PODCAST · arts
¿Qué es belleza?
by Nacianceno Lopez
Esto es poesía.Variada: Benedetti, Neruda, Borges, Girondo, etc.
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Elegía de septiembre
Elegía de septiembre - Porfirio Barbajacob Entender lo que pasa en la vida y expresarlo con palabras no es un asunto que todo el mundo quiera y pueda hacerlo. Vamos tan preocupados por la vida que a veces nos olvidamos de vivirla. Nos olvidamos de las cosas más obvias. Perdemos la capacidad de asombro. ¿Falta de tiempo? ¿Falta de ganas? Los adultos somos personas serias. No tengo tiempo para fruslerías. ¿Vive la curiosidad lejos, muy lejos, en otro planeta? Por hoy, basta ya de filosofar.
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A solas - Ismael Enrique Arciniegas
A solas - Ismael Enrique Arciniegas ¿Qué recuerdos te persiguen? La memoria guarda muchos recuerdos. La mente es poderosa. No sé si lo sabes. No sé si la entrenas. Muchos han dicho que es muy diferente lo que uno recuerda de lo que sucedió. No lo sé. Yo tengo recuerdos muy vívidos de algunas poesías que me encontré por el camino. De hace mucho tiempo. De cuando era joven y bello. Esta también pertenece a la época de mi maestra con nombre de personaje de una película de Roman Polanski. Y recuerdo que la recité en clase y a mi maestra le gustaba mucho. Por eso me pidió que la recitara.
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Cuatro cuartetos I - T. S. Eliot
Cuatro cuartetos I - Cuatro cuartetos I - Thomas Stearns Eliot Hay tanta y tan buena poesía que no me atrevo a encontrar que traer. ¿No sería más fácil elegir, si no hubiese tanto que elegir? Seguro. Para ser sincero, cada vez descubro nuevos versos que me llenan de alegría. Versos que me muestran en su sencillez, otra dimensión de la vida. Alguien decía que un poema puede ser inexplicable, pero no puede ser ininteligible. Os dejo aquí, siempre presente, casi siempre domingo
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Altazor o el viaje en paracaídas
Altazor o el viaje en paracaídas - Vicente Huidobro Este es un domingo más y un domingo menos de poesía. Te presento una parte de este poema, de este viaje. Altazor de Vicente Huidobro. Todo el poema es hermoso. Te traigo versos sueltos como estos: “Mujer el mundo está amueblado por tus ojos Se hace más alto el cielo en tu presencia La tierra se prolonga de rosa en rosa Y el aire se prolonga de paloma en paloma” ****** “Te pregunto otra vez ¿Irías a ser ciega que Dios te dio esas manos?” ******* “¿Irías a ser muda que Dios te dio esos ojos? Te pregunto otra vez” ....
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El duelo del mayoral
El duelo del mayoral Una maestra, con nombre de libro y de película de Polanski, me trajo estos versos, una mañana lluviosa. Me dijo que los aprendiera de memoria. ¡Qué les pusiera mi voz! Era mi último año de primaria. Ella conocía mi voz. La conocía de las clases de música que no eran otra cosa que hablar de notas musicales y músicos clásicos y otras veces cantar. Conocía mi voz de cantar y me pedía que le cantara tangos, boleros y otras canciones que a mi maestra, de nombre de película, le gustaban. Cantaba sin instrumentos. No sabía, ni sé tocar ningún instrumento. Cantaba a capela. Con esa misma voz que iba a prestársela a estos versos. Cuando recuerdo estos versos, recuerdo a mi maestra de quinto de primaria. Recuerdo esa escuela de Peralonso. Recuerdo aquellos caminos rodeados de arbustos de café y palos de guamas que le daban sombra a los palos de café. Iba a la escuela por esos caminos sinuosos montaña arriba. Media hora de camino. De casa a la escuela, montaña arriba. De la escuela a la casa, montaña abajo. Y me iba aprendiendo los versos y se los declamaba a los arbustos de café que me aplaudían con sus hojas verde oscuro y sus flores blancas. ¿O era el viento que movía sus ramas? ¿O eran los arbustos de café que tiritaban al escuchar El duelo del mayoral? Cuando conocí el poema, me lo presentaron de autor anónimo. Luego observé que otras fuentes lo aludían a Manuel Mur Otti. No he podido verificar su autoría, lo que conlleva a que su autor sigue siendo incierto.
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Nanas de la cebolla
Nanas de la cebolla - Miguel Hernández El poema de hoy, está escrito por Miguel Hernández, cuando, estando en la cárcel, se enteró de que su mujer solo tenía pan y cebolla para alimentarse ella y su hijo. «Esta semana, como las anteriores, llega martes y no ha llegado tu carta. También empiezo a escribir ésta para que me dé tiempo a echarla después, cuando el correo me traiga la tuya, que no creo que falte hoy. Estos días me los he pasado cavilando sobre tu situación, cada día más difícil. El olor de la cebolla que comes me llega hasta aquí, y mi niño se sentirá indignado de mamar y sacar zumo de cebolla en vez de leche. Para que lo consueles, te mando esas coplillas que le he hecho, ya que aquí no hay para mí otro quehacer que escribiros a vosotros y desesperarme». Carta de Miguel Hernández desde la cárcel de Torrijos a su esposa Josefina Manresa (Madrid, 12 de septiembre de 1939)
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Ars vivendi
Ars vivendi de Jorge Guillén Presentes sucesiones de difuntos. QUEVEDO Pasa el tiempo y suspiro porque paso, Aunque yo quede en mí, que sabe y cuenta, Y no con el reloj, su marcha lenta —Nunca es la mía— bajo el cielo raso. Calculo, sé, suspiro —no soy caso De excepción— y a esta altura, los setenta, Mi afán del día no se desalienta, A pesar de ser frágil lo que amaso. Ay, Dios mío, me sé mortal de veras. Pero mortalidad no es el instante Que al fin me privará de mi corriente. Estas horas no son las postrimeras, Y mientras haya vida por delante, Serán mis sucesiones de viviente.
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Los motivos del lobo
Los motivos del lobo - Rubén Darío. Para la composición del poema Los motivos del lobo, Rubén se inspiró en la leyenda titulada: Cómo San Francisco amansó, por virtud divina, un lobo ferocísimo, recogidas en el libro I Fioretti (“Florecillas”), escrito en el s. XIV. Su autor o autores, frailes franciscanos, compilan leyendas y relatos orales de milagros y anécdotas de la vida del Santo de Asís. La versión original de la leyenda es diferente a la expresada por Rubén en el poema.
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Parábola del retorno
Parábola del retorno – Porfirio Barbajacob Existe una casa que ya no existe. Viví en ella muchos años. Antes de vivir en ella, fui un asiduo visitante de paso. En mis recuerdos es la casa más bella de mi infancia y de mi temprana juventud, que ha existido jamás. Hoy no existe. Hoy me niego a volver a ese lugar que ya no existe para no empañar la imagen de la casa que aún vive en mis recuerdos.
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A Roosevelt
A Roosevelt de Rubén Darío Esta semana traigo este poema. Juzga por ti mismo. Aunque la poesía no es de juzgar, ni entenderla, sino de disfrutarla. Cómo dice una amiga: Sé feliz.
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Diálogo entre la madre y el niño
Diálogo entre la madre y el niño - María Morrison de Parker. Te cuento Los libros del colegio, los de Español y Literatura o Lengua, tienen poesías. Parece que todos se rigen por un mismo tipo de contenidos. Por los menos así era, cuando yo era joven y bello e iba a la escuela. Casi siempre me gustaba leer los libros de mi hermano mayor. En ellos encontraba poesía que hasta hoy recuerdo. Como la que traigo hoy. Tenía los versos en mi cabeza, pero no recordaba el autor e hice una investigación en Google y otras fuentes. Encontré el poema completo en una página y tenía su autor. Pero yo quería indagar más y estar seguro. Algunas fuentes lo atribuyen a otros autores. A una escritora mexicana o a una chilena. Pero la verdad es que pertenece a la escritora uruguaya María Morrison de Parker.
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Los camellos
Los camellos de Guillermo Valencia Hace mucho tiempo me fui a vivir del campo a la ciudad. A La Virginia. En una de las casas que vivimos, en el barrio Buenos Aires, al frente vivía una señora mayor. Se llamaba Juanita. Todos los días, cuando el sol se acostaba, Juanita sacaba un taburete y se sentaba delante de su casa. A veces yo cruzaba la calle y me ponía a charlar con ella. Me hablaba de sus gustos musicales. Pero un día me habló de su gusto por la poesía. Y ahí entendí algo. Juanita no salía a "perder el tiempo". Salía a reabastecerse. Durante la semana, todos consumimos imágenes que no son nuestras. Pantallas. Noticias. Publicidad. Contenido ajeno que se acumula como polvo. El domingo, necesitas limpiarte de eso. Juanita lo sabía. Por eso recitaba poesía de memoria mientras el día se iba. Se llenaba de imágenes propias. De belleza que era suya. "Los camellos" es el poema que ella me compartió aquel atardecer. Hoy te lo traigo para que hagas lo mismo que Juanita: sacar tu taburete invisible, sentarte unos minutos, y dejar que estas palabras te reabastezcan de algo que la semana te vació. No es "contenido del domingo". Es tu combustible para la semana que viene. naciancenolopez.com
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Nocturno Tercero
Nocturno Tercero - José Asunción Silva Siempre he creído que las mejores historias son las que no te dejan dormir. Las que se te meten bajo la piel. El poeta, José Asunción Silva, tenía su propia manera de contarlas. Y su propia manera de vivirlas. Tenía una hermana, Elvira Silva. Su otra mitad, su cómplice. Se le murió. Un poeta que pierde a su musa y a su sangre. Ahí tienes la semilla del cuento. O del poema, en este caso. El "Nocturno Tercero" es una de las obras cumbres del poeta colombiano José Asunción Silva Es la noche, la soledad. El dolor. Y no es solo lo que dice, es cómo lo dice. Yo miro la métrica y... Porque Silva se saltó todas las normas. Las tiró por la ventana, como el que se deshace de un mal recuerdo. ¿Verso libre? Pues sí. O algo muy, muy parecido. En vez de contar sílabas, contaba suspiros. La repetición. La anáfora. La frase que vuelve una y otra vez, como el eco de un fantasma en un pasillo vacío. Lo necesitaba para que entendieras que su dolor era... Continuo. Abismal. Es lo que te digo siempre. Hay que darle al lector las imágenes mentales potentes, para que sienta lo que hay que sentir. El poeta crea esa atmósfera onírica. De paseo lúgubre, buscando algo que ya no está.
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La voz a ti debida
¿Qué es belleza?: "La voz a ti debida" de Pedro Salinas La mayoría de nosotros intenta entender la poesía y el arte. Eso es un camino muerto. En este episodio te confieso algo: Yo de poesía no sé nada. Y esa es precisamente la clave. La poesía no se trata de fórmulas o grandes nombres; se trata de sentirla. Se trata de esa honestidad emocional que atraviesa el ruido diario y te ofrece una conexión verdadera. Si el arte te intimida o te aburre, es porque has estado buscando la explicación en lugar de la emoción pura. Te invito a dejar la filosofía a un lado y a simplemente escuchar la belleza. ➡️ Sígueme para más poesía cada domingo. Cada domingo también en tu bandeja de entrada: Apúntate en naciancenolopez.com
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Los heraldos negros
Los heraldos negros - César Vallejo Ayer volvió a pasar. Calma. Nada malo. Estábamos en un ambiente relajado y en buena compañía. (Es muy importante de quien te rodeas) Mi abuela lo decía en su filosofía ancestral: El que entre la miel anda, algo se le pega. En ese pequeño grupo hablamos de todo un poco. En algún momento hablamos de los idiomas. Del idioma más difícil y por qué nos cuesta tanto aprender algún idioma, mientras aprendemos otro con la facilidad de un niño. Yo en un momento de la charla solté la frase que un dije, después de una lectura de poesía en diferentes idiomas y yo era uno más del público. La belleza de un idioma se descubre en la poesía. Aunque la que te ofrezco, viene en nuestro idioma común. Suscríbete en naciancenolopez.com
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Farewell
Farewell de Pablo Neruda El poder de la poesía Hola Hoy vas a leer esta historia narrada por el mismo poeta. Esto otro me pasó en mis años mozos. Yo era aquel poeta estudiantil de capa oscura, flaco y desnutrido como un poeta de ese tiempo. Acababa de publicar Crepusculario y pesaba menos que una pluma negra. Entré con mis amigos a un cabaret de mala muerte. Era la época de los tangos y de la matonería rufianesca. De repente se detuvo el baile y el tango se quebró como una copa estrellada contra la pared. En el centro de la pista gesticulaban y se insultaban dos famosos hampones. Cuando uno avanzaba para agredir al otro, este retrocedía, y con él reculaba la multitud filarmónica que se parapetaba detrás de las mesas. Aquello parecía una danza de dos bestias primitivas en un claro de la selva primordial. Sin pensarlo mucho me adelanté y los increpé desde mi flacucha debilidad: —¡Miserables matones, torvos sujetos, despreciables palomillas, dejen tranquila a la gente que ha venido aquí a bailar y no a presenciar esta comedia! Se miraron sorprendidos, como si no fuera cierto lo que escuchaban. El más bajo, que había sido pugilista antes de ser hampón, se dirigió a mí para asesinarme. Y lo hubiera logrado, de no ser por la aparición repentina de un puño certero que dio por tierra con el gorda. Era su contendor que, finalmente, se decidió a pegarle. Cuando al campeón derrotado lo sacaban como a un saco, y de las mesas nos tendían botellas, y las bailarinas nos sonreían entusiasmadas, el gigantón que había dado el golpe de gracia quiso compartir justificadamente el regocijo de la victoria. Pero yo lo apostrofé catoniano: —¡Retírate de aquí! ¡Tú eres de la misma calaña! Mis minutos de gloria terminaron un poco después. Tras cruzar un estrecho corredor divisamos una especie de montaña con cintura de pantera que cubría la salida. Era el otro pugilista del hampa, el vencedor golpeado por mis palabras, que nos interceptaba el paso en custodia de su venganza. —Lo estaba esperando —me dijo. Con un leve empujón me desvió hacia una puerta, mientras mis amigos corrían desconcertados. Quedé desamparado frente a mi verdugo. Miré rápidamente qué podía agarrar para defenderme. Nada. No había nada. Las pesadas cubiertas de mármol de las mesas, las sillas de hierro, —Imposibles de levantar—. Ni un florero, ni una botella, ni un mísero bastón olvidado. —Hablemos —dijo el hombre. Comprendí la inutilidad de cualquier esfuerzo y pensé que quería examinarme antes de devorarme, como el tigre frente a un cervatillo. Entendí que toda mi defensa estaba en no delatar el miedo que sentía. Le devolví el empujón que me diera, pero no logré moverlo un milímetro. Era un muro de piedra. De pronto echó la cabeza hacia atrás y sus ojos de fiera cambiaron de expresión. —¿Es usted el poeta Pablo Neruda? —dijo. —Sí soy yo. Bajó la cabeza y continuó: —¡Qué desgraciado soy! ¡Estoy frente al poeta que tanto admiro y es él quien me echa en cara lo miserable que soy! Y siguió lamentándose con la cabeza tomada entre ambas manos: —Soy un rufián y el otro que peleó conmigo es un traficante de cocaína. Somos lo más bajo de lo bajo. Pero en mi vida hay una cosa limpia. Es mi novia, el amor de mi novia. Véala, don Pablito. Mire su retrato. Alguna vez le diré que usted lo tuvo en sus manos. Eso la hará feliz. Me alargó la fotografía de una muchacha sonriente. —Ella me quiere por usted, don Pablito, por sus versos que hemos aprendido de memoria. Y sin más ni más comenzó a recitar: —Desde el fondo de ti y arrodillado, un niño triste como yo nos mira... En ese momento se abrió la puerta de un empellón. Eran mis amigos que volvían con refuerzos armados. Vi las cabezas que se agolpaban atónitas en la puerta. Salí lentamente. El hombre se quedó solo, sin cambiar de actitud, diciendo "por esa vida que arderá en sus venas tendrían que matar las manos mías", derrotado por la poesía. Fondo musical: Alexander Nakarada -The Return.
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Ritmo de África en tus venas
Ritmo de África en tus venas - Francisco González Lotero. Este poema es de un profesor y amigo del colegio, Francisco González Lotero. En los dinteles de sus puertas, no como Dante, pero sí muy a su estilo, hay dos carteles: «Leer no me aburre. Leyendo no me aburro. Los burros no piensan, solo patean y rebuznan. Leyendo no me aburro» y «Si te gusta leer poesía moderna y profunda, histórica, filosófica, social o erótica, te vendo un libro… Si no tienes dinero, puedo obsequiarlo. Deseo instruirte». Fue Francisco González Lotero el maestro del colegio, quien en parte me contaminó el corazón de poesía. Gracias profe.
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Margarita
Margarita de Rubén Darío Te cuento El poema de hoy tiene su historia, como casi todos . Aunque para decir verdad, siempre hay una historia detrás de la historia, sea poesía, o prosa. Este quizás es uno de los poemas más célebres del autor y dedicado a Margarita Debayle, una niña nicaragüense. Rubén Darío, ya era consagrado como poeta modernista. El poeta convive con una familia de la alta sociedad, la familia Debayle. Margarita, con apenas 8 años, le pide al poeta que le escriba un cuento o un poema para ella. Rubén Darío, conmovido por la dulzura y la insistencia de la niña, le compuso un poema en forma de cuento poético. La protagonista es la propia Margarita. El poema se convirtió en una especie de puente entre el Darío adulto, ya desgastado por la vida, y la inocencia luminosa de la niñez. Margarita Debayle, siendo ya adulta, siempre recordaba con cariño la dedicatoria de Rubén Darío y el privilegio de ser inmortalizada en uno de los poemas más bellos de la lengua española.
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Súplica
Súplica de Ricardo Nieto. Para que veas, pues. Una vez autopubliqué un libro de poesía: Tu risa me hace libre. Lo retiré de la venta. Eran poemas malos. Tan malos como los tiempos inmediatamente posteriores. Fue un tiempo que todo agrietó Y rompió en trizas un corazón encogido. Corrían tiempos malos. Desde la peste hasta las cicatrices mal curadas. Tiempo en que la soledad como un grito golpeaba mis oídos. Tiempos de hambre. Tiempos de El poeta del hambre. (Hoy no es el mejor día para el corazón) Me duele el recuerdo y la memoria. Tengo un mar contenido en el pecho y en mis ojos. Esquirlas: 1. Es genial que te encante la poesía. 2. Si no te gusta la poesía, no pasa nada. 3. Pero puede que conozcas a alguien que sí le guste. Reenvíale el enlace. Le alegrarás el día. O, al menos, le regalarás un momento distinto. 4. Comparte. Dile que puede suscribirse en naciancenolopez.com para recibir poesía cada domingo.
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Morning thoughts
Morning thoughts de Claribel Alegría Casi siempre me llega a la memoria la primera poesía que recité. Fue en la escuela primaria. Su título, La melindrosa. Mi maestra se llamaba Soledad. Pero no estaba sola. Nos tenía a nosotros. Y nos trataba con una ternura infinita. Después me puso a recitar cada cierto tiempo en el aula frente a mis compañeros. Las siguientes, las recuerdo menos. La primera la recuerdo más, porque la ensayé mucho tiempo con mi maestra Soledad. La melindrosa me tocó recitarla frente a mis compañeros y los padres de familia. No recuerdo que hubiese tenido miedo escénico. Pero supongo que lo viví. Y poco a poco mi vida se fue contaminando de poesía. Estés donde estés, Soledad, te lo agradezco mucho.
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Piedra negra sobre una piedra blanca
Neruda decía: “Si ustedes me preguntan qué es mi poesía, debo decirles: no sé; pero si le preguntan a mi poesía, ella, les dirá quién soy yo.” Eso me pasa a mí también. No sabría decir qué es mi poesía. Bien, Intento no repetir autores. Pero te cuento que no es tarea fácil, porque un solo autor, me daría muchos poemas. Muchos que me gustan. No te prometo que eso no vaya a suceder. Del autor de hoy, tengo varios que pondría en la lista. Pero pasa también con los que ya he subido. Hoy quiero compartir un poema. Este poema Piedra negra sobre una piedra blanca de César Vallejo
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Azul de ti
Azul de ti - Eduardo Carranza Te cuento Cuando mi profe de Español y Literatura me contaminó de la poesía, escribí mi primer poema dedicado al río Cauca. Un río caudaloso que recibe aguas de otro río, el Risaralda. El poema fue un desastre. Tenía su gracia porque era con rima. Una rima facilona. El poema no lo tengo, solo recuerdo el detalle de la rima. Ya contaminado, iba a la biblioteca en busca de poemas. En mis tiempos, las bibliotecas no prestaban libros. Si quería leer lo leía allí en la biblioteca. En casa tenía pocos libros. Solo prosa. Si algún poema me gustaba mucho, lo escribía a mano en mi cuaderno. Poco a poco fui conociendo más poesía, nuevos poetas. Me adentré en el siglo de oro español, en el nadaísmo colombiano. Mi curiosidad me llevaba a buscar más y más. Tampoco es que conozca mucha poesía. Solo sé que me queda aún mucho por descubrir. Y luego vino también las ganas de recitar poesía. Y eso es lo que comparto contigo cada domingo. Comparto poesía propia y ajena. Y como decía Mario en la película El cartero de Neruda: La poesía no es de quien la escribe, es de quien la necesita. P.D. Si te gusta la poesía, genial. Si no te gusta la poesía, no pasa nada. Pero puede que conozcas a alguien que sí le guste. Reenvíale este correo. Le alegrarás el día. O, al menos, le regalarás un momento distinto. Y dile que puede suscribirse aquí para recibir poesía cada domingo.
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La muerte de la princesa
La muerte de la princesa - Nacianceno López Restrepo Hace algunos participé en un concurso. Por aquellos mismos años enviaba algunas cosas que escribía a concursos. Elegí un concurso de poesía. Había que enviar un solo poema. El premio era la publicación del poema en un libro. Me pareció que el premio iba bien para ir dándome a conocer. Después de la fecha del veredicto del jurado recibí una comunicación que decía que mi poema había ganado el concurso. Y en la misma comunicación, después de las felicitaciones de rigor, me vendían el libro con mi poema. Supongo que, al principio, es normal pensar que a alguien le gustaría tener el libro donde aparece publicada su obra. La emoción de haber ganado “el concurso” se desinfló tan rápido como llegó. Debía pagar 150 € para recibir un ejemplar del libro. Por supuesto que no lo compré. Me imaginé que todos los poemas que conformaban el libro, habían ganado el concurso. Este mismo poema fue recitado en Madrid, en el IX Encuentro de Poetas en la Red. Han pasado unos cuantos almanaques. P.D. Si te gusta la poesía, genial. Si no te gusta la poesía, no pasa nada. Pero puede que conozcas a alguien que sí le guste. Reenvíale este correo. Le alegrarás el día. O, al menos, le regalarás un momento distinto. Y dile que puede suscribirse naciancenolopez.com para recibir poesía cada domingo.
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Muerte en el olvido
Muerte en el olvido - Ángel González Adoro mi idioma. Y un día lo dije por aquí. La belleza de un idioma se conoce en la poesía. Lo digo porque lo viví. Y recuerdo que en un curso de escritura, uno de los ejercicios, era “traducir”, un poema del chino al español. A ver, por supuesto, yo de chino, sólo sé decir, ¿cómo estás?, Yo estoy muy bien, gracias. Ahí acaba todo mi repertorio. Se trataba de mirar el poema e imaginarse lo que el poeta decía, siguiendo la extensión de los versos. La verdad que salió algo bueno. Además de lo bueno del ejercicio. Bueno, el poema de hoy, como siempre lo hago, no voy a describirlo. También he dicho desde esta ventana al mundo, que hay que sentir la poesía. P.D. Si te gusta la poesía, genial. Si no te gusta la poesía, no pasa nada. Pero puede que conozcas a alguien que sí le guste. Reenvíale este enlace. Le alegrarás el día. O, al menos, le regalarás un momento distinto. Y dile que puede suscribirse aquí para recibir poesía cada domingo.
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La tierra giró para acercarnos.
La tierra giró para acercarnos. - Eugenio Montejo Al poeta y al poema de hoy lo conocí en la película 21 gramos de Alejandro González Iñárritu. Recuerdo que en medio de la oscuridad de aquel cine, saqué mi libreta y tomé apuntes. En la película no está todo el poema, pero una vez terminé de ver la película busqué el poema completo. El guionista Guillermo Arriaga cuenta que una vez estando en la casa de su editor, le dijo que no encontraba poetas poderosos. El editor sacó un libro del Montejo y le leyó en voz alta un par de poemas. —Quedé prendado de la elegancia y la fuerza de Montejo. —comentó Arriaga. P.D. Si te gusta la poesía, genial. Si no te gusta la poesía, no pasa nada. Pero puede que conozcas a alguien que sí le guste. Reenvíale este enlace. Le alegrarás el día. O, al menos, le regalarás un momento distinto. Y dile que puede suscribirse aquí para recibir poesía cada domingo.
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Relato de Sergio Stepansky
Relato de Sergio Stepansky es un poema de León de Greiff. Desde que me topé con estas palabras, hace ya mucho tiempo, sigue intacto en mi memoria. La primera vez que lo recité fue en el colegio. Otra vez participé con este poema en un recital de países en Viena, Austria, en un evento organizado por el Instituto Cervantes en Viena y las Embajadas hispanohablantes, presentes en la misma ciudad. El título del evento tenía mucho qué decir: Una lengua, múltiples acentos. Allí estuvo presente Relato de Sergio Stepansky. ️ Sígueme para más poesía cada domingo. Apúntate en naciancenolopez.com Y cada domingo lo tendrás en tu bandeja de entrada.
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Canción de abril en agosto.
La poesía surge, valga la redundancia, de la belleza. De las profundidades del ser. De nuestras raíces. De una conexión entre la belleza y el infinito. Del sufrimiento humano que no se palpa. De la sencillez de la vida. Y la poesía, como decía Pessoa, "como toda forma de arte, es la confesión de que la vida no basta." ️ Sígueme para más poesía cada domingo. Cada domingo también en tu bandeja de entrada: Apúntate en naciancenolopez.com
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El niño yuntero
El niño yuntero de Miguel Hernández El primer poema que leí y recité de él, en el colegio, fue gracias a mi profesor de Español y literatura, Francisco González, quien me regaló una Antología de Miguel Hernández. El poeta que traigo hoy, fue pastor de cabras. Un enamorado de la naturaleza. Un autodidacta. Esto lo cuento porque cuando no tenía de qué vivir, su amigo Neruda quería ayudarlo para que lo nombraran en algún cargo, con la ayuda de vizconde, que era un alto funcionario del Ministerio de Relaciones. En aquellos tiempos era duro encontrar trabajo en España para un poeta. Cuando Neruda le preguntó qué cargo le gustaría, Miguel Hernández contestó: —¿No podría el vizconde encomendarme un rebaño de cabras por aquí cerca de Madrid? ️ Sígueme para más poesía cada domingo. Cada domingo también en tu bandeja de entrada: Apúntate en naciancenolopez.com
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Doncella y mujer
Desde hace mucho tiempo leo o recito poesía. Lo hacía cuando era joven y bello, en el colegio, en los actos culturales. Lo hice en otros eventos culturales, en Polonia, en Viena, en España. En España, hice parte de un grupo de poetas: Poetas en la red. Nos reuníamos cada cierto tiempo, en algún lugar de España. Sacábamos un libro con nuestros poemas. Dos por persona. Los que íbamos a recitar. Y desde hace otro tanto, empecé a grabar poesía. Le grabé a mis hijos poesía infantil, cuando ellos eran pequeños. Y seguí grabando lo que a mí me gustaban. Poesía de otros poetas que me gustan y otros que iba descubriendo. Y poesía propia. Hoy le toca el turno a Nacianceno. ️ Sígueme para más poesía cada domingo. Cada domingo también en tu bandeja de entrada: naciancenolopez.com
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Walking around
Esta semana comparto Walking Around, un poema de Pablo Neruda. Un texto que camina entre lo cotidiano y el hastío. Con imágenes poderosas, a veces absurdas, a veces crudas. Un poema que no busca agradar, sino decir lo que duele cuando nada encaja. Uno de esos días en los que hasta estar vivo pesa. ️ Sígueme para más poesía cada domingo. Cada domingo también en tu bandeja de entrada: naciancenolopez.com
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Midnight dreams
Esta semana traigo Midnight dreams, del poeta colombiano José Asunción Silva. Un poema que se desliza entre el insomnio, la melancolía y los sueños que no se dejan atrapar. Silva escribe desde la penumbra, con la delicadeza de quien escucha lo que casi nadie oye. Versos íntimos, nocturnos, como un susurro antes del amanecer. ️ Sígueme para más poesía cada domingo. Cada domingo también en tu bandeja de entrada: naciancenolopez.com
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Cuando tengas frío.
Joaquín Sabina no necesita presentación. Solo digo una cosa: es el genio de Úbeda. Muchas gracias Joaquín Sabina por la belleza que compartes a través de tu poesía y tu música. No me canso de escucharte y aprender. Este poema XXXV sacado de Ciento volando de catorce. ️ Sígueme para más poesía cada domingo. Cada domingo también en tu bandeja de entrada: naciancenolopez.com
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Canción inefable
Canción inefable – Nacianceno López Restrepo Entre la vida y la muerte hay un murmullo que no se puede explicar. Un vaivén de horas que se consumen, un cuerpo que siente cómo la luz lo columbra mientras se pregunta qué significa estar aquí. Este poema es un diálogo íntimo con el tiempo, con lo efímero, con la sed de vivir y la certeza de morir. Una elegía vital, escrita desde el abismo de los días y leída desde el temblor de quien aún está vivo. Escúchalo. Tal vez no para entenderlo, sino para sentirlo. ️ Sígueme para más poesía cada domingo. Cada domingo también en tu bandeja de entrada: naciancenolopez.com
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Por quién doblan las campanas.
Este poema no pregunta, afirma. No hay campanas por otro: cada muerte nos toca. Donne nos recuerda que estamos hechos del mismo barro, unidos por una misma humanidad. No preguntes por quién doblan las campanas, dice. Doblan por ti. Por mí. Por todos. Hoy lo recito para ti. Para que no olvides que no estás solo. ️ Sígueme para más poesía cada domingo. Cada domingo también en tu bandeja de entrada: naciancenolopez.com
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No te salves
No te salves – Mario Benedetti Este poema es un llamado urgente, un empujón tierno y feroz al mismo tiempo. Benedetti escribe como quien no quiere que te conformes, que te encierres, que te apagues. No te salves, no es un reproche, es un gesto de amor. Uno que espera verte elegir la vida, incluso cuando cuesta. Hoy lo recito para ti. ️ Sígueme para más poesía cada domingo. Cada domingo también en tu bandeja de entrada: naciancenolopez.com
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Palabras para Julia
Palabras para Julia – José Agustín Goytisolo Este poema fue escrito en 1965 para su hija Julia, que entonces tenía siete años. Goytisolo le dio el nombre de su madre, fallecida en un bombardeo en Barcelona durante la Guerra Civil. Palabras para Julia no es solo una dedicatoria: es un canto de esperanza, una carta de amor en medio de la pérdida, un recordatorio de que la vida —aunque dura— merece vivirse con coraje. Hoy la recito para ti. Que estas palabras también te acompañen. ️ Sígueme para más poesía cada domingo. Cada domingo también en tu bandeja de entrada: naciancenolopez.com
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Ítaca de Konstantino Kavafis
Ítaca es un viaje. Es el camino elegido. Es el aprendizaje del camino.
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Canción de la vida profunda - Porfirio BarbaJacob
Canción de la vida profunda - Porfirio BarbaJacob Es de la vida profunda.
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Comunión plenaria - Oliverio Girondo
Comunión plenaria - Oliverio Girondo ¿Cómo entender la poesía?
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El amenazado - Jorge Luis Borges
El amenazado - Jorge Luis Borges La belleza de un idioma se descubre en la poesía.
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La palabra - Pablo Neruda
Poema La palabra de Pablo Neruda. ¿Qué busco a través de la poesía?
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Táctica y estrategia de Mario Benedetti
Táctica y estrategia de Mario Benedetti Recito este poema de Mario Benedetti.
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