Las coincidencias existen, pero… (Artículo leído)

EPISODE · Jul 31, 2015 · 5 MIN

Las coincidencias existen, pero… (Artículo leído)

from Magnificat TV (Franciscanos de María)

Las coincidencias existen, pero… . Escrito por credo ut intelligam. Nos gustan las coincidencias, encontramos en ellas razones cósmicas, naturales, mágicas y en el caso de los cristianos, Providenciales. Me explico. En Junio acaba para los españoles la obligación de presentar la declaración de Impuesto sobre la Renta. Doloroso momento que se agrava a la vista de los resultados electorales y el previsible derroche (buen, ya lo había) y desviación de nuestro dinero hacia causas nefandas (esto si se va a agravar) de los nuevos gobernantes. Aprovechando la ocasión, la Iglesia española hace campañas de comunicación para recordar a los paganos (los que pagan) que, los paganos creyentes tenemos la oportunidad de destinar una parte de lo que tributamos a financiar la Iglesia poniendo una cruz en el formulario y que además, si añadimos otra cruz a aportaciones a temas sociales, algo llegará indirectamente. Es una aportación que solo tiene como mérito, el hecho de retratarse ante ese cuerpo negro, que tiene ojos en todas partes, con poder coactivo y coercitivo que se llama Hacienda de forma que el Gran Ojo sabe que apoyas a la Iglesia. Pero económicamente no supone esfuerzo alguno. Por tanto, desde un punto de vista práctico, es una aportación fácil. En términos de amor a Dios, es una cortesía, ni siquiera un acto de cariño cordial. ¿Dónde están las coincidencias? En las Lecturas del 16 y 17 de Junio. Muchos las habréis leído en la Misa diaria y supongo que os habrá llamado la atención. Ayer, San Pablo escribía a los Corintios (8, 1-9) un texto que tiene la belleza de la relación de amistad y fraterna y la solidez de ser fundamento teológico de la solidaridad y la comunicación cristiana de los bienes. Con cariño, San Pablo dice de la Iglesia de Macedonia, pobre como aquella tierra, que respondió a la petición de ayuda de la Iglesia de Jerusalén y mandó “ con todas sus fuerzas y aun por encima de sus fuerzas…” y se lo dice a los corintios que eran una comunidad más rica y les dice “ ya que sobresalís en todo: en la fe, en la palabra, en el conocimiento, en el empeño, en el cariño que nos tenéis, distinguíos también ahora por vuestra generosidad.” Y lo fundamenta en “ Porque ya sabéis lo generoso que fue nuestro Señor Jesucristo: siendo rico, se hizo pobre por vosotros, para enriqueceros con su pobreza.” Imitar a Cristo, esta es la razón teológica. Amar al prójimo como a ti mismo. Dar es darse. Y hoy, se produce una paradoja. Los macedonios dieron y pidieron a los corintios para ayudar a otras Iglesias pero hoy, una parte importantísima de lo que damos va a parar a gente necesitada que no comparte nuestra fe y que incluso en casos, saciada su primera necesidad, reniegan de la ayuda recibida y forman parte de esos movimientos anti Iglesia que pueblan nuestros países. Es curioso, pero al día siguiente, la Liturgia nos propone otro texto de la misma Epístola (9, 6-11) en el que sin relación directa, remacha sobre el tema de la generosidad diciendo “ el que siembra tacañamente, tacañamente cosechará; el que siembra generosamente, generosamente cosechará.” Alguna vez he comentado sobre la belleza de las simbología agrícola de los Evangelios; en mi humilde actividad agrícola, cuando por escasez de simiente he cerrado un poco el paso de salida de simiente en la sembradora para poder acabar un campo, al principio me he quedado contento; he sembrado todo el campo. Pero en la primavera me he dado cuenta de mi error, una nascencia raquítica, una vergüenza comparado con otras parcelas en las que la simiente cayó “ a chorro”, un mar verde que se movía con el viento frente a las calvas. Igual pasa con nuestra generosidad. No digo que para dar poco es mejor no dar nada, pero a los ojos de tu conciencia, del Juicio, dar tacañamente resultará en un trigal pobre en la otra vida. Dar hasta que te duela, eso decía una Santa. Y la verdad es que cuando rompes una primera barrera, dar produce una alegría que solo se entiende porque has pasado de la limosna a la gracia, como tantas veces con Dios; das haciendo un esfuerzo y la carta de la Superiora del convento al que has ayudado es siete veces más gratificante que el mero hecho de tener ese dinero en el Banco. Pero el título hablaba de coincidencias y no hay dos sin tres, leed el Evangelio de hoy (Mt 6, 1-6. 16-18). Dar no basta, es importante cómo dar. “ Por tanto, cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta por delante, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; os aseguro que ya han recibido su paga. Tu, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto te lo pagará”. A parte de la belleza de la fórmula empleada: cuando hagas limosna, no cuando des limosna, Jesucristo a sus apóstoles, a sus discípulos, seguidores y a todos los que Le odiaban, le previno de la soberbia del donante profesional. Generalizando y cometiendo alguna injusticia, es como la industria del “charity” en Estados Unidos; el más generoso es el que más da y al que más se le ve. Hay que ir a cenas vistosas o no eres nadie en esa sociedad. ¿Dónde estará esa viuda que dejó sus dos piezas con timidez y sin que nadie, menos Jesucristo la viera? Las coincidencias existen, y las provocan. Las Lecturas nos dan otro toque de atención sobre nuestra actitud en este tema. Ayudar a la Iglesia en lo que no cuesta, ayudar en lo que si supone un esfuerzo, ayudar al sostenimiento de los Franciscanos de María y enterrar con una capa de cal la soberbia, que es como la mala hierba, si te descuidas, vuelve a brotar. Otros canales de comunicación de Magnificat TV de los Franciscanos de María: Podcast:http://goo.gl/FRhNmS Youtube : http://goo.gl/slj8LL Twitter: https://twitter.com/MagnificatTV Facebook: https://www.facebook.com/Magnificattv

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