por qué me dificultan tanto la búsqueda", resalta Yurani, Para Yurani, la discriminación por ser mujer, por ser de Buenaventura, por ser joven y por no ser estudiada, es lo más difícil de ser una mujer "buscadora" de sus seres queridos desaparecidos forzadamente.Esta mujer, madre de un niño de 15 años y una mujer de 21 años, asegura que la búsqueda le acostado mucho y que no se lo desea a nadie. La historia de esta "Mujer Buscadora" en el Valle del Cauca hace parte de una serie de relatos que busca NARRAR LO INVISIBLE, hacer MEMORIA y DIGNIFICARa las víctimas de desaparición forzada en Colombia.
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Sala de urgencias, 24/7 salvando vidas
Rodeado de vendedores ambulantes, funerarias, droguerías, panaderías, restaurantes, hoteles, licoreras, y a pocas cuadras del estadio olímpico Pascual Guerrero y frente al moderno Centro de Ciencia, Arte y Tecnología, Yawa, al sur de Cali, se encuentra el mayor centro asistencial del sur occidente de Colombia: el hospital Universitario del Valle: “Evaristo García”. La Unidad de urgencias del hospital departamental se ha convertido, para muchos, en la última opción para recibir atención médica, luego de recorrer varios centros asistenciales en el denominado “Paseo de la Muerte”. Un cirujano de 45 años, John Sandoval, es el coordinador desde hace 4 años, de este servicio de urgencias del hospital Universitario del Valle en donde llega en promedio 20 ambulancias diarias y cerca de 130 pacientes por día buscando ser atendidos, muchos en grave estado de salud.Con este médico caleño, recorrí esta Unidad de urgencias para retratar y conocer como es el día a día, en momentos en que se presenta una crítica sobreocupación crítica, debido a fallas en EPS intervenidas, alta cartera y suspensión de servicios.
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La Guerrera
A sus 53 años Sandra Liliana Heredia, es una mujer caleña, que desde hace 17 años, se dedica a vender, por las calles de Cali, todo tipo de cordones, desde dos mil a cuatro mil pesos el par.Viviendo en una pieza sola, en el barrio Terrón Colorado, al occidente de Cali, luego de la muerte de sus padres, de lunes a domingo, incluidos días festivos, Liliana, con un maletín sobre sus espaldas, una gorra para taparse del inclemente sol de la ciudad y cargando en sus brazos, una gran cantidad de cordones de todo tipo y colores, que le tapan buena parte de su cuerpo, recorre la ciudad de occidente a oriente, de sur a norte y hasta corregimientos.Sandra Liliana, que se considera una mujer guerrera, empieza desde muy temprano de la mañana a trabajar, en especial cuando va los mercados móviles a ofrecer los cordones.Liliana, que solo estudio hasta séptimo grado, asegura que desconoce cuantos cordones carga todos los días bajo sus brazos, pero que ahora en enero de 2026 hará inventario para saber cuántos tiene.Esta es su historia.
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Ajo Macho
En la esquina de la carrera quinta con trece, pleno centro de Cali, desde hace más de 50 años se ubica, de lunes a sábado desde las 8 de la mañana, Gustavo Castillo Mejía, un afrodescendiente de 71 años, a vender sobre el andén productos como el “Ajo Macho”, que ofrece en una tela Bayetilla de color rojo. Gustavo, oriundo de Barbacoa, en Nariño y conocido como el “Rey del Ajo” no solo vende este producto, sino que lo ofrece rezado para la buena suerte, para lo cual pide a los clientes su nombre, apellido y fecha de nacimiento. Luciendo llamativos busos de colores que compró en Jamaica y varios collares para la suerte que cuelga bajo su cuello, Gustavo Castillo, que solo ve por el ojo derecho, llego a esta esquina del centro de Cali en el año de 1972 a vender “Ajo Macho”, en donde, por esa época, se ganaba menos de 7 mil pesos diarios. Vendiendo este producto, que tiene propiedades medicinales para combatir parásitos intestinales, ayudar con problemas de la piel y actuar como descongestionante respiratorio, Gustavo logró sacar adelante a sus cuatro hijos, dos hombres y dos mujeres y construir el primer piso de su vivienda en el barrio Marroquín, al oriente de Cali.
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El Natillero
Sobre un andén, al lado de una reja oxidada por el tiempo y rodeado de kioscos de ropa, en la calle 12 con 5ta, en una de las esquinas de la tradicional Plaza Cayzedo, en el centro de Cali, se ubica, desde hace 38 años, Manuel Ferney Mosquera Sánchez, un caleño de 54 años, a vender porciones de natilla y buñuelos que exhibe en varias bandejas metálicas cubiertas por papel liso y brillante, que ubica en un mantel blanco sobre dos mesas y un carro que se utilizaba para mercar.Ferney, casado hace 30 años y padre de dos hijos de 22 y 24 años, se instaló en este lugar cuando apenas tenía 17 años, luego de vender la natilla en una bandeja sobre uno de sus hombros.A lo largo de todos estos años, Ferney Mosquera, que reside en el barrio Ulpiano Lloreda, vende la natilla y los buñuelos los 365 días del año, sin importar que sea diciembre la fecha en donde más se consumen por las fiestas de fin de año.Vendiendo estos tradicionales productos, este hombre, que quería estudiar psicología le dio estudios a sus dos hijos y logro obtener una casa propia.
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La Calle del Sabor
Hablar de la “Calle del Sabor de Cali” es hablar de Ahnober Ramírez Giraldo, un hombre de 56 años, que la fundo hace cuatro años en la carrera tercera con calle diez esquina, Centro Histórico de la Capital del Valle.Cada viernes este sector se convierte en una noche mágica, en donde propios y visitantes de todo planeta se unen por la salsa, junto a orquestas en vivo y DJs.Ahnober, el ultimo de nueve hermanos, llego a este sector del centro de Cali el 19 de octubre de 1999, es decir, hace 26 años, en donde arrendó un pequeño local en un edificio de tres pisos, construido en 1920 y en donde anteriormente funcionó el Hotel Majestic. Inicialmente lo llamo “Miscelánea 8 a 9” y posteriormente lo cambio a “Ahnober”.Allí, en este local la música contagió a sus clientes que luego fueron llegando con sus campañas, bongos y maracas, para ponerle sabor a esta esquina. De allí nació “La Calle del Sabor” que ya es un icono de Cali. Con estudios hasta secundaria y de profesión comerciante, Ahnober Ramírez Giraldo, casado y padre de tres hijos de 25, 32 y 34 años, recuerda los inicios de la “Calle del Sabor”, cuando la gente, ante el cierre de las discotecas por efectos de la Pandemia, llegaban con tapabocas a bailar al frente de su pequeño local, que en muchas ocasiones se lo cerró la Policía.
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La Estatua Humana
John Breiner Conde Bitoncó, de 33 años, residente en la ladera occidental de Cali, luego de quedar ciego hace siete años, cuando se dedicaba a reciclar, ahora se rebusca su sustento diario como “Estatua Humana”, en uno de los 494 semáforos que funcionan en la actualidad en la Capital del Valle. Breiner Conde, que solo estudio hasta quinto de primaria y soñaba con ser un Mecánico Automotriz, de lunes a sábado, después de las 6 y 30 de la mañana, se ubica en el semáforo de la 50 con Roosevelt, al sur de Cali, para hacer una coreografía de Minero, sobre un balde que cubre con una bolsa negra, luciendo un casco, un maquillaje, una chaqueta, un jean y unas botas color dorado. Breiner, que vive con sus padres, una hermana, y un primo en el barrio Tierra Blanca, en la parte alta de Siloé, desde hace cuatro años se dedica a trabajar como “Estatua Humana”, junto con Magaly Molina, esposa de su primo, quien portando un letrero en un pedazo de cartulina amarilla sobre un cartón dónde se lee: “Soy un joven con discapacidad visual haciendo arte como estatua. Dios los bendiga” recoge en un tarro, pintado igualmente de color dorado, el dinero que lo conductores le regala a su paso el semáforo. Según John Breiner Conde Bitoncó, en un día trabajando como “Estatua Humana” en los semáforos de Cali, recoge 30 mil pesos y hasta 80 mil pesos, que reparte con la esposa de su primo.
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El Paseador
Desde perros criollos, pasando por pastor alemán, Husky siberiano, hasta bulldog francés, son las mascotas que, de lunes a sábado, desde las 4 de la mañana, hasta las 7 de la noche, pasea por las calles de Cali, José Irne Escobar, un hombre de 55 años, oriundo del municipio de Palmira, acá en el Valle del Cauca.José Escobar, quien vive en una pieza en el barrio Santa Rita, al oeste de Cali, en donde no paga arriendo, desde hace más de 40 años se dedica a “Pasear” perros, labor que inicio por allá en el año de 1984, con apenas dos mascotas. Hoy en día, pasea máximo ocho mascotas de diferentes razas, junto a sus dos perritos criollos.Para José Irne Escobar, su trabajo es mejor que los demás, ya que los perros le dan un estado de ánimo espectacular.
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La calibradora
Luciendo un gorra negra sobre una balaca de colores que cubre su larga cabellera, una blusa polo fucsia, un jean azul desteñido, que sostienen dos estuches negros en donde guarda, en uno de ellos el celular y en el otro el dinero que recoge, y calzando unas zapatillas negras, de lunes a sábado, desde las 7 de la mañana a 3 de la tarde, en el separador vial que sirve de paradero de buses de servicio público antes de llegar a la plazoleta Jairo Varela, se ubica Laura Vargas, una santandereana que llego a Cali hace 24 años, para trabajar, como “Calibradora” y regular los tiempos entre las diferentes rutas de buses.Esta mujer, que “calibra” el tiempo entre cada bus que circula por este sector del centro de Cali, desde hace 13 años, lo apunta con un lapicero de color azul sobre varias hojas blancas que tiene sobre una tabla de color azul y un reloj, ya desteñido por el tiempo.En promedio, Laura, madre de dos hijos, uno de ellos residente en los Estados Unidos, recibe entre 600 y hasta 2 mil pesos por cada conductor a quien le da el tiempo.Escuche la historia de vida de esta "calibradora".
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Corredor de paz
Once son los barrios que conforma la Comuna 20 de Cali. Uno de los barrios más representativos de este sector de la ladera occidental de la Capital del Valle es Siloé y el otro es el barrio Alberto Lleras Camargo por ser uno de los más grandes en población y enriquecimiento cultural. Con cerca de 120 mil habitantes, el barrio Lleras Camargo está habitado por una población muy pluricultural: indígenas, negros, mestizos y mulatos.Este barrio, que ha sido estigmatizado por el tema de la violencia, se ha levantado desde lo individual hacia lo colectivo, transformado con el turismo realidades.Con una inversión que supera los dos mil millones de pesos, el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, a través de Fontur, impulsó el Corredor Turístico de la Comuna 20, iniciativa que ha impactado 26 colectivos, de los cuales, 12 emprendimientos turísticos se fortalecieron para el funcionamiento y operación de la ruta. 2.600 metros cuadrados de fachadas y espacios públicos fueron embellecidos para mejorar la infraestructura turística de la comuna. Además, se entregaron murales y mobiliarios turísticos.Sobre el proceso que ha vivido este barrio Alberto Lleras Camargo, hasta convertirse en un “Corredor Turístico para celebrar la paz a través del turismo” dialogue con uno de sus líderes.
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El Obrero
La historia que les presentaré hoy tiene que ver con un cumpleaños. Pero, no cualquier cumpleaños, ya que no todos los días se cumplen 106 años. Se trata de un barrio, ícono de la Salsa en Cali: El barrio Obrero que guarda una historia que ha dado forma a la identidad cultural de la Capital del Valle y el cual este 21 de junio de 2025 cumplió 106 años.A la par de su conmemoración, el barrio obra iniciará una transformación para revitalizar la cultura salsera, rescatar la memoria histórica y fortalecer su identidad cultural. Para ello este 20 de junio de 2025 se colocó la primera piedra, por parte del alcalde Alejandro Eder, de la Fase Uno del proyecto: ‘Recorrido Patrimonial del Complejo Musical-Dancístico de la Salsa’, Para hablar del Obrero nada mejor que dialogar con un hijo de este barrio que nació en este populoso sector hace 45 años. Se trata de Carlos Molina, director del Museo de la Salsa, ubicado en la carrera 11b con calle 24 de este emblemático barrio y el cual abrió sus puertas al público hace 11 años.
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El Tony de las muñecas
Luciendo una boina blanca que cubre su espeso afro, una camisa dorada brillante, un pantalón negro y unos zapatos rojos, Luis Alberto Cabezas, es un caleño que desde hace 43 años se dedica, junto a su actual compañera, un maniquí vestido de mujer, a bailar salsa en los espacios públicos de Cali y sitios de rumba, para ganarse la vida. Conocido como el “Tony y su muñeca”, Luis Alberto Cabezas, de 62 años, de viernes a lunes, recorre varios lugares de la ciudad, en especial el Bulevar del Río los fines de semana, junto a “Claudia”, la muñeca que desde hace siete años es su pareja de baile, de las 15 que, a lo largo de su arte original, como él califica su trabajo, lo han acompañado. Claudia, unida a Tony a través de sus zapatos rojos, luce como una voluptuosa mujer. Con botas negras, unas medias de seda café que cubre sus largas y delgadas piernas, una falda roja fluorescente, una chaqueta negra brillante que le llega a la cintura acondicionada con resortes para mover la cadera, una peluca negra y luciendo un llamativo maquillaje, Claudia no solo se dobla bailando, sino que hace acrobacias al ritmo de la música salsa de golpe. La historia de Tony y sus muñecas, se remonta a un desamor que tuvo con su pareja de baile, esta vez de carne y hueso, que lo abandono y lo dejó plantado en la frontera con Venezuela.
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Periodismo: un oficio de Resistencia
En la celebración de los 50 años del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar, el galardón más importante del país, que tuvo lugar en la Universidad Autónoma de Occidente, al sur de Cali, la reconocida periodista María Elvira Samper, hizo una reflexión sobre el periodismo en tiempos de cambio. Para María Elvira Samper, el periodismo enfrenta un gran reto muy grande con el auge de las redes sociales. Asegura que los periodistas hoy deben tener oyentes y lectores informados, gente con necesidad de saber y entender. María Elvira sugiere que el reto del periodista de hoy, frente a la inmediatez de las redes sociales, no es llegar primero, sino saber llegar. “A través de las redes se puede hacer buen periodismo”, recalca María Elvira Samper, al advertir que frente a las “agendas” que se imponen a diario en las redes, hay que hacer un periodismo serio y de fondo, porque el periodismo hace una sociedad mucho más democrática y más sólida. La periodista María Elvira Samper sugiere a los periodistas leer de todo. Asegura que hay todo un mundo por descubrir y de diferentes maneras y las nuevas herramientas nos dan la oportunidad de llegar a ellas. Para María Elvira el periodismo se nos convirtió en un oficio de resistencia. Sobre los Pódcast, sostiene que es una magnifica herramienta para conocer la historia de este país. “El periodismo sigue siendo el borrador de la historia”, puntualizó.
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Un escribiente con apellido italiano
Rodeado de esculturas de varios poetas vallecaucanos, como Jorge Isaacs, Carlos Villafañe, Octavio Gamboa, Ricardo Nieto y Antonio Llanos, ubicadas en el Parque de los Poetas de Cali, entre la emblemática Iglesia de La Ermita y el Edificio Coltabaco, se encuentra Jaime Meneses Valdiri, un caleño de 67 años que, de lunes a sábado, en una silla Rimax blanca, al lado de una mesa metálica café, que sostiene una máquina de escribir Brother y un parasol de varios colores, desde hace 53 años se dedica a escribir de manera empírica, todo tipo de documentos desde contratos de compraventa, declaraciones de renta, tutelas, contratos de arrendamiento y hasta poemas para enamorados, cuando inicio este admirable oficio. Jaime, que tiene apellido italiano por parte de su madre Matilde Valdiri Vanegas, de 87 años, se inicio como escribiente en el tradicional Parque Cayzedo, en el centro de Cali, cuando se padre Otoniel Meneses Arcos, ya fallecido, lo llevó a sus 12 años a ese lugar para que le hiciera mandados. Allí, tres años después, con tan solo 15 años, empezó a escribir de manera empírica en las máquinas de escribir, haciendo lo que trabajaba su padre. Padre de cuatro hijos, ya todos mayores, Jaime Valdiri, que soñaba cuando pequeño en ser un gran médico, se dedicó a este oficio, a veces llamado “tinterillo”, junto a 60 personas hace 53 años en el Parque Cayzedo. De ahí, con el paso del tiempo fueron trasladados a la calle 12 y posteriormente, al Parque de los Poetas en donde llegaron inicialmente 38 escribientes y en donde ahora solo permanecen trabajando trece. Jaime Valdiri, que ha tenido más de 500 máquinas de escribir, es la nueva historia en mi Pódcast “Oír para Ver” de Caracol Radio.
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De sol a sol
La historia de hoy en el Podcast Oír para Ver de Caracol Radio, es una historia corta, pero a la vez grande, por lo que significa conocer la vida de un hombre, que a pesar de tener una de sus manos amputada, recorre la ciudad caminando, desde hace 15 años, vendiendo todo tipo de gafas para sol.Se trata de Norberto Jesús Restrepo Vallejo, un hombre de 58 años, oriundo del departamento de Antioquia, que, luciendo una gorra sobre su cabeza, unas gafas oscuras, un maletín rojo sobre su espalda y con lentes colgados sobre su camisa, sale de martes a domingo desde el oeste de Cali, a ofrecer cerca de cien réplicas de reconocidas marcas de gafas, que exhibe en un icopor forrado que sostiene sobre su mano derecha y una bolsa negra.Esta es la historia de este paisa, que llego hace 27 años a Cali y que lleva 17 años viviendo solo en una pieza.
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Calzando al bailador
Como “El bigotudo”, “Barbas” o “Serpa” es conocido Francisco Javier Castañeda, un hombre que, de sus 69 años de vida, 54 los ha dedicado a fabricar todo tipo de zapatos en un local ubicado en el barrio Obrero, especialmente para “bailadores” de salsa en Cali: “Capital Mundial de la Salsa”. Este paisa, nacido en Anserma, Caldas, llego a los cinco años de nacido a Cali, traído por su madre y junto a sus cinco hermanos, cuatro de ellos mujeres, para que su padre no supiera de su existencia. Luego de terminar el bachillerato, Javier, inicialmente empezó a trabajar como Sastre, para posteriormente dedicarse a fabricar zapatos de plataforma y tacón alto por la época de los 70, que valían entre 15 y 18 pesos. En su local, que lleva el nombre de una marca de zapatos, ubicado aún en la carrera 10 con calle 16, en el centro de Cali, es reconocido no solo en Colombia, sino a nivel mundial, por fabricar y vender zapatos personalizados para salseros, bailadores y gente del espectáculo como Piper Pimienta, Tito Cortés, El Mulato y Carlos Paz, entre otros, y hasta para artistas de Hollywood que han llegado hasta este local a comprarle “botas texanas”. Esta es la fascinante historia de este hombre, que con su largo bigote blanco que le tapa la boca y su cabellera blanca, lleva 54 años especializado en fabricar zapatos para bailadores.
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Manos Sanadoras
En medio de tanta mala noticia, hay cosas buenas para contar. Esta es la fascinante historia de un hombre que lleva cerca de 30 años, en un álgido sector del centro de Cali, sanando con “sus manos” a las personas que sufren todo tipo de lesiones musculares, desde los pies, hasta la cabeza. Se trata de Néstor Arturo Medina, de 66 años, conocido como el apodo del hombre de las “Manos Sanadoras”, oriundo de Robles, un corregimiento del municipio de Jamundí, sur del Valle del Cauca, quién con tan solo tercero de primaria, se ubica todos los días, desde las 9 y 30 de la mañana, en la esquina de la carrera 10 con calle 19, en el barrio Sucre, con varias sillas, un tapiz y un plástico para hacer las sobadas, a la vista de todos los transeúntes y curar con sus manos a hombres y mujeres que llegan con problemas de rodilla, dolor en el talón, la muñeca y el codo, entre otros. Arturo, que califica su profesión como un Arte, con sus “Manos sanadoras”, ha curado hasta reconocidos jugadores de fútbol, para evitar que lo operarán. Atiende en promedio por día a 15 personas y cobra por cada sobada $30 mil.
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El ave Fénix de Timbiquí
Hablar del Pacífico sur de Colombia, no solo es hablar de la Marimba, instrumento insignia de esta zona del país, sino es hablar de muchos jóvenes talentosos que, con la música, buscan, no solo salir adelante, sino que la han convertido como un paliativo y refugio ante el abandono y falta de oportunidades.Este es el caso del joven Luis Fernando Canchimbo García, de tan solo 21 años, del municipio de Timbiquí, en el departamento del Cauca, semillero de músicos y bañado por un río con una leyenda de aguas sanadoras, que desde los tres años ya cantaba y que, a lo largo de sus 21 años de vida, ha compuesto varias canciones con el generó musical Afro Beat.Con sexto de bachillerato, Fernando Canchimbo, aunque no toca ningún instrumento, solo se defiende con su voz, con la cual, además de componer canciones Afro Beat, también le sirve para promocionar publicidad de todo tipo de eventos, como misas de difuntos, mientras trabaja conduciendo un carromoto, único medio de transporte en Timbiquí. Luis Fernando, de una familia de cinco hermanos, tres mujeres y dos hombres, es nieto de nada más y nada menos, que, de Justino García, uno de los mejores marimberos que ha tenido Colombia. A este joven cantante, que, según él, le gusta el género musical Afro Beat, porque puede expresar sus sentimientos y emitir felicidad, le desaparecieron a su padre, Adriano Canchimbo, le sobrevive su madre Abigail García, de 61 años, la cual, según Fernando, vive enferma y siempre cuando se levanta a trabajar en el carro moto, le pide a Dios que se la ponga fuerte para en un futuro, lo vea triunfar y así darle a su madre lo que se merece.
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Cárcel de Gorgona, una leyenda que aún vive
En medio de las aguas del Pacífico sur, se encuentra la que fuera la isla-prisión más segura de Colombia y que en febrero de este año 2025 cumplió 65 años de su inauguración, la cual albergó a los reclusos más peligrosos de esa época, en su mayoría homicidas y violadores. Con cerca de 70.500 hectáreas, de las cuales el 70 por ciento es marino y solo el 3 por ciento es terrestre, Gorgona, que junto a Malpelo son las únicas islas de Colombia en el océano Pacífico, fue descubierta por Diego de Almagro en el año de 1526, es decir hace 499 años y el español Francisco Pizarro, le colocó el nombre de Gorgona por la cantidad de serpientes que encontró al llegar a ella.Esta isla, que comprende a Gorgona y Gorgonilla, la rodea una fascinante historia por haber sido una de las prisiones de alta seguridad más temidas en el mundo en ese entonces y que su diseño, al parecer, se hizo siguiendo el modelo de los campos de concentración nazis.La isla-prisión, que albergó no solo los más peligroso asesinos y violadores de esa época, sino a presos políticos de la violencia bipartidista entre liberales y conservadores, hoy en día es un sitio de turismo y un verdadero paraíso biodiverso de Colombia y el planeta.
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Marcelino, el fotógrafo
Con solo tercer año de primara y a sus 16 años, Marcelino Victoria, ahora con 80 años, empezó a trabajar la fotografía en blanco y negro en las calles de Cali. Con ese trabajo, que va en vía de extinción, Marcelino logró tener su casa propia en el barrio La Rivera, al nororiente de la ciudad y sacar como profesionales a tres de sus cuatro hijos. Marcelino, con su pequeña cámara Canon, que cuelga en su cuello en un estuche y su impresora portátil, que lleva en un maletín para imprimir las fotografías a color, lleva 44 años tomando aún fotografías en la plazoleta de San Francisco.A pesar de que la memoria ya le está fallando, Marcelino recuerda que de 60 fotografías que tomaba a diario, ahora, a raíz de los celulares, no pasa de cuatro a siete fotos, las cuales cobra a siete mil pesos cada una.Para Marcelino, que llega todos los días en su moto, a trabajar desde las dos de la tarde hasta las 6 de la tarde, los domingos son los mejores días Los invito a que escuche con esta fascinante historia de Marcelino el fotógrafo, el inicio de la segunda temporada de mi Pódcast Oír para Ver, que cada 15 días lo podrán escuchar a través de la página de Caracol Radio Cali y las plataformas de Spotify y Apple Pódcast.
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Duelo y Memoria
El “Duelo y la Memoria” a través de una mujer poeta que ha vivido en varias zonas de conflicto como Tumaco, en Nariño, en el Distrito de Aguablanca, al oriente de Cali y ahora en el municipio de Jamundí, al sur del Valle del Cauca, en donde la ola de violencia no da tregua.En el marco de la Feria Internacional del Libro Cali 2024, que tuvo una extensa programación y participación de invitados nacionales e internacionales, María Eugenia Marínez Garcés, presentó su primer poemario “La oscura cicatriz de algún silencio”.Esta poeta Tumaqueña, que llego a Cali en los años 80 y que ahora reside junto a su hija, en el corregimiento de Robles, zona rural del municipio de Jamundí, asegura que le escribe al “Duelo y a la Memoria” porque se impone el olvido como una norma en Colombia.
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"Yao Croché"
Durante la reciente Cumbre Mundial de Biodiversidad COP16 que se llevo a cabo en Cali, entre el 21 de octubre y el primero de noviembre de 2024, se contó con la participación de invitados de todos los rincones del mundo para hablar y conocer que se está haciendo a favor de la Paz con la Naturaleza.Una de esas personas fue Paula Ferro Ordoñez, una bióloga y antropóloga caleña que viajo 12.445 kilómetros desde Mozambique un país del sur de África, en donde vive desde hace 18 años, para presentar su proyecto Yao y el Madala, donde tuvo la oportunidad de compartir su labor transformadora de intervención artística y comunitaria que conecta el arte del croché con prácticas de conservación de la naturaleza.Esta caleña, que trabajo inicialmente once años en este país africano en un proyecto sobre el conflicto Hombre-Fauna y el Turismo de Safari, para combatir la caza ilegal de elefantes, vivió en carne propia desde el 2013 la casa ilegal de estos animales, en donde se redujo su población de 12 mil a 4 mil elefantes en tan solo cinco años.Esto la llevo a la depresión, que la obligo a dejar su lucha contra la conservación y en el 2019 aprendió hacer Croché y así empezó a ser muñequitos que representan los animales que eran odiados en le reserva por la comunidad en donde vivía, para cambiar su relación con el medio ambiente.
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"La calle es una cama de cemento"
Este fin de semana se llevó a cabo un concierto en el estadio Pascual Guerrero con motivo de la COP16, en donde participaron reconocidos artistas nacionales e internacionales, entre ellos Rubén Blades.Pero mientras los asistentes se gozaban su música, ya casi al amanecer, un hombre que consumió durante más de 40 años marihuana y basuco en las calles de Cali ingresó al estadio San Fernandino a reciclar lo que dejaron en las canecas de basuras los miles de asistentes, para llevarlos a una fundación en donde desde hace cinco años, empezó su rehabilitación.
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¿Por qué los caleños son salseros?
Héctor Mosquera es un comunicador social de Cali, que cómo el mismo se describe es “más salsero que persona” y que, debido a la influencia de la música antillana en su casa, en donde creció escuchando música tradicional cubana, gracias a su padre y tío, hoy en día lo ha convertido en un destacado investigador y creador de un colectivo que busca rescatar la Memoria de la Salsa en Cali, para entender ¿por qué los caleños son salseros?
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El Espacio de Leandro
Esta es la historia de Leandro Fernández, un caleño director y actor colombiano, creador de Espacio T, uno de los 43 sitios escénicos que hicieron parte del Festival Internacional de Teatro de Cali 2024 y que se ha caracterizado por ser un lugar, desde hace nueve años, por hacer teatro de una manera diferente. No convencional. Tres obras de 15 minutos para menos de 20 personas de manera rotativa y circular entre las 8 a las 11 de la noche.Leandro, pese a nacer en una familia de teatreros, primero le pico el gusto por la música, pero ya a sus 20 años, se inclinó por el Teatro, en el cual ya lleva 38 años. Para este caleño, el teatro es la manera más hermosa de disfrutarse la vida como seres humanos.
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Rodando con la suerte
Luciendo una gorra de color rojo, un chaleco negro que cubre una camisa color azul de rayas, un pantalón negro y zapatos de material negros, sobre un triciclo acondicionado, de pintas blancas y azul cielo, se encuentra Jaime Calad, un santandereano que sufrió parálisis infantil desde los dos años y que desde hace más de 50 años vende billetes de lotería, a escasos pasos del emblemático parque Cayzedo, en el centro de Cali.Este hombre de 76 años, que inicialmente empezó vendiendo lotería en una silla de ruedas y posteriormente en un triciclo, que le regalo un cliente que se ganó un Premio Mayor, de lunes a viernes sale a las 6 de la mañana de su vivienda, al nororiente de Cali, abriéndose paso en medio del agitado tráfico vehicular de esa hora, para llegar a su sitio de trabajo en un andén al lado de una reconocida entidad bancaria.Jaime, viudo hace cuatro años y padre de dos hijos de 21 y 23 años, se demora un promedio de una hora en el triciclo para llegar al centro de la ciudad y 50 minutos al regresar a casa, después de las 5 de la tarde.Para este lotero, que vive en una casa arrendada, su número de la suerte es el año en que nació, pero no lo ha podido jugar en la lotería, porque hasta el momento no ha salido en los billetes que él vende.
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Delia, la voz de los desaparecidos
Delia Caicedo Álvarez, trabajadora Social, especialista en Derechos humanos, es la coordinadora de la Fundación Guagua, que lleva más de 20 años siendo la voz de las familias de los desaparecidos en Cali y el departamento del Valle del Cauca.Delia, que lidera un Plantón mensual con las familias de los desaparecidos, el último viernes de cada mes en la Plazoleta de San Francisco, frente a la sede de la gobernación del Valle del Cauca, califica como “Terrible” que el nivel de impunidad en los casos de las personas desaparecidas es de un 95%. Sostiene que hay demasiada negligencia institucional en el caso de las investigaciones. Que no se actúa a tiempo y que a estas alturas todavía hay funcionarios que les exigen a las familias las 72 horas para recibir una denuncia. Delia, madre de un joven de 15 años, además de exigir que las investigaciones avancen, viene luchando junto a las familias de los desaparecidos, para que este flagelo se visibilice de manera permanente a través de un mural que desde hace siete años vienen pintando con los rostros de varios de ellos, ubicado por la concurrida calle 5ta con Roosevelt, debajo del puente vehicular, y que en varias se los han borrado.Para esta mujer de 41 años, que sostiene que lo más doloroso es ir a los procesos de inhumación con las familias, asegura que mientras no se ataque la impunidad, las desapariciones van a seguir ocurriendo.Delia, hace un llamado a la comunidad en general a sensibilizarse frente a todas las víctimas del conflicto armado en Colombia, frente al dolor del otro, acercarse a las familias y dejar esa mala costumbre de querer justificar cuando alguien es desaparecido que algo estaba haciendo malo.
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Una mujer bendecida
Bendecida, así se describe Erika Alejandra Valverde Arteaga, de 27 años, madre de dos niños de 6 y 8 años y oriunda del corregimiento El Hortigal, del municipio del norte del departamento del Cauca, por hacer parte de las 16 mujeres seleccionadas, de más de mil 200 que se postularon para trabajar como operaria de maquinaria agrícola pesada en un ingenio.Para esta mujer, con una amplia sonrisa adornada por brakers, cejas tupidas, cabello largo, uñas pintadas de diferentes colores, alta y algo acuerpada, desde septiembre del año 2023 maneja desde tractomulas, tractores y ahora una cosechadora de caña, un vehículo de gran tamaño, que incluyen un sistema de corte que utiliza cuchillas rotativas para cortar la caña cerca del suelo, un transportador que lleva el producto recolectado al interior de la máquina y un sistema de limpieza que separa la planta de las impurezas antes de depositarla y que por lo general son vehículos que siempre han conducido hombres.Erika Alejandra, madre soltera, que antes de trabajar como operaria de maquinaria agrícola pesada, se dedicaba a hacer uñas y pestañas, hace parte del programa “Mujeres cosechando futuro”, dentro de la Política de Igualdad de Género, Diversidad e Inclusión del Ingenio Incauca, empresa agroindustrial de Colombia con más de 60 años en el mercado dedicada a desarrollar productos y servicios, derivados de la caña de azúcar, con injerencia en dos departamentos del sur del país.Erika, que aún vive con sus padres, es calificada por sus amigas y amigos como una mujer “berraca” por el trabajo que desempeña manejando estos enormes vehículos.
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Tello, el que repara el tiempo
En medio de almacenes de electrodomésticos, de telas, sedes bancarias, almacenes de ropa para damas y caballeros, una librería y dos parqueaderos, se encuentra, sobre uno de los andenes de la calle once con carrera sexta, pleno centro de Cali, un quiosco de 1.20 de ancho por un metro de largo, en donde Juan Carlos Tello, un hombre de 55 años, vende, desde hace 32 años, pulsos, pilas, relojes de todas las marcas, monedas y billetes antiguos, así como antigüedades de bronce y cobre.Juan Tello, oriundo del municipio de Andalucia, Valle del Cauca, casado y padre de un hijo de 26 años, se instaló en este sector con una pequeña mesa cuando tenía apenas 23 años, vendiendo repuestos para los relojes como, pilas, pulsos y los pasadores. Ahora, 32 años después vende no solo relojes que oscilan entre los 250 mil y 40 mil pesos, sino monedas y billetes antiguos con precios que oscilan entre 500 mil y 50 mil pesos.Juan Carlos Tello, que gracias este trabajo en un ande del centro de Cali, tiene su casa y ha logrado viajar por el país, empieza su labor desde las 8 de la mañana hasta las 5 y 30 de la tarde, de lunes a sábado. Para Juan Tello, pese a los avances tecnológicos, aun compran relojes, ya que para él, la relojería sigue siendo exclusiva.
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Historia Mágica
Desde escritores, pasando por diferentes colectivos, grupos y asociaciones artísticas, académicas y culturales, así como universitarios, niños y hasta habitantes de la calle, convierten a la biblioteca pública patrimonial Del Centenario, ubicada en el barrio El Peñón, al oeste de Cali, en un “Espacio Mágico”, como la califica su coordinadora Lindelia Arango Jiménez. La biblioteca Del Centenario, un espacio pluricultural e incluyente, en donde además se permite la entrada de mascotas, el sábado 20 de julio de 2024, Día de la Independencia de Colombia, cumplió 114 años de fundada, un 20 de julio de 1910 fue fundada en el emblemático Parque Cayzedo, en conmemoración del primer centenario de la independencia nacional y que la convirtió en la primera biblioteca pública de Cali y de Colombia por aquella época. Ubicada en la esquina de la calle cuarta oeste con carrera primera, en el barrio El Peñón, la Biblioteca Del Centenario, que hace parte de las 64 bibliotecas con que cuenta la Red de Bibliotecas Públicas de Cali, no solo encierra una fascinante historia, sino que hoy en día cuenta con una colección bibliográfica que alberga cerca de 25 mil títulos, incluyendo libros antiguos y especiales, de los cuales hay digitalizados un promedio de 500 libros, así como una colección de pinturas, que hacen parte del patrimonio de Cali.
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El teatro que lloró a Gardel
El pasado 24 de junio de 2024 se cumplieron 89 años, coincidencialmente un lunes, 24 de junio de 1935, donde el Teatro Jorge Isaacs en Cali se preparaba para recibir al Zorzal Criollo, el Morocho del Abasto, el Mago: Carlos Gardel, el Rey del tango, que por primera vez venía a Cali a cantar y a promocionar su película “El Día que me quieras”.Con boletería agotada, donde la más cara valía dos pesos y la más barata 40 centavos, a las 2 de la tarde, 58 minutos antes de la muerte de Gardel en la ciudad de Medellín, ese lunes 24 de junio de 1935, todos se preparan para su llegada a Cali, entre ellas Margarita Jaramillo, una cantante paisa de tangos que alternaría esa noche con Gardel en un espectáculo que ya estaba preparado, pero que nunca se cumplió.Ese momento en el teatro Jorge Isaacs quedo recreado con la obra que puso en escena el Teatro Popular de Medellín: El Día que me quieras” y que trajo a Cali Espacio T, el cual se constituye en un material de preservación del patrimonio cultural de la historia de Cali y que esa cita que tenía Gardel con Cali se haya podido cumplir.
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Danzando bonito
Luciendo un sobrero del Pacífico que le fue regalado, una camiseta azul oscura, un jean negro, un pequeño carriel que cuelga sobre su pecho y unas zapatillas negras, sentado sobre un muro del tradicional Parque Artesanal La Loma de la Cruz, y frente a una mesa con un computador portátil y una pequeña consola de sonido, se encuentra Edi Edgar Flórez, un artesano, musico y compositor de 56 años, oriundo de Bolivia y nacionalizado hace 30 años en Cali, dirigiendo, desde hace 24 años, los reconocidos Talleres de Danzas Indígenas, que todos los jueves, de 7 a 9 de la noche, reúne gran cantidad de público, de todas las edades y nacionalidades, a danzar y aprender coreografías tradicionales con varios monitores que direccionan estos talleres de formación no convencional.Edi, que vive que sus dos hijas, de madre colombiana, llego muy joven en los años 90 a Cali, para empezar un proyecto de vida cultural, luego de recorrer varios países de América Latina.Para Edi, los Talleres de Danzas Indígenas fortalecen la imagen cultural, tradicional y étnica del Parque Artesanal Loma de la Cruz de Cali.
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El Samaritano
Yulder Pérez de 52 años que trabaja en una empresa de microcredito en Cali y que vive con su esposa y sus dos hijas en el barrio Lleras Camargo, desde hace un año y medio en una pequeña plazoleta ubica en la calle quinta con carrera 22, en el sector de Alameda, a la cual se llega luego de pasar el parque Jovita y la estación del Sistema Mío de Santa Librada, reúne todos los domingos, después de las diez de la mañana, entre 50 y 60 habitantes de la calle, en su mayoría, adultos mayores, para brindarles no solo un desayuno, un almuerzo y en ocasiones ropa, sino también para ofrecerles un momento de escape y un espacio de Paz.Este hombre, que lo consideran un Pastor y que lleva 15 años en esta labor en Cali ayudando a los habitantes de la Calle, sin fotos, sin videos y sin redes sociales, asegura que son muchas las historias que ha conocido en este espacio, en especial de mujeres violadas por sus propios padres.
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El viajero Franco
Luciendo una camiseta blanca estampada, un jean negro y zapatillas negras, así como una balaca en su cabeza para recogerse su cabello, encontré en un andén, cerca de un frondoso árbol y un semáforo de la calle quinta oeste con carrera primera, a pocos metros del tradicional Museo de La Tertulia de Cali, a Franco Largo, un chileno de 34 años, que desde hace más de dos meses toca música en las calles, para ganarse su sustento diario en la ciudad.Acompañado de un parlante que le sirve de asiento, una guitarra electroacústica terciada sobre su pecho y una base para sostener un micrófono, así como un tula de color Naranja, que le sirve para recoger el dinero que le regalan y que sostiene un pequeño cartel negro en donde está pintada rústicamente una bandera de Chile y letras blancas que reza: “Gracias por su colaboración”, este chileno nacido en Antofagasta y que es el segundo de cuatro hermanos, atravesó tres países para llegar, junto a su novia artesana, a Cali para hacer música, ganar algo de dinero y seguir su viaje al Eje Cafetero y la Costa Norte.A pesar de las fuertes lluvias que caen sobre esta época del año sobre Cali, Franco Largo, toca en las calles de la ciudad tropipop, música protesta y andina, para lograr los 20 mil pesos diarios que tiene que pagar por una pieza en el barrio Los Libertadores.
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La dulce vida de Víctor
Víctor Rafael Morales Morales de 83 años, desde hace 40 años se dedica a vender dulces y cigarrillos en una esquina de la avenida 2da norte con calle 8ta, frente al instituto de Bellas Artes, al norte de Cali.Nacido en noviembre de 1940 en Pachavita, un municipio situado en la Provincia de Neira, en el Departamento de Boyacá, Víctor Morales, sale desde las 5 de la mañana, todos los días, de una pieza en la que no paga arriendo, en el barrio Bellavista, al oeste de la ciudad, a vender dulces en este céntrico sector de la Capital del Valle.Soltero y sin hijos, Víctor, asegura que a pesar de que la venta de cigarrillos, mentas y chicles ya deja muy pocas ganancias como antes, ha logrado vivir sabroso.
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La guerrera de las latas
Desde de las tres de la tarde hasta las cuatro de la mañana, de jueves a sábado, en una pequeña bicicleta regalada por una pareja de amigos y con dos costales, Liliana Otero, una pequeña mujer que no mide más de 1.50 y de 66 años, recorre los 980 metros de longitud del tradicional Bulevar del Río de Cali, para recoger latas de cerveza vacías, para luego venderlas por kilos. Esta caleña, que vive sola en una pieza, en donde paga 90 mil pesos mensuales, desde hace nueve años se dedica a este oficio.Por 76 latas de cerveza vacías, que hacen un kilo, a Liliana le dan solo cuatro mil pesos. Con solo tercero de bachillerato, Liliana Otero, que soñó con ser médica para conocer las partes de cuerpo, como el cerebro, no toma licor ni fuma, pero si le gusta las baladas americanas y los vallenatos.Devota de la Virgen de Fátima, a quien se encomienda cada vez que regresa a su pieza en las madrugadas los fines de semana, Liliana por la labor que hace la han catalogado como una mujer “guerrera”, “romana” y hasta “Diosa”.
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Seyankua, una vida de “machete”
Con apenas cuarto de primaria, desde los 14 años Seyankua Leiva Villa, un caleño que hoy tiene de 31 años, se dedica a realizar desde hace 17 años, en los semáforos de Cali, un arte extremo, para ganarse la vida, hacer “malabares con machetes”.Con un Tatuaje que le cubre toda su cara y que representa un Jabalí, asegura que es hijo de la luna y la madre tierra. Para este hombre, padre de dos hijos de 9 y 13 años, que odia el dinero, pero ama el Whisky y el Rockarol, una esquina de Cali es como estar en una tarima, en donde tiene minuto para hacer lo que él considera un arte, “jugar con los machetes”.
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La Gatuna
Tiene 75 años y desde hace 40 años alimenta y cuida gatos abandonados en las calles. Se trata de Lucy Matta, una mujer oriunda del municipio de Palmira, que en marzo de este año 2024 cumplió 14 años de estar recorriendo varios sectores del centro de Cali para alimentar más de 65 gaticos, todos los días, en dos jornadas: Una en la mañana y en la noche. Mensualmente necesita 27 bultos de comida para alimentarlos, que los combina con lentejas licuadas bandejas de hígado. Muchos de los gatos que cuida padecen graves enfermedades como cáncer o leucemia. Para esta mujer, quien abandona un animal, no tiene corazón. Llama a respetarlos y no maltratarlos.
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Avenair, una mujer que brilla
Tiene 73 años, mide 1.50, pesa 82 kilos y usa gafas desde los 12 años. Desde hace 40 años se dedica a lustrar zapatos en el centro de Cali. Es Avenair Marín, quien gracias a este trabajo ha logrado construir una casa al oriente de la ciudad. Con una caja que le regalo un familiar ebanista, empezó a trabajar en el emblemático parque de Cayzedo en 1983, cuando tenía 31 años. Trabaja de lunes a viernes hasta las 3 de la tarde y se gana en promedio 60 mil pesos semanalmente. Para Avenair su trabajo es un arte.
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Josué, el que toca para ver
Esta es la historia de Josué David Ospina, de 71 años, ciego de nacimiento. Lleva 5 años tocando guitarra en un parque al oeste de Cali para poder sobrevivir. Allí va de martes a domingo desde las 4 de la tarde hasta las 10 de la noche. A veces se gana 15 mil pesos y otras veces hasta $200 mil. Le dicen "Feliciano". Vive solo en una pieza en donde paga $300 mil de arriendo. Su esposa murió hace 4 años de cáncer. No ha conseguido compañera por qué según él, las mujeres solo les interesa la "plata" y la "parranda".
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El hotel de la habitación 206
A orillas del río Cali y a pocas cuadras del centro de la ciudad, se encuentra una joya arquitectónica de cinco pisos que encierra, no solo una fascinante historia de más de cien años, sino en donde nació la mejor orquesta de música salsa de Colombia y el mundo.El diseño de sus pasillos y escaleras, así como sus puertas, ventanas, lámparas y muebles originales, que lo convierten en un patrimonio arquitectónico y cultural de Cali, es igualmente el único hotel-museo de Colombia.
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Trailer: Oír para ver
Un espacio para Oír y ver crónicas, investigaciones, entrevistas, documentales y retratos sonoros a través de audio. En cada episodio escucharan historias sorprendentes y hasta emocionantes. Historias grandes y hasta pequeñas, personales y más cercanas a usted.
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ABOUT THIS SHOW
Un espacio para Oír y Ver crónicas, investigaciones, entrevistas, documentales y retratos sonoros a través de audio.En cada episodio escucharan historias sorprendentes y hasta emocionantes. Historias grandes y hasta pequeñas, personales y más cercanas a usted. La tecnología, no solo cambio la forma en que producimos y consumimos las noticias, sino también el lugar. Los periodistas nos hemos transformado a través de los nuevos formatos, que nos han permitido innovar y hacer nuevas narrativas.!Escúchame¡ Soy Juan Carlos Díaz, periodista de los Servicios Informativos de Caracol Radio Cali.
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