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Cartas
by podcastcartas
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Experimentos con la verdad
Cartas de Wim Wenders y Jeanne Moreau Visítanos en: podcastcartas.wordpress.com www.facebook.com/podcastcartas Envíanos tus comentarios y sugerencias a: [email protected]
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Carta de Joyce a Nora
Carta de Joyce a Nora Visítanos en https://podcastcartas.wordpress.com/ o en facebook.com/podcastcartas. También puedes enviarnos tus comentarios o sugerencias a [email protected].
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Cartas literarias a una mujer
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Elogio a la lentitud
Carta de Le Corbusier a Pedro Domingo Curutchet Visítanos en podcastcartas.wordpress.com
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Carta de Antonin Artaud a los directores de asilos de locos
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Carta de Shirley / Por Jim Morrison
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Un ejercicio de Ciorán
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Carta de Paul Auster a J. M. Coetzee
Como ya es costumbre para aquellos que nos siguen desde que Cartas inició, luego de nuestra experiencia con programas en vivo, y por causas ajenas a nosotros, volveremos al formato podcast con algunas novedades de las que se enterarán próximamente. En esta ocasión, esta pequeña intervención abordará la carta del escritor norteamericano Paul Auster al escritor sudafricano John Maxwell Coetzee.
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Se está haciendo cada vez más tarde (A. Tabucchi)
“Sostiene Pereira que le conoció un día de verano. Una magnífica jornada veraniega, soleada y aireada, y Lisboa resplandecía. Parece que Pereira se hallaba en la redacción, sin saber qué hacer, el director estaba de vacaciones, él se encontraba en el aprieto de organizar la página cultural, porque el Lisboa contaba ya con una página cultural, y se la habían encomendado a él. Y él, Pereira, reflexionaba sobre la muerte. En aquel hermoso día de verano, con aquella brisa atlántica que acariciaba las copas de los árboles y un sol resplandeciente, y con una ciudad que refulgía, que literalmente refulgía bajo su ventana, y un azul, un azul nunca visto, sostiene Pereira, de una nitidez que casi hería los ojos, él se puso a pensar en la muerte”.
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Carta a Marco (Marguerite Yourcenar)
Carta a Marco www.facebook.com/podcastcartas La pasión necesita gritos, el amor mismo se complace con las palabras, pero la simpatía puede ser silenciosa. ...El juego misterioso que va del amor a un cuerpo al amor de una persona me ha parecido lo bastante hermoso como para consagrarle parte de mi vida. Las palabras engañan, puesto que la palabra placer abarca realidades contradictorias, comporta a la vez las nociones de tibieza, dulzura, intimidad de los cuerpos, y las de violencia, agonía y grito. La extraña frasecita de Posidonio sobre el frote de dos parcelas de carne -que te he visto copiar en tu cuaderno escolar como un niño aplicado- no define el fenómeno del amor, así como la cuerda rozada por el dedo no explica el milagro infinito de los sonidos. Esa frase no insulta a la voluptuosidad sino a la carne misma, ese instrumento de músculos, sangre y epidermis, esa nube roja cuyo relámpago es el alma.
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Carta de Antonio Gala
Carta de Antonio Gala Visítanos en facebook: www.facebook.com/podcastcartas Según mi experiencia, el ámbito en que se desenvuelve Paco Rabal es el de la inverosimilitud. Cada vez que me lo he encontrado, fuera de su trabajo o el mío, ha sido en una circunstancia inverosímil...
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Así [Fragmento, Perfect Sense (2011)]
Una vez pensamos en la Edad del Hielo como en algo que nos sorprendió. Glaciares extendiéndose lentamente, temperaturas bajando gradualmente. Pero recientemente, se han descubierto mamuts intactos con sus estómagos llenos de pasto no digerido. El frío debió sorprenderlos como el golpe de un palo. Así es como la oscuridad se apodera del mundo. [Fragmento, Perfect Sense (2011)]
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Carta a la ausencia
Por: M.G. mattrioska.blogspot.com El reloj de la iglesia anuncia el final de cada día. Azota cruel, la memoria del ocaso reflejado en la mirada perdida. Los años parecen enemigos, golpean mi piel llenando de polvo cada marca del tiempo. Me llevo la mano al pecho para respirar hondo, tengo un hueco, la ausencia de aquel sentimiento guardado como pañuelo que cada noche sostengo entre mis manos.
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Me has dicho que no
Me has dicho que no Carta finalista de la XIII Edición del certamen de cartas de amor “Antonio Villalba” / De Javier Ramos Me has dicho que no. Y no has podido hacerme más feliz. Ahora no sé muy bien cómo se lo voy a explicar a tus padres, pues, tú ya lo sabes, llevaban detrás de ello tiempo. Bueno, y mi madre, que me ha estado machacando los últimos cuatro meses con tácticas de acoso y derribo constantes. El caso es que entre unos y otros me convencieron. Me hablaban de hacerte sentar la cabeza, de ponerte una bonita jaula de 120 metros cuadrados y vistas a la Gran Vía, a pagar en unos cómodos trescientos sesenta meses, o diez mil novecientos cincuenta días de brillante atadura. Para hacerte feliz, decían convencidos. Tan bonito lo describían y tales eran las caras de felicidad de tu madre y la mía que me enamoré de la idea y me entusiasme tanto… ahora no sé qué les voy a decir… Recorrí, una tras otra todas las joyerías de Madrid, buscando ese anillo especial que soñaste la noche que pasamos durmiendo al raso del desierto tunecino. Me volví medio loco hasta conseguir aquellas flores que sólo crecen en un rinconcito de la selva birmana y de las que te enamoraste en la loca escapada de varios meses que hicimos recorriendo aquellas latitudes. Tuve que esperar tres meses a que eclosionaran las mariposas como las que te rodearon en los tres inolvidables días con sus mágicas noches que pasamos en el Cabo de Gata. Acepté de buen grado que Nicolás me mirara raro cuando le pedí que me trajera un bote con el aire de Nueva York a la vuelta de su viaje de novios. Esperé con paciencia a que hubiera una noche con luna azul, como el día en que nos conocimos, aquel delicioso error del destino, en las fiestas del encantador pueblecito donde me dejó tirado el coche. Y después de todo esto me dices que no. Cómo le digo a tus padres que tras la cena, traída por envío urgente del bistró que había debajo del piso que alquilaste el verano que pasaste en París, en la azotea de tu apartamento sembrada de velas blancas, tras todos los regalos, la música, la luna, tras hincar la rodilla como mandan todos los manuales, me miras con tus vibrantes ojos castaños y con tu dulce sonrisa me abrazas y me dices: “No, cariño. Pero recuerda que te encargabas tú de alquilar la caravana para irnos la semana que viene a Casablanca, ¿vale?”. Y vas y me besas y me levantas para ponernos a bailar casi hasta al amanecer mientras me cuentas que hoy has conocido en el autobús a un anciano que te ha hablado de un pueblecito en la costa murciana donde aún existen libres caballitos de mar y que, otra vez, te has perdido paseando en el Retiro y, otra vez, te has puesto a reír. No sé cómo voy a explicarles que ya eres tan feliz.
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Bernhard y sus palabras a los jóvenes escritores
Lo que necesitáis, jóvenes escritores, no es más que la vida misma, nada más que la belleza y depravación de la tierra; es el campo de mi padre y la inaudita perseverancia de mi madre, es la lucha de vuestras almas a la que tiene que arrastraros vuestra propia hambre y vuestra propia depravación, es el ansia de fama que atormentaba a un Verlaine o un Baudelaire en los «campos elíseos». Lo que tenéis que tener no son seguros de enfermedad y becas, premios y becas de estímulo; es la falta de hogar de vuestras almas y la falta de hogar de vuestra carne, el desconsuelo cotidiano, la desolación cotidiana, la helada cotidiana, el dar media vuelta todos los días, un pan solo cotidiano que en otro tiempo hicieron surgir criaturas tan maravillosas y miserables como Wolfe, Dylan Thomas y Whitman, ciudades, paisajes, es decir, logros frente al polvo, el mensaje de una existencia atormentada, incorregible, que se devora de hora en hora para crear poesías nuevas y poderosas. Lo que necesitáis está por todas partes, donde uno se levanta y muere, donde la lluvia lava la piedra y donde el sol se hace tormento.
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Carta de Imre Kertész a Éva Haldimann
En 2002, el premio nobel de literatura fue otorgado, cito, “a una obra que expone la experiencia frágil del individuo contra la arbitrariedad bárbara de la historia”. A la edad de 15 años Kertész fue deportado al campo de concentración de Auschwitz. Fue hasta 1945 que fue trasladado a Buchenwald, quedando libre con el final de la guerra. En 1951, el partido comunista absorbió el periódico donde trabajaba y fue despedido. Su negativa a la autocensura le condenó al ostracismo, y su primera novela, Sin destino, publicada en 1975, se diluyó sin mayor trascendencia. Quizá la mayor enseñanza de Kertész es una apuesta a no olvidar nada sobre nuestro pasado, pues todo pertenece a nuestro “sin destino”, el cual se vuelve común para cada uno de nostros. Hay obscuridad en nuestra historia, pero alguna vez fuimos niños y confiamos en la vida. Luego, cuando se está cerca de la muerte, hay también una cierta felicidad, “Sobrevivir se convierte en la mayor libertad de todas”.
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Carta de Séneca a Lucílio
Encomendaste entregarme unas cartas, como lo escribes, por intermedio de tu amigo. Luego me amonestas, respecto de todo lo pertinente a ti, de no ponerle al tanto, puesto que no sueles ni tu mismo hacerlo con él. Así, en una misma carta lo dijiste amigo y lo negaste. En efecto, si utilizaste tal locución en un sentido un tanto general y "amigo" lo denominaste como cuando a cualquier candidato llamamos "una buena persona", o así como cuando saludamos llamando "Señor" a quienquiera cuyo nombre se nos escapa, vaya y pase. Pero si estimas amigo a alguien en quien no confías tanto como en ti mismo, rotundamente erras y no conoces suficientemente la fuerza de la verdadera amistad. Medita, con el amigo, ciertamente de todo. Pero en primer lugar acerca de él mismo: entablada la amistad has de creer en ella. Antes, has de juzgarla. Aquellos, que contra los preceptos de Teofrasto [1] invierten el orden de las cosas, después de haber amado juzgan y dejan de amar cuando hubieron juzgado. Largamente cogita dentro de ti si es digna de ser aceptada la amistad de alguien. Cuando así sucediese, acógelo totalmente en tu seno, dialoga con él con la misma determinación con que lo harías contigo mismo.
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Dos cartas / Jose Emilio Pacheco - Frida Kahlo
Carta de Jose Emilio Pacheco Carta de Frida Kahlo Diego, mi amor No se te olvide que en cuanto acabes el fresco nos juntaremos ya para siempre, sin pleitos ni nada. Solamente para querernos mucho. No te portes mal y haz todo lo que Emmy Lou te diga. Te adoro más que nunca. Tu niña Frida (Escríbeme)
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Carta de Umberto Eco a su nieto
Umberto Eco nace en Alessandria, Piamonte, Italia, en 1932. Sin duda un escritor prolífico, mayormente conocido por sus libros “el nombre de la rosa”, “tratado de semiótica general” y “el péndulo de Foucault”, escribió poco más de medio centenar de libros. Quizá Umberto Eco hubiese preferido que su carta fuese leída en papel, ya que en algún momento afirmó: "si tuviera que dejar un mensaje de futuro para la humanidad, lo haría en un libro en papel y no en un disquete electrónico.” Él tenía la opinión de que “Internet se presta a una especie de mermelada comunicativa en la que todos hablan igual” Hace unos días, leía una crónica del diario El país a propósito de su muerte. El artículo terminaba con las siguientes palabras: Un sabio que sabía todas las cosas simulando que las ignoraba para seguir estudiando. A pesar de las trampas y agujeros que Eco colocaba a sus lectores, con el primero que jugaba, era consigo mismo.
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Carta de Maria Callas a Pier Paolo Pasolini
Te escribo desde la nubes. Esto parece de verdad un hermoso tapiz, tan suave que se podría caminar sobre él. [...] El espíritu vuela donde quiere. Nadie le da órdenes al espíritu. Por lo menos no al mío, ni al tuyo... Es una gran fuerza Pier Paolo, ¿no lo crees? [...] Cuídate. Intenta tener paciencia con los débiles como Alberto. Sabes, querido amigo, verdaderos amigos, no he encontrado muchos, por no decir ninguno. Tú, en cambio, piensas que sí -lo siento- pero ya verás con el tiempo... Respeto tu verdad y tu sinceridad. Estamos muy ligados espiritualmente, hasta diría, como rara vez uno puede estarlo con alguien. Es algo raro y hermoso. Es preciso que dure. ¿Y qué significa que dure? [...] De hecho, Alberto no me convenció nunca -perdóname- estoy triste por ti porque sufres, él era uno de tus amigos. Pero como dice Dante: ´Mira y continúa tu camino. Tú eres mejor que ellos. Sé que todo lo que te digo no son sino palabras y las palabras no son más que palabras. Pero pienso en ti y en tu salud. Me gustaría tener noticias tuyas. Las mías son que levanté vuelo, pero el espíritu continúa mandando mientras el cuerpo puede. Y mi cuerpo me ha dado unos buenos bastonazos. Pero las tragedias no deben producirse sino en escena. Uno construye su vida con sus posibilidades. Hoy conozco las mías. Tenías razón. El que gana, ha ganado para siempre. Gracias por esas sacrosantas palabras. Pero sabes, todavía no desespero [...].
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Carta de Yukio Mishima a Yasunari Kawabata
Le ruego -y debería habérselo pedido antes- que me perdone. Pero siendo de la misma generación que los jóvenes lectores que lo descubren ahora, tengo la gran satisfacción de decirle con toda sinceridad, el respeto y el cariño que tengo por su obra. Mi gratitud hacia usted es todavía más grande porque ha sabido captar la intención que en estas circunstancias me animaba. En estos últimos tiempos me volví perezoso, para vergüenza mía, y sólo escribo apresuradamente las cosas que había dejado abandonadas hasta el último minuto, pero me gustaría, para la obra que me han pedido las ediciones Kawade Shobo y a la que tengo que dedicar a partir de fines de noviembre, emprender un trabajo de más largo aliento. Ya tengo un título provisional: Confesiones de una máscara, y querría, ya que es mi primera novela autobiográfica, disecarme a mí mismo, con la doble resolución de la que habla Baudelaire: ser "tanto la víctima como el verdugo"; también querría torcerle el cuello a aquello en lo que mis lectores saben bien que he creído: el dios de la Belleza, para ver si sería capaz de volver a la vida. Se tratará de una análisis sin reservas, que voy a emprender con gran determinación, sabiendo que, sin duda, habrá quien rechace leer una sola página mía después, de leer esta novela;en contraste, el que me diga que es "bella", me habrá comprendido de la manera más profunda. Pero dada la estrechez del ambiente literario en el Japón de la posguerra, es posible que todo mi trabajo quede, una vez más, sin ser entendido. Sé que su esposa, el otro día, estuvo enferma; me gustaría saber si se restableció. Ahora que vienen los primeros fríos, cuide mucho su salud.
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Carta de despedida de Brian Eno a propósito de la muerte de David Bowie
La muerte de David vino como una completa sorpresa, como todo lo que se trataba de él. Siento un tremendo vacío ahora. Nos conocíamos desde hace más de 40 años, en una amistad que siempre estuvo teñida de ecos de Pete And Dud (comediantes). Durante los últimos años – con él viviendo en Nueva York y yo en Londres- nuestra conexión era por email. Firmábamos con nombres inventados. Un año atrás comenzamos a hablar de Outside- el último disco en el que trabajamos juntos. A los dos nos gustaba mucho y sentimos que se cayó un poco. Hablamos de volver a revisarlo, llevarlo a algún lugar nuevo. Tenía muchas ganas de hacer eso. Recibí un correo electrónico de él hace 7 días. Fue divertido como siempre y surrealista, recorriendo juegos de palabras, alusiones y todas las cosas que hacíamos habitualmente. Terminó con esta frase: ‘Gracias por los buenos tiempos, Brian. Nunca se pudrirán’. Y lo firmó como ‘Dawn’ (Amanecer). Ahora me doy cuenta que se estaba despidiendo.
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Carta de Ernesto Guevara a Aleida March
Música: Touch / Travis Larson Band Reminiscencias / Adán Madrigal Te podría decir que te extraño hasta el punto de perder el sueño, pero sé que no me creerías de manera que me abstengo. Pero hay días en que la morriña avanza incontenible y se posesiona de mí. En Navidad y Año Nuevo, sobre todo, no sabes cómo extraño tus lágrimas rituales, bajo un cielo de estrellas nuevas que me recordaba lo poco que le he sacado a la vida en el orden personal. De mi vida aquí, poco se puede decir, el trabajo me gusta pero es excluyente y a veces un poco cansador. Estudio cuando me queda tiempo y sueño en algunos instantes; juego ajedrez, sin contrincantes de categoría y camino bastante. Dale un beso a los pedacitos de carne, a todo el resto y recibe el beso preñado de suspiros y otras congojas de tu pobre y pelado Marido.”
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Carta a Guillermo Busutil
Visítanos en: www.facebook.com/podcastcartas Tras un guiño inesperado he decidido compartirles una carta, a manera de respuesta, dirigida a Guillermo Busutil. Él, amablemente, me comparte un artículo de su autoría, que a su vez, les comparto a ustedes. http://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2015/11/29/vida-carta/812164.html
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Carta de Anna Blumme
Visítanos en: www.facebook.com/podcastcartas Los que me conocen saben de mi interés por Paul Auster y su escritura. Hace tiempo, releyendo "el país de las últimas cosas", me percaté que ese libro es una carta en sí misma, a un sujeto sin sustancia, quizá un amigo, quizá un amor, quizá un recuerdo, quizá todo lo anterior. Quizá... Auster nos invita a acomodarnos en el lugar de quién la recibe. Quien escribe es Anna Blumme, nos escribe, tal vez, porque estamos lejos y no sabemos... nada.
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Carta de Federico García Lorca a Juan Ramírez de Luca
Visítanos en: www.facebook.com/podcastcartas En tu carta hay cosas que no debes, que no puedes pensar. Tú vales mucho y tienes que obtener tu recompensa. Piensa en lo que puedas hacer y comunícamelo enseguida para ayudarte en lo que sea, pero obra con gran cautela. Estoy muy preocupado, pero como te conozco sé que vencerás todas las dificultades porque te sobra energía, gracia y alegría, como decimos los flamencos, para parar un tren. Federico García Lorca
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Carta de Charles Bukowski a Jon Webb
A Jon Webb, 4 de Septiembre de 1962. Con respecto a la muerte de mi mujer el 22 de enero último, no hay mucho que decir, excepto que yo ya no seré el mismo. Quizá intente escribir sobre eso, pero está todavía demasiado cerca. Puede que siempre esté demasiado cerca. Pero aquella vez en el pabellón de caridad, años atrás, una chica mexicana que cambiaba las sábanas me dijo que se iba a acostar conmigo si yo mejoraba, e inmediatamente empecé a sentirme bien. Tenía una sola visita: la mujer borracha de cara redonda y roja, una amante del pasado que a veces se bamboleaba contra la cama, y se iba sin decir nada. Seis días después yo estaba manejando un camión, levantando paquetes de 20 kilos y preguntándome si la sangre vendría otra vez. Un par de días más tarde tomé el primer trago, ése que dijeron me mataría. Una semana más tarde conseguí una máquina de escribir y, después de una pausa de diez años y de haberle vendido mis cosas a la revista "Story" y a otras, mis dedos se pusieron a construir un poema. O mejor dicho, una charla de bar. Esa cosa que no es lírica, que no canta. Los rechazos llegaron bastante pronto. Pero no me afectaron, porque yo sentía que en cada línea estaba diciendo algo. No para ellos, sino para mí mismo. Ahora puedo leer muy poca poesía o muy poco de cualquier otra cosa. Bueno, la dama borracha que se bamboleaba contra mi cama, la enterré el último 22 de enero. Y nunca vi a mi chica mejicana. Vi a otras, pero ella hubiera estado bien. Hoy estoy solo, casi afuera de todas ellas: de los glúteos, los pechos, los vestidos limpios como trapos nuevos en la cocina. No me tomes a mal -todavía tengo 1,80 y 90 kilos de posibilidad, pero yo podía mejor con la que ya no está. Charles
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Carta de Clarice Lispector a Olga Borelli
Olga: Escribo esta carta a máquina porque mi letra anda pésima. He encontrado, sí, una nueva amiga. Pero tú sales perdiendo. Soy una persona insegura, indecisa, sin rumbo en la vida, sin timón para guiarme: en realidad no sé qué hacer conmigo. Soy una persona muy miedosa. Tengo problemas reales gravísimos que después te contaré. Y otros problemas, esos de la personalidad. ¿Tú me quieres como amiga aun así? Si lo quieres no digas que no te he avisado. No tengo cualidades, sólo fragilidades. Pero a veces (no pongas atención en los acentos, quien los pone por mí es el tipógrafo), pero a veces tengo esperanza. El paso de la vida a la muerte me asusta: es igual como pasar del odio, que tiene un objetivo y es limitado, al amor que es ilimitado. Cuando me muera (modo de decir) espero que tú estés cerca. Tú me has parecido una persona de enorme sensibilidad, pero fuerte. Tú has sido mi mejor regalo de cumpleaños. Porque el día 10, jueves, fue mi cumpleaños, y tú me has regalado el Niño Jesús que parece un niño alegre que juega en su cuna tosca. A pesar de que, sin que tú lo sepas, me has dado un regalo de cumpleaños, sigo creyendo que mi regalo de cumpleaños ha sido tu propia aparición, en una hora difícil, de gran soledad. Necesitamos charlar. Resulta que yo creía que no había más que hacer. Entonces vi un anuncio de un agua de colonia Coty, llamada Imprevisto. El perfume es barato. Pero me sirvió para recordarme que lo bueno inesperado también sucede. Y siempre que estoy desanimada, me pongo el Imprevisto. Me da suerte. Tú, por ejemplo, no estabas prevista. Y yo imprevistamente acepté la tarde de autógrafos. Tuya, Clarice
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Carta de Juan Rulfo a Clara Aparicio
Visítanos en FB: www.facebook.com/podcastcartas ¿Sabes una cosa? He llegado a saber, después de muchas vueltas, que tienes los ojos azucarados. Ayer nada menos soñé que te besaba los ojos, arribita de las pestañas, y resultó que la boca me supo a azúcar; ni más ni menos, a esa azúcar que comemos robándonosla de la cocina, a escondidas de la mamá, cuando somos niños. También he concluido por saber que los cachetitos, el derecho y el izquierdo, los dos, tienen sabor a durazno, quizá porque del corazón sube algo de ese sabor. Bueno, la cosa es que, del modo que sea, ya no encuentro la hora de volverte a ver. No me conformo, no; me desespero. Ayer pensé en tí, además, pensé lo bueno que sería yo si encontrara el camino hacia el durazno de tu corazón; lo pronto que se acabaría la maldad a mi alma. Por lo pronto, me puse a medir el tamaño de mi cariño y dio 685 kilómetros por la carretera. Es decir, de aquí a donde tú estás. Ahí se acabó. Y es que tú eres el principio y fin de todas las cosas.
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Cartas remake
Cumplimos seis meses de estar al aire. Las diez personas que escucharon la primera emisión se han convertido en más de quinientas. Hemos rebasado fronteras. No sólo nos escuchan en México, sino en Chile, Japón, Argentina, Italia, España, Francia y quizá algún otro país del cual no tenemos noticia. Por ello, relanzaremos los primeros programas con una mejor calidad y algunas modificaciones muy pequeñas en su estructura. A ello lo nombraremos Cartas Remake.
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Carta de Albert Camus a Germain
Visítanos en FB: www.facebook.com/podcastcartas Querido señor Germain: Esperé a que se apagara un poco el ruido de todos estos días antes de hablarle de todo corazón. He recibido un honor demasiado grande, que no he buscado ni pedido. Pero cuando supe la noticia, pensé primero en mi madre y después en usted. Sin usted, sin la mano afectuosa que tendió al niño pobre que era yo, sin su enseñanza no hubiese sucedido nada de esto. No es que dé demasiada importancia a un honor de este tipo. Pero ofrece por lo menos la oportunidad de decirle lo que usted ha sido y sigue siendo para mí, y de corroborarle que sus esfuerzos, su trabajo y el corazón generoso que usted puso en ello continúan siempre vivos en uno de sus pequeños escolares, que, pese a los años, no ha dejado de ser un alumno agradecido. Un abrazo con todas mis fuerzas, Albert Camus
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Carta a mi amigo Salman Rushdie
Carta de Carlos Fuentes a Salman Rushdie. Visítanos en facebook/podcastcartas.
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Episodio 0 - Cartas / Kafka a Milena Jesenska
Episodio 0. Préambulo al podcast CARTAS. Carta de Kafka a Milena Jesenska.
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