PODCAST · arts
Podcast Lo mio, mi voz y otros
by Ana Lucía Montoya Rendón
Poemas propios y de otros. Mi voz y la de otros poetas.
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Alma ausente, poema de Federico García Lorca por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías
Llanto por Ignacio Sánchez Mejías, poema No. 4 Alma ausente Arriba No te conoce el toro ni la higuera, ni caballos ni hormigas de tu casa. No te conoce el niño ni la tarde porque te has muerto para siempre. No te conoce el lomo de la piedra, ni el raso negro donde te destrozas. No te conoce tu recuerdo mudo porque te has muerto para siempre. El otoño vendrá con caracolas, uva de niebla y montes agrupados, pero nadie querrá mirar tus ojos porque te has muerto para siempre. Porque te has muerto para siempre, como todos los muertos de la Tierra, como todos los muertos que se olvidan en un montón de perros apagados. No te conoce nadie. No. Pero yo te canto. Yo canto para luego tu perfil y tu gracia. La madurez insigne de tu conocimiento. Tu apetencia de muerte y el gusto de su boca. La tristeza que tuvo tu valiente alegría. Tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace, un andaluz tan claro, tan rico de aventura. Yo canto su elegancia con palabras que gimen y recuerdo una brisa triste por los olivos. FIN DE LLANTO POR IGNACIO SÁNCHEZ MEJÍAS http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/llanto-por-ignacio-sanchez-mejias-785143/html/e0c85a1b-ec35-497d-b4c9-b11bcc62d25f_2.html
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Cuerpo presente, poema de Federico García Lorca por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías
Llanto por Ignacio Sánchez Mejías. Poema No. 3 Cuerpo presente ArribaAbajo La piedra es una frente donde los sueños gimen sin tener agua curva ni cipreses helados. La piedra es una espalda para llevar al tiempo con árboles de lágrimas y cintas y planetas. Yo he visto lluvias grises correr hacia las olas levantando sus tiernos brazos acribillados, para no ser cazadas por la piedra tendida que desata sus miembros sin empapar la sangre. Porque la piedra coge simientes y nublados, esqueletos de alondras y lobos de penumbra; pero no da sonidos, ni cristales, ni fuego, sino plazas y plazas y otras plazas sin muros. Ya está sobre la piedra Ignacio el bien nacido. Ya se acabó; ¿qué pasa? Contemplad su figura: la muerte le ha cubierto de pálidos azufres y le ha puesto cabeza de oscuro minotauro. Ya se acabó. La lluvia penetra por su boca. El aire como loco deja su pecho hundido, y el Amor, empapado con lágrimas de nieve, se calienta en la cumbre de las ganaderías. ¿Qué dicen? Un silencio con hedores reposa. Estamos con un cuerpo presente que se esfuma, con una forma clara que tuvo ruiseñores y la vemos llenarse de agujeros sin fondo. ¿Quién arruga el sudario? ¡No es verdad lo que dice! Aquí no canta nadie, ni llora en el rincón, ni pica las espuelas, ni espanta la serpiente: aquí no quiero más que los ojos redondos para ver ese cuerpo sin posible descanso. Yo quiero ver aquí los hombres de voz dura. Los que doman caballos y dominan los ríos: los hombres que les suena el esqueleto y cantan con una boca llena de sol y pedernales. Aquí quiero yo verlos. Delante de la piedra. Delante de este cuerpo con las riendas quebradas. Yo quiero que me enseñen dónde está la salida para este capitán atado por la muerte. Yo quiero que me enseñen un llanto como un río que tenga dulces nieblas y profundas orillas, para llevar el cuerpo de Ignacio y que se pierda sin escuchar el doble resuello de los toros. Que se pierda en la plaza redonda de la luna que finge cuando niña doliente res inmóvil; que se pierda en la noche sin canto de los peces y en la maleza blanca del humo congelado. No quiero que le tapen la cara con pañuelos para que se acostumbre con la muerte que lleva. Vete, Ignacio: No sientas el caliente bramido. Duerme, vuela, reposa: ¡También se muere el mar! http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/llanto-por-ignacio-sanchez-mejias-785143/html/e0c85a1b-ec35-497d-b4c9-b11bcc62d25f_2.html
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La sangre derramada, poema de Federico García Lorca por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías
Llanto por Ignacio Sánchez Mejías. Poema No. 2 La sangre derramada ArribaAbajo ¡Que no quiero verla! Dile a la luna que venga, que no quiero ver la sangre de Ignacio sobre la arena. ¡Que no quiero verla! La luna de par en par. Caballo de nubes quietas, y la plaza gris del sueño con sauces en las barreras. ¡Que no quiero verla! Que mi recuerdo se quema. ¡Avisad a los jazmines con su blancura pequeña! ¡Que no quiero verla! La vaca del viejo mundo pasaba su triste lengua sobre un hocico de sangres derramadas en la arena, y los toros de Guisando, casi muerte y casi piedra, mugieron como dos siglos hartos de pisar la tierra. No. ¡Que no quiero verla! Por las gradas sube Ignacio con toda su muerte a cuestas. Buscaba el amanecer, y el amanecer no era. Busca su perfil seguro, y el sueño lo desorienta. Buscaba su hermoso cuerpo y encontró su sangre abierta. ¡No me digáis que la vea! No quiero sentir el chorro cada vez con menos fuerza; ese chorro que ilumina los tendidos y se vuelca sobre la pana y el cuero de muchedumbre sedienta. ¡Quién me grita que me asome! ¡No me digáis que la vea! No se cerraron sus ojos cuando vio los cuernos cerca, pero las madres terribles levantaron la cabeza. Y a través de las ganaderías, hubo un aire de voces secretas que gritaban a toros celestes, mayorales de pálida niebla. No hubo príncipe en Sevilla que comparársele pueda, ni espada como su espada ni corazón tan de veras. Como un río de leones su maravillosa fuerza, y como un torso de mármol su dibujada prudencia. Aire de Roma andaluza le doraba la cabeza donde su risa era un nardo de sal y de inteligencia. ¡Qué gran torero en la plaza! ¡Qué gran serrano en la sierra! ¡Qué blando con las espigas! ¡Qué duro con las espuelas! ¡Qué tierno con el rocío! ¡Qué deslumbrante en la feria! ¡Qué tremendo con las últimas banderillas de tiniebla! Pero ya duerme sin fin. Ya los musgos y la hierba abren con dedos seguros la flor de su calavera. Y su sangre ya viene cantando: cantando por marismas y praderas, resbalando por cuernos ateridos, vacilando sin alma por la niebla, tropezando con miles de pezuñas como una larga, oscura, triste lengua, para formar un charco de agonía junto al Guadalquivir de las estrellas. ¡Oh blanco muro de España! ¡Oh negro toro de pena! ¡Oh sangre dura de Ignacio! ¡Oh ruiseñor de sus venas! No. ¡Que no quiero verla! Que no hay cáliz que la contenga, que no hay golondrinas que se la beban, no hay escarcha de luz que la enfríe, no hay canto ni diluvio de azucenas, no hay cristal que la cubra de plata. No. ¡¡Yo no quiero verla!! http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/llanto-por-ignacio-sanchez-mejias-785143/html/e0c85a1b-ec35-497d-b4c9-b11bcc62d25f_2.html
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La cogida y la muerte, poema de Federico García Lorca por la muerte de
Llanto por Ignacio Sánchez Mejías. Poema No. 1. La cogida y la muerte Abajo A las cinco de la tarde. Eran las cinco en punto de la tarde. Un niño trajo la blanca sábana a las cinco de la tarde. Una espuerta de cal ya prevenida a las cinco de la tarde. Lo demás era muerte y sólo muerte a las cinco de la tarde. El viento se llevó los algodones a las cinco de la tarde. Y el óxido sembró cristal y níquel a las cinco de la tarde. Ya luchan la paloma y el leopardo a las cinco de la tarde. Y un muslo con un asta desolada a las cinco de la tarde. Comenzaron los sones del bordón a las cinco de la tarde. Las campanas de arsénico y el humo a las cinco de la tarde. En las esquinas grupos de silencio a las cinco de la tarde. ¡Y el toro solo corazón arriba! a las cinco de la tarde. Cuando el sudor de nieve fue llegando a las cinco de la tarde, cuando la plaza se cubrió de yodo a las cinco de la tarde, la muerte puso huevos en la herida a las cinco de la tarde. A las cinco de la tarde. A las cinco en punto de la tarde. Un ataúd con ruedas es la cama a las cinco de la tarde. Huesos y flautas suenan en su oído a las cinco de la tarde. El toro ya mugía por su frente a las cinco de la tarde. El cuarto se irisaba de agonía a las cinco de la tarde. A lo lejos ya viene la gangrena a las cinco de la tarde. Trompa de lirio por las verdes ingles a las cinco de la tarde. Las heridas quemaban como soles a las cinco de la tarde, y el gentío rompía las ventanas a las cinco de la tarde. A las cinco de la tarde. ¡Ay qué terribles cinco de la tarde! ¡Eran las cinco en todos los relojes! ¡Eran las cinco en sombra de la tarde! http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/llanto-por-ignacio-sanchez-mejias-785143/html/e0c85a1b-ec35-497d-b4c9-b11bcc62d25f_2.html
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2 - El Humor en la Literatura - B -
“El humor no es ingenuo, nunca lo es. Sin embargo, yo conservo una mirada ingenua sobre él. Digo ingenua en el sentido de que lo tomo como se presenta, igual que cuando tenía diez años, como un beneficio asombroso. Tiene secretos, lo abrazo y no me pregunto mucho más.” EMA WOLF
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2 - El Humor en la Literatura - A-
“Lo opuesto al humor no es la seriedad, sino la solemnidad. Porque la función de la solemnidad es crear una apariencia de importancia. Justo lo contrario de lo que consigue el humor. “La solemnidad es también el disfraz que los más torpes y acomplejados utilizan para intentar disimular sus carencias. «Si soy solemne, soy importante», es su idea, pese a que el concepto de solemnidad exige exactamente lo contrario: otorgarla solo a lo verdaderamente relevante, para evitar que se confunda con lo que no lo es. Pero aunque en el mundo hay muy pocas cosas importantes, la cantidad de idiotas y pobres diablos que creen serlo supera a cuanto quepa imaginar.” Cita de Miguel Ángel Buj, en su Blog: “Humor y Literatura” Y de nuestra cosecha: Agreguemos también que un gesto o palabra que inviten a sonreír o a la risa franca, nos abren caminos hacia lugares fantásticos, en los que prima la igualdad, donde ríen todos, sin importar su condición social, donde cada uno es capaz de reír de sí mismo, con la franqueza que le da el conocimiento de sus circunstancias; que entiende que la risa es una manera de, exhibir al desnudo, el alma… la risa es un vestido siempre nuevo… un traje como si todos los días fuesen feriados. Oda al mar Vital Aza Pues señor; es preciso, indispensable, escribir algo serio, algo notable. Esos versos festivos y ligeros, sin importancia, insustanciales, hueros son baldón de la dulce poesía. ¡Habrá que “comprimirse” caballeros! ¡Nada de ligerezas! ¡Tontería! Aquí se necesita está probado- en vez de ser ligero, ser pesado. Lo he decidido ya, nada me inquieta. Mi inspiración a chorros se desata… ¡Hoy me siento poeta! No sé si acaso meteré la pata; posible es que la meta; pero, en fin, por probarlo no quede. Ya veremos después lo que sucede. Mas aquí para brillar y darse tono, es preciso entonarse, y yo me entono: “¡Oh, mar! ¡Soberbio mar! Sobre la espuma de tus rugientes olas, que el embate sufren innobles de la densa bruma…” Ya se me fue la pluma y acabo de decir un disparate. Esto no vale nada. Volvamos a empezar. Es lo prudente. ¡Ven en mi ayuda, inspiración sagrada!... Ya la siento venir... Ya arde en mi frente Lo que es ahora sé que ya no dudo: ¡Oh, mar! ¡Soberbio mar! ¡Oh, mar hirviente! ¡Oh, proceloso mar! ¡Yo te saludo!” Así, perfectamente me ha salido muy bien, ¡pues ya lo creo! Ya sé que al mar le tiene sin cuidado que lo salude o no, pero deseo que vea el mar que estoy bien educado. No quita lo cortés a lo inspirado. "¡Yo te saludo, oh, mar! ¡Y no te temo!...” “No te te” ..no está bien, en poesía cometer tan atroz cacofonía. Conocer los defectos ya es bastante. Borremos el verso y adelante: "No con temor, con amoroso anhelo veo ¡oh, mar! que se elevan orgullosas, hasta tocar en el azul del cielo tus ingentes montañas espumosas” El adjetivo “ingentes”, por no estar al alcance de las gentes, es aquí de un efecto extraordinario. Las palabras vulgares y corrientes no son para estas odas, convenientes. ¡Para algo ha de servir el diccionario! "¡Humilla tu altivez, - ¡Oh, mar! que inmolas con loco orgullo tu pasión vencida; que, al morir en la playa, son tus olas imagen verdadera de la vida!” Me gusta este cuarteto. Es muy bonito. ¿Qué hay dos ripios decís? ¡Pues no los quito! Bien disculpa dos ripios, - ¡poca cosa!- el decir una idea tan hermosa. Yo -a la verdad- con nadie apostaría a que la idea sea mía; mas sea de quien sea , la originalidad en poesía, está en el modo de expresar la idea. Sobre estas dudas, pues, hagamos punto y vayamos al fondo del asunto: "Guardas ¡oh, mar! en tu profundo seno - como guarda el avaro su tesoro-, revuelto en el cieno perlas, corales y lingotes de oro” ¡Qué atrocidad! No sé lo que me digo “¡Oro en lingotes en el mar profundo!” Puede ser que lo encuentre junto a Vigo del cargamento aquel del Nuevo mundo! ¡En otra parte, no!¡La dulce lira me ha obligado a decir una mentira! (Mentira disculpable en un poeta, pues mienten todos más que La Gaceta). "Guardas, ¡oh, mar! en tu profundo seno..." ¡Cualquiera sabe lo que habrá en su fondo! Pero yo he de insistir en mi manía... "Guardas, ¡oh, mar! en tu profundo.."¡Bueno! Que guarde lo que quiera, No respondo de no decir alguna tontería. "De tu insondable abismo, en lo más hondo; de tus frías entrañas en el centro, guardas, ¡oh, mar!...” Quisiera decir algo y ¡nada!, no lo encuentro. Me he metido en el fondo y ya no salgo. Media hora hace ya que me chapuzo. Ya no soy un poeta, ¡soy un buzo! ¡Vaya el mar al demonio! Estoy cansado. No sirvo para el caso, ya lo veo. Con tanto “¡Oh, mar!, ¡Oh, mar!” como he soltado, estoy completamente “mareado” Cuelgo la lira y vóyme de paseo a ver si se me quita este “mareo”.
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1- El Humor en la Literatura, audio para Al Borde de la Palabra.-
"Chaplin y Buster Keaton siguen siendo los mejores, los incomparables. Ellos conocen el secreto. Ellos saben que no hay asunto más serio que la risa, arte de mucho pero mucho trabajo, y que dar de reír a los demás es lo más hermoso que hacerse pueda mientras siga el mundo girando en el universo". Eduardo Galeano. Memoria del fuego. El siglo del viento.
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4 - El género epistolar para Al borde de la Palabra
. La novela epistolar es la construida con una sucesión de cartas enviadas o recibidas por sus personajes protagonistas desarrollando así una trama. Las amistades peligrosas. Ó, Las relaciones peligrosas, es una famosa novela epistolar escrita por Pierre, Choderlos de Laclos y publicada por primera vez en 1782. Se narra en ella el duelo perverso y libertino de dos miembros de la nobleza francesa a finales del siglo XVIII. La novela nos relata la historia del Marqués de Merteuil y su enemigo, Valmont. Ambos contendientes utilizan el sexo como vehículo para humillar y degradar a los demás, convirtiendo esta noble actividad -el sexo- en una verdadera carrera de fechorías. Las amistades peligrosas expone toda la decadencia aristocrática de su época, ese afán de diversión que normalmente terminaba en toda clase de crueldades, y que llegó a su fin durante a la Revolución Francesa, donde el mango de la sartén -y sus crueldades- cambiaron de mano. Aquí podríamos hablar de una historia de antiamor, o de una historia amoral. Se desarrolla por medio de epístolas (barrocas, sobrecargadas, densas, pero intensamente atractivas). Las cartas entre el Marqués y Valmont son las que conducen el hilo de la trama, pero a ellas se suman muchas otras de diferentes personajes. El folklore literario asegura que Las amistades peligrosas originó aquella célebre frase: La venganza es un plato que se sirve frío (La vengeance est un plat qui se mange froid). Sin duda es un detalle pintoresco, aunque falso, ya que todo el mundo sabe o simula saber que la frase no se encuentra en la novela y que cualquier frialdad atenta contra el concepto mismo de venganza. Carta V de Las amistades peligrosas. La marquesa de Merteuil al vizconde de Valmont ¿Sabe vmd., vizconde, que su carta es sumamente insolente y que tendría yo derecho a enfadarme si quisiera? Pero he visto por ella claramente que había usted perdido la cabeza, y sólo esto le libra de mi indignación. Amiga generosa y sensible, olvido mi propia injuria para no pensar sino en el peligro de vmd., y por más que sea cosa fastidiosa el razonar, cedo a la necesidad que tiene vmd. de ello en este momento. ¡Vmd. tener a la presidenta de Tourveil! ¡Qué capricho tan ridículo! Reconozco con ello la mala cabeza de vmd., que siemrpe desea justamente lo que cree que no podrá lograr. ¿Qué ve vmd. en esa mujer en suma? (...) Dos mujeres como ésta bastarían para hacerle perder toda reputación. (...) Acaso vencerá usted esta dificultad, pero no se lisonjee de destruirla. Vencerá vmd. al amor de Dios, pero no al temor del diablo; y cuando tenga entre sus brazos a su amada y sienta palpitar su corazón, esté seguro que es de miedo y no de amor. (...) Sin embargo, tal es el bello objeto por el cual vmd. me desobedece, se entierra en casa de su tía, y renuncia a la empresa más deliciosa, y más capaz de darle honor. Escuche vmd.; le hablo sin enfadarme, pero en este momento estoy tentada de creer que no merece vmd. la reputación que tiene, y sobre todo lo estoy de cesar de hacerle mi confidente. Nunca me acostumbraré a decir mis secretos al amante de la señora de Tourvel. Sepa vmd., no obstante, que la señorita Volanges ha hecho ya una conquista. El joven Danceny está loco por ella. (...) Le aconsejo que muestre dulzura, porque en este momento nada me costaría dejarle. Estoy segura de que ahora tuviese la buena idea de romper con él, se desesperaría, y nada me divierte más que un amante desesperado. Me llamaría pérfida, y esta palabra me ha dado siempre mucho gusto. Después de la de cruel es la más dulce para el oído de una mujer, y cuesta menos merecerla. Seriamente voy a ocuparme de esta ruptura; vea vmd., sin embargo, de lo que vmd. es causa. Por eso lo echo sobre su concienca. Adiós; recomiéndeme vmd. a las oraciones de su presidenta.
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3- El género epistolar para Al borde de la Palabra
Este género tiene en la carta femenina, uno de sus puntales fuertes. En las primeras cartas femeninas conocidas, se puede observar el tono que ellas le dieron a las misivas y que tuvo que ver con el rol que desempeñaran en la sociedad patriarcal de su tiempo: mujeres de la casa, madres dedicadas y esposas abnegadas. No obstante, algunas se impusieron al universo machista que siempre había imperado, como George Sand. Solo a partir del siglo XX, la carta femenina se hace más abierta y toca todos los temas, como son la pedagogía, la política, la filosofía, el arte, la ciencia, etc.
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2- El género epistolar para Al borde de la Palabra
“La epístola moderna surge a partir del siglo XVIII, aunque desde el XV aumentó notablemente su cultivo, ya que ofrece un ámbito de libertad sumamente atractivo tras la desaparición de la sacralizada y estamental Edad Media a la par de la aparición de la burguesía y el concepto de sujeto libre; es entonces cuando la carta privada surge en tanto que manifestación de la privacidad de un sujeto que se la transmite a otro. Aunque es cierto que tal privacidad, con frecuencia se ha visto rota por la publicación de epistolarios que en principio no estaban destinados a un público amplio.” Carta de Salvador Dalí a Federico García Lorza Carta de Henry Miller a Anaïs Nin
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1- El género epistolar para Al borde de la Palabra
Muchos de los hechos relevantes en la historia de la humanidad han sido desvelados gracias a la correspondencia mantenida entre los personajes imprescindibles en el devenir de esos acontecimientos. La forma en la que ciertos individuos conversaron valiéndose de este género con alguno de sus contemporáneos ha servido para conocer a fondo detalles de su tiempo. Y es que las cartas representan un material ineludible para la construcción de la memoria histórica. La pregunta es ¿cómo reconocer el valor verídico de una misiva, cómo saber si estamos frente a una explicación certera de lo acontecido o una brutal y subjetiva forma de analizar los acontecimientos? Lo cierto es que no podemos saberlo y en eso reside una de las mayores fascinaciones de la vida: en que las posibilidades son tan amplias como personas viven y reflexionan en torno a los hechos. En la antigüedad las cartas se utilizaban como un método para difundir ideas y doctrinas filosóficas y políticas. Las cartas han sabido sobrevivir a los cambios de las diversas épocas e imponerse como una alternativa ineludible para acercarse a la historia de diversas personas y comprender el contexto histórico en el que vivieron. Las cartas famosas son artefactos que permiten establecer un punto de inflexión entre lo privado y lo público. En general son textos escritos pensando en una persona en particular en la cual el autor vuelca todas sus emociones y se deja llevar (más o menos según el caso) y al volverse públicas permiten que tengamos en nuestras manos un texto siempre fresco e intenso. Las cartas nos introducen en lo más profundo de la intimidad de una persona y romper con esa idealización a la que aquellas personas que adquieren una vida pública se ven vinculadas. Las cartas permiten establecer una identificación por parte de quien lee con quien las escribió; permitiéndole encontrar rasgos propios en la naturaleza del escritor. La pregunta quizás más interesante es una vez que una carta se vuelve pública, que atraviesa esa barrera de la intimidad ¿cuánto hay en ella de propio respecto al autor? Las cartas hablan de todos nosotros porque cuando se convierten en arquetipos al alcance de todos, nos permiten que nos apropiemos de ellas y las hagamos nuestras. Carta de Karl Marx a su esposa Jenny von Westphalen. Carta de Napoleón a Josefina.
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El cuervo, poema de Edgar Allan Poe. Voz de Ana Lucía Montoya Rendón
Publicado el 30/10/2014 El cuervo (inglés: The Raven) es un poema narrativo escrito por Edgar Allan Poe, que fue publicado por primera vez en 1845 y constituye su composición poética más famosa, ya que este poema lo hizo reconocido internacionalemente. Son notables su musicalidad, el lenguaje estilizado y la atmósfera sobrenatural que logra recrear. El poema narra la misteriosa visita de un cuervo parlante a la casa de un amante afligido, y del lento descenso hacia la locura de este último. El amante, que a menudo se ha identificado como un estudiante, llora la pérdida de su amada, Leonor. El cuervo negro, posado sobre un busto de Palas, parece azuzar su sufrimiento con la constante repetición de las palabras «Nunca más» (Nevermore). En el poema, Poe hace alusión al folclore y a varias obras clásicas. Poe afirmaba haber escrito el poema de forma muy lógica y metódica. Su intención era crear un poema que pudiese gustar tanto a las clases populares como a las personas de gusto más refinado, como explica él mismo en el que fue su siguiente ensayo: la «Filosofía de la composición». El poema se inspira parcialmente en la figura del cuervo parlante de la novela Barnaby Rudge de Charles Dickens. Poe toma prestados el complejo ritmo y la métrica del poema «Geraldine», de Elizabeth Barrett. La publicación de El cuervo, el 29 de enero de 1845 en el diario New York Evening Mirror, convirtió a Poe en un personaje muy popular en su época. Pronto se hicieron reimpresiones, parodias y versiones ilustradas del poema. Aunque algunos críticos mantienen opiniones diversas acerca de su valor literario, el poema sigue siendo una de las composiciones más famosas que se han escrito en lengua inglesa. http://es.wikipedia.org/wiki/El_cuerv...
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VIDA DE PERROS. Relato
5/5/2008 VIDA DE PERROS No crean que lo que les voy a relatar es descabellado y que tal vez se deba a algún estado febril; señores nunca he estado más lúcida que hoy. Un día estaba sentada en el corredor de la casa, allá en la tierrita que tenemos al pie de loma de la cordillera Central, divisando el camino “rial”, como le dicen los campesinos. Por ese camino y en polvorosa carrera, como alma que se lleva el diablo, venía bajando un perrito criollo, de pelo blanco con manchas negras, o sería negro con manchas blancas, ya ni lo recuerdo, lo cierto es que el pobre animal, asesando llegó hasta nuestro patio, paró en seco y, arrastrándose se me metió por debajo de la portada. El perrito reparó en que lo estaba observando desde el escaño donde estaba sentada y con su mirada inteligente me pidió permiso para permanecer allí. Se quedó de frente, atisbando callejón arriba y mirándome con esos ojos de susto que casi se le salían de las órbitas. De pronto ocurrió algo extraño que al día de hoy no he logrado explicarme: cada vez que el animalito me miraba yo entendía esa miraba como palabras que me llegaban al cerebro y que decían “qué vida de perros tienen mis amos”. En ese sonsonete trancurrieron unos cuarenta minutos. Unas horas antes había visto subir un carro de la Policía Nacional lleno de agentes y como en nuestro país es tan “normal” la inseguridad, así mismo son muy normales los operativos de la fuerza pública, por tanto no reparé en ese evento. Seguí pendiente del perrito conversador, que ya había tomado aire y ya muy relajado se había echado y, en medio de lastimeros gemidos me contó que en la casa donde vivía, allá arriba, en la montaña, había un laboratorio de procesamiento de sustancias ilícitas, que sus amos eran una pareja de ancianos que habitaban la casa pues fue ese el único sitio donde les dieron posada. Me dijo que hacía algunas horas habían llegado unos policías a la finca pero que los trabajadores del laboratorio mediante una llamada recibida en uno de los celulares habían sido informados de la muy próxima visita de los agentes, que esa alerta les sirvió para echarse a rodar por las faldas del terreno, y que por desgracia, sus amos, la pareja de ancianos, no fueron avisados del operativo pues ellos representaban para los delicuentes solo un estorbo a la hora de escapar, por las limitaciones físicas debidas a su edad, además, a los jóvenes delincuentes poco les importaban esos pobres viejos, solo los consideraban desechables. Así el perrito volvía a repetir su cantaleta de lamentos "vida de perros la que tienen mis amos”. La retahíla del perro era interminable. De pronto suspendió el cuento, se levantó, paró las orejas, miró callejón arriba, barruntando el aire. Observé entonces que por el camino “rial”, venía bajando, a pie, un tropel de personas y policías. Del grupo sobresalía la pareja de ancianos de la que me había platicado el animalito, eran ellos quienes encabezaban la marcha, venían esposados, llorosos y amilanados. Cruel caminata para esos viejos, pues desde donde yo estaba hasta el sitio donde los aprehendieron hay unos cuarenta minutos aproximadamente. La acongojada mascota se unió a los caminantes que, en conjunto, parecía un cortejo fúnebre. Así, se fueron callejón abajo y no volví a saber del perrito ni de los pobres viejos. Este es el pan nuestro de cada día en nuestro país. Idiotas útiles son todos los indefensos que, al único que tienen para que se conduela de ellos es a su perro fiel, su verdadero amigo. ¡Ah vida de perros la que tienen muchos amos! Ana Lucía Montoya Rendón Abril del 2008 .
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DÍA FERIADO
DÍA FERIADO Biblilonia está de feria en cada una de sus esquinas hay un millar de locos dentro de cada loco hay un parque y un espejo roto cada loco tiene nomás una mano con un dedo —el índice— con ese dedo apuntan ¡qué susto! apuntan… apuntan… y ¡bang! ¡bang! ¡bang! sus disparos matan la luz del día lo tibio de los sueños y el esmero de tocado aún humean los dedos de esos locos mas Biblilonia no muere ni llora también está loca los locos no mueren mi lloran sublimados se diluyen ¡oh! volvamos a empezar… bailemos esta ronda ?Biblilonia está de feria…? ana lucía montoya Rendón mayo 2014 .
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LIBERTAD, poema de Ana Lucía Montoya Rendón, en su voz.
LIBERTAD No hay alambradas ni mojones mucho menos símbolos porque es el Universo un solo mapa donde no hay banderas que exulten marchas donde no hay himnos ni hay escudos ni hay armas. No hay puntos cardinales ni rosa de los vientos solo las izquierdas y derechas de las manos y las piernas. Tampoco hay facciones ni jerarquías en la casa o en la mesa solo existen el canto y la piel que acunan un mejor mañana. Hoy es gran día para ir desnudos para andar descalzos hacia horizontes que coquetean por todas partes. Es día de miradas limpias y de páginas de aguas claras donde se lee que no vale la pena seguir siendo manada. ¿Por qué tajar al pueblo? ¿Acaso es una ilusión el Alma? ¿Por qué llevar ventaja si todos nacimos en la misma cama? Ana Lucía Montoya Rendón Octubre 2013 .
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CANCIÓN DEL BOGA AUSENTE de Candelario Obeso, poeta colombiano.
CANDELARIO OBESO "Nací humilde i soy fuerte soi pobre y nada temo" Candelario Obeso Hernández, el precursor de la poesía negra en América, nació en la ciudad de Mompox el 12 de enero de 1849. Hijo natural del abogado Eugenio María Obeso con la humilde lavandera María de la Cruz Hernández, hizo sus primeros estudios en el Colegio Pinillos de Mompox, pero debido a su cierre, como consecuencia de la guerra de 1863, su educación fue encargada al profesor Pedro Salzedo del Villar. En 1866, a la edad de 17 años, Candelario Obeso, remonta el río Magdalena hasta la ciudad de Honda y toma el camino hacia Bogotá. Había obtenido una beca para estudiar en el Colegio Militar fundado por el general Tomás Cipriano de Mosquera. Posteriormente, en 1867, tras el cierre del Colegio, ingresó a la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional y luego pasó a la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas. No terminó la carrera debido a dificultades económicas, pero obtuvo el grado de maestro. La salida de Mompox, la travesía por el río Magdalena, y la llegada a Bogotá fueron relatadas por Obeso en algunos versos del extenso poema Sotto Voce, que publicó en el periódico La Patria en 1879. En Bogotá, Obeso vivió una vida caracterizada por las angustias económicas y por constantes arrebatos de hedonismo. Uno de los versos del poema Sotto Voce muestra las dificultades económicas que padeció: Llegado allí, por nadie conocido, y harapos vestido, larga pena sufrí, pobre estudiante; pero esa vida miserable y dura de mi actual desventura, no vale ¡oh no!, jamás un breve instante. Obeso llevó una vida de constantes desplazamientos y ejerció variados oficios. Maestro de escuela en Sucre, segundo jefe del batallón de Cazadores en la guerra de 1876, tesorero municipal en Magangué, intérprete nacional en Panamá, y cónsul en Tous, Francia. Su permanencia en estos puestos fue efímera y, a diferencia de los escritores coetáneos, no desarrolló una carrera política importante. Obeso fue víctima de los prejuicios raciales de la época. Una tarde se encontraba, con dos amigos, en el atrio de la catedral de la Plaza de Bolívar. El poeta estaba a gatas simulando un caballo y entonando coplas subidas de tono; uno de sus amigos iba a horcajadas encima de él y el otro le tiraba de la corbata. En ese momento pasó el político liberal Francisco Javier Zaldúa (eligido presidente en 1882) quien al ver la escena exclamó: “¡Es un macho negro!”. Obeso respondió: ¿Soy un macho negro? ¡Pues de ello me alegro! Soy negro y soy macho, como dice usted. Y siempre prefierser un macho negro a ser burro blanco como su merced. En la capital, Obeso se incorpora al ambiente literario nacional. Poemas y artículos de su autoría, así como imitaciones y traducciones de poetas europeos, aparecieron en la prensa bogotana. En 1873, inicia una interesante producción en el periódico El Rocío, de propiedad del editor conservador Nicolás Pontón, con la publicación de varias de sus obras. Las apariciones en El Rocío, permitieron que Obeso se codeara con lo más selecto del panorama literario nacional. Por las páginas del periódico desfilaban los poemas, ensayos y artículos de las más importantes figuras de las letras colombianas de la época. Rafael Pombo, Jorge Isaacs, Manuel María Madiedo, Antonio José Restrepo y Juan de Dios Uribe, entre otros, hacían parte del grupo de habituales colaboradores. La producción literaria de Candelario Obeso es sumamente variada: en 1871 publicó una novela corta y satírica titulada La familia Pygmalión; en 1877 editó Cantos populares de mi tierra, su obra más representativa y por la cual fue y es reconocido por la crítica literaria. Posteriormente hizo la traducción de un tratado militar del teniente belga León de Sahger, Nociones de táctica de infantería, de caballería y de artillería (1878); un texto de prosa amorosa con poemas originales y traducciones, Lectura para tí (1878); una traducción de Otelo de William Shakespeare (1878); un drama en tres actos moralizante y de costumbres, Secundino el zapatero (1880); un extenso poema dramático autobiográfico, Lucha de la vida (1882), y tres traducciones al castellano de cursos de italiano (1883), francés (1884), e inglés (1884), que demuestran su interés por el estudio de las lenguas. CANCIÓN DEL BOGA AUSENTE Canción Del Boga Ausente Qué trijte que ejtá la noche, la noche qué trijte ejtá: no hay en er cielo una ejtreya... Remá! remá! La negra re mi arma mía, mientra yo brego en la má, bañao en suró por eya, ¿Qué hará? ¿qué hará? Tar vej por su zambo amáo doriente sujpirará, o tar vej ni me recuecda... Yorá, yorá! La j'embras son como toro lo rejta tierra ejgracia; con acte se saca er peje der má, der má!... Con acte s'abranda er gierro, se roma la mapaná;... cojtante y ficmej la penaj; no hay má, no hay má!... ................................................. Qué ejcura que ejtá la noche; la noche qué ejcura ejtá; asina ejcura ej l'ausencia... Bogá! bogá!..
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LOS DOMINGOS, microrelato de Nerina Thomas
. LOS DOMINGOS, microrelato de Nerina Thomas Los domingos tienen ese no se qué ...mezcla de silencio y ruidos de aquellos que se reúnen incondicionalmente para afianzar ese vínculo -el de la familia - Como un reloj que no suena a horario prefijado, desperezarse sin límites en la cama y hasta volver a cerrar los ojos un tiempito mas, aunque el asado haya que condimentarlo o preparar esa salsa que se cocina lenta y sin apremio de tiempos. Los teléfonos se enmudecen y nace un olor a calma por la casa. El cielo es gris este domingo. Pero nada hace que no podamos disfrutarlo. Cabello al viento, crema en el rostro sin pìnturas , con chinelas y bata cubriendo el cuerpo. Música que nunca se ausenta, y en vez de mates, un café batido con crema de vainilla. Para endulzar el alma y despertar la alegría. Ayer - mi hijo - cumplió "30" años y paré el mundo - mi mundo- para entregarle mi tiempo, companía. Eligió llevarnos a almorzar - paella - y también era gris el día, sin embargo, en mi alma danzaba, habitaban castañuelas . Está vivo!! Como el encuentro con sus amigos y toda la familia que permite se nutra de unidad de afectos. Un día de fiesta!!! Nerina Thomas .
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¿De qué era la piel? Poema de Ana Lucía Montoya Rendón, declamado por el poeta Jaime De la Ossa.
. martes, 20 de noviembre de 2012 ¿DE QUÉ ERA LA PIEL? era de viaje, de voz y beso era de tono rosa con corola de secretos y suspiros era de notas musicales y quejidos, de traje suelto, era de noche y velo, era de torso erguido y de mirar erecto, era de cadencias, era péndulo, era gracioso borboteo era umbral y matinal reposo, era un demonio ardiendo ¿de qué era la piel? era un conjunto de esquelas, era archivo, era un mensaje abierto era... un sí, que, como agua fue fluyendo ana lucía montoya rendón Colombia noviembre 2012 Declamado por el poeta Jaime De la Ossa, de Colombia. .
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A PIAZZOLLA, ROMANCE DEL DIABLO
Programa Un Tango en la Quebrada, de Radio La Quebrada de Buenos Aires, Argentina. Dirigido por el actor Carlos Fernandez, producido por Ricardo Cardone. Las fotos que aparecen fueron tomadas de Internet. El audio es una concesión de Radio la Quebrada. Los tres sonetos son propiedad de Ana Lucía Montoya Rendón. http://naturalezaycaminodelmedionumero2.blogspot.com/2012/04/blog-post_14.html A PIAZZOLLA, ROMANCE DEL DIABLO . 1. reptas melódica y coqueta nota con tu musical arrullo, hechicera maga negra de acordes retrechera humectas a las almas gota a gota hiedra feliz de fuego, mano, dota tu pentagrama de clave agorera planta arraigada tu canción primera fino talle de luna en bancarrota ¿dó ángel caído tentación presente delirante demonio en cuarentena con quinteto de ausencias tocas duelos? en la entraña de tu fuelle hay desvelos diestra batuta rige la faena ¡oh, Piazzolla, tú, El Mago Omnipotente! 2. eres experto demonio de fuego sobre el bandoneón, líquida nota que aplaca... que enerva... enamora, agota gemido gutural exalta al ego desde tus manos cae lento apego, de cristales envuelta queja rota al alma rugoso fuelle la embota dichoso ser tu reo... dulce ruego Piazzolla tu bandoneón divino insufla alientos en mi pecho y vientre en mí, rebulles sinfónico infierno que con cada arpegio excitante y tierno a él iría yo si me dicen "entre" porque adoro tu acento como el vino 3. es danza de agua y seda su compaña L'Évasion en vuelos de ángel, casto cielo en cascada el Violentango, riachuelo tu galopar de notas brava hazaña rostro de Chiquilín de bachín baña amoroso Nonino, viejo abuelo la Última Curda, oscura con su celo y melancólico Oblivión me amaña tu Luna de Primavera Porteña El misterio, la Fuga o el Invierno del Puerto... o, ¿acaso es mi Soledad? o es el Romance del Diablo, o la edad o mi corazón amoroso tierno a mi tu música, ¡encendida leña! ana lucía montoya rendón abril 2012 .
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¡Qué día!
martes, 14 de agosto de 2012 ¡QUÉ DÍA...! . qué día seco mudo de tedioso paso lento de los miles de días perezosos que me reptan qué día negro enjuto de mirada ilusa opaca de los miles de días voyeristas que me miran ¡qué mal día es éste! eterno día de mi piel grisácea muerto lacrimoso día abrigo triste de los seres moribundos fiero castigo en mi nuca collar de finas púas tajador de mi contento enterrador de mi conciencia castrador de mis sentidos ¡pegajoso día de los miles ensartados en mi vida! ana lucía montoya rendón agosto 2012 .
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Verde vivo
. Poema de Ana Lucía Montoya Rendón, declamado por el poeta colombiano Georges VERDE VIVO siempre esperando medir los perfiles de la luz abrir los abanicos que acosan los espectros arropar el coqueto goteo de clepsidra que como vaivén de la voz, articulada cae dulcemente, en los espacios ya creados siempre pariendo versos que viven en el borde de los labios poemas que serán cantados en el atrio de cada nuevo día así no habrá ahogos en el pecho que se explaya que aspira por Vida en cada anhelo y de dichas nuevas en su alma, lo aprisione ... ... ... ... ... "siempre esperando un mañana" frase que indica que en el alma el verde está vivo! ana lucía montoya rendón agosto 2012 .
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Por qué la amo
. POR QUÉ LA AMO "No pidas por ella no la invoques ni en sueños siquiera." Liliana Varela sola en medio de su celda lleva ajustadas la camisa y las ideas suplicante el pecho tendido sobre un nudo de vidas inconclusas partido de dolor gime ahogado ¡ay, que pena! grilletes herrumbrosos son lamentos revotando en esos muros... fuera de cause se derrama la razón en falsos hilos y en medio de ese antro afónico el orate le grita a una silueta golondrina, te deseo eterno viaje llévate en tus alas mi último aliento y mis quimeras sí, a la locura se le ama porque regala laberintos donde están refundidos el papel, un escenario y la punta de un lápiz ana lucía montoya rendón agosto 2012 .
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Ja Deos
Poema de Ana Lucía Montoya Rendón. sábado 4 de diciembre de 2010 JA...DEOS chorrean versos ajustando las siluetas difuminando límites refundiendo ocasos palpitan los luceros en el pecho del mundo allí, ahogada contenida presentida voz de fuego mueve cortinas de ensueño despierta el hambre de los muertos ahhhh... ana lucía montoya rendón diciembre 2010 Safe Creative #1012047998812
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De Negro
Poema escrito por Ana Lucia Montoya Rendon, en su voz.
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Poemas propios y de otros. Mi voz y la de otros poetas.
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Ana Lucía Montoya Rendón
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