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Roma, Historia Eterna
by franzogar
La historia de la monarquía, de la república y del imperio de Roma.
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A109 Roma, Historia Eterna - República LXXXV (565 a.u.c.)
Celebración del triunfo de Lucio Cornelio Escipión Asiático. Los cónsules, Marco Valerio Mesala y Cayo Livio Salinator, recibieron respectivamente Liguria y La Galia Cisalpina como provincias. Muere en Hispania Ulterior el pretor Cayo Atinio Labeón. El procónsul, Cneo Manlio Vulsón, presidio la firma de las cláusulas del tratatado de paz de Apamea. Fin de la guerra Seléucida-Romana.
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A108 Roma, Historia Eterna - República LXXXIV (564 a.u.c. 3ª parte)
La batalla del monte Magaba. Acaba la guerra contra los gálatas. La Liga Aquea impuso a Esparta la abolición de la disciplina de Licurgo.
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A107 Roma, Historia Eterna - República LXXXIII (564 a.u.c. 2ª parte)
Tratado de paz con los etolios. Campaña contra los gálatas. Batalla del monte Olimpo.
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A106 Roma, Historia Eterna - República LXXXII (564 a.u.c. 1ª parte)
El vencedor de la batalla de Magnesia recibió el honorífico sobrenombre de Asiático otorgado por el Senado. Los romanos llegan por primera vez a la isla de Creta. Sitio de Ambracia, Acarnania. La Liga Etolia aceptó finalmente todas las condiciones de paz impuestas por Roma.
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A105 Roma, Historia Eterna - República LXXXI (563 a.u.c. 3ª parte)
Rendición de Focea. El ejército romano del Quersoneso desembarca en Asia. Batalla de Magnesia. Manio Acilio Glabrión celebró su triunfo concedido por la victoria en la batalla de las Termópilas.
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A104 Roma, Historia Eterna - República LXXX (563 a.u.c. 2ª parte)
Asedio de la ciudad de Pérgamo. Batalla naval de Eurimedonte. Batalla naval de Mioneso.
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A103 Roma, Historia Eterna - República LXXIX (563 a.u.c. 1ª parte)
El Senado romano no concede la paz a los etolios. El cónsul Lucio Cornelio Escipión de Tesalia pasa a Macedonia. Antíoco III Megas reconstruye su ejército y su flota.
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A102 Roma, Historia Eterna - República LXXVIII (562 a.u.c. 2ª parte)
En este audio se refiere lo siguiente: Mesenia y Élide se niegan a pertenecer a la Liga Aquea. Tregua con los etolios. Sitio de Naupacto. Triunfo del cónsul en activo Publio Cornelio Escipión Nasica. Batalla naval de Córico.
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A101 Roma, Historia Eterna - República LXXVII (562 a.u.c. 1ª parte)
Segundo año de la guerra Seléucida-Romana. En la primera parte del audio se narra la batalla terrestre de las Termópilas entre seléucidas y romanos.
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A100 Roma, Historia Eterna - República LXXVI (561 a.u.c.)
El contenido del audio se refiere principalmente al primer año de guerra contra Seleucia: Guerra Seléucida-Romana (192 a.C. -188 a.C), conocida también como Guerra Siria-Romana.
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A099 Roma, Historia Eterna - República LXXV (560 a.u.c.)
Aníbal propone un plan de ataque contra Roma al rey Antíoco III Megas. Massinisa se apodera de parte del territorio de Cartago. Batalla de Mutina (Módena) en la Galia Cisalpina. Enfrentamientos en Hispania con los lusitanos, nuevo pueblo enemigo de Roma.
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A098 Roma, Historia Eterna - República LXXIV (559 a.u.c.)
El contenido del audio es el siguiente: Ratificación del tratado habido con Esparta. Continúan los levantamientos en Hispania. Los romanos retiran su ejército de Grecia. Concesión del triunfo al "Libertador de Grecia".
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A097 Roma, Historia Eterna - República LXXIII (558 a.u.c. 2ª parte)
En el audio se cuenta la guerra contra Nabis, tirano lacedemonio, refugiado en Esparta. La caída y conquista de Gitión, la rendición de Nabis y las condiciones de paz y la liberació de Argos que fue engregada a la Liga Aquea.
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A096 Roma, Historia Eterna - República LXXII (558 a.u.c. 1ª parte)
Este audio es la 1ª parte del 558 a.u.c. Se deroga la ley Opia. Aníbal se exilia de Cartago. Antío 3º Megas se entrevista con Aníbal. Consulado de Marco Porcio Catón en Hispania, que temporalmente la pacifica.
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A095 Roma, Historia Eterna - República LXXI (557 a.u.c.)
Durante los Juegos Ístmicos se pregonó la proclama de la libertad de Grecia (libertas Graeca). Se firmó la Paz de Tempe, entre Roma y Macedonia. Una rebelión de esclavos en Etruria es descabezada. Continua la guerra en la Galia Cisalpina contra los galos, que se extiende también en Umbría. Antíoco III Megas ocupa ciudades del Quersoneso y Roma lo deseautoriza.
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A094 Roma, Historia Eterna - República LXX (556 a.u.c.)
Este audio nos narra la finalización del conflicto de la Segunda Guerra Macedónica y de posibles insurrecciones en la provincia de la Hispania Ulterior.
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A093 Roma, Historia Eterna - República LXIX (555 a.u.c.)
En este audio se sigue hablando de la Segunda Guerra Macedónica en su tercer año. En el resto de los territorios que controla Roma no hubo incidentes destacados que cambiaran el rumbo de la historia del pueblo romano.
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A092 Roma, Historia Eterna - República LXVIII (554 a.u.c.)
En este audio se habla de la derrota romana en la Galia Cisalpina y del segundo año de la Segunda Guerra Macedonia contra Filipo V de Macedonia, desarrollada en Grecia.
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A091 Roma, Historia Eterna - República LXVII (553 a.u.c.)
Período republicano 200 antes de Cristo. Este episodio habla principalmente del inicio de la Segunda Guerra Macedónica.
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A090 Roma, Historia Eterna - República LXVI (552 a.u.c.)
Son nombrados cónsules Cneo Cornelio Léntulo y Publio Elio Peto. Son nombrados procónsules Lucio Manlio Acidino, Lucio Cornelio Léntulo, Cayo Cornelio Léntulo, Publio Cornelio Escipión y Marco Servilio Púlex Gémino. Son nombrados pretores Marco Valerio Faltón, Marco Junio Peno, Marco Fabio Buteón y Publio Elio Tuberón. Son nombrados propretores Publio Cornelio Léntulo, Marco Valerio Levino, Cneo Octavio Rufo y Publio Vilio Tápulo Son elegidos tribunos de la plebe Manio Acilio Glabrión y Quinto Minucio Termo. Son elegidos ediles curules Lucio Licinio Lúculo y Quinto Fulvio Flaco. Son elegidos ediles plebeyos Publio Elio Tuberón y Lucio Letorio. Roma. El Senado romano recibió a los emisarios enviados por el procónsul, Publio Cornelio Escipión. Las deseadas elecciones se celebraron y fueron elegidos cónsules los candidatos Cneo Cornelio Léntulo y Publio Elio Peto, el jefe de la caballería. El cónsul, Cneo Cornelio Léntulo, deseó África como su provincia, porque esperaba lograr una fácil victoria para cosechar la gloria anhelada, si la guerra llegaba a su fin. Fue hijo de Lucio Cornelio Léntulo Caudino; hermano de Lucio Cornelio Léntulo, Servio Cornelio Léntulo y Publio Cornelio Léntulo Caudino; y ya padre de Lucio Cornelio Léntulo Lupo, Cneo Cornelio Léntulo y, quizá, de Paula Cornelia, esposa de Cneo Cornelio Escipión Hispalo. El Senado, quitando presión al tema, resolvió que el asunto tratado fuera remitido a la Asamblea popular, cuyas treinta y cinco tribus votaron unánimemente por Publio Cornelio Escipión. Si el pueblo vaticinaba que la paz debía ser concluida por el procónsul, Publio Cornelio Escipión, y que él también debía traer el ejército de vuelta, el cónsul,entonces, no navegaría hasta África. El cónsul, Cneo Cornelio Léntulo, evidentemente, tuvo el mando de la flota en la costa de Sicilia con la orden de pasar a África, siempre que fuese necesario. Su colega, Publio Elio Peto, al que correspondió Italia como provincia, tomó el mando de las dos legiones del ex pretor, Marco Sextio Sabino. También las dos legiones del Brucio, al mando del ex pretor Cayo Livio Salinator, fueron trasladadas al pretor, Marco Valerio Faltón, así como, las dos legiones de Sicilia, bajo el mando del ex pretor, Cneo Tremelio Flaco, fueron asumidas por el pretor Publio Elio Tuberón. La legión de Cerdeña, mandada por el propretor, Publio Cornelio Léntulo, fue asignada al pretor, Marco Fabio Buteón. También se asignarían diez barcos de guerra al pretor, Marco Fabio Buteón, para Cerdeña. Marco Servilio Púlex Gémino, el cónsul del año anterior, siguió al mando de sus dos legiones en Etruria, como procónsul. Hispania. Continuaron en sus cargos como procónsules, Lucio Manlio Acidino y Lucio Cornelio Léntulo. Tanto Lucio Cornelio Léntulo como Lucio Manlio Acidino deberían traer de vuelta a Italia los soldados más veteranos. África. Publio Cornelio Escipión obtuvo la prórroga de su mando como procónsul y contó con los ejércitos que tenía en África y mantuvo los cuarenta buques de guerra asignados durante el conflicto bélico. Si esto sucedía, el propretor, Cneo Octavio Rufo, navegaría hacia Roma con los barcos que el procónsul no necesitara. Italia. Roma. Destacó un tal Asdrúbal Haedus (que significa en púnico, cabrito, la cría de la cabra), elegido por el Senado cartaginés para ratificar en Roma la paz firmada, tras la derrota de Cartago por Roma. El Senado, entonces, decretó que Publio Cornelio Escipión concluyera la paz con Cartago en los términos que considerase oportunos. Una comisión legalizada por el Senado fue la encomendada de trasladarlos a África para que el procónsul, Publio Cornelio Escipión, concluida la paz, entregara estos cautivos a los cartagineses sin rescate. África. Cartago. Vueltos los embajadores cartagineses de Roma, concluyeron con Publio Cornelio Escipión los términos de la paz mencionados, entregando, pues, sus buques de guerra, sus elefantes, los desertores, los refugiados y cuatro mil prisioneros. Veintitrés años después comenzó la guerra, en el consulado de Publio Cornelio Escipión y de Tiberio Sempronio Longo, y terminó en el consulado de Cneo Cornelio Léntulo y de Publio Elio Peto, diecisiete años más tarde. Italia. Roma. El procónsul, Publio Cornelio Escipión, embarcó su ejército vencedor y navegó hasta Lilibeo (Marsala), desde donde partió hacia Italia, al mando de Marco Junio Silano y Lucio Bebio Tánfilo. Grecia. Macedonia. Italia. Roma. El cónsul, Cneo Cornelio Léntulo, estuvo al mando de la flota en la costa italiana y su colega, Publio Elio Peto, al mando de dos legiones en la Galia Cisalpina. El Senado romano envió a Cayo Claudio Nerón, Marco Emilio Lépido y Publio Sempronio Tuditano ante Tolomeo 5º Epífanes, faraón de Egipto, para anunciarle la derrota final de Aníbal y los cartagineses. Italia. El cónsul asoló el territorio boyo y entabló una alianza con los ligures ingaunos, regresando posteriormente a Roma. Italia. Roma. El Senado concretó al cónsul, Publio Elio Peto, que la prioridad sobre cualquier otro asunto estuvo determinada por los actos de Filipo 5º y las quejas de los estados aliados. El cónsul puso al mando de la flota, compuesta por 38 barcos, a Marco Valerio Levino, con el rango de propretor. Grecia. Macedonia. Italia. Los delegados elegidos (decemviri) fueron Publio Servilio, Quinto Cecilio Metelo, los gemelos Cayo Servilio Gémino y Marco Servilio Púlex Gémino, los hermanos Lucio Hostilio Catón y Aulo Hostilio Catón, el propretor Publio Vilio Tápulo, Marco Fulvio Flaco, el cónsul Publio Elio Peto y Tito Quincio Flaminino. África. Cartago. Hispania. Marchó a Roma. Italia. Roma. En su lugar, fue enviado a la Hispania Citerior, Cayo Cornelio Cétego, con rango de procónsul. El cónsul, Publio Elio Peto, celebró las elecciones, siendo elegidos como cónsules Publio Sulpicio Galba, por 2ª vez, y Cayo Aurelio Cota y como pretores Quinto Minucio Rufo, Lucio Furio Purpúreo, Quinto Fulvio Gilón y Cayo Sergio Plauto.
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A089 Roma, Historia Eterna - República LXV (551 a.u.c.)
Resumen Son nombrados cónsules Marco Servilio Púlex Gémino y Tiberio Claudio Nerón. Es nombrado dictador Cayo Servilio Gémino. Es designado jefe de la caballería, magister equitum, Publio Elio Peto. Son nombrados procónsules Lucio Manlio Acidino, Lucio Cornelio Léntulo, Cayo Servilio Gémino y Publio Cornelio Escipión, Son nombrados pretores Marco Sextio Sabino, Cayo Livio Salinator, Cneo Tremelio Flaco, Publio Cornelio Léntulo y Cayo Aurelio Cota. Son nombrados propretores Publio Vilio Tápulo y Cneo Octavio Rufo. Son nombrados ediles curules Marco Valerio Faltón y Marco Fabio Buteón. Son nombrados ediles plebeyos Marco Sextio Sabino y Cneo Tremelio Flaco. La votación del pueblo recayó en Publio Cornelio Escipión. El pretor, Cneo Tremelio Flaco, zarpó para Sicilia, obteniendo las dos legiones de Publio Vilio Tápulo, que pasó a ocupar el cargo de propretor al mando de 20 barcos de guerra para proteger las costas sicilianas. El pretor, Cayo Aurelio Cota, fue designado pretor urbano. El ex propretor, Marco Pomponio Matón, devolvió 1.500 hombres a Roma. Estos ediles fueron nombrados pretores junto a Cayo Livio Salinator y Cayo Aurelio Cota. Hispania. Continuaron siendo procónsules Lucio Manlio Acidino y Lucio Cornelio Léntulo al mando de las mismas legiones destinadas en la Península Ibérica. África, Zama. El propósito de este avance al interior de Numidia llevó aparejado impedir que Masinisa se uniera al procónsul, Publio Cornelio Escipión, pero el intento fue en vano, porque el rey númida incorporó a las fuerzas romanas 4.000 jinetes y 6.000 infantes. Solicitó una entrevista al procónsul romano, que fue concedida. Al dar este paso, Aníbal se propuso mostrar a su pueblo que el partido patriota no era absolutamente hostil a la paz. El procónsul, Publio Cornelio Escipión, cambió la posición de sus hombres en las cohortes, situando a los asteros (hastati) delante y a los príncipes (principes) y a los triarios (triarii) detrás de ellos. En el ala derecha de la caballería cartaginesa, mandada por Cartalón, sucedió algo parecido a lo que aconteció a la del ala izquierda púnica, siendo expulsada de la batalla por la caballería romana de Cayo Lelio, muy igualada en número de jinetes con aquella. Cuando las cohortes romanas se agruparon, la primera línea púnica de combate quedó expuesta por los flancos, pues toda la caballería, que debía protegerlos, había huido. La primera línea púnica, compuesta por mercenarios galos y ligures principalmente, se lanzó contra la de los asteros romanos (hastati), quienes lanzaron sus jabalinas contra el enemigo y, luego, chocaron cuerpo a cuerpo. La mencionada primera línea púnica volvió sus pasos hacia atrás, obligada por el feroz envite romano, para resguardarse en su segunda línea que no les protegió anteriormente. El procónsul, Publio Cornelio Escipión, observó el desconcierto, ordenó la retirada de los asteros (hastati) y situó a los principes (principes) y triarios (triarii) en las alas para que los asteros del centro quedaran protegidos por ambos flancos. También la segunda línea púnica tuvo que retroceder, hecho que forzó a Aníbal a ordenar a la tercera línea, compuesta por los veteranos de Italia, de los que tuvo dudas sobre su comportamiento en la batalla, desconociendo si actuarían como tropas amigas o enemigas. El nuevo ataque romano reanudó el combate. La caballería romana del cuestor Cayo Lelio y los jinetes númidas del rey Masinisa, ya reorganizados tras la persecución de los jinetes de la caballería púnica de Tiqueo y de Cartalón, regresaron en aquel momento al campo de batalla. Esta carga de la caballería romana y númida contra la retaguardia púnica decidió la batalla, colapsando el ejército de Aníbal, al ser rodeado como hizo él en Cannas contra los romanos. Aníbal escapó en la confusión y huyó, perseguido por las tropas del procónsul. Así Aníbal pudo huir a Hadrumentum (Susa). Unos 20.000 cartagineses y aliados murieron en la batalla y fueron hechos prisioneros unos 10.000 y capturados 11 elefantes. África. Cartago. África. Útica. Publio Cornelio Escipión regresó a Útica con el botín cartaginés y envió a Cayo Lelio a Roma para llevar la noticia de la victoria. Navegó desde Útica con su flota, reforzada por las cincuenta naves de guerra del propretor, Publio Cornelio Léntulo, poniendo proa al puerto de Cartago, mientras que ordenó al propretor de la flota con base en Cerdeña, Cneo Octavio Rufo, que dirigiera las legiones vencedoras por tierra hacia allí. A la altura de la ciudad de Cartago, divisó un barco cartaginés que llevaba a bordo los diez hombres más importantes de la ciudad, que, por consejo de Aníbal, fueron parte de los embajadores para solicitar la paz. África. Túnez. Ya el consejo de guerra del procónsul romano, indignado, estuvo a favor de la completa destrucción de Cartago, pero la dificultad de un asedio sobre una ciudad muy bien amurallada, fue el dato determinante para descartarlo. Se extendió la creencia de que la segunda guerra púnica la emprendió Aníbal por su cuenta, más que la propia República fenicia. La magnanimidad de sentimientos y la elevación del pensamiento político rayaron a igual altura en Aníbal y en Publio Cornelio Escipión. África. Cartago. Los embajadores cartagineses fueron acompañados a Roma por el ex cónsul, Lucio Veturio Filón, el ex propretor, Marco Marcio Rala, y Lucio Cornelio Escipión, el hermano del procónsul. Además, Lucio Veturio Filón, partícipe en la batalla de Zama, fue designado por el procónsul, Publio Cornelio Escipión, para anunciar en Roma la noticia de la derrota y la victoria sobre Aníbal. Italia. Roma. Italia. Cerdeña. Una violenta tempestad impidió al cónsul, Tiberio Claudio Nerón, arribar en África. Italia. Roma. Antes de partir para su provincia, el cónsul, Marco Servilio Púlex Gémino, nombró dictador a su hermano Cayo Servilio Gémino, para evitar que le llamaran para celebrar las elecciones. El dictador nombró a Publio Elio Peto jefe de la caballería, magister equitum. El Senado nombrará cónsules en vez de dictadores.
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A088 Roma, Historia Eterna - República LXIV (550 a.u.c.)
Son nombrados cónsules Cneo Servilio Cepión y Cayo Servilio Gémino. Es nombrado dictador Publio Sulpicio Galba. Es designado jefe de la caballería, magister equitum, Marco Servilio Púlex Gémino. Son nombrados procónsules Lucio Manlio Acidino, Lucio Cornelio Cétego, Marco Cornelio Cétego, Publio Sempronio Tuditano y Publio Cornelio Escipión. Son nombrados pretores Publio Cornelio Léntulo, Publio Quintilio Varo, Publio Elio Peto y Publio Vilio Tápulo. Son nombrados propretores Espurio Lucrecio, Cneo Octavio Rufo, Marco Marcio Rala y Marco Pomponio Matón. Son nombrados ediles curules Cayo Livio y Marco Servilio Púlex Gémino. Son nombrados ediles plebeyos Publio Elio Peto y Publio Vilio Tápulo. Publio Sempronio Tuditano, como procónsul de el Brucio, relevó en el cargo al anterior procónsul, Publio Licinio Craso Dives, que regresó a Roma, mientras que su colega del año anterior, Marco Cornelio Cétego, entregó su ejército al nuevo cónsul de Etruria y Liguria y mantuvo como procónsul el mando de las legiones del pretor, Lucio Escribonio Libón, que las mandó el año anterior. Publio Elio Peto fue el pretor urbano, el pretor, Publio Cornelio Léntulo, recibió la provincia de Cerdeña, el pretor, Publio Vilio Tápulo, obtuvo la provincia de Sicilia y el pretor, Publio Quintilio Varo, marchó a Ariminum (Rímini) para hacerse cargo de las legiones del propretor, Espurio Lucrecio, que fue prorrogado en el cargo por otro año, para reconstruir Génova, la ciudad destruida por Magón Barca. El procónsul, Publio Cornelio Escipión, vio prorrogado su cargo un año más hasta que diera fin a la guerra en África. Además de pretores, fueron ediles plebeyos, Publio Elio Peto y Publio Vilio Tápulo, que celebraron durante dos días los Juegos Romanos. Italia. Roma. El pretor, Publio Cornelio Léntulo, reunió otros 2.000 reclutas, que proporcionó a la flota del ahora propretor, Marco Marcio Rala, que vigiló la costa de Italia con 40 buques. Al mismo tiempo el Senado autorizó a los cónsules alistar dos nuevas legiones para defender Roma. Hispania. África. Útica. Publio Cornelio Escipión, encerrado estrechamente por los ejércitos de los campamentos de Sifax y de Asdrúbal Giscón, entabló conversaciones de paz con el rey númida. Sifax quedó en una posición fortificada bastante distanciado del campamento romano. Los senadores púnicos hablaron sobre mandar una embajada al procónsul romano para negociar la paz, sobre contactar con Aníbal y pedir su regreso a África y sobre reforzar el ejército y mantener como aliado al rey númida Sifax. Unos días después, Asdrúbal Giscón y Sifax conformaron un ejército de 30.000 hombres, la mayoría jóvenes e inexpertos. El procónsul romano encontró a los generales púnicos en las Llanuras de Bagradas. La línea de combate púnica estuvo desplegada del modo siguiente: en el ala derecha la caballería púnica frente a la de Masinisa, en el centro los hispanos flanqueados por púnicos y aliados africanos y en el ala izquierda la caballería de Sifax frente a la romana. El combate se desarrolló primeramente con un ataque de caballerías; la caballería de Masinisa atacó a la caballería púnica y la caballería romana a la caballería númida de Sifax. La caballería de Masinisa y la caballería romana pronto devastó a las caballerías púnica y númida de Sifax, puestas en fuga, y a continuación acosaron por el flanco y la retaguardia el centro púnico. El centro de cartagineses, hispanos y aliados africanos no resistió el empuje de la legión romana y, acosado en la retaguardia por la caballería y en el frente por los legionarios romanos, rompió líneas, huyendo Sifax y Asdrúbal Giscón. Al amanecer del día siguiente, Publio Cornelio Escipión mandó a su legado, Cayo Lelio, y a su fiel aliado, Masinisa, en persecución del rey númida Sifax. África. Fortificado el campamento de Tunis (Túnez), Publio Cornelio Escipión atendió a los embajadores cartagineses que pidieron la paz. África. Cirta (Constantina) Cayo Lelio y Masinisa entraron en Numidia, persiguiendo a Sifax, que regresaba a Cirta (Constantina). Acto seguido, aconteció el derrumbe, no solo de la caballería, sino también de la infantería de Sifax, ante la perfecta formación de la legión romana. Masinisa pidió a Cayo Lelio avanzar a la cabeza de su caballería númida, delante del vencido y apresado Sifax, hasta las puertas de Cirta (Constantina), deseo que le concedió. Italia. Roma. Cayo Lelio llevó a Sifax y a los demás prisioneros a Roma, acompañado por embajadores de Masinisa. Italia. Liguria. Iniciado el verano, Magón Barca sostuvo una batalla con el procónsul, Marco Cornelio Cétego, al mando de dos legiones, el pretor, Publio Quintilio Varo, también al mando de otras dos legiones en Ariminum (Rímini) y Marco Livio Salinator con otras dos legiones. Las legiones romanas del procónsul, Marco Cornelio Cétego, acuarteladas en Ariminum (Rímini), marcharon hacia Placentia (Piacenza), donde se unieron a las de Marco Livio Salinator. Los romanos establecieron en el ala derecha, la caballería romana 1.000 jinetes, enfrentada a la púnica e hispana, en el centro colocó las dos legiones de aliados centradas y en los extremos del centro las legiones 12ª y 13ª, 16.000 infantes, y delante puso a los vélites, 5.000 infantes, y en el ala izquierda, la caballería aliada, 1.000 jinetes, frente a la caballería númida. Emplazó en la retaguardia romana las dos legiones del pretor, Publio Quintilio Varo, también como reserva, circunstancia poco utilizada por los jefes romanos. También sucedió que la caballería aliada romana se rehízo y tomó la iniciativa, imponiéndose a la númida de Magón Barca. Las bajas cartaginesas fueron de 5.000 hombres y las romanas de 2.300, la mayoría de la 12ª legión. Italia. El procónsul, Publio Sempronio Tuditano, dispuso de 4 legiones en el Brucio que, unidas al ejército consular de Cneo Servilio Cepión, contaron con 8 legiones para controlar a Aníbal, que estaba reducido al territorio de El Brucio. Al igual que su hermano, Magón Barca, en la Liguria, Aníbal recibió en el Brucio una embajada de Cartago, que le indicó que debía retornar a África para hacer frente a Publio Cornelio Escipión. Italia. Roma. La embajada cartaginesa llegó a Roma para tratar el acuerdo de paz, culpando de la guerra enteramente a Aníbal, y solicitó al Senado continuar en las mismas condiciones de paz pactadas en la primera guerra púnica con Cayo Lutacio Cátulo. Sicilia. Costa de Sicilia. Italia. Roma. África. Como la tregua entre Roma y Cartago fue burlada, el procónsul, Publio Cornelio Escipión, desconociendo si los embajadores cartagineses regresaron de Roma y si el Senado romano se decantó por la paz o por la guerra, envió emisarios a protestar a Cartago, donde no fueron respetados como suscribía el derecho de gentes. Por todas estas cosas, tras Publio Cornelio Escipión dispuso reanudar las hostilidades contra Cartago.
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A087 Roma, Historia Eterna - República LXIII (549 a.u.c.)
Son nombrados cónsules Marco Cornelio Cétego y Publio Sempronio Tuditano. Son nombrados procónsules Publio Cornelio Escipión, Marco Livio Salinator, Publio Licinio Craso Dives, Lucio Cornelio Léntulo y Lucio Manlio Acidino. Son nombrados pretores Tiberio Claudio Nerón, Marco Marcio Rala, Lucio Escribonio Libón y Marco Pomponio Matón. Son nombrados propretores Tito Quincio Flaminino, Cayo Hostilio Túbulo, Cneo Octavio Rufo y Espurio Lucrecio. Son nombrados censores Cayo Claudio Nerón y Marco Livio Salinator. Son nombrados tribunos de la plebe Cneo Bebio Tánfilo, Marco Cincio Alimento, Marco Claudio Marcelo, Marco Silio y Publio Silio. Son nombrados ediles curules Cneo Cornelio Léntulo y Lucio Cornelio Léntulo. Son nombrados ediles plebeyos Tiberio Claudio Aselo y Marco Junio Peno. El pretor, Marco Pomponio Matón, recibió Sicilia como provincia y el pretor Tiberio Claudio Nerón, Cerdeña como provincia. Publio Cornelio Escipión fue nombrado procónsul como jefe de la flota y del mismo ejército que dispuso el año anterior. Publio Cornelio Craso Dives, como procónsul, permaneció en el Brucio a cargo de dos legiones hasta que el cónsul considerase conveniente que mantuviera este mando. Marco Livio Salinator, como procónsul, y Espurio Lucrecio, como propretor, continuaron protegiendo la Galia Cisalpina con sus legiones contra Magón Barca. El pretor, Cneo Octavio Rufo, entregó su legión y el mando de Cerdeña al pretor Tiberio Claudio Nerón y, como propretor, se hizo cargo de una flota de 40 buques para proteger la costa, dentro de los límites fijados por el Senado. Los restos del ejército de Cannas, que ascendían a dos legiones, fueron asignados a Marco Pomponio Matón, el pretor al mando de Sicilia. El pueblo por unanimidad designó de nuevo y dejó retenidos en Hispania a los procónsules, Lucio Cornelio Léntulo y Lucio Manlio Acidino. El cónsul, Marco Cornelio Cétego, fue ayudado en su candidatura por el propio Publio Cornelio Escipión, su aliado político. Roma. El pueblo romano dio por sentado que África sería el escenario prioritario de la guerra contra Cartago. Se consideró el mejor y el más noble a Publio Cornelio Escipión, hijo de Cneo Cornelio Escipión Calvo, muerto en Hispania, y a la vez, primo hermano del célebre y actual procónsul, Publio Cornelio Escipión. Una delegación de ciudadanos de Locres (Locri) llegó a Roma para denunciar los maltratos que habían sufrido a manos de Quinto Pleminio y sus soldados romanos. Preguntados los miembros de la delegación de locrios a quien o a quienes habían informado del suceso, respondieron que al procónsul, Publio Cornelio Escipión. Una vez solos, los senadores severamente criticaron a Quinto Pleminio y al procónsul, especialmente Quinto Fabio Máximo Verrucoso Cunctator. A todos tomó como sus consejeros el pretor, Marco Pomponio Matón, para investigar si los actos denunciados por los locrios fueron cometidos por orden o con el consentimiento del procónsul, Publio Cornelio Escipión. Italia. El Brucio. Los locrios exculparon al procónsul romano, hecho que hizo sentirse aliviados tanto el pretor como su consejo al descartar la declaración del mencionado. No obstante, el consejo pretorial embarcó a Messana (Mesina), y luego, a Siracusa, donde estaba el procónsul romano, Publio Cornelio Escipión. Italia. Roma. África. Hay que tener en cuenta que después de la entrevista que tuvo en su corte el rey Sifax con Publio Cornelio Escipión y Asdrúbal Giscón, cuando éste abandonó Hispania, una vez que el romano dejó de pisar territorio africano, el mencionado general cartaginés, por orden del Senado púnico, formalizó una alianza con el mismo rey. Sicilia. África. Cercanías de Útica. La definitiva alianza entre Sifax y Cartago catapultó a los brazos de Roma a Masinisa, semiproscrito que incordiaba a esta unión africana. Como los cartagineses y los romanos buscaron ganarse un fiel colaborador para sus propios intereses, por la excelente caballería que aportaba a sus ejércitos, Masinisa, finalmente, se decantó por el favor del procónsul, Publio Cornelio Escipión. Prácticamente, desde hacía unos 50 años atrás, siendo cónsules Lucio Manlio Vulsón y Marco Atilio Régulo, como cónsul sufecto, no se había producido una incursión en tierras africanas con tanto ejército. Asdrúbal Giscón, emparentado ahora con la nobleza por el casamiento de su hija Sofonisba con el rey númida, Sifax, fue el encargado de la defensa de Cartago por ser el general más destacado a pesar de las derrotas sufridas ocasionadas por el procónsul romano en la lejana Hispania. África. Sifax ideó un plan para acabar con Masinisa. Encontrado Masinisa, el rey Sifax aprovechó la suave pendiente de una montaña para atacar a Masinisa, confiado en su superioridad numérica y en la sorpresa del ataque de su hijo, Vermina, por la retaguardia enemiga. Poco después de la aparición de Cayo Lelio y la flota romana en el norte africano, sucedió el encuentro de Masinisa, con unos 200 jinetes como fieles seguidores, con el procónsul romano. El pacto de Masinisa, ya concertado en Hispania con el procónsul, llegó a ser determinante. África. Territorio cercano a Útica. Los cartagineses lograron reunir una fuerza de 4.000 jinetes (posiblemente númidas) al mando del mencionado Hannón, el hijo de Amílcar, para hostigar al ejército desembarcado. El procónsul, Publio Cornelio Escipión, que se percató del error cometido por su adversario, pensó, entonces, aplastar este contingente antes de atacar Útica. Masinisa, perseguido por los cartagineses de Hannón, el hijo de Amílcar, llegó hasta el terreno pactado con el procónsul romano, donde se ocultaba detrás de unas lomas la caballería romana. África. Útica. Iniciado el asedio de la ciudad por los romanos, los ciudadanos uticenses confiaron su salvación a Asdrúbal Giscón, por parte de Cartago, y al rey Sifax por parte de Numidia Occidental. Asdrúbal Giscón reunió 30.000 infantes y 3.000 jinetes, pero no osó acosar al enemigo hasta que Sifax se le unió con 50.000 infantes y 10.000 jinetes. Este contingente venido de Cartago colocó, al otro lado del río Bagradas, sendos campamentos entre las líneas romanas, Útica y Cartago, paralizando el asedio romano de Útica. El procónsul, Publio Cornelio Escipión, dedicó parte de su tiempo a aumentar su ejército, reclutando principalmente a númidas, los mejores jinetes de África. Italia. Italia. Etruria. El Senado ordenó al cónsul, Marco Cornelio Cétego acabar con los insurgentes, estableciendo un sistema de terror. Italia. Roma. Llegó una vez más el tiempo de las elecciones, que las celebró el cónsul, Marco Cornelio Cétego, luego de apaciguar la Etruria, provincia que gobernaba.
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A086 Roma, Historia Eterna - República LXII (548 a.u.c.)
Son nombrados cónsules Publio Cornelio Escipión y Publio Licinio Craso Dives. Es nombrado dictador Quinto Cecilio Metelo. Son nombrados procónsules Quinto Cecilio Metelo, Marco Livio Salinator y Publio Sempronio Tuditano. Son nombrados pretores Espurio Lucrecio, Cneo Octavio Rufo, Cneo Servilio Cepión y Lucio Emilio Papo. Hechos destacados del año: En el decimocuarto año de la Segunda Guerra Púnica, Publio Cornelio Escipión y Publio Licinio Craso Dives iniciaron ambos su primer consulado. Hay que mencionar que Publio Cornelio Escipión, sin tener la edad reglamentaria para acceder al consulado y sin haber sido pretor, fue designado cónsul. Se difundió por Roma que África sería constituida como una nueva provincia y que Publio Cornelio Escipión sería el encargado de gobernarla. El senador recurrió a su experiencia y se opuso al plan temerario del cónsul, Publio Cornelio Escipión, de invadir África. Se aprobó el sabio consejo de Quinto Fabio Máximo Verrucoso Cunctator y no la impetuosidad de la juventud de Publio Cornelio Escipión. Le correspondió a Quinto Cecilio Metelo actuar junto al cónsul contra Aníbal en el Brucio. El cónsul, Publio Cornelio Escipión, ni obtuvo ni insistió en lograr permiso para alistar tropas, pero se le permitió reclutar voluntarios. Así pues, el cónsul, Publio Cornelio Escipión, navegó hacia Sicilia con 7.000 voluntarios a bordo de sus 30 buques de guerra y su colega, Publio Licinio Craso Dives, al Brucio, donde escogió el ejército del ex cónsul, Lucio Veturio Filón, y permitió que Quinto Cecilio Metelo conservara el mando de las dos legiones, que ya mandaba, como procónsul. Italia. Liguria. Estos sucesos fueron comunicados al Senado romano por el pretor Espurio Lucrecio. Italia. El Brucio. Sicilia. Varias ciudades sicilianas. Hispania. El ilergete Indíbil, cuando Hispania fue abandonada por Publio Cornelio Escipión y Roma no tuvo otro general mejor que él para sustituirle, inició la guerra, Afectados por la reducción de efectivos, los procónsules romanos, Lucio Cornelio Léntulo y Lucio Manlio Acidino, cuyos méritos personales fueron solo sus nombres, comandaron un ejército formado por hombres inexpertos, auténticos reclutas desentrenados. Los procónsules romanos aunaron sus fuerzas y partieron hacia territorio sedetano, en el campo de Salduba (Zaragoza). El procónsul, Lucio Cornelio Léntulo, ordenó a su caballería cruzar los pasillos abiertos a toda velocidad. Las fuerzas romanas quebraron el frente enemigo en todas sus líneas, dificultándoles reagruparlas y recomponerlas. Los romanos exigieron que entregasen vivo a Mandonio y a los demás instigadores de la guerra para no arrasar el país de los ilergetes y ausetanos y el resto de los demás pueblos, participantes en la guerra. Mandonio y ciertos jefes fueron detenidos por los miembros del consejo y entregados a los romanos. A partir de entonces, los romanos concedieron un pacto expreso a las ciudades de Emporión (Ampurias), Gades (Cádiz) Ebussus (Ibiza). África. Costa norteafricana. En un principio, por ser estas noticias confusas, en un momento tan crítico, porque Sifax tenía arreglos con el cónsul romano y Masinisa se había declarado enemigo de Cartago, se creyó que Publio Cornelio Escipión inició ya la invasión de África. Italia. Liguria. Por entonces, el pretor, Cneo Octavio Rufo, que estaba al mando en Cerdeña, capturó hasta ochenta transportes cartagineses en las proximidades, que transportaban prisioneros ligures y suministros de grano con destino a Cartago. África. Cartago. En cuanto a Magón Barca, apostado en Liguria, Cartago, por su parte, hizo un esfuerzo al reunir un ejército de 6.000 infantes, 800 jinetes y 7 elefantes, que le envió, y 25 buques de guerra, incluyendo una gran cantidad de dinero destinado a la contratación de mercenarios. Masinisa, el príncipe númida, recriminó a Cayo Lelio el porqué el cónsul romano no llevó el ejército romano a África, justo cuando los cartagineses estaban en tal estado de consternación y desánimo, y, al mismo tiempo, no podían esperar ayuda de Sifax, porque estaba ocupado en guerrear con sus vecinos. En Sicilia, Cayo Lelio expuso ante Publio Cornelio Escipión las quejas de Masinisa. Italia. Liguria. La flota de Magón Barca resultó estar anclada en aquel momento. Supo que había dos ejércitos romanos en campaña, uno en la Galia Cisalpina y el otro en Etruria, y que era un hecho el que el pretor, Espurio Lucrecio, uniría sus fuerzas con el procónsul, Marco Livio Salinator. Magón Barca estuvo atado por la dependencia hacia los ligures y los galos. Los galos argumentaron que, como uno de los ejércitos romanos estaba en su territorio, la Galia Cisalpina, y el otro, junto en la frontera con Etruria, si amparaban a los cartagineses, los romanos someterían su patria mediante una invasión desde ambas partes. Los romanos se rehicieron en Etruria y la Galia Cisalpina, decididos a impedir el paso al púnico. Italia. El Brucio. Unos locrios, capturados en uno de estos saqueos, llegaron con los romanos a un entendimiento para entregar la ciudad. Quinto Pleminio mandó la guarnición romana y Amílcar, la cartaginesa. Aníbal, cerca de Locres (Locri), envió instrucciones a Amílcar, ordenándole lanzar un violento ataque contra romanos y locrios. Al amanecer, llegó Publio Cornelio Escipión ante la ciudad. Dejando Publio Cornelio Escipión el destacamento que capturó la ciudadela, con Quinto Pleminio al mando, para proteger la ciudad, regresó con las tropas que había traído a Messana (Mesina). Macedonia, Grecia. El rey Filipo 5º conoció que el sustituto del ex procónsul Publio Sulpicio Galba, otro general, con rango proconsular, Publio Sempronio Tuditano, que mandaba una fuerza de 10.000 infantes, 1.000 jinetes y 35 buques de guerra, un contingente considerable, estaba en Dirraquium (Dürres, Albania) y que ciertas tribus vecinas levantiscas, sitiaban Dimallum (Krotine). Los epirotas, tras consultar con los romanos, enviaron emisarios a la corte del rey Filipo 5º con propuestas de paz. Tras concluirse la paz, el procónsul, Publio Sempronio Tuditano, partió hacia Roma para asumir los deberes de otra magistratura. Finalizó oficialmente la Primera Guerra Macedónica. Ambos quedaron satisfechos, Roma por haber impedido que Filipo 5º se uniese a Aníbal, y Macedonia por haber ampliado considerablemente sus territorios. Italia. El Brucio. A final de año una epidemia de peste afectó tanto al ejército de Aníbal como al del cónsul romano, Publio Licinio Craso Dives, con mando en el Brucio. Italia. Roma. El Senado aprobó la propuesta del cónsul, Publio Licinio Craso Dives, de nombrar dictador al procónsul, Quinto Cecilio Metelo, que designó como jefe de la caballería, magister equitum, a Lucio Veturio Filón. El dictador disolvió su ejército proconsular.
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A085 Roma, Historia Eterna - República LXI (547 a.u.c. 2ª parte)
2ª parte 206 antes de Cristo o 547 ab urbe condita. Hispania. Alto valle del Guadalquivir. Las ciudades de Iliturgi (Andújar) y Cástulo (Cazlona) se mantuvieron leales a Roma más por miedo que por sentimiento. Después de la vuelta a Hispania, Publio Cornelio Escipión decidió castigar a estas ciudades para someterlas, porque desconfiaba de ellas tanto por su poder como por sus hechos. Publio Cornelio Escipión volvió a Cartagena. La ciudad de Astapa (Estepa) fue destruida. Después de aceptar la rendición de las demás ciudades de aquel territorio, Lucio Marcio Séptimo condujo a su victorioso ejército de vuelta a Cartago Nova (Cartagena). Hispania. Cartagena. Publio Cornelio Escipión mandó de nuevo a Lucio Marcio Séptimo con las cohortes de infantería ligera y a Cayo Lelio con una flota de ocho buques a la ciudad gaditana. Hispania. Desembocadura del río Sucro (Júcar). La noticia que corrió en toda Hispania de que Publio Cornelio Escipión padecía una grave enfermedad produjo que muchos aliados no conservasen su fidelidad y no cumpliesen sus obligaciones contraídas con Roma. Siete tribunos militares, enviados a Sucro, informaron a la tropa rebelde que el general romano estaba vivo. Hispania. Cartagena. Acto seguido se informó al ejército estacionado en la ciudad que se preparase para realizar una expedición contra Indíbil y Mandonio. Cerca de la ciudad, los amotinados oyeron que el ejército, al mando del propretor, Marco Junio Silano, partiría a la mañana siguiente contra los lacetanos. Cuando Mandonio e Indíbil supieron que Publio Cornelio Escipión estaba vivo, se dieron por vencidos de su empresa y se retiraron dentro de sus fronteras. Hispania. Guadalquivir Un tal Hannón, lugarteniente de Magón Barca, consiguió reclutar cuatro mil jóvenes hispanos. Cayo Lelio llegó a Carteya (cerca de la actual San Roque, Cádiz). Aunque la escaramuza fue favorable a Cayo Lelio, el combate alertó a las fuerzas defensoras de Gades (Cádiz) del plan romano, permitiendo a los cartagineses tomar medidas. Tras regresar a Cartago Nova (Cartagena) Cayo Lelio y Lucio Marcio Séptimo, Magón Barca envió mensajeros a Cartago para detallar el motín de Sucro y solicitar fuerzas para reconquistar Hispania. Hispania. Norte del Ebro. Publio Cornelio Escipión marchó desde Cartago Nova (Cartagena) a destruir a los sublevados ilergetes, cruzando el Ebro. Publio Cornelio Escipión, favorecido por el terreno angosto, que impedía desplegar a un ejército plenamente, atacó con la infantería por la vanguardia a los enemigos. Los caudillos ilergetes optaron por pedir clemencia al general romano. Esta fue la última acción militar de Publio Cornelio Escipión en Hispania. Hispania. Bajo Guadalquivir. Lucio Marcio Séptimo informó a Masinisa que su general estaba de camino a Gades (Cádiz) y el númida convenció a Magón Barca para dejarle realizar un saqueo por la zona. Publio Cornelio Escipión aceptó el compromiso de Masinisa, que fue autorizado a saquear los campos colindantes, para no levantar sospechas ante Magón Barca. Hispania. Cartagena. Las fuerzas romanas se prepararon para repeler la invasión. Hispania. Islas Baleares. De regreso a Gades (Cádiz), Magón Barca halló las puertas cerradas, porque en su ausencia los gaditanos decidieron impedir el acceso a la ciudad. Por otra parte, Gades (Cádiz) se entregó a los romanos, después de la partida de Magón Barca. Macedonia. Grecia. Italia. Roma. Publio Cornelio Escipión dejó al propretor, Marco Junio Silano, y a Lucio Marcio Séptimo al mando del ejército. Tras la llegada de estos procónsules, Lucio Cornelio Léntulo y Lucio Manlio Acidino, a Hispania, Publio Cornelio Escipión navegó desde Tarraco (Tarragona) con diez buques hacia Roma, dejando dos legiones y sus auxiliares en la Península ibérica. Los elegidos fueron para el próximo año Publio Cornelio Escipión y Publio Licinio Craso Dives, el Pontífice Máximo. Se murmuró en las calles de la ciudad que igual que expulsó a los cartagineses de Hispania, Publio Cornelio Escipión, los echaría también fuera de Italia, a pesar de que África le quedó asignada como provincia.
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A084 Roma, Historia Eterna - República LX (547 a.u.c. 1ª parte)
Son nombrados cónsules Lucio Veturio Filón y Quinto Cecilio Metelo. Es nombrado dictador Marco Livio Salinator Es designado jefe de la caballería, magister equitum, Quinto Cecilio Metelo. Son nombrados procónsules Marco Livio Salinator. Son nombrados pretores Cayo Servilio Gémino, Marco Cecilio Metelo, Tiberio Claudio Aselo y Quinto Mamilio Turrino. Son nombrados propretores Quinto Claudio Flamen, Cayo Hostilio Tubero, Marco Junio Silano Son nombrados ediles curules Cneo Servilio Cepión y Servilio Cornelio Léntulo Son nombrados ediles plebeyos Marco Pomponio Matón y Quinto Mamilio Turrino. Los cónsules electos fueron Lucio Veturio Filón y Quinto Cecilio Metelo. Los pretores salidos de las urnas fueron Cayo Servilio Gémino, Marco Cecilio Metelo, como pretor urbano, Tiberio Claudio Aselo y Quinto Mamilio Turrino. Por otro lado, los pretores recibieron la pretura urbana, Marco Cecilio Metelo, la pretura peregrina, Quinto Mamilio Turrino, la provincia de Sicilia, Cayo Servilio Gémino y la provincia de Cerdeña, Tiberio Claudio Aselo. Cayo Servilio Gémino protegió Sicilia, como hizo el pretor Cayo Mamilio Vitulo, con las dos legiones de los supervivientes de Cannas. Quinto Cecilio Metelo se hizo cargo del ejército de Cayo Claudio Nerón y Lucio Veturio Filón del de Quinto Claudio Flamen, completándolo con efectivos del reciente reclutamiento. Italia. Italia. Hispania. El general cartaginés, Asdrúbal Giscón, fue animado por Magón Barca a renovar las hostilidades, porque numerosas tribus, tanto aliadas de los romanos como las de los cartagineses, se rebelaron. Asdrúbal Giscón alistó una fuerza de 50.000 infantes y 4.000 jinetes. Publio Cornelio Escipión envió al propretor, Marco Junio Silano, a reunir fuerza indígenas de infantería y caballería, que le ofreció un tal Culcas. Luego, desde Tarraco (Tarragona) bajó hasta Cástulo (actual Cazorla), reuniéndose con el propretor, Marco Junio Silano, que añadió al ejército romano 3.000 infantes y 500 jinetes, sumando ahora la tropa 55.000 hombres. Cerca de Bécula (Bailén), fortificando el campamento, el ejército romano fue atacado por Magón Barca y Masinisa con toda la caballería, pero Publio Cornelio Escipión salvó la situación, porque contraatacó con su caballería, desde la colina donde la mantuvo oculta. Posteriormente mandó a la caballería y su infantería ligera trasladarse hasta el campamento cartaginés, seguidos por la infantería pesada de las legiones, cuyo centro fue ocupado por los auxiliares hispanos flanqueados por las legiones. Publio Cornelio Escipión ordenó detener a su caballería e infantería ligera, que se pusieron en la retaguardia de la infantería pesada. El ejército cartaginés, compuesto por 50.000 infantes, 4.000 jinetes y 32 elefantes, se desplegó del modo como sigue: el centro fue ocupado por aliados hispanos (10.000 hombres), a continuación la tropas cartaginesas (20.000 hombres) y, a continuación, aliados hispanos y mercenarios africanos (10.000 hombres), el ala derecha fue formada por la caballería hispana (2.000 jinetes) y delante 16 elefantes y el ala izquierda, la caballería númida (2.000 jinetes) y delante 16 elefantes. El ejército romano compuso su línea de combate, colando en el ala derecha la caballería aliada (1.500 jinetes) y delante 2.000 vélites, en el centro2 legiones (8.000 hombres), a continuación los aliados e hispanos (20.000 hombres) y las otras dos legiones (8.000 hombres) y en el ala izquierda, la caballería aliada (1.500 jinetes) y delante 2.000 vélites. El repliegue de los africanos fue aprovechado por Publio Cornelio Escipión para atacarlos con los hispanos del bando romano. Asdrúbal Giscón se retiró a África, y Magón Barca navegó hasta las Baleares, donde empezó a reclutar un nuevo ejército. No mucho después, el procónsul, Marco Junio Silano, regresó a Tarraco (Tarragona) e informó a Publio Cornelio Escipión que la guerra había terminado. Italia. Roma. África. Publio Cornelio Escipión envió a África a su legado Cayo Lelio para ofrecer regalos al rey Sifax, que aceptó de buen agrado, porque la causa romana ganaba terreno por el fracaso cartaginés en Italia y la desaparición púnica en Hispania. Cayo Lelio obtuvo un salvoconducto del rey númida y regresó a Hispania para informar de los asuntos tratados a Publio Cornelio Escipión. En el mismo puerto atracó también Asdrúbal Giscón con siete navíos de guerra. Tanto Asdrúbal Giscón como Publio Cornelio Escipión desembarcaron y se presentaron ante el rey Sifax.
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A083 Roma, Historia Eterna - República LIX (546 a.u.c. 2ª parte)
Italia. Umbría. Acto seguido, fueron llevados ante el propretor, Quinto Claudio Flamen, que, por el miedo a la tortura, confesaron que llevaban despachos de Asdrúbal Barca a su hermano Aníbal. Las cartas fueron enviadas al cónsul, Cayo Claudio Nerón, que supo que Asdrúbal Barca pedía a su hermano que se dirigiese a su encuentro en Umbría. El cónsul, Cayo Claudio Nerón, burló a Aníbal, que estuvo esperando en vano la respuesta y el socorro de su hermano, y, dejando muy pocas fuerzas frente a las líneas romanas, se dirigió con el grueso de su ejército en apoyo de su colega, el cónsul Marco Livio Salinator, que estaba en el norte, recorriendo cerca de 400 kms. en un tiempo récord de siete días. El campamento de Marco Livio Salinator estuvo situado en las cercanías de Sena Gallica (Senigallia) junto al del pretor, Lucio Porcio Licino, y el de Asdrúbal Barca muy próximo a ambos. Informado de esta norma romana, Asdrúbal Barca sabedor de las ordenanzas de los enemigos, concluyó que los dos cónsules estaban juntos. Asdrúbal Barca, hostigado por todas partes, detuvo la marcha y comenzó a fortificarse sobre una colina que dominaba el río, pero, en ese momento, el cónsul, Marco Livio Salinator, apareció con la infantería pesada formada en orden de batalla. Los romanos formaron el frente en cuya ala derecha tomó el mando Cayo Claudio Nerón con una legión y en el ala izquierda, Marco Livio Salinator con cuatro legiones más toda la caballería, 8.000 jinetes, mientras que el centro fue asignado al pretor, Lucio Porcio Lucino, con dos legiones. Como el cónsul, Cayo Claudio Nerón no pudo avanzar hacia el enemigo galo, apostado en la colina, separó unas cohortes del ala derecha del frente romano y las condujo a lo largo de la toda la línea de combate por la retaguardia, detrás de las tropas romanas, a su ala izquierda, presentando batalla, imitando la táctica cartaginesa: ataque al flanco enemigo y autonomía operativa de las legiones. Fueron hechos prisioneros unos 5.500 hombres y 4 elefantes. Seis días después de la batalla de Metauro, el cónsul, Cayo Claudio Nerón, llegó a su campamento en Venusia (Venosa). Italia. Roma. Tras la lectura, Lucio Veturio Filón, dio los detalles completos de El Senado decretó tres días de acción de gracias por el triunfo de los cónsules, Marco Livio Salinator y Cayo Claudio Nerón. Italia. Lucania. El cónsul, Cayo Claudio Nerón, de regreso a su campamento en Venusia (Venosa), ordenó que lanzaran a los puestos cercanos del enemigo púnico la cabeza de Asdrúbal Barca y se exhibieran los presos africanos encadenados. Hispania. Celtiberia. Publio Cornelio Escipión se ciñó este año a acosar a Asdrúbal Giscón, dejando en manos de sus lugartenientes, el propretor, Marco Julio Silano, y su hermano, Lucio Cornelio Escipión, las acciones propiamente militares. El propretor, Marco Julio Silano, y Lucio Marcio Séptimo, al mando de dos legiones, unos 10.000 infantes y 500 jinetes, derrotaron a las reclutadas tropas de celtíberos al mando de Hannón el viejo y Magón Barca y sofocaron la revuelta de los pueblos celtíberos, soliviantados por los mencionados cartagineses, donde murió el líder celta Laro y Hannón el viejo fue capturado, mientras que Magón Barca logró escapar con unos pocos miles de supervivientes a Gades (Cádiz), ciudad en la que se unieron a las fuerzas de Asdrúbal Giscón, y los restantes celtíberos se dispersaron, alojándose en varias ciudades. Útica. La flota romana, bajo el mando del procónsul, Marco Valerio Levino, navegó de Sicilia a África. Macedonia. Grecia. Luego Atalo 1º ocupó la isla cercana de Parapetos (Skolas), que estaba bajo posesión macedonia y, junto con el procónsul romano, pasó a Nicea. El procónsul romano y Atalo 1º zarparon de Pepareto hacia Nicea. Desde Nicea Atalo 1º y el procónsul se dirigieron a Eubea, para atacar la ciudad de Óreo (Kastro), ocupada por una guarnición macedonia. Atalo 1º y el procónsul dispusieron que los romanos atacarían por mar y las tropas del rey por tierra, pero, mediante una traición, fue entregada la ciudad a Publio Sulpicio Galba. La ciudad fue saqueada por el rey de Pérgamo. Filipo 5º capturó Thronium (Nista) sin más dificultades que las que tuvo Atalo 1º en Opus, y luego conquistó pequeñas ciudades de la Dórida Finalmente, llegó a Elatea, tratando de acordar una paz, pero los etolios se opusieron a aceptar ningún término. Alejados Atalo 1º de Opus y Publio Sulpicio Galba de Calcis, entregó ciudades a los miembros de la Liga Aquea y navegó hacia Anticira. Libre de la presión de las flotas combinadas de Roma y Pérgamo, Filipo 5º fue capaz de reanudar la ofensiva contra los etolios. Italia. Roma. Al final del verano, Quinto Fabio Máximo, hijo, legado del cónsul, Marco Livio Salinator, llegó a Roma para informar al Senado la consideración consular de dejar en la defensa de la Galia Cisalpina al pretor, Lucio Porcio Licino, al mando de sus legiones. Los cónsules fueron llamados, ordenando a Marco Livio Salinator que regresara con sus legiones, mientras que a Cayo Claudio Nerón se le mandó su venida, pero sus legiones debían quedar en su provincia, enfrentadas a Aníbal. El propio cónsul, Cayo Claudio Nerón, designó a su colega, Marco Livio Salinator, dictador, mientras que éste nombró como jefe de la caballería a Quinto Cecilio Metelo.
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A082 Roma, Historia Eterna - República LVIII (546 a.u.c. 1ª parte)
Son nombrados cónsules Cayo Claudio Nerón y Marco Livio Salinator, por 2ª vez. Son nombrados procónsules Quinto Fulvio Flaco, Publio Sulpicio Galba y Marco Valerio Levino. Es nombrado dictador Marco Livio Salinator. Es designado jefe de la caballería, magister equitum, Quinto Cecilio Metelo Son nombrados pretores Lucio Porcio Licino, Cayo Mamilio Vitulo, Aulo Hostilio Catón y Cayo Hostilio Catón. Son nombrados propretores Cayo Terencio Varrón, Cayo Hostilio Túbulo, Quinto Claudio Flamen, Lucio Manlio Acidino y Marco Junio Silano. Son nombrados ediles curules Cayo Servilio Gémino y Quinto Cecilio Metelo. Son nombrados ediles plebeyos Cayo Mamilio y Marco Cecilio Metelo. Cayo Terencio Varrón fue enviado a Etruria como propretor para relevar al también propretor, Cayo Hostilio Túbulo, que se hizo cargo del mando del ejército de Tarentum (Tarento) que había tenido el cónsul fallecido Tito Quincio Crispino. Uno actuaría contra Aníbal en el Brucio y Lucania, el otro en la Galia Cisalpina contra Asdrúbal Barca, del que se informó que estaba ya cerca de los Alpes. El cónsul al que correspondiera la Galia Cisalpina debía escoger entre el ejército que ya estaba en la Galia Cisalpina o el de Etruria, recibiendo por añadidura el ejército urbano. Quinto Fulvio Flaco, con rango de procónsul, se haría cargo del ejército que no tomase el cónsul. También los ediles plebeyos, Cayo Mamilio y Marco Cecilio Metelo, celebraron durante dos días los Juegos Plebeyos. Los cónsules, Cayo Claudio Nerón y Marco Livio Salinator, tomaron posesión del cargo y sortearon sus provincias. El destino de los restantes pretores, fue: Aulo Hostilio Catón, hermano del anterior, Cerdeña, Cayo Mamilio Vitulo, Sicilia, y Lucio Porcio Licino la Galia Cisalpina. La fuerza militar total ascendió a veintitrés legiones, cuyo reparto correspondió dos legiones a cada uno de los cónsules y otras cuatro ya estuvieron destinadas en Hispania. Ciertas fuentes afirmaron que Publio Cornelio Escipión envió al cónsul, Marco Livio Salinator, grandes refuerzos desde Hispania, incluyendo 8.000 galos e hispanos, 2.000 legionarios y 1.000 jinetes númidas e hispanos, y que esta fuerza fue llevada a Italia por Marco Lucrecio (cuyo cognomen es desconocido). También confirmaron que el pretor, Cayo Mamilio Vitulo, envió 3.000 arqueros y honderos de Sicilia. Galia Cisalpina. Mientras tanto, se esperó cada día con inquietud la aparición de Asdrúbal Barca en Italia. El destino del cónsul, Marco Livio Salinator, fue el norte de Italia, al que se dirigió con sus tropas a tratar de bloquear el paso del ejército de Asdrúbal Barca por los Alpes y el de su colega, Cayo Claudio Nerón, el sur para retener a Aníbal. El cónsul, Marco Livio Salinator, y sus soldados romanos llegaron tarde, pues Asdrúbal Barca ya atravesó los pasos alpinos y llegó a la llanura del río Po. Por el camino, Asdrúbal Barca sumó a su ejército 8.000 ligures, infantes curtidos y bien pertrechados, y unos 10.000 galos. Italia. Lucania. Grumento. Antes de que el cónsul, Cayo Claudio Nerón, llegara a su provincia del sur de Italia, Aníbal, que marchaba justo por fuera de las fronteras del territorio de Larinum (Larino) en su camino hacia los salentinos, fue atacado por el propretor, Cayo Hostilio Túbulo, que le ocasionó 4.000 bajas púnicas y le capturó 9 estandartes. El propretor, Quinto Claudio Flamen, enterado de la proximidad del cartaginés, dejó sus cuarteles de invierno, ubicados en diversas ciudades del territorio salentino, y entró en campaña contra Aníbal. Entonces, el propretor, Quinto Claudio Flamen, regresó al territorio salentino y su colega, Cayo Hostilio Túbulo, marchó hacia Capua para reunirse con el cónsul, Cayo Claudio Nerón, cerca de Venusia (Venosa). El cónsul escogió 40.000 infantes y 2.500 jinetes y el resto de sus fuerzas fueron conducidas a Capua bajo el mando del propretor, Cayo Hostilio Túbulo, para entregarlas al procónsul, Quinto Fulvio Flaco. Aníbal oyó el ruido de la batalla y no perdió un momento en dirigir sus fuerzas contra el enemigo romano. Italia. Apulia.
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A081 Roma, Historia Eterna - República LVII (545 a.u.c. 2ª parte)
2ª parte 208 antes de Cristo o 545 ab urbe condita. Italia. Roma. Recuérdese que Marco Livio Macato fue puesto por Marco Valerio Levino a cargo de la guarnición de Tarentum (Tarento) 7 años atrás. Cuando la ciudad se perdió por sorpresa hace 5 años ya, Marco Livio Macato y sus soldados se retiraron a la ciudadela, donde estuvieron resistiendo hasta que la ciudad fue tomada por el cónsul, Quinto Fabio Máximo Verrucoso Cunctator, el año pasado. Quinto Fabio Máximo Verrucoso Cunctator reconoció que no hubiera podido recuperar Tarentum (Tarento), si no hubiese intervenido en las acciones de la conquista Marco Livio Macato. Por otra parte, el cónsul, Marco Claudio Marcelo, superadas las dificultades religiosas que le retuvieron en Roma, finalmente partió con refuerzos para hacerse cargo una vez más del ejército que acampaba en Venusia (Venosa) en Lucania. Su colega, Tito Quincio Crispino, salió también con refuerzos para completar el ejército de Lucania, que estuvo a las órdenes del ahora procónsul, Quinto Fulvio Flaco. Una vez en Lucania, reunidos los dos cónsules, esperaron a Aníbal con la idea de acabar la guerra, si el enemigo aceptaba el desafío de luchar contra dos ejércitos consulares. El cónsul, Marco Claudio Marcelo, concibió la esperanza de acabar de un solo golpe con la guerra, concertando un ataque decisivo con su colega, el hábil y bravo Tito Quincio Crispino. Aníbal ahora ocupó la colina boscosa y estableció su campamento, dando sepultura al cuerpo del cónsul fallecido y apoderándose de su anillo consular. El cónsul Tito Quincio Crispino, aprovechando la noche, abandonó su posición y trasladó su campamento a un lugar más elevado. Los salapianos no cayeron en su trampa y se prepararon para impedir que Aníbal se apoderase de la ciudad. Aníbal, llegada la noche, mandó desertores romanos ataviados militarmente como verdaderos legionarios a las puertas de la ciudad. Aníbal, atrapado en su propia trampa, se retiró y, luego, levantó el sitio de Locros (Locri), atacando a Lucio Cincio Alimento que asediaba la ciudad con todo tipo de artillería. Sabiendo el cónsul, Tito Quincio Crispino, que Aníbal estaba en el Brucio, ordenó a Marco Claudio Marcelo, hijo del cónsul muerto, que condujera el ejército de su padre hasta Venusia (Venosa), mientras envió un mensaje al Senado, donde informó del fallecimiento de su colega y de la imposibilidad de llevar a cabo las elecciones a causa de su precaria salud. Trasladó, pues, su ejército a Capua y solicitó refuerzos de hombres experimentados y sensatos. Costa norte africana. Durante el verano, el propretor, Marco Valerio Levino, navegó por la costa africana al mando de una flota de cien barcos y desembarcó a sus hombres cerca de Cuplea (Kelibia). Macedonia. Grecia. Acaya. Acto seguido, Filipo 5º de Macedonia, cerca de Dime, unió sus tropas con las del general de Acaya, Cycliadas, para atacar Elis, la base de la Liga Etolia. Sin embargo, el procónsul romano, anticipándose, navegó desde Naupacto (Lepanto) hasta Cilene y desembarcó 4.000 hombres en Elis. Atalo y Publio Sulpicio Galba marcharon a sus cuarteles de invierno en Egina. Italia. Roma. Es nombrado dictador, Tito Manlio Torcuato, tras la muerte de los cónsules, Marco Claudio Marcelo y Tito Quincio Crispino, con el fin de celebrar los comicios y presidir en los juegos que habían sido prometidos por el pretor urbano, Marco Emilio Lépido hacía ya diez años. Un hombre fue apreciado notablemente: Cayo Claudio Nerón, considerado como hombre de excepcional capacidad, pero demasiado impulsivo y osado para una guerra como aquella o para un enemigo como Aníbal. Destacó, entonces, Marco Livio Salinator. Dándole como colega a Marco Livio Salinator, los senadores creyeron que tendrían un espléndido par de cónsules. Uniendo sus esfuerzos, lograron hacerle cónsul junto a Cayo Claudio Nerón. Pirineos Occidentales. Posteriormente Asdrúbal Barca cruzó los Pirineos Occidentales y emprendió la marcha sobre Italia. Ese ejército de Asdrúbal Barca, que hasta entonces habían negado a Aníbal la rivalidad de la oposición en la propia Cartago y la cobarde previsión política de Filipo 5º de Macedonia, le llegó por fin al mando de su hermano.
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A080 Roma, Historia Eterna - República LVI (545 a.u.c. 1ª parte)
1ª parte 208 antes de Cristo o 545 ab urbe condita. Son nombrados cónsules Marco Claudio Marcelo, por 5ª vez, y Tito Quincio Crispino. Fue designado jefe de la caballería, magister equitum, Cayo Servilio Gémino. Son nombrados procónsules Quinto Fulvio Flaco y Publio Sulpicio Galba. Son nombrados pretores Publio Licinio Craso Dives, Publio Licinio Varo, Sexto Julio César y Quinto Claudio Flamen. Son nombrados propretores Marco Junio Silano, Cayo Hostilio Túbulo, Cayo Terencio Varrón, Lucio Veturio Filón y Marco Valerio Levino. Son nombrados ediles curules Lucio Cornelio Caudino y Servio Sulpicio Galba. Son nombrados ediles plebeyos Cayo Servilio Gémino y Quinto Cecilio Metelo. El pretor, Publio Licinio Varo, ocupó el puesto correspondiente a la pretura urbana, el pretor, Publio Licinio Craso Dives, y también Pontífice Máximo, tomó a su cargo la pretura peregrina y otros asuntos que el Senado romano le encomendara. De Tarentum (Tarento) y el Salentino se encargó el pretor, Quinto Claudio Flamen. El nuevo propretor, Cayo Hostilio Túbulo, sucedió al pretor Cayo Calpurnio Pisón, al mando de dos legiones en Etruria. Publio Cornelio Escipión, como general, y Marco Junio Silano, como propretor, fueron confirmados un año más en sus respectivos mandos en Hispania. Los ciento treinta rehenes fueron entregados a Cayo Terencio Varrón que, como propretor, había recibido poderes para trasladarlos hasta Roma. El propretor, Cayo Terencio Varrón, debía ocupar la plaza por la fuerza, mientras que su colega, Cayo Hostilio Túbulo, con el resto del ejército, debía atravesar toda la provincia y verificar que no había indicios de una revuelta. Hispania. Publio Cornelio Escipión, junto con Cayo Lelio, vuelto de Roma, emprendió la marcha con su ejército desde Tarraco (Tarragona) hasta el valle del Guadalquivir al encuentro del cartaginés, reforzado con sus nuevos aliados, el ejército romano avanzó con rapidez. Asdrúbal Barca y su ejército acamparon en la región de Cástulo, cerca de la ciudad de Bécula, muy próxima a la actual Bailén en Jaén, una rica zona minera. Los romanos instalaron también su campamento. Asdrúbal Barca, al día siguiente, viendo en orden de batalla a los romanos, llevó sus caballería y sus tropas ligeras de balares y africanos a la mencionada planicie. Asdrúbal Barca creyó que solo amenazaba su posición una pequeña fuerza romana, pero Publio Cornelio Escipión había ordenado el ataque final a la mayor parte de su ejército, que hasta entonces había permanecido oculto en el campamento. Publio Cornelio Escipión se apoderó del campamento cartaginés y donó parte del botín a sus soldados, excepto los cautivos, que sumaron unos 10.000 infantes y 2.000 jinetes, según otras fuentes. También, se pensó en perseguir a Asdrúbal Barca para encontrarle antes de que uniera sus tropas con las de Asdrúbal Giscón y su hermano, Magón Barca. Publio Cornelio Escipión determinó enviar una guarnición para ocupar los pasos de los Pirineos, pues esta batalla clarificó la situación en Hispania a favor de los romanos, que pudieron dedicarse a obstruir la reunificación de las tropas púnicas. Pocos días después de la batalla de Bécula, cuando Escipión, inició su regreso a Tarraco (Tarragona), aún en tierras jienenses, los dos generales cartagineses, Asdrúbal Giscón y Magón Barca, llegaron desde la Hispania Ulterior para unir sus fuerzas con las de Asdrúbal Barca. Por otro lado, Publio Cornelio Escipión pasó el resto del verano, recibiendo bajo su protección varias tribus hispanas. La fama del general romano, destacado en Hispania, aumentó día tras día en Roma.
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A079 Roma, Historia Eterna - República LV (544 a.u.c. 2ª parte)
2ª parte 209 antes de Cristo o 544 ab urbe condita. Italia. Apulia. Tarento. Por otro lado, el cónsul, Quinto Fabio Máximo Verrucoso Cunctator, después de un ataque la ciudad de Manduria, en el sur de Apulia, a unos 40 kms. de Tarentum (Tarento), la tomó por asalto, capturando 3.000 prisioneros y una considerable cantidad de botín. Tras la carnicería siguió el saqueo de la ciudad. La muralla que separaba la ciudad de la ciudadela fue demolida por completo. La toma de Tarentum (Tarento) fue el último hecho de armas del octogenario cónsul romano. Informado de su captura por el cónsul, comentó que los romanos también tenían su Aníbal. La respuesta romana fijó una fecha para la llegada del cónsul romano a Metaponte (Metaponto) para concertar dicha rendición. Finalmente Aníbal regresó al Brucio, después de comprobar una vez más la reiterada falta de ayuda por parte del rey macedonio, Filipo 5º. Macedonia. Publio Sulpicio Galba, como procónsul, prolongó su imperio de nuevo, con Macedonia y Grecia como su provincia. Además de los etolios, los romanos consiguieron aliarse también con Atalo 1º de Pérgamo contra Filipo 5º de Macedonia. Italia. Lucania. Hispania. Tarraco. Publio Cornelio Escipión, con sus legados Cayo Lelio, su hermano Lucio Cornelio Escipión y Lucio Marcio Séptimo, el lugarteniente de su padre y de su tío fallecidos, y el propretor, Marco Junio Silano, tuvieron noticias de que los jefes del ejército cartaginés rivalizaban entre sí. A mediados de febrero de este año, Publio Cornelio Escipión, informado exhaustivamente de las particularidades topográficas de la zona y de las condiciones de defensa, partió de Tarraco (Tarragona) a Saguntum (Sagunto), en dirección a Cartago Nova (Cartagena) al mando de las tropas terrestres, decidido a comenzar un ataque contra la capital de los cartagineses en Hispania. La flota y las tropas marineras fueron conducidas por su lugarteniente, Cayo Lelio, costeando al ejército terrestre. Publio Cornelio Escipión condujo a 25.000 infantes y 2.500 jinetes (entre ellos 5.000 hispanos) y dejó para guarnecer el norte del Ebro al propretor, Marco Junio Silano, con 3.000 infantes y 300 jinetes. Siete días después de marchar de Saguntum (Sagunto), llegaron, iniciada la primavera, a Cartago Nova (Cartagena), base militar y económica del imperio cartaginés. Cartago Nova (Cartagena) está contenida dentro de una bahía, abierta al suroeste, y que se extiende hacia el interior. Un istmo de tierra, conecta la ciudad con el continente. La flota romana se situó frente a la ciudad de Cartago Nova (Cartagena), unas 20.000 almas, la principal base púnica, que albergaba, además de pingües caudales y armamento bélico, los rehenes de las principales tribus hispanas, de las que los púnicos temían su traición. La flota romana, bajo el mando de Cayo Lelio, bloqueó la salida al mar, dejando totalmente aislada del exterior a Cartago Nova (Cartagena) por la muralla sur. El general romano eligió 2.000 hombres a los que entregó escalas y escaleras para realizar un asalto por la puerta de la ciudad, mientras que la flota disparó proyectiles contra el interior urbano. Publio Cornelio Escipión ordenó un segundo ataque por una laguna, vadeable con la bajamar, mientras que por la parte de la muralla terrestre envió a la infantería para derribar la puerta de acceso. A la puerta de la muralla acudieron todas las fuerzas de Magón, quedando el resto de defensas desprotegidas. Las fuerzas romanas del exterior cruzaron la puerta y penetraron en el interior de la ciudad, marchando en filas ininterrumpidas por el corazón de la ciudad hasta el foro. La ciudad fue transformada en base romana con nuevas obras de fortificación. Italia. Roma. La conquista de Tarentum (Tarento) por el cónsul, Quinto Fabio Máximo Verrucoso Cunctator, a pesar de que fue conseguida mediante traición, aumentó su gloria. El procónsul, Marco Claudio Marcelo, fue incluso objeto de rumores adversos, debido a la derrota que sufrió y, aún más, por haber acuartelado su ejército en Venusia (actual Venosa) Apulia, en el apogeo del verano, mientras Aníbal campaba a placer por Italia. Sucedió que, cuando Marco Claudio Marcelo llegó a Roma para evitar la amenaza de las acusaciones, llegó también Quinto Fulvio Flaco para llevar a cabo las elecciones. El pueblo romano estaba ahora cosechando los frutos de la ampliación del mandato de Marco Claudio Marcelo: tras su doble derrota, su ejército estaba alojado y pasando cómodamente el verano en Venusia (actual Venosa). Los elegidos fueron Publio Licinio Craso Dives, Pontífice Máximo, Publio Licinio Varo, Sexto Julio César y Quinto Claudio Flamen.
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A078 Roma, Historia Eterna - República LIV (544 a.u.c. 1ª parte)
ROMA Período republicano (del 509 al 27 antes de Cristo o del 244 al 726 ab urbe condita). La República oligárquica. Son nombrados cónsules Quinto Fulvio Flaco, por 4ª vez, y Quinto Fabio Máximo Verrucoso Cunctator, por 5ª vez. Son nombrados procónsules Marco Claudio Marcelo, Publio Sulpicio Galba y Marco Valerio Levino. Son nombrados pretores Cayo Hostilio Túbulo, Lucio Veturio Filón, Tito Quincio Crispino y Cayo Aurunculeyo. Son nombrados propretores Cayo Calpurnio Pisón, Cayo Letorio, Marco Junio Silano y Lucio Cincio Alimento. Son nombrados censores Publio Sempronio Tuditano y Marco Cornelio Cétego. Son elegidos ediles plebeyos Quinto Cecilio Metelo y Cneo Servilio. Es nombrado tribuno de la plebe Cayo Publicio Bíbulo. Los ejércitos fueron distribuidos de tal modo que las dos legiones de Sicilia, al mando del procónsul, Marco Valerio Levino, fueron asignadas al cónsul, Quinto Fulvio Flaco; las que mandó en Etruria el propretor, Cayo Calpurnio Pisón, fueron transferidas al cónsul, Quinto Fabio Máximo Verrucoso Cunctator, pero en Etruria, donde permaneció el propretor aludido, quedaron bajo su mando las legiones urbanas; el pretor, Tito Quincio Crispino, mandó el ejército que tuvo el cónsul, Quinto Fulvio Flaco y, por último, el pretor, Cayo Hostilio Túbulo mandó el territorio del Piceno y el ejército del propretor, Cayo Letorio, ubicado en Ariminum (Rímini). Marco Claudio Marcelo vio prorrogado su mando un año más como procónsul y siguió mandando las legiones que dirigió durante su consulado. El procónsul, Marco Valerio Levino, y el propretor, Lucio Cincio Alimento, gobernaron el Sicilia, donde fue puesto bajo sus mandos las legiones derrotadas en Cannas y recibieron, además, los restos de las tropas, también derrotadas, del pretor ya fallecido, Cneo Fulvio Flaco, obteniendo el mismo trato que las anteriores. El cónsul, Quinto Fabio Máximo Verrucoso Cunctator, en Tarentum (Tarento) recibió 30 quinquerremes enviadas desde Sicilia, mientras que el resto de la flota romana debía navegar hasta África para devastar la costa bajo el mando del procónsul, Marco Valerio Levino, siempre que éste no rehusara y enviara al propretor, Lucio Cincio Alimento o al legado, Marco Valerio Mesala. En Hispania, Publio Cornelio Escipión y el propretor, Marco Junio Silano, fueron autorizados por el Senado a permanecer en el mando de las legiones romanas allí destacadas hasta que éste les reclamase. Publio Licinio Craso Dives, actual Pontífice Máximo, obligó a Cayo Valerio Flaco a ser consagrado, en contra de su voluntad, flamen dial; o sea, sacerdote del dios Júpiter. Los cónsules alistaron dos legiones en la ciudad de Roma. Las antiguas legiones urbanas fueron puestas bajo el mando de Cayo Fulvio Flaco, hermano del cónsul, Quinto Fulvio Flaco, para reemplazar a las legiones de Etruria, que regresarían a Roma. Por otra parte, el cónsul, Quinto Fabio Máximo Verrucoso Cunctator, ordenó a su hijo, Quinto Fabio Máximo, que llevase a Marco Valerio Levino, el procónsul en Sicilia, que ya contaba con dos legiones y 30 quinquerremes, el resto de las tropas, las que tuvo que reunir en gran medida del ejército del colega de su padre, Quinto Fulvio Flaco, cuyo contingente final llegó a sumar unos 4.300 hombres más. Si otras colonias tomaban el mismo camino, así como también los aliados, inevitablemente Roma quedaba traicionada a merced de Aníbal. También aconteció que el cónsul, Quinto Fulvio Flaco, convocó la Asamblea para elegir a los censores. Ninguno de los dos hombres elegidos alcanzó la dignidad de cónsul; a saber, Marco Cornelio Cétego y Publio Sempronio Tuditano. Por estas fechas murió el que fuera cónsul, censor y dictador Marco Fabio Buteón. Italia. Campania. Capua. Italia. Apulia. El procónsul, Marco Claudio Marcelo, se dirigió hacia la ciudad de Canusium (Canosa di Puglia), a cuyos habitantes Aníbal intentó inducir a rebelarse contra Roma y le presentó combate. Al día siguiente el procónsul, Marco Claudio Marcelo, ofreció nuevamente batalla y Aníbal la aceptó. Un día después, el procónsul romano volvió a ofrecer batalla al general púnico. La siguiente noche, Aníbal abandonó su campamento.
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A077 Roma, Historia Eterna - República LIII (543 a.u.c. 2ª parte)
2ª parte 210 antes de Cristo o 543 ab urbe condita. Italia. El cónsul, Marco Claudio Marcelo, reunió en el Samnio su ejército consular de 4 legiones, el procónsul, Cneo Fulvio Centúmalo tuvo 2 legiones en Apulia, y el procónsul, Quinto Fulvio Flaco 2 legiones en Herdonea y una legión en Capua. Italia. Apulia. La ciudad de Herdonea (Ordona) se rebeló contra Roma después del desastre de Cannas y los romanos estuvieron dispuestos a retomarla. El procónsul, Cneo Fulvio Centúmalo, fue el encargado de su reconquista. Pero Aníbal fue escrupulosamente informado por emisarios de Herdonea (Ordona) de la posición insegura del campamento romano y ansió salvar esa ciudad aliada. Comenzó la segunda batalla de Herdonea. El procónsul formó, no obstante, sus fuerzas de unos 20.000 infantes y 2.000 jinetes en dos líneas para presentar batalla a Aníbal, donde colocó a los vélites, a la legión 5ª y otra aliada a la vanguardia y la legión 6ª y otra aliada a la retaguardia, situando los jinetes en las alas. Aníbal distribuyó su infantería en dos líneas y delante de esas, colocó la infantería ligera, disponiendo así tres líneas, que la caballería en las alas también imitó, donde las dos primeras líneas fueron ocupadas por la caballería pesada y la última por la caballería ligera. El procónsul romano hizo exclusivamente aquello que esperó Aníbal: dedicarse a dar órdenes a su línea de infantería, descuidando sus alas. Por otra parte, la caballería púnica del ala izquierda, una vez rodeada esa retaguardia romana, atacó el campamento romano. Aníbal redobló sus esfuerzos, demostrando de nuevo su superioridad táctica, y el ejército romano fue completamente derrotado. Italia. Roma. Italia. Lucania. El cónsul, Marco Claudio Marcelo, salió del Samnio y avanzó hasta Numistro (Muro Lucano) en Lucania, antes de que acabara el año, siguiendo al ejército de Aníbal. Henchido de confianza, el cónsul romano sacó sus estandartes y presentó batalla, que Aníbal aceptó. Formaron sus líneas de tal manera que los cartagineses apoyaron su ala derecha en la colina, mientras que el ala izquierda romana quedó protegida por la ciudad. El cónsul colocó sus legiones en dos líneas, la primera ocupada por la 1ª legión más una aliada y la segunda con la 3ª legión más otra y en sus alas situó la caballería y en la vanguardia a los vélites. Llegado el atardecer, las primeras líneas quedaron agotadas y la 3ª legión romana relevó a la 1ª y el ala izquierda de la legión de los aliados tomó el lugar del ala derecha. Entrada la noche, Aníbal levantó el campamento y silenciosamente se retiró a Apulia. Ambos ejércitos atravesaron la Apulia sin librar ningún combate importante. Italia. Capua. Italia. Roma. Tras ser reclamado mediante carta, el cónsul, Marco Valerio Levino, dejó en manos del pretor, Lucio Cincio Alimento, su provincia y dio instrucciones al prefecto de la flota, Marco Valerio Mesala, para que zarpara rumbo a África con el fin de averiguar los planes y preparativos de los cartagineses sobre Roma. África. Útica. Italia. Roma. El debate del asunto citado retrasó el cumplimiento de las órdenes senatoriales y el cónsul concluyó que, cuando marchase a Sicilia, allí nombraría a Marco Valerio Mesala como dictador. Un tribuno de la plebe, Marco Lucrecio trató de dilucidar este tema y el Senado decretó que el cónsul, antes de su partida de Roma, anunciara la cuestión al pueblo para estimar a quien nombrar dictador y, luego, se nombrase a quien el pueblo hubiera considerado. Finalmente el pueblo resolvió que el procónsul, Quinto Fulvio Flaco, actualmente en Capua, debía ser el designado. El cónsul, Marco Valerio Levino, marchó secretamente a Sicilia un día antes de la reunión de la Asamblea popular. El Senado recurrió al otro cónsul, Marco Claudio Marcelo, comunicándole que debía salvar la República, porque su colega había rehusado nombrar a un dictador que el pueblo había nominado y a él le correspondía nombrarlo. Así pues, el procónsul, Quinto Fulvio Flaco, fue nombrado dictador por el cónsul Marco Claudio Marcelo, y por la misma resolución del pueblo, Publio Licinio Craso Dives, el Pontífice Máximo, fue nombrado por el nuevo dictador como su jefe de la caballería. Finalmente los tribunos de la plebe cedieron y el resultado de los comicios fue el siguiente: los cónsules fueron Quinto Fabio Máximo Verrucoso Cunctator, por 5ª vez, y Quinto Fulvio Flaco, aún dictador, por 4ª vez; los pretores fueron Lucio Veturio Filón, Tito Quincio Crispino, Cayo Hostilio Túbulo y Cayo Aurunculeyo, de cognomen desconocido.
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A076 Roma, Historia Eterna - República LII (543 a.u.c. 1ª parte)
ROMA Período republicano (del 509 al 27 antes de Cristo o del 244 al 726 ab urbe condita). Son nombrados cónsules Marco Claudio Marcelo, por 4ª vez, y Marco Valerio Levino, por 2ª vez. Son nombrados procónsules Quinto Fulvio Flaco, Cneo Fulvio Centúmalo y Publio Sulpicio Galba. Es nombrado dictador Quinto Fulvio Flaco. Son nombrados pretores Publio Manlio Vulsón, Lucio Manlio Acidino, Cayo Letorio y Lucio Cincio Alimento. Son nombrados propretores Cayo Calpurnio Pisón y Lucio Cornelio Cétego. Son nombrados censores Publio Licinio Craso Dives y Lucio Veturio Filón. Son nombrados tribunos de la plebe Cayo Arrencio, Lucio Arrencio, Lucio Atilio y Marco Lucrecio. Tras la toma de Anticira, se entregó un despacho al propretor, Marco Valerio Levino, en el que se le informó de que había sido nombrado cónsul y de que el reciente procónsul, Publio Sulpicio Galba le iba a reemplazar en la guerra contra Filipo 5º, como sustituto. Sin embargo, una enfermedad retrasó el regreso del nuevo cónsul a Roma. Italia. Roma. Son nombrados cónsules Marco Claudio Marcelo, por 4ª vez, y Marco Valerio Levino, por 2ª vez. Una embajada de siracusanos expresó sus quejas en el Senado por hechos acontecidos en Sicilia durante el mandato de Marco Claudio Marcelo, quien, entre otras cosas, acusó al ex pretor, Marco Cornelio Cétego, de difundir en Roma, mediante cartas, falsedades sobre el estado de la guerra en Sicilia con el único objeto de empañar la reputación del nuevo cónsul. Aconteciendo estos avatares en Roma, Marco Valerio Levino, que pasaba por Capua en su camino hacia Roma para tomar su cargo de cónsul, fue rodeado por una multitud de capuanos que le suplicaron con lágrimas que les permitiera acompañarlo para tratar de intentar despertar la compasión del Senado y persuadirlo sobre las intenciones del procónsul, Quinto Fulvio Flaco, de arruinar la ciudad de Capua y de borrar, luego, su nombre. Aconsejó no dejar que entrara en la ciudad de Roma la embajada capuana. Marco Valerio Levino hizo que los campanos jurasen al procónsul, Quinto Fulvio Flaco, que regresarían a los cinco días, después de recibir la respuesta del Senado y les ordenó que lo siguieran a Roma. Reunidos los cónsules con el Senado, Marco Valerio Levino informó de la situación en Macedonia y Grecia y entre los etolios, los acarnanios y los locrios, así como del obligado traslado de Filipo 5º al interior de su reino, rechazado por tierra y por mar. Las dos legiones urbanas, que el ex cónsul Publio Sulpicio Galba había mandado el año anterior, fueron enviadas a la Galia Cisalpina y el cónsul que debía operar en Italia nombraría el mando de esta provincia. Quinto Fulvio Flaco también vio prorrogado su cargo otro año en Capua, como procónsul. En el caso del cónsul saliente, Cneo Fulvio Centúmalo, no se hizo cambio alguno y retuvo su mando y su provincia, Apulia, durante otro año, como procónsul. El otro cónsul saliente, Publio Sulpicio Galba, recibió la orden de disolver su ejército, con excepción de la fuerza naval, prorrogado su mando un año más como procónsul. Asimismo, el ejército que mandó en Sicilia el ex pretor, Marco Cornelio Cétego, fue enviado a casa. Se hizo hincapié por parte del Senado que, durante el alistamiento de las legiones urbanas no se inscribiera a ningún ciudadano que hubiere sido enrolado anteriormente en el ejército del cónsul, Marco Valerio Levino, o del procónsul, Quinto Fulvio Flaco. Hechos todos los nombramientos, los cónsules sortearon sus mandos de tal modo que Sicilia y la flota correspondieron a Marco Claudio Marcelo e Italia y la campaña contra Aníbal a Marco Valerio Levino. Ante los ruegos de los sicilianos, los dos cónsules aceptaron intercambiar sus respectivas provincias. Estos hechos motivan que aunque inicialmente Sicilia es el destino de Marco Claudio Marcelo, se opte por cambiarlo con Marco Valerio Levino, pasando este a la isla mientras el primero tendrá a Italia por su área de operaciones. El cónsul, Marco Claudio Marcelo, recibió Italia y la campaña contra Aníbal y su colega, Marco Valerio Levino, Sicilia y la flota romana anclada en tal territorio. Como los preparativos para la guerra se completaron, los cónsules partieron para sus respectivas provincias. Pasado el pánico que los ciudadanos romanos sufrieron durante el asedio de Roma, la captura de Capua lo revirtió en gozo. Macedonia. Trató de expulsar a los etolios de Tesalia para acceder al centro de Grecia y, luego, tomó la ciudad de Falara y la ciudad portuaria de Lamia. Esparta se unió a la guerra, aliándose con Roma y los etolios. Sicilia. Siracusa. Agrigento. La caída de Agrigentum (Agrigento) supuso la conquista total de la isla por los romanos. Antes de retornar a Roma, el cónsul, Marco Valerio Levino, reclutó a 4.000 mercenarios en la región de Agathyrna, ciudad del norte de Sicilia y los mandó a Rhegium (Reggio) como refuerzo para realizar saqueos en el Brucio. Retornado a Roma para organizar las elecciones consulares, el cónsul dejó al mando en la isla al pretor Lucio Cincio Alimento y ordenó al jefe de la flota, Marco Valerio Mesala, que con la mitad de los barcos llevase a cabo una campaña de saqueo en territorio africano.
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A075 Roma, Historia Eterna - República LI (542 a.u.c. 2ª parte)
2ª parte 211 antes de Cristo o 542 ab urbe condita. Italia. La marcha hacia Roma. Aníbal decidió abandonar Capua, porque no arrastró a los romanos a una batalla campal y temió que le impidieran abastecer a su ejército. Recuperó la audacia y la destreza de sus primeras campañas, se lanzó con su pequeño ejército entre los cuerpos enemigos y las fortalezas romanas, para obligar a los ejércitos romanos que sitiaban Capua a levantar el asedio y acudir en defensa de su capital. El irse y el alejarse del ejército de Aníbal de Capua implicaba salvarla, pues así los romanos dividirían sus ejércitos para defender Roma. Lo que pretendió fue aterrar a los romanos, que el grueso del ejército que asediaba Capua le siguiese y, de esta forma, lograr levantar el bloqueo a la postergada ciudad campana. El procónsul, Quinto Fulvio Flaco, que entró a Roma por la puerta Capena, salió al encuentro de los jinetes cartagineses por la puerta Esquilina, desplegando sus legiones en el espacio que va de esta puerta a la de Colina, consiguiendo que el enemigo se retirara. El cónsul, Publio Sulpicio Galba, persiguió al ejército púnico, destruyendo los puentes sobre el río Anio, cuyo destrozo obligó a Aníbal a vadear el mismo para poder cruzarlo. Tras varios días aguantando la persecución romana, Aníbal, cerciorado de la inutilidad de su fracasada estrategia, centrada en haber atraído a las legiones romanas sitiadoras de Capua, planeó una emboscada nocturna contra el ejército perseguidor del cónsul, Publio Sulpicio Galba. Italia. Campania. Capua. Enviada a los procónsules formalmente la rendición de Capua, llegado ya el verano, entró en la ciudad una legión seguida de dos escuadrones de caballería al mando del legado Cayo Fulvio Flaco. Hispania. Tarraco. La victoria romana en Campania, que logró la rendición incondicional de Capua, permitió a Roma reducir notablemente los efectivos movilizados de los tres ejércitos en territorio capuano, siendo una considerable parte de ellos destinada y enviada a Hispania a finales de este año, con el nuevo propretor designado, Cayo Claudio Nerón, y una fuerza de 6.000 infantes y 300 jinetes romanos, más otro tanto igual de infantes y 600 jinetes proporcionados por los aliados. El cartaginés trató con el propretor romano abandonar Hispania con su ejército si le permitía salir de su posición actual. La burla hizo que el propretor, Cayo Claudio Nerón, dispusiera perseguirlo, pero el ejército cartaginés se escabuyó y rehusó cualquier enfrentamiento. El propretor romano no consiguió ninguna victoria espectacular, ni tampoco los cartagineses lanzaron ningún ataque coordinado sobre los romanos en Hispania. Italia. Roma. Tras la recuperación de Capua, la atención de todos en Roma: Senado y pueblo romanos, se centró en Hispania tanto como en Italia. Se decidió incrementar el ejército destacado en Hispania y nombrar un comandante en jefe del mismo. Recibió miradas y aplausos de alegría tras su declaración de ciudadano dispuesto a ejercer el mando del ejército romano en Hispania. Se procedió a la votación, cuyo resultado favoreció a Publio Cornelio Escipión, el hijo del procónsul fallecido en la Península, confiándole el mando supremo en Hispania. Contra todo precepto legal, un simple privatus fue elegido por voto popular general en jefe de los ejércitos de Hispania. Italia. Hispania. Tarraco. Tarraco (Tarragona) fue ahora su cuartel general. Marco Junio Silano, el sucesor como propretor de Cayo Claudio Nerón, envió las nuevas tropas a los cuarteles de invierno. Macedonia. Italia. Roma. A finales del verano, el procónsul, Marco Claudio Marcelo, partió de Sicilia a Roma y fue recibido por el pretor urbano, Cayo Calpurnio Pisón, que le consiguió una audiencia con el Senado. Solicitó entrar en la ciudad en triunfo, pero su petición fue denegada. Los tribunos de la plebe fueron autorizados por el Senado a proponer al pueblo que el día que entrase en la ciudad en ovación, el procónsul, Marco Claudio Marcelo, conservase su mando. Sicilia. Después de la partida del procónsul, Marco Claudio Marcelo, una flota cartaginesa desembarcó una fuerza de 8.000 infantes y 3.000 jinetes númidas para mantener viva la guerra en la isla. Italia. Tarento. Italia. Roma. El cónsul, Cneo Fulvio Centúmalo, fue llamado para celebrar las elecciones consulares, cuya primera votación dio como resultado la elección de los candidatos Tito Manlio Torcuato y Tito Otacilio Craso, este último estando ausente de Roma. Tres hombres fueron considerados futuribles cónsules: Quinto Fabio Máximo Verrucoso Cunctator, Marco Claudio Marcelo y Marco Valerio Levino. La siguiente votación designó a Marco Claudio Marcelo y a Marco Valerio Levino, que no estaban presentes en Roma, como nuevos cónsules.
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A074 Roma, Historia Eterna - República L (542 a.u.c. 1ª parte)
1ª parte 211 antes de Cristo o 542 ab urbe condita. Son nombrados cónsules Cneo Fulvio Centúmalo y Publio Sulpicio Galba. Son nombrados procónsules Publio Cornelio Escipión, Quinto Fulvio Flaco, Marco Claudio Marcelo y Apio Claudio Pulcro. Son nombrados pretores Cayo Calpurnio Pisón, Marco Cornelio Cétego, Cayo Sulpicio y Lucio Cornelio Léntulo Son nombrados propretores Marco Junio Silano, Marco Valerio Levino y Publio Sempronio Tuditano. Son nombrados tribunos de la plebe Publio Aquilio, Cayo Sempronio Bleso y Cayo Servilio Gémino. Los cónsules salientes, Quinto Fulvio Flaco y Apio Claudio Pulcro, conservaron sus mandos, como procónsules, al mando de cuatro legiones, y, el reciente propretor, Cayo Claudio Nerón, con dos legiones, prosiguieron el asedio de Capua con el fin de obtener su captura. El pretor, Cayo Calpurnio Pisón, ejerció como pretor urbano, al mando de dos legiones y su colega, Marco Cornelio Cétego, como pretor peregrino. Marco Claudio Marcelo prosiguió ocupando el cargo de procónsul con dos legiones para terminar la guerra en Sicilia, con la potestad de tomar bajo su mando las fuerzas del pretor, Publio Cornelio Sila, otras dos legiones, destinadas en Sicilia, excluyendo a las legiones que huyeron de Cannas por tener prohibido cualquiera de sus miembros regresar a casa o gozar de un permiso antes de que la guerra con Aníbal terminase. La provincia de Sicilia fue asignada a Cayo Sulpicio, cuyo cognomen se desconoce, incluidas las dos legiones que mandaba hasta ahora el pretor, Publio Cornelio Sila, al mismo tiempo que, si necesitaba refuerzos, los tomaría del ejército del pretor, Cneo Fulvio Flaco, que fue derrotado vergonzosamente y destrozado en Apulia. Haciendo hincapié en el destino de las legiones de Cannas y de este último ejército mencionado del derrotado pretor, Cneo Fulvio Flaco, como marca de su deshonor, el Senado romano prohibió a estos hombres invernar en ciudades o construir cuarteles de invierno para ellos a no ser a más de 15 kms., de cualquier ciudad. Apulia fue asignada también como provincia a Marco Cornelio Cétego. Los ejércitos romanos puestos en campaña con las dos legiones destinadas en Hispania sumaron un total de 27 legiones. Cronología de otros hechos históricos: Hispania. El procónsul, Publio Cornelio Escipión y su hermano, dividieron el ejército romano de tal modo que el primero buscó a Asdrúbal Giscón y a Magón Barca, apoyados por el príncipe númida Masinisa y el recién incorporado al grupo, el régulo ilergete, Indíbil, y el segundo fue al encuentro de Asdrúbal Barca. Dejó en el campamento romano a unos 2.000 soldados bajo el mando de su legado, Tiberio Fonteyo Craso, y, llegado el amanecer del día, sorprendió a los ilergetes. Comenzó la batalla de Cástulo, en el alto Guadalquivir. Acto seguido apareció el grueso del ejército cartaginés de Asdrúbal Giscón y Magón Barca, que desbordó por la retaguardia al enemigo romano. La muerte de Publio Cornelio Escipión se difundió por todo el campo de batalla, cuya noticia propició que de inmediato se iniciara la huida de los soldados romanos del campo de batalla. Después de un ganado descanso, los cartagineses vencedores marcharon directamente hasta donde estaba Asdrúbal Barca, en cuyo campamento, generales y soldados mutuamente se intercambiaron sinceras felicitaciones por el aniquilamiento de tan extraordinario procónsul romano y de todo su ejército. Comenzó la batalla de Ilorci (Lorca). Cneo Cornelio Escipión Calvo logró refugiarse en una torre cercana al campamento junto con soldados de su confianza. Los romanos fugitivos huyeron al norte del Ebro, en donde finalmente reunieron un ejército compuesto por unos 8.000 soldados. Estos restos del despavorido ejército romano fueron recogidos por Lucio Marcio Séptimo. Italia. Roma. Llegó una carta de Lucio Marcio Séptimo dirigida al Senado romano. Italia. Campania. Capua. La recuperación de Capua constituyó ahora la principal preocupación de los romanos. Los procónsules desplegaron sus ejércitos, Apio Claudio Pulcro con 3 legiones y algunas aliadas acudió a repeler la salida de los defensores capuanos; Quinto Fulvio Flaco con otras 3 romanas y aliadas se opuso al ejército de Aníbal en la parte exterior, con la caballería separada en los flancos. Alrededor de Capua aparecieron 12 legiones con unos 60.000 efectivos, mientras que las fuerzas de Capua conformaron 2.000 jinetes cartagineses, unos 12.000 combatientes capuanos y el ejército de Aníbal que contó con unos 30.000 a 35.000 efectivos y 33 elefantes. El frente romano presentó una línea defensiva que pronto los cartagineses deshicieron. Hubo un terrible combate al ser alcanzada la empalizada de un campamento romano por unos hispanos y algunos elefantes. Ciertas legiones al mando del procónsul, Quinto Fulvio Flaco, quisieron perseguir a los replegados cartagineses, pero su comandante mandó detener todo ataque o persecución. Sicilia. Agrigento. Mandó al ejército cartaginés, reunido bajo el mando de Hannón y Epícides en Agrigento, inactivo y sin plan, a uno de sus oficiales de caballería libia, Mutines. Cuando se encontraron los dos ejércitos en las orillas del Himera, Mutines libró algunos combates muy ventajosos contra el ejército romano, mandado por el procónsul Marco Claudio Marcelo en persona.
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A073 Roma, Historia Eterna - República XLIX (541 a.u.c. 2ª parte)
Roma. Italia. Capua. El pretor, Cayo Claudio Nerón, llegó con el resto del ejército a Nola desde Suéssula (Arienzo), dejando una guarnición en ese campamento. Acto seguido, el cónsul, Apio Claudio Pulcro, regresó luego a Capua y encontró a su colega, Quinto Fulvio Flaco, trayéndolo todo lo necesario para el asedio desde Casilinum (Casilino) y disponiéndose a atacar la ciudad de Capua. De este modo hubo tres pretorios que rodearon la ciudad de Capua, dispuestos a cercar la ciudad con fosos y vallas. Aníbal siempre entendió que esta región del sur italiano era clave para facilitar la llegada del ejército macedonio de Filipo 5º desde Iliria. Sicilia. Siracusa. Una vez completado el sitio de Capua por los tres ejércitos romanos, llegó a su término el asedio de Siracusa. Gracias a un intercambio de prisioneros entre romanos y siracusanos, los romanos pudieron así observar que la altura de algunos tramos de muralla no era tan grande como en principio creyeron. De esta forma, El procónsul, Marco Claudio Marcelo, pudo por fin atravesar las murallas y establecerse firmemente en la meseta Epipolae, donde estableció su campamento, lejos de las zonas habitadas para evitar que las tropas se desbandasen. El cartaginés Bomílcar, al mando de una flota de 90 navíos en el puerto de Siracusa, abrumado por los desmanes de los romanos en la parte de la ciudad capturada, aprovechó el inicio de un temporal que obligó a la flota romana a alejarse del puerto siracusano para escabullirse sigilosamente con 35 barcos dirección hacia Cartago, dejando 55 buques a Epícides y los siracusanos. También la llegada de Hipócrates y de Himilcón a Siracusa precipitó los acontecimientos, pues ambos aliados lanzaron un ataque contra el campamento de los romanos que mandaba un lugarteniente de El procónsul, Marco Claudio Marcelo, llamado Tito Quincio Crispino. Al mismo tiempo, Epícides avanzó por la meseta de Epipolae contra El procónsul, Marco Claudio Marcelo, y la flota cartaginesa de Bomílcar, desplegada entre la ciudad y el campamento romano antiguo, evitó que Tito Quincio Crispino socorriese a su jefe. Llegado el otoño, la peste asoló la ciudad de Siracusa, pero estuvo más extendida en el campamento cartaginés que en el romano. Cuando El procónsul, Marco Claudio Marcelo, se enteró de un nuevo alistamiento de soldados para el ejército siracusano y que la citada flota de Bomílcar cargaba vastos suministros para abastecer Siracusa, envió la flota romana, favorecida por los vientos, para cerrar el paso a los buques cartagineses. Epícides, desconsolado, zarpó hacia Agrigentum (Agrigento), alejándose definitivamente de Siracusa. Vueltos los embajadores a la ciudad, acordaron junto a otros nobles siracusanos matar a los oficiales, que Epícides dejó al mando de la guarnición, cuya gente no era proclive a entregar la ciudad a los romanos. Acto seguido, reunidos en asamblea ciudadana, nombraron un nuevo gobierno y se dispuso ceder la ciudad a los romanos. Este hispano acordó con los romano abrir las puertas de la zona dependiente de su vigilancia y el día que le tocó defender la muralla entre la Achradina y la isla o Nasos, comunicó a El procónsul, Marco Claudio Marcelo, que llegó el momento de cumplir lo pactado. Por allí entraron los romanos en la ciudad y esperaron que amaneciera. Los siracusanos quedaron aliviados de sus aprensiones y abrieron, entonces, las puertas de la ciudad a El procónsul, Marco Claudio Marcelo, y sus legiones. Iliria. Por otra parte, los bienes muebles (incluyendo la población) pasarían a ser del dominio romano si los romanos actuaban solos o quedaría dividido entre romanos y etolios si ambos hubieran participado en cooperación. Tras conocer la alianza entre Roma y la Liga Etolia, Filipo 5º se apresuró a asegurar su frontera norte. Mientras Filipo 5º hizo campaña en la frontera norte, otoño de este año, los etolios invadieron la ciudad de Acarnania, aliada de Macedonia. Hispania. Los hermanos Escipiones concertaron dividir sus fuerzas de tal modo que el procónsul, Publio Cornelio Escipión, avanzó al encuentro de Asdrúbal Giscón y Magón Barca con dos tercios del ejército romano y las tropas aliadas, unos 20.000 romanos más los aliados, y Cneo Cornelio Escipión Calvo, con el tercio restante del ejército y de los celtíberos recién alistados, buscó el combate con Asdrúbal Barca, con dos legiones, unos 10.000 soldados y los mercenario celtíberos. Las tropas romanas operaban en la Oretana, cuando volvió de África Asdrúbal Barca. Así, Asdrúbal Barca regresó a Hispania junto con el príncipe masilio, Masinisa, que aportó 3.000 jinetes númidas al ejército cartaginés.
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A072 Roma, Historia Eterna - República XLVIII (541 a.u.c. 1ª parte)
1ª parte 212 antes de Cristo o 541 ab urbe condita. Son nombrados cónsules Apio Claudio Pulcro y Quinto Fulvio Flaco, por 3ª vez. Son nombrados procónsules Publio Cornelio Escipión, Tiberio Sempronio Graco y Marco Claudio Marcelo. Son nombrados pretores Cneo Fulvio Flaco, Cayo Claudio Nerón, Marco Junio Silano y Publio Cornelio Sila. Es elegido pontífice máximo (pontifex maximus) Publio Licinio Craso Dives. Son elegidos ediles curules Publio Cornelio Escipión y Marco Cornelio Cétego. Son nombrados ediles plebeyos Lucio Vilio Tápulo, Marco Aurelio Cota y Marco Fundanio Fúndulo. Son nombrados tribunos de la plebe Espurio Carvilio, Lucio Carvilio y Cayo Servilio Casca. Es nombrado tribuno militar Lucio Valerio Flaco. Cada uno de los cónsules tuvo bajo su mando dos legiones en la campaña contra Aníbal. Un cónsul se hizo cargo del ejército de su colega del año anterior, Quinto Fabio Máximo, y el otro, el del ex pretor Cneo Fulvio Centumalo Máximo. El procónsul, Tiberio Sempronio Graco, y el propretor, Publio Sempronio Tuditano, vieron prorrogado su mando en sus respectivas provincias de Lucania y la Galia Cisalpina, también se le prorrogó el cargo de propretor a Publio Cornelio Léntulo sobre la provincia romana de Sicilia y a Marco Claudio Marcelo, sobre Siracusa, como procónsul, en la parte de la isla donde reinó Hierón 2º. Además de los ejércitos existentes, los cónsules alistaron en la ciudad dos nuevas legiones, elevando así el número total de legiones a 23 este año. Italia. Tarento. Aníbal marchó de Tarentum (Tarento) para hibernar. Italia. Aníbal mandó a Hannón el viejo, que estaba en el Brucio, dirigirse a Campania para velar que el pueblo capuano se aprovisionase de grano. Hannón el viejo evitó a las legiones consulares acampadas en el Samnio y estableció su campamento en un terreno elevado, muy cerca de Beneventum (Benevento). El cónsul, Quinto Fulvio Flaco, marchó hacia Campania, su provincia asignada, y entró en Beneventum (Benevento). Después de destruir totalmente el campamento púnico, los romanos volvieron a Beneventum (Benevento), donde los dos cónsules, Apio Claudio Pulcro y Quinto Fulvio Flaco, vendieron y repartieron el botín. Italia. Tarento. El pretor, Publio Cornelio Sila, cumpliendo órdenes del Senado, compró trigo en Etruria y navegó hasta Tarentum (Tarento), abriéndose paso entre las naves tarentinas que bloqueaban el puerto de la ciudadela. Italia. Campania. Capua. Los dos cónsules romanos, Apio Claudio Pulcro y Quinto Fulvio Flaco, desde Beneventum (Benevento), donde dejaron una guarnición, idearon un nuevo plan. Los cónsules encomendaron al procónsul, Tiberio Sempronio Graco, ubicado en Lucania, a trasladar sus tropas ligeras y su caballería hasta la vía Apia para cerrar el paso a Aníbal, que venía a auxiliar a los campanos, y a montar de nuevo un campamento en Beneventum (Benevento), pero que mantuviera el grueso de sus legiones en el campamento que protegía Lucania. El procónsul, Tiberio Sempronio Graco, confió en el lucano y partió del campamento el día de la cita con una escasa tropa de caballería. Aníbal, venido de las cercanías de la ciudad de Beneventum (Benevento), acampó muy próximo a Capua. Los romanos respondieron también atacando con su caballería. Los ejércitos en plena disputa, decidieron replegarse a sus campamentos. Las pérdidas del bando romano inclinaron a los cónsules a retirarse y dividirse con la intención de alejar de Capua a Aníbal. El cónsul Quinto Fulvio Flaco, entrada la noche, partió hacia las proximidades de Cumae (Cumas) y su colega, Apio Claudio Pulcro, tomó el camino de Lucania. Informado Aníbal de la huida romana, decidió perseguir al cónsul, Apio Claudio Pulcro, pero este despistó al cartaginés y regresó de nuevo a Capua. Italia. Lucania. Los cónsules reanudaron el asedio de Capua, ciudad que Aníbal no quiso descuidar ni abandonar, pero la fanfarronería del pretor, Cneo Fulvio Flaco, destinado en Apulia, jefe incompetente de un ejército poco disciplinado, le invitó a trasladarse a tierras apulias. Italia. Apulia. El pretor Cneo Fulvio Flaco y sus legiones, acampadas en Herdonea (Ordona), supieron de la llegada de Aníbal. El campamento romano fue tomado.
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A071 Roma, Historia Eterna - República XLVII (540 a.u.c.)
213 antes de Cristo o 540 ab urbe condita. Son nombrados cónsules Tiberio Sempronio Graco, por 2ª vez y Quinto Fabio Máximo. Son nombrados procónsules Cayo Terencio Varrón, Marco Claudio Marcelo y Publio Cornelio Escipión. Es nombrado dictador Cayo Claudio Centón. Es designado jefe de la caballería, magister equitum, Quinto Fulvio Flaco. Son nombrados pretores Marco Atilio Régulo, Publio Sempronio Tuditano, Cneo Fulvio Centumalo Máximo y Marco Emilio Lépido. Es elegido edil Marco Cornelio Cétego. Los cónsules elegidos, ambos en ausencia, fueron su hijo, Quinto Fabio Máximo, y Tiberio Sempronio Graco, por segunda vez. Los pretores elegidos fueron Marco Atilio Régulo, Publio Sempronio Tuditano, Cneo Fulvio Centumalo y Marco Emilio Lépido, pretor urbano. Cada cónsul tuvo bajo su mando dos legiones para dirigir sus operaciones contra Aníbal. Marco Emilio Lépido, pretor peregrino, marcharía a Luceria (Lucera) y se haría cargo de las dos legiones que el cónsul Quinto Fabio Máximo tuvo bajo su mando como pretor. Publio Sempronio Tuditano recibió Ariminum (Rímini) como provincia y Cneo Fulvio Centumalo obtuvo Suéssula (Arienzo) como su provincia, ambos con dos legiones a sus órdenes. Publio Sempronio Tuditano tomó las legiones del propretor del año anterior, Manio Pomponio Matón, y Cneo Fulvio Centumalo dirigió las legiones ciudadanas. Publio Cornelio Léntulo, como propretor, administró la antigua provincia de Sicilia. Marco Valerio Levino operó en Grecia y Macedonia con la legión y buques bajo su mando. Reclutadas las dos legiones en la ciudad y el resto de refuerzos aliados, los cónsules abandonaron Roma. El cónsul, Tiberio Sempronio Graco, marchó a Lucania. Su colega, Quinto Fabio Máximo recibió Apulia como su provincia y su padre, Quinto Fabio Máximo Verrucoso Cunctator, asistió como legado a sus órdenes en Suéssula (Arienzo). Cronología de otros hechos históricos: Italia. Sur de Italia. El ejército principal de Roma, compuesto de cuatro legiones, se preparó para atacar y recobrar Capua. Italia. Apulia. Muchos habitantes arpinos, unidos a algunos soldados romanos que escalaron la muralla peor defendida, se volvieron contra la guarnición cartaginesa. La ciudad contó con unos 3.000 ciudadanos y una guarnición cartaginesa de unos 5.000 hombres como defensores, pero algunos hispanos, pertenecientes a la guarnición púnica, pactaron con el cónsul prestar sus servicios, si dejaba salir indemnes a los cartagineses de Aníbal Se abrieron las puertas y los cartagineses, excepto los hispanos, marcharon de la ciudad para dirigirse a Salapia, donde se reincorporaron al ejército de Aníbal. El cónsul, Quinto Fabio Máximo, se hizo dueño de la ciudad de Arpi (Arpos). Galia. Galia cisalpina. Cartago. Hispania. Italia. Este cónsul ordenó a un prefecto de los aliados, llamado Tito Pomponio Veyentano, a saquear el Brucio. Sicilia. Zona de Sicilia central. Italia. Roma. El pontífice máximo, Lucio Cornelio Léntulo Caudino murió, así como el pontífice, Cayo Papirio Masón, el augur, Publio Furio Filo y un decenviro sagrado, custodio de los libros Sibilinos, Cayo Papirio Masón. Marco Cornelio Cétego fue nombrado pontífice máximo en lugar de Lucio Cornelio Léntulo Caudino y como pontífice, Cneo Servilio Cepión en lugar de Cayo Papirio Masón.
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A070 Roma, Historia Eterna - República XLVI (539 a.u.c.)
214 antes de Cristo o 539 ab urbe condita. Son nombrados cónsules Marco Claudio Marcelo, por 3ª vez, y Quinto Fabio Máximo Verrucoso Cunctator, por 4ª vez. Son nombrados censores Publio Furio Filo y Marco Atilio Regulo. Son nombrados procónsules, Cayo Terencio Varrón, Tiberio Sempronio Graco y Publio Cornelio Escipión Son nombrados pretores Quinto Fabio Máximo, Quinto Fulvio Falco, Tito Otacilio Craso y Publio Cornelio Léntulo. Son nombrados propretores Manio Pomponio Matón, Quinto Mucio Escévola, Marco Valerio Levino, Apio Claudio Pulcro y Quinto Fulvio Flaco. Su colega fue Marco Claudio Marcelo, por tercera vez, elegido en ausencia, porque permanecía en Campania con un ejército. Los nombrados procónsules, Cayo Terencio Varrón estuvo en territorio picentino y Tiberio Sempronio Graco permaneció en Luceria (Lucera) con su ejército de esclavos voluntarios. Los pretores del año anterior: Manio Pomponio Matón, Quinto Mucio Escévola, Marco Valerio Levino y Quinto Fulvio Flaco fueron designados propretores. Quinto Mucio Escévola continuó gobernando Cerdeña y Marco Valerio Levino, al mando de la flota, quedó con sus cuarteles en Brundisium (Brindisi), vigilando los movimientos de Filipo 5º de Macedonia. El pretor Quinto Fabio Máximo fue hijo del cónsul electo, Quinto Fabio Máximo Verrucoso Cunctator, fue destinado a Apulia. El Senado romano dispuso poner 18 legiones en campaña. En Roma quedaron 2 legiones bajo el mando del pretor Quinto Fulvio Flaco. En la Galia cisalpina 2 legiones bajo el mando del propretor Manio Pomponio Matón. En Sicilia 2 legiones a cargo del propretor Publio Cornelio Léntulo, respaldado por la flota de Tito Otacilio Craso. En Cerdeña 2 legiones bajo el mando del propretor Quinto Mucio Escévola. En Apulia 2 legiones al mando del pretor Quinto Fabio Máximo. En el Samnio en Luceria (Lucera) 2 legiones de los esclavos voluntarios bajo el mando del procónsul Tiberio Sempronio Graco. En Brundisium (Brindisi) 1 legión al mando del propretor Marco Valerio Levino. En Hispania 2 legiones bajo el mando del procónsul Publio Cornelio Escipión. Cada uno de los cónsules tuvo 2 legiones. El cónsul Quinto Fabio Máximo Verrucoso Cunctator celebró los comicios para elegir a los censores. Campania. El cónsul, Quinto Fabio Máximo Verrucoso Cunctator, regresó a Campania con su ejército y envió mensajes al procónsul, Tiberio Sempronio Graco, para que trasladara sus fuerzas de Luceria (Lucera) hasta Beneventum (Benevento), y al pretor y propio hijo, Quinto Fabio Máximo, para que ocupara el lugar del mencionado procónsul en Luceria (Lucera). Al mismo tiempo que sucedieron estas cosas, los pretores, Publio Cornelio Léntulo para hacerse cargo del ejército romano en Sicilia y Tito Otacilio Craso para dirigir las operaciones navales en la costa siciliana, fueron enviados a Sicilia. Por otra parte, el cónsul Marco Claudio Marcelo, sabiendo anticipadamente que Aníbal iría hacia Nola, marchó desde Cales (Calvi Risorta) hasta Suéssula (Arienzo) e introdujo en Nola a 6.000 infantes y 500 jinetes. El cónsul, Quinto Fabio Máximo Verrucoso Cunctator, por otra parte, atacó Casilinum (Casilino), sostenido por una guarnición cartaginesa. Italia. Luceria (Lucera), ciudad del norte de Apulia, fue ocupada por el pretor Quinto Fabio Máximo, tras la marcha del procónsul. Hannón el viejo acampó junto al río Calore (Calor), en la margen izquierda, cerca de la ciudad de Beneventum (Benevento), y se dedicó a devastar los campos. El procónsul, Tiberio Sempronio Graco, estableció su campamento muy próximo al campamento enemigo, cortando el paso a la ciudad a los cartagineses. Esta determinación fue consultada al cónsul, Marco Claudio Marcelo, y al Senado, que lo autorizaron a ponerla en práctica. Al día siguiente el procónsul romano sacó a sus hombres para ofrecer batalla. Italia. Aníbal, tras devastar el territorio napolitano, llevó su campamento a Nola, ciudad campana a la que acudió sin mucha fe para realizar el tercer intento de su toma. El cónsul, Quinto Fabio Máximo Verrucoso Cunctator, aprovechó esta circunstancia para iniciar el asedio de Casilinum (Casilino). El cónsul, Marco Claudio Marcelo, alertado de la llegada de Aníbal, envió mensajeros para buscar a Manio Pomponio Matón, el propretor, para que se le uniese con el ejército que estaba acampado sobre Suéssula (Arienzo), y se dispuso a enfrentarse al enemigo sin demora. El cónsul, Marco Claudio Marcelo, formó sus tropas y Aníbal aceptó el envite. La infantería romana consiguió presionar y hacer que los cartagineses retrocediesen hacia su campamento. El cónsul, Marco Claudio Marcelo, al parecer, contaba con la aparición de Cayo Claudio Nerón con su caballería tras la retaguardia enemiga, pero éste se perdió y regresó cuando la batalla concluyó. El combate finalizó con el ejército de Aníbal replegando a su campamento y el del cónsul Marco Claudio Marcelo retornando a la ciudad. Italia. Roma. Italia. El cónsul, Quinto Fabio Máximo Verrucoso Cunctator, acampó cerca de Casilinum (Casilino), ciudad guarnecida por una fuerza compuesta de 2.000 campanos y 700 de las tropas de Aníbal. El cónsul, Quinto Fabio Máximo Verrucoso Cunctator, precisó un segundo ejército y llamó a su colega, Marco Claudio Marcelo, pero dejó por sentado que, si éste no podía acudir, impedido por alguna circunstancia, llamaría entonces al procónsul, Tiberio Sempronio Graco, estacionado en Beneventum (Benevento). El cónsul, Marco Claudio Marcelo, acudió a Casilinum (Casilino) y dejó en Nola para su protección a 2.000 hombres. La mencionada ciudad quedó sitiada por ambos cónsules. Italia. Lucania. Italia. Los cónsules partieron Marco Claudio Marcelo a Nola y Quinto Fabio Máximo Verrucoso Cunctator entró en el Samnio para doblegar a las ciudades afines a Aníbal. Italia. Tarento. Sicilia. Siracusa. El pretor, Tito Otacilio Craso, navegó con su flota hacia la isla. En consecuencia, el Senado romano puso al otro cónsul, Marco Claudio Marcelo, a cargo de la provincia siciliana. El cónsul, Marco Claudio Marcelo, arribó frente a Siracusa. Siracusa entró entonces en guerra contra Roma. Fiada en su excelente posición, puerto y murallas, la ciudad de Siracusa se dispuso a resistir el ataque romano. A partir de entonces, el cónsul romano, con un tercio aproximadamente de su ejército, inició una campaña militar contra otras ciudades de la isla, encargando al propretor, Apio Claudio Pulcro, la vigilancia del sitio de Siracusa. Los generales Epícides e Hipócrates acordaron dividir el ejército siracusano. Mientras el primero se dedicó a la defensa de la ciudad, el otro se encargó de conducir la campaña, junto con el cartaginés Himilcón, contra el cónsul, Marco Claudio Marcelo. Hipócrates y sus 10.000 infantes y 500 jinetes fueron sorprendidos por el cónsul romano, que masacró la infantería siracusana en Acre (Acras). Apio Claudio Pulcro, con el permiso del cónsul, marchó a Roma para presentar su candidatura al consulado y ocupó su puesto al mando de la flota, Tito Quincio Crispino. Los romanos tomaron el campamento enemigo y destruyeron las máquinas de guerra. El pretor romano invernó en Orico. Asdrúbal Giscón llegó con un ejército completo y montó el campamento al otro lado del río, frente al campamento romano. Cástulo, ciudad cercana a la actual Linares, una ciudad poderosa y famosa de Hispania, donde Aníbal tomó allí esposa, cuyo nombre fue Hímilce, estando en alianza estrecha con Cartago tomó el bando de Roma.
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A069 Roma, Historia Eterna - República XLV (538 a.u.c. 2ª parte)
Río Ebro. Los romanos comenzaron el asedio de una pequeña ciudad aliada de Cartago llamada Hibera, la más rica ciudad de aquel país. Sin embargo, Asdrúbal Barca no cruzó el río para saquear las posesiones romanas al otro lado ni tampoco acudió en ayuda de la ciudad de Hibera, sino que optó por asediar una ciudad aliada de los romanos, Dertosa (actual Tortosa). Comenzó la batalla de Dertosa (Tortosa). La infantería romana contó con las legiones 5ª y 6ª romanas (unos 10.000 soldados), más otros 18.000 combatientes itálicos aliados, mientras que la caballería sumó 600 jinetes romanos y 1.800 itálicos, y, además, ambas fueron auxiliadas por un contingente de tropas hispanas compuesto por 2.000 hombres de infantería y 400 de caballería pesada. Asdrúbal Barca tuvo 15.000 infantes libios-fenicios, 1.000 mercenarios (en su mayoría ligures procedentes de Italia) y 8.000 soldados hispanos de infantería, mientras que la caballería la formaron 450 soldados libios-fenicios, 1.200 soldados de caballería pesada hispanos y 2.300 jinetes númidas, y, además, se valió de 20 elefantes de guerra y 1.000 honderos baleares. El peso de la lucha cayó ahora sobre las alas, pues los elefantes cartagineses ubicados en las alas cargaron contra la caballería romana itálica, sin obtener ventaja alguna, puesto que la caballería romana logró mantener la formación y los elefantes dejaron de ser relevantes durante la batalla. La infantería cartaginesa presionó por la derecha y la infantería africana por la izquierda a la infantería romana, y lentamente ambas alas giraron para desbancar a la infantería romana por sus flancos. Los romanos, puesto en fuga el centro de Asdrúbal Barca, obtuvieron ventaja tanto en número como en fortaleza y se mostraron superiores tanto en caballería como en infantería. La caballería cartaginesa, desalentada por la huida de la infantería hispana, dejó de luchar contra los romanos y abandonó el campo de batalla, y ambas alas del frente cartaginés. Los romanos consiguieron apoderarse del campamento cartaginés poco después de que Asdrúbal Barca evacuara del mismo a sus soldados a toda prisa. El despacho del procónsul romano en Hispania, enviado al Senado romano, produjo en Roma una confortable satisfacción no tanto por la victoria sino por el fin de la marcha de Asdrúbal Barca hacia Italia, impidiendo el paso de los refuerzos deseados y esperados por Aníbal. Italia. Sur de Italia. Una flota de 24 buques el Senado romano le asignó a Quinto Fulvio Flaco, el pretor urbano, para la defensa de la costa cercana a Roma. Quinto Fulvio Flaco, el pretor urbano, designó comandante de la referida legión a Tito Manlio Torcuato, que partió para Cerdeña. Macedonia. Desembarazándose de esa escolta romana, Jenófanes cruzó Campania y llegó al campamento de Aníbal. Una vez terminada la guerra, toda Italia, incluyendo la propia Roma y el botín quedarían en poder de los cartagineses y de Aníbal, y sometida completamente Italia, los cartagineses irían navegando hasta Grecia y harían la guerra a cuantas naciones desease el rey, quedando en poder del reino de Filipo 5º las ciudades de tierra firme y las islas fuera de Macedonia. Los embajadores tanto macedonios como cartagineses fueron apresados y trasladados a Roma. Cerdeña. El pretor, Quinto Mucio Escévola, fue destinado a Cerdeña. Compuso un ejército de 22.000 infantes y 1.200 jinetes y atacó al enemigo. Tras la batalla murieron 3.000 sardos. La flota cartaginesa llegó a Cerdeña y Tito Manlio Torcuato se retiró a Carales (Cagliari). Aquella batalla fue gloriosa y memorable por la captura del general en jefe, Asdrúbal el Calvo, y también la de Hannón y Magón, dos nobles cartagineses. Sicilia. El pretor, Apio Claudio Pulcro, fue enviado a Sicilia, donde ejerció su gobierno poco eficazmente. Italia. El Brucio. Esta fue la única vez que Aníbal recibió refuerzos de Cartago en tierras itálicas. Sin embargo, los locros cerraron las puertas de la ciudad a los romanos. A la llegada del otoño fue devuelto Hannón el viejo y su ejército al Brucio. Italia. Campania. El cónsul, Quinto Fabio Máximo Verrucoso Cunctator, cruzó el río Volturno y atacó ciudades campanas, cuyas guarniciones redujo. Se ha reseñado que las fuerzas cartaginesas en Italia recibieron de Cartago el envío de 6.000 infantes, 4.000 jinetes y 20 elefantes, trasladados por Bomílcar. Aníbal primeramente propuso al Senado de la ciudad de Nola abrir las puertas a cambio de no tomar la ciudad por la fuerza. Al ser rechazada su propuesta rodeó la ciudad preparándose para un ataque general. Al tercer día, viendo el procónsul, Marco Claudio Marcelo que una parte de los cartagineses salieron a forrajear, sacó a sus tropas, presentando batalla y marchando hacia el campamento cartaginés. Aníbal mandó a llamar a los que están forrajeando mientras el resto de su ejército salió a dar batalla. Se inició la segunda batalla de Nola. Entonces el procónsul, Marco Claudio Marcelo, formó su línea de batalla y se enfrentó a Aníbal, que no rehusó. Murieron más de 5.000 cartagineses, 600 fueron hechos prisioneros y se capturaron dos elefantes. Los romanos tuvieron menos de 1.000 muertos. Aníbal abandonó la zona y se dirigió a Apulia y acampó en la ciudad de Arpi, ordenando a Hannón el viejo que regresara al Brucio con las tropas que trajo. África. Asdrúbal Barca, que fue llamado por Cartago, acudió desde Hispania al norte de África para hacer levas y recomponer su diezmado ejército. Hispania. Cuando llegaron los suministros solicitados por el procónsul romano a Hispania, la ciudad de Iliturgi, aliada de Roma, fue atacada por los cartagineses, porque sembró un peligro inminente para la causa púnica en la Península Ibérica. Asdrúbal, el hijo de Giscón, denominado, Asdrúbal Giscón para no confundirlo con Asdrúbal Barca, quedó al frente de las tropas cartaginesas en Hispania, secundado por Magón Barca y Aníbal, el hijo de Bomílcar. Los nuevos refuerzos de reestructuraron en tres cuerpos de ejército al mando respectivamente de los generales cartagineses mencionados anteriormente. Asdrúbal Giscón, atacó con los recientes refuerzos venidos de Cartago, bajo el mando de Magón Barca. Se enfrentaron aquel día 60.000 cartagineses y cerca de 16.000 romanos. Los romanos vencieron y, tras levantar así el sitio de Iliturgi, los ejércitos cartagineses marcharon hacia Intibilis. Italia. El Brucio. Los brucios, se quejaron ante los cartagineses de que las ciudades de Rhegium (Reggio) y Locres (Locri), cuyo botín se les prometió, permanecieron intactas. Sicilia. Siracusa. Triunfó en la ciudad la facción pro cartaginesa y, forzado por sus consejeros, el joven rey firmó una alianza con Cartago. Roma.
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A068 Roma, Historia Eterna - República XLIV (538 a.u.c. 1ª parte)
1ª parte 215 antes de Cristo o 538 ab urbe condita. Son nombrados cónsules Lucio Postumio Albino, por 3ª vez, y Tiberio Sempronio Graco. Son nombrados procónsules Cayo Terencio Varrón, Publio Cornelio Escipión, Cneo Cornelio Escipión Calvo y Marco Claudio Marcelo. Son nombrados pretores Marco Valerio Levino, por 2ª vez, Apio Claudio Pulcro, Quinto Fulvio Flaco y Quinto Mucio Escévola. Son nombrados propretores Manio Pomponio Matón y Marco Claudio Marcelo. Es nombrado edil curul Quinto Fabio Máximo. A continuación, se eligió a los pretores que fueron Marco Valerio Levino (pretor peregrino), por 2ª vez, Apio Claudio Pulcro, Quinto Fulvio Flaco (pretor urbano) y Quinto Mucio Escévola. El hijo de Quinto Fabio Máximo Verrucoso Cunctator, Quinto Fabio Máximo, fue nombrado edil curul. El jefe de la caballería y nuevo cónsul electo, Tiberio Sempronio Graco, se quedó en Roma, porque en pocos días tomaría posesión del cargo consular, y prefirió consultar al Senado sobre el alistamiento y equipamiento de los ejércitos futuros. El propretor, Marco Claudio Marcelo, fue el alma de esta nueva guerra. Aníbal, durante el invierno, consiguió reclutar 14.000 campanos y 15.000 brucios, con lo que sus fuerzas alcanzaron los 60.000 efectivos. Evidentemente el ejército principal de Aníbal campañeó en Campania tras haber invernado en Capua. Aníbal se retiró ahora a su campamento en los montes Tifata, sobre Capua. Macedonia. Galia. Galia Cisalpina. La mayor parte de su ejército fue aniquilado. Fue allí donde cayó el cónsul, Lucio Postumio Albino, mientras luchaba desesperadamente para evitar ser capturado. Se informó de que Lucio Postumio Albino, el cónsul electo, y su ejército fue aniquilado en la Galia. Roma. Cuando llegó la noticia del desastre de la Galia cisalpina, el cónsul, Tiberio Sempronio Graco, convocó al Senado, que decidió suspender la campaña militar en el territorio galo durante aquel año y asignar el ejército del dictador, Marco Junio Pera, al cónsul citado. Las tropas del propretor, Marco Claudio Marcelo, que escaparon de la muerte en Cannas y los menos aptos del ejército del dictador, se destinaron a Sicilia para servir allí el tiempo que la guerra durase en Italia. Pero Marco Claudio Marcelo regresó a Roma, porque el Senado dio aviso de la celebración de elección de un cónsul en sustitución de Lucio Postumio Albino. Marco Claudio Marcelo fue el cónsul elegido por unanimidad, y aprestado a tomar posesión de su magistratura en seguida. Marco Claudio Marcelo renunció a su elección como cónsul sufecto y, en su lugar, fue nombrado Quinto Fabio Máximo Verrucoso Cunctator, por 3ª vez, como cónsul sufecto de Lucio Postumio Albino. Los cónsules dividieron los ejércitos consulares entre ellos. El ejército ubicado en Teanum Sidicinum (Teano), bajo el mando del dictador, Marco Junio Pera, pasó a manos del nuevo cónsul, Quinto Fabio Máximo Verrucoso Cunctator, y, su colega, Tiberio Sempronio Graco, se hizo cargo de las legiones conformadas por los esclavos voluntarios de allí y de 25.000 soldados auxiliares, proporcionados por los aliados. Por otra parte, las legiones venidas desde Sicilia se asignaron al pretor Marco Valerio Levino y al ahora procónsul, Marco Claudio Marcelo, se le envió con el ejército acampado en Suessula (Arienzo) para proteger Nola. África. Cartago. Nefastas noticias sobre Hispania llegaron a Cartago. Magón Barca fue enviado con su flota y el ejército mencionado a Hispania. Italia. El Brucio. Sometida la ciudad de Strongoli, Aníbal trasladó su ejército ubicado en los montes Tifata, cercanos a la ciudad de Capua, a Cosentia (Cosenza). Italia Campania. La lucha tomó otro aspecto: el procónsul, Marco Claudio Marcelo, excelente militar, y los cónsules Tiberio Sempronio Graco, que se distinguió, en la campaña anterior, como jefe de caballería a las órdenes del ex dictador, Marco Junio Pera, y el viejo Quinto Fabio Máximo Verrucoso Cunctator se pusieron a la cabeza de tres ejércitos cuya misión fue envolver a Capua y a Aníbal. El procónsul, Marco Claudio Marcelo, apostó su ejército en Nola y en Suessula (Arienzo); los cónsules, Quinto Fabio Máximo Verrucoso Cunctator, en Cales (Calvi Risorta), en la ribera derecha del Volturno, y Tiberio Sempronio Graco, en Liternum (Literno) en la costa, desde donde cubrió Nápoles y Cumas. Sin más reparos, los cumanos alertaron al cónsul, Tiberio Sempronio Graco, detallándole el lugar del encuentro. Los campanos por su parte estaban acampados junto a Hamas, pero secretamente escondieron un ejército de 14.000 hombres al mando de su jefe Mario Alfio. La misma noche del ritual del acto religioso el cónsul romano ordenó el asalto del campamento enemigo, consiguiendo tomarlo, dando muerte a 2.000 hombres incluidos su jefe. Luego se dirigió a Cumas, temiendo la reacción de Aníbal que acampaba con su ejército en los montes Tifata, cerca de Capua. Reorganizado el ejército cartaginés, Tiberio Sempronio Graco replegó rápidamente a sus soldados para evitar un contraataque refugiándose tras la muralla de la ciudad. Finalmente Aníbal retornó a los montes Tifata. Tiberio Sempronio Graco volvió a Cumas después de la batalla. Italia. Apulia. Fijó su residencia en Luceria (Lucera) en Apulia un ejército romano a las órdenes del pretor, Marco Valerio Levino.
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A067 Roma, Historia Eterna - República XLIII (537 a.u.c. 2ª parte)
ROMA Período republicano (del 509 al 27 antes de Cristo o del 244 al 726 ab urbe condita). Galia Cisalpina. Dirigió su ejército, compuesto por dos legiones más los refuerzos de los aliados (socii), contra los galos boyos, que se levantaron contra Roma y se declararon aliados de Aníbal. Italia. Apulia. Con la derrota romana en Cannas, Roma quedó expedita para conquistarla, pues solo contó con dos legiones urbanas para su defensa. Maharbal, hijo de Himilcón, uno de los generales preferidos de Amílcar Barca y amigo y compañero de armas de Aníbal, desde las guerras hispanas, y el mejor jefe de su caballería, quedó consternado, después de conocer la negativa del general cartaginés a trasladarse a las puertas de Roma para subyugarla. Italia. Campania. La otra parte del ejército cartaginés la dirigió hacia la ciudad de Nápoles por ser una ciudad con acceso al mar, pero las grandes murallas napolitanas desalentaron a los púnicos iniciar el asedio. Capua, entregada a Aníbal, no solo fue la principal ciudad de la Campania, sino que, ahora, que el poder de Roma quedó destrozado en Cannas, fue también la capital de Italia. Italia. Magón Barca, al mando de una parte del ejército púnico, vencedor de Cannas, avanzó desde Apulia hasta el Brucio (Bruttium), donde moró durante algunos días para recibir en alianza a los pueblos brucios que se rebelaron con éxito contra Roma. África. Cartago. Magón Barca le respondió negativamente. También se destinó a Bóstar junto a Magón Barca a Hispania para alistar 20.000 hombres de infantería y 4.000 de caballería para compensar las pérdidas de los ejércitos de Italia e Hispania. Hispania. En Hispania, la guerra favorecía a los procónsules romanos Publio Cornelio Escipión, que operó por mar, y Cneo Cornelio Escipión Calvo, por tierra. Justo después de esta batalla Asdrúbal Barca recibió una orden de Cartago para que llevase su ejército, tan pronto como pudiera, a Italia. Italia. Sur de Italia. Enterados de que el cónsul, Cayo Terencio Varrón, vivía, enviaron un mensajero para ponerse bajo sus órdenes. Italia. Apulia. Unos 4.500 soldados de infantería y caballería acudieron a Venusia (Venosa) para reunirse con el cónsul. Después de aquella batalla, la célebre batalla de Cannas, gran parte del Samnio y muchas ciudades de Apulia y algunos centros de Campania, entre ellos Capua, ciudad que arrastró a Atella y a Calatia, sus vecinas, se ofrecieron a Aníbal, quien desplegó una intensa labor diplomática en el sur de Italia aprovechando el efecto de su victoria. Los adversarios de Aníbal en Cartago no dejaron de hacer ver en pleno Senado cartaginés que no se pasaron a su bando ningún ciudadano romano y ninguna ciudad latina. Roma. Apulia, el Samnio y casi toda Italia sucumbieron al prestigio de Aníbal. Publio Furio Filo, pretor urbano, y Manio Pomponio Matón, pretor peregrino, convocaron una reunión del Senado en la curia Hostilia para tomar medidas respecto a la defensa de Roma. Llegó finalmente un despacho del cónsul, Cayo Terencio Varrón, informando a groso modo todo lo ocurrido desde la batalla de Cannas hasta ahora. El pretor, Marco Claudio Marcelo, destinado en Ostia para preparar una flota, por orden senatorial, envió desde Ostia a 1.500 hombres pertenecientes a dicha flota y, por adelantado, la 3ª legión, al mando de tribunos militares a Teanum Sidicinum (Teano). Por la autoridad de los patres (padres), se nombró dictador a Marco Junio Pera y jefe de la caballería a Tiberio Sempronio Graco. Llegó a Roma Cartalón, un noble cartaginés, que fue enviado por Aníbal para sondear el sentir de los senadores y, si se inclinaban por la paz, proponer los términos. No obstante, el dictador, Marco Junio Pera, admitió a los delegados de los prisioneros a una audiencia del Senado. Pero el Senado insistió en oponerse al rescate porque no deseaba enriquecer a Aníbal que, según los rumores, estaba particularmente necesitado de dinero. El dictador Marco Junio Pera partió así de Roma con 25.000 hombres. Italia. Aníbal, después de hacerse cargo de Capua y de fracasar en sus intentos contra Nápoles, ocupado por un prefecto romano, Marco Junio Silano, invitado por los napolitanos para que los auxiliase, marchó hacia el territorio de Nola, donde parte del Senado y sus líderes continuaban siendo fieles aliados de Roma, mientras que la plebe ansiaba abrazar la alianza con Aníbal. El pretor, Marco Claudio Marcelo, al mando del destruido ejército consular ubicado en Casilinum (Casilino), la Campania, marchó hacia Suessula (Arienzo) dirección a Nola. Aníbal abandonó Nola y marchó a Nuceria (Nocera Superior), ciudad que arrasó y, para mantener su fama, ofertó a los rendidos formar parte de sus filas. El pretor, Marco Claudio Marcelo mantuvo su posición en Nola y Aníbal apareció antes sus puertas. Ambos ejércitos empezaron a formar para la batalla, la primera batalla de Nola. Aníbal marchó después a Casilinum (Casilino) como consecuencia de la información que recibió sobre la marcha del dictador, Marco Junio Pera, hacia Capua con sus legiones. Tiberio Sempronio Graco, el jefe de la caballería, ejerció el mando en el campamento romano, cerca de Canusium (Canosa di Plegia), pues el dictador, Marco Junio Pera, tuvo que partir hacia Roma para tomar nuevos auspicios. La ciudad de Casilinum (Casilino) fue devuelta a los campanos, y se estableció en la misma una guarnición de setecientos hombres del ejército de Aníbal, por si los romanos la atacaban tras la partida del cartaginés, y marchó con su ejército a su cuartel de invierno en Capua. Roma. Se leyó en el Senado que Publio Furio Filo llegó a Lilibeo (Marsala), enviado por Tito Otacilio Craso, el propretor al mando en Sicilia que estaba gravemente herido y que su vida corría gran peligro. Los hombres designados fueron triumviri mensarii: Lucio Emilio Papo, que había sido cónsul y censor, Marco Atilio Régulo, que había sido dos veces cónsul, y Lucio Escribonio Libón, uno de los tribunos de la plebe, Marco y Cayo Atilio Régulo, dos hermanos, fueron designados para dedicar el templo de la Concordia que Lucio Manlio Torcuato había prometido durante su pretura. Se eligieron también tres nuevos pontífices: Quinto Cecilio Metelo, Quinto Fabio Máximo Verrucoso Cunctator y Quinto Fulvio Flaco, en sustitución de Publio Escantinio, que había muerto y de Lucio Emilio Paulo, el cónsul, y de Quinto Elio Peto, ambos caídos en Cannas. Dando cumplimiento al deseo unánime, el asunto fue presentado por el pretor, Marco Emilio Lépido, en ausencia del dictador, Marco Junio Pera, que marchó a reunirse con el ejército tras la pérdida de Casilinum (Casilino). Quinto Fabio Máximo Verrucoso Cunctator se opuso a llenar con latinos las vacantes que la guerra había dejado en el Senado. El cónsul, Cayo Terencio Varrón, que dejó una guarnición en Apulia, regresó a Roma a marchas forzadas. Quinto Fabio Máximo Verrucoso Cunctator dio gracias al cónsul por su regreso y le aconsejó las medidas defensivas que el Senado aprobó para afrontar los ataques de Aníbal. Fue propuesto para el cargo por el cónsul, Cayo Terencio Varrón, y, junto con Marco Junio Pera, el otro dictador. Marco Fabio Buteón fue nombrado dictador, legendo senatui, sin un jefe de la caballería, magister equitum, con el propósito específico de cubrir las vacantes que se produjeron en el Senado tras la batalla de Cannas. Acompañado por sus lictores, Marco Fabio Buteón pronunció un discurso: Después de haber leído los nombres del antiguo Senado, Marco Fabio Buteón empezó su selección. Nombró 177 nuevos miembros para el Senado. La noche siguiente, el cónsul, Cayo Terencio Varrón, regresó de nuevo junto al ejército, sin permitir que el Senado lo supiera, ya que no quería ser detenido en la Ciudad por las elecciones. Sicilia. Siracusa. Cartago. Las arcas del general cartaginés empezaron a vaciarse.
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A066 Roma, Historia Eterna - República XLII (537 a.u.c. 1ª parte)
Son nombrados cónsules Lucio Emilio Paulo y Marco Terencio Varrón. Es nombrado dictador Marco Junio Pera. Es nombrado dictador Marco Fabio Buteón. Es elegido pontífice máximo Quinto Cecilio Metelo. Quinto Fabio Máximo Verrucoso Cunctator, miembro del colegio augural, fue elegido pontífice. Son nombrados pretores Marco Claudio Marcelo, Lucio Postumio Albino, Publio Furio Filo y Manio Pomponio Matón. Son nombrados tribunos de la plebe Lucio Escribonio Libón, Marco Minucio y Quinto Bebio Herenio. El aristócrata Lucio Emilio Paulo y el homo novus y enfebrecido belicista, Marco Terencio Varrón, ocuparon la principal magistratura: el consulado. Apulia. El ejército de Aníbal ascendió a diez mil caballos; pero su infantería apenas llegaba a cuarenta mil hombres. El cónsul, Lucio Emilio Paulo, partió de Roma acompañado por los más notables hombres de entre los patricios y el cónsul plebeyo, Cayo Terencio Varrón, marchó de la ciudad romana, asistido por sus plebeyos amigos, más notables por su número que por la calidad. Su unión elevó el ejército romano a ochenta mil hombres de a pie, la mitad ciudadanos romanos y la otra mitad confederados, y a seis mil caballos, pertenecientes una tercera parte a los romanos y las otras dos a la confederación; a saber, 8 legiones (la 1ª, 2ª, 12ª, 13ª, 14ª, 15ª, 16ª y 17ª) 40.000 legionarios y otros 40.000 aliados y confederados, 2.000 jinetes romanos y 4.800 itálicos. Los cónsules ejercieron el mando en días alternos y un día, cuyo turno correspondió a Lucio Emilio Paulo, unas partidas de romanos ahuyentaron a unos forrajeadores púnicos, librándose un confuso combate sin un plan previo ni órdenes concretas, donde las pérdidas púnicas ascendieron a 1.700 mientras que los romanos fueron solo cien hombres. El cónsul, Lucio Emilio Paulo, retuvo a los vencedores romanos, que perseguían al enemigo en gran desorden, pues temió una emboscada. Unos exploradores romanos reconocieron el campamento abandonado de Aníbal e informaron a los cónsules que el enemigo huyó, pero abandonó muchas de sus pertenencias. El cónsul, Cayo Terencio Varrón, exigió que se diera la orden de avanzar y su colega, Lucio Emilio Paulo, pidió a los exaltados legionarios ser cautos y prudentes. También llegaron a Cannas los cónsules romanos con un ejército de unos 88.000 soldados, unas 16 legiones, y establecieron campamentos uno en cada una de las orilla del río Aufidus (actual Ofando). Los romanos no siguieron los deseos del general cartaginés, que finalmente retiró el grueso de su ejército a su campamento, mientras los númidas atacaron a un grupo de aguadores romanos, que se pusieron en fuga hacia su campamento. Como este día, 1 de agosto, el mando lo ostentaba el cónsul Lucio Emilio Paulo, el ejército romano mantuvo la compostura y no atacó al enemigo. Al día siguiente, 2 de Agosto, a orillas del río Ofando, se dio la célebre batalla de Cannas, en la Apulia meridional, cuando el mando correspondió al cónsul, Cayo Terencio Varrón, cuyas tropas romanas, ubicadas en el campamento mayor, cruzaron el río en formación de combate. Luego, las tropas del campamento menor romano completaron el frente de combate, unos 78.000 soldados, pues 10.000 quedaron repartidos entre ambos campamentos para su defensa. A la derecha del avance romano quedó la orilla del río Aufidus (Ofando), situando allí la caballería romana, al mando del cónsul, Lucio Emilio Paulo, unos 2.400 jinete romanos y, luego, en el centro la infantería, unos 72.000 hombres entre romanos y aliados, formado por dos bloques en líneas cerradas, el de la primera línea, la infantería ligera delante, vélites y lanzadores de jabalinas, y el de la segunda línea, la infantería pesada detrás, hastados, príncipes y triarios, que solo la mitad tenían experiencia de otras batalla, todos al mando del procónsul, Cneo Servilio Gémino, y en el extremo izquierdo, la caballería aliada, unos 3.600 jinetes itálicos, al mando del cónsul, Cayo Terencio Varrón. Los romanos quisieron que las legiones tuvieran la profundidad necesaria para perforar la infantería pesada cartaginesa. Las dos líneas principales de infantería estuvieron protegidas por la caballería en las alas, los jinetes romanos en el ala derecha y la caballería italiana aliada en el ala izquierda. Los cartagineses, que dejaron 8.000 galos protegiendo el campamento, colocaron sus tropas del modo siguiente: a la izquierda de la orilla del río Aufidus (Ofando), la caballería pesada de galos e hispanos, al mando de Asdrúbal (no confundir con su hermano Asdrúbal Barca), frente a la caballería del cónsul, Cayo Terencio Varrón, en el centro, a la infantería menos aguerrida de hispanos y galos, flanqueada a derecha e izquierda por los infantes veteranos libios, al mando del propio Aníbal y de su hermano Magón Barca, y a la derecha, la caballería ligera de númidas, al mando de Maharbal, frente a la caballería del cónsul, Lucio Emilio Paulo. Acto seguido, los romanos atacaron la línea cóncava del centro cartaginés, que, poco a poco, fue cediendo terreno, curvándose hacia atrás. Los romanos se adueñaron del espacio central que los cartagineses desocuparon, retrocediendo. La presión del centro romano, la infantería romana, configuró ahora un frente de combate compuesto por dos líneas paralelas curvas, una la romana, empujando, y otra la del centro cartaginés, que abandonó su posición inicial, conteniendo. La caballería de galos e hispanos del ala izquierda cartaginesa, ubicada junto a la orilla del río, al mando de Asdrúbal, se enfrentaron a la caballería romana del cónsul, Lucio Emilio Paulo, que quedó rápidamente derrotada y puesta en fuga. La caballería númida del ala derecha cartaginesa encontró fuerte resistencia en la caballería de los aliados itálicos del cónsul, Cayo Terencio Varrón. Ahora la caballería cartaginesa de Asdrúbal y Maharbal, que puso en fuga a la romana del cónsul, Cayo Terencio Varrón, tuvo el campo libre para dirigirse a cerrar el cerco y atacar la espalda de la infantería romana. El cónsul, Cayo Terencio Varrón, escapó junto con 50 jinetes a Venusia (Venosa). En la batalla, estratégicamente perfecta por parte cartaginesa, según Tito Livio, pereció el cónsul, Lucio Emilio Paulo, y 45.500 soldados de infantería y 2.700 de caballería, casi en la misma proporción romanos que aliados itálicos y los prisioneros ascendieron a 3.000 infantes y 1.500 jinetes.
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A065 Roma, Historia Eterna - República XLI (536 a.u.c. 3ª parte)
3ª parte 217 antes de Cristo o 536 ab urbe condita. Ambos ejércitos partieron desde Cartago Nova hacia el Ebro. Con treinta y cinco barcos navegó al encuentro del enemigo que, según exploradores romanos, tenía la flota anclada en la desembocadura del río Ebro. Desde aquí, la flota romana navegó de regreso y todos los pueblos de la zona del Ebro reconocieron la supremacía de Roma y entregaron rehenes. El encuentro no decidió la situación, puesto que, si bien en el mar, Cneo Cornelio Escipión Calvo pudo ahora moverse libremente, el poderoso ejército púnico siguió intacto. Sicilia. Mientras sucedían durante el verano estos acontecimientos, el cónsul, Cneo Servicio Gémino, que dejó el mando de su ejército consular en manos del dictador, Quinto Fabio Máximo Verrucoso Cunctator, asumió el mando de la flota romana, supervisando la defensa costera y las batallas navales en Sicilia, Córcega y la costa norteafricana. Italia. Campania. Aníbal, en respuesta, se trasladó cerca del campamento romano con dos tercios de su ejército, y construyó un campamento temporal, ocupando una colina, situada encima del campamento romano y apostando allí 2.000 lanceros. Marco Minucio Rufo atacó y expulsó a los lanceros cartagineses y estableció su nuevo campamento en lo alto de la colina. Marco Minucio Rufo decidió retirarse a su campamento, logrando con esta pequeña batalla infligir muchas bajas a los cartagineses, y consiguiendo que Aníbal abandonase el campamento temporal para retirarse al original de Geronium. Ambos ejércitos tuvieron considerables pérdidas: los romanos 5.000 y los cartagineses 6.000. Fue la primera vez que Aníbal se retiró en una escaramuza de importancia, y la primera vez también que se vio obligado a ceder la iniciativa a su enemigo desde que empezó la segunda guerra púnica. Roma. Según unas fuentes, un tribuno de la plebe, Marco Metilio o, según otras, el ex pretor mencionado, Cayo Terencio Varrón, propusieron nombrar dictador a Marco Minucio Rufo. El citado proyecto de ley se convirtió rápidamente en ley, sucediendo por primera vez en la República romana que dos personas al mismo tiempo ostentaran el rango de dictador romano; a saber, el magister equitum, Marco Minucio Rufo, como reciente dictador, y el ya dictador, Quinto Fabio Máximo Verrucoso Cunctator. Italia. En la Campania, el dictador, Quinto Fabio Máximo Verrucoso Cunctator, al retornar al lugar donde acampaba su ejército, opinó que Marco Minucio Rufo y él alternasen en el mando en días alternativos, o que se dividiese el ejército en dos mandos independientes. El reciente dictador, Marco Minucio Rufo, eligió dividir el ejército, haciéndose él cargo de las legiones número II y III y de otras dos legiones conformadas por aliados. Acampó a una milla y media al sur del campamento de su colega, Quinto Fabio Máximo Verrucoso Cunctator, posiblemente en el mismo lugar en el que situó Aníbal su campamento temporal. Cuando Aníbal fue informado de la división del ejército romano, planeó atrapar y destruir al comandado por el dictador, Marco Minucio Rufo. Excitado por la distinción recibida, Marco Minucio Rufo aceptó con entusiasmo una batalla que le ofreció Aníbal. El dictador vio a los cartagineses desplegados en la colina y envió rápidamente a sus vélites (infantería ligera) para expulsarles de allí. Aníbal aguantó el empuje romano, hasta que Marco Minucio Rufo dio la orden a la caballería romana e italiana ascender la colina. Marco Minucio Rufo envió a sus cuatro legiones. Los dos ejércitos romanos se reagruparon y los cartagineses, entre ambos frentes, comenzaron a retirarse. Aníbal ordenó retirarse de la batalla hacia su campamento, porque luchar contra un enemigo superior es sufrir un desgaste innecesario. Si bien, los cartagineses lograron infligir duras pérdidas a los romanos, que solo la rápida salida del campamento y la pronta llegada al combate del dictador, Quinto Fabio Máximo Verrucoso Cunctator, les salvó de un nuevo desastre militar. Aníbal invernó en la fértil provincia de Apulia. Cuando el mandato de Quinto Fabio Máximo Verrucoso Cunctator como dictador expiró en noviembre, el ejército quedó de nuevo al mando de los dos cónsules anuales, Cneo Servilio Gémino y Marco Atilio Régulo, Aníbal de nuevo demostró su gran capacidad en entender el carácter de sus oponentes y preparó un nuevo plan táctico para tomar ventaja de la nueva situación. Roma. Además, otra legión al mando del pretor. Ante esta aseveración fue imposible nombrar a un nuevo dictador. El Senado pensó que era mejor que un cónsul nombrase un dictador con el propósito de celebrar lsa deseadas elecciones.
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A064 Roma, Historia Eterna - República XL (536 a.u.c. 2ª parte)
ROMA Período republicano (del 509 al 27 antes de Cristo o del 244 al 726 ab urbe condita). Nuevos hechos destacados del año: Roma. En Roma se prepararon para una lucha desesperada. Aunque Aníbal logró su propósito y estuvo a tan solo tres días de Roma, se percató de que la ciudad romana no podía ser destruida de un solo golpe, defendida por un formidable recinto amurallado de 11 kms. El mismo día de su toma de posesión, el dictador convocó una reunión del Senado, dirigida a tratar asuntos religiosos. Para superar el pesimismo del momento, el dictador Quinto Fabio Máximo Verrucoso Cunctator, pagando tributo a la superstición popular con ceremonias religiosas y aprestándose a la lucha con el reclutamiento de las dos nuevas legiones mencionadas, se decretó que él debía hacerse cargo del ejército del cónsul, Cneo Servilio Gémino, y que, además, podría alistar de entre los ciudadanos y los aliados tanta caballería e infantería como considerase necesaria. Luego, añadió dos legiones al ejército del referido cónsul, alistadas por el jefe de la caballería. Marco Atilio Régulo fue nombrado cónsul sufecto (consul suffectus), por 2ª vez, en sustitución de Cayo Flaminio Nepote, tras su muerte en la batalla del Lago Trasimeno. Continuó la guerra contra Aníbal, junto con su colega, Cneo Servilio Gémino, en los principios de la dictadura de Quinto Fabio Máximo Verrucoso Cunctator. Italia. Aníbal llegó, pues, a Spoletum en la Umbría, y, tras devastar la comarca, atacó la ciudad, cuyo asalto fue repelido con grandes pérdidas, circunstancia que le hizo conjeturar sobre las dificultades que la toma de Roma acarrearía. El dictador, Quinto Fabio Máximo Verrucoso Cunctator, marchó por la vía Flaminia para encontrarse con el cónsul, Cneo Servilio Gémino. Desde Tibur (Tívoli) avanzó a Praeneste (Palestrina) y, tomando una ruta campo a través, salió a la vía Latina hacia Apulia, en seguimiento de Aníbal. El general samnita, Numerio Decimio, se unió al ejército del dictador, aportando 8.000 infantes y 500 jinetes. El problema de avituallamiento se agudizó y debilitó la posición del caudillo púnico en la zona, porque el dictador, Quinto Fabio Máximo Verrucoso Cunctator, daba ánimos a las ciudades a cerrar las puertas a Aníbal y éste no contó con almacenes suficientes para el abastecimiento del ejército. Aníbal sacó a sus hombres en orden de combate para ofrecerle batalla, pero, una vez más, el enemigo romano se mantuvo completamente tranquilo sin mostrar signos de inquietud en su campamento. Aníbal regresó al campamento, alarmado por la prudencia y la falta de determinación del dictador. Así el dictador realizó pequeños combates que envalentonaron a sus hombres y elevaron su moral. Aníbal hizo todo lo posible para provocar al dictador romano y para arrastrarlo a un enfrentamiento en campo abierto, conmovido por los insultos y los sufrimientos infligidos a sus aliados italianos. Como la política del dictador, Quinto Fabio Máximo Verrucoso Cunctator, comenzó a dar sus frutos, y el invierno llegó, Aníbal necesitó salir de Campania, donde el grano escaseaba y las ciudades fortificadas dificultaban la obtención de recursos, y adentrarse en otras regiones, donde sus movimientos fueran más operativos. El propio dictador custodió el paso entre Teanum (Teano) y Cales, por donde Aníbal entró a Campania, mientras que su magister equitum, Marco Minucio Rufo, se situó en Lautulae, sobre la vía Latina. Entonces, Aníbal acampó, finalmente, en el territorio daunio, cerca de Geronium, cuya ciudad se usó como un gran granero en el que almacenar el grano y dar cobijo al ganado, creando un campamento militar en el exterior para el ejército, y rodeando la ciudad y el campamento con una trinchera y una empalizada. El dictador, acto seguido, estableció su campamento en Larinum (actual Larino), 20 millas al sur. La credibilidad que pudiera suscitar la política de prudencia y acecho del dictador, Quinto Fabio Máximo Verrucoso Cunctator, se vino abajo. El dictador dejó a Marco Minucio Rufo, su magister equitum, al mando del ejército con las instrucciones de continuar con la estrategia habitual, porque tuvo que viajar a Roma, bajo pretextos religiosos, para atender una serie de deberes rituales así como, posiblemente, justificar políticamente su estrategia, que no favorecía su cargo y comenzaba a ser muy impopular.
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A063 Roma, Historia Eterna - República XXXIX (536 a.u.c. 1ª parte)
ROMA Período republicano (del 509 al 27 antes de Cristo o del 244 al 726 ab urbe condita). Son nombrados cónsules Cayo Flaminio Nepote, por 2ª vez, y Cneo Servilio Gémino. Es nombrado dictador, Quinto Fabio Máximo Verrucoso Cunctator, por 2ª vez. Es nombrado dictador, Marco Minucio Rufo. Es designado jefe de la caballería, magister equitum, Marco Pomponio Matón. Es nombrado pretor, Marco Pomponio. El candidato a cónsul, Cayo Flaminio Nepote, celebró su elección bajo el cónsul Tiberio Sempronio Longo, que llegó a Roma tras la batalla del Trebia para oficiar las elecciones consulares y, tras hacerlo, volvió junto a su ejército en los cuarteles de invierno, con el cargo de procónsul. Se cuenta, que en lugar de someterse a los auspicios, el rito solemne, que se oficiaba en el Capitolio, el cónsul, Cayo Flaminio Nepote, escapó de Roma como un particular. Por otra parte, Publio Cornelio Escipión fue enviado a Hispania como procónsul, donde estaba su hermano Cneo Cornelio Escipión Calvo. Cronología de otros hechos históricos: Italia. Los dos cónsules, Cayo Flaminio Nepote y Gneo Servilio, obtuvieron los soldados necesarios para completar las cuatro legiones consulares, y recibieron un relativo aumento de jinetes para conformar la caballería. El cónsul, Cneo Servilio Gémino, comenzó a dirigir las operaciones militares contra Aníbal desde Ariminum (Rímini), para bloquear la marcha cartaginesa hacia la costa adriática, e impedir así el avance ulterior hacia Italia central por la vía Flaminia. El cónsul, Cayo Flaminio Nepote, vigiló la primera, la de Arretium (Arezzo) y su colega, Gneo Servilio Gémino, custodió la segunda, la de Ariminum (Rímini). Cayo Flaminio Nepote se hizo cargo de las dos legiones de Tiberio Sempronio Longo, el último cónsul, y de las dos de Cayo Atilio Régulo, el pretor, y comenzó su marcha hacia Etruria por los pasos de los Apeninos. Los historiadores difieren sobre el itinerario que realizaron tanto Aníbal como el cónsul, Cayo Flaminio Nepote. Según Zonaras, éste llegó a Ariminum, cuando Aníbal inició su marcha, mientras que Tito Livio señala que el cónsul procedió de Ariminum a Arretium (Arezzo) antes de que Aníbal comenzase a moverse, y, finalmente, Polibio añade que Cayo Flaminio Nepote partió desde Roma directamente a Arretium (Arezzo), y no menciona a Ariminum. Sin embargo, se puede conjeturar que Aníbal avanzó más al sur que el cónsul, Cayo Flaminio Nepote, que estuvo en Arretium (Arezzo), para cerrar los pasos del Apenino, que desembocaban en la costa tirrena, y, desde allí, salió en persecución del enemigo cartaginés, tal vez más imprudente que sabiamente. El cónsul, Cayo Flaminio Nepote, con el ejército de Etruria, continuaba aún en Arretium, pensando en partir en cuanto la estación lo permitiese, para ir a cubrir el valle del río Arno y bloquear la salida de los desfiladeros del Apenino por la parte de la actual Lucca, a orilla del río Auser (actual Serchio). Mientras el cónsul, Cayo Flaminio Nepote, dormitaba todavía muy tranquilo en Arretium, esperando que las vías del Apenino fuesen transitables para ir a cerrar los accesos, Aníbal se dedicó a investigar el estado de ánimo del jefe romano, sus planes y los recursos del país. El cartaginés descubrió que el cónsul evitaba el consejo tanto de los dioses como de los hombres y hacía gala de un carácter impetuoso y terco. Aníbal, dispuesto a irritarle y molestarle, dejó el campamento y saqueó ciertos distritos de Etruria. Pero el cónsul romano olvidó, como ya sucedió en sus campañas contra los galos ínsubros, seis años atrás, que los buenos soldados reparan muchas veces las faltas de sus generales. Aníbal, resuelto a desesperar al cónsul romano e incrementar su odio, realizó correrías entre Cortona y el lago Trasimeno y acampó con sus africanos e hispanos en un llano, cerca del lago, mientras que los baleares y el resto de la infantería ligera se ocultaron tras unas colinas y la caballería quedó apostada en la entrada de un desfiladero y tapada por otras colinas más bajas, a la espera de que el ejército del cónsul cruzara la angostura y permaneciera rodeado por la caballería púnica, el propio lago y las colinas referidas. Sin utilizar los exploradores para revisar el trayecto, el ejército del cónsul, Cayo Flaminio Nepote, pasó el desfiladero que conducía a la llanura anterior a las inmediaciones del lago Trasimeno y comenzó a desplegarse en orden de combate al comprobar que enfrente estaba el ejército púnico, desconociendo que el resto permanecía oculto a su retaguardia. En medio del pánico general, el cónsul animó a sus hombres y les ordenó aguantar y combatir. El cónsul, Cayo Flaminio Nepote, que destacaba por su armadura, fue avistado por un jinete galo ínsubro, que le hundió su lanza en el pecho. A la muerte del cónsul siguió una huida general, donde armas y hombres del ejército romano cayeron en desorden. Aníbal mantuvo esta promesa con su fidelidad púnica y encadenó a los romanos y despidió sin rescate a los prisioneros pertenecientes a los aliados romanos. Después del desenlace de la batalla de Trasimeno, los partidarios de Cayo Flaminio Nepote en el Senado comenzaron a perder influencia y los romanos principiaron temer una invasión de Roma por Aníbal. La famosa batalla del Trasimeno fue un desastre memorable como pocos para Roma. El anuncio de un nuevo desastre de la pérdida de cuatro mil jinetes de caballería, acontecido bajo el mando del propretor Cayo Centenio, enviados por el cónsul, Cneo Servilio Gémino, en auxilio de su colega, el cónsul fallecido, aceleró los temores de los romanos. Este humillante suceso se produjo, cuando el cónsul, Cneo Servilio Gémino, informado de la derrota de la batalla del lago Trasimeno, mandó a los citados jinetes romanos a la Umbría, donde fueron rodeados y capturados por Aníbal.
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A062 Roma, Historia Eterna - República XXXVIII (535 a.u.c. 3ª Parte)
Norte de Italia. Cuando el cónsul, Publio Cornelio Escipión, regresó a Italia, tras el fracasado intento de detener a Aníbal en el Ródano, atravesó, sin esperar a su colega Tiberio Sempronio Longo, el río Po, la defensa más segura. El cónsul romano estableció su campamento en la margen derecha de uno de los afluentes del Po, el río Ticinus (Tesino). Estas fueron las únicas fuerzas romanas que encontró Aníbal después de cruzar los Alpes. El cónsul colocó a los lanzadores de jabalinas y a la caballería gala al frente, mientras que la caballería romana y la caballería pesada de los aliados quedaron como reserva. Aníbal formó su centro con su caballería con frenos y puso a los númidas en los flancos. El cónsul romano aceptó el combate sin temor y, a pesar de su inferioridad numérica. Los lanzadores de jabalina, su infantería ligera, colocada delante de la caballería romana, fueron los primeros en ser atacados por los jinetes númidas, conducidos por Aníbal y, tras el choque violento de la caballería pesada púnica, huyeron en desorden. El resto de las fuerzas romanas, con la caballería cerrada en torno al cónsul, protegiéndolo tanto con sus personas como con sus armas, fue envuelto por la caballería númida por el flanco y la espalda. La superioridad de la caballería púnica, en terreno favorable, no tardó en decidir el resultado de la batalla a favor de Aníbal. Ante el triunfo cartaginés, los restantes romanos se retiraron en orden al campamento. Los romanos fueron derrotados en la Batalla de Ticinus (Tesino), lo que llevó a todos los galos, excepto los cenómanos, a unirse a la insurgencia contra Roma. Además de derrotado junto al río Ticinus (Tesino), el cónsul, Publio Cornelio Escipión, fue también herido en dicha batalla. Las pérdidas de los romanos fueron considerables. Mientras Aníbal se preparó para dar una gran batalla a los osados enemigos, el cónsul romano pasó a la orilla derecha del Po, que nunca debió haber abandonado, mediante una marcha rápidamente concebida y ejecutada con gran acierto a la noche siguiente. Los soldados romanos recibieron la orden de recoger su impedimenta en silencio, alejarse del río Ticinus (Tesino) y dirigirse rápidamente al valle del Po hasta Plasencia (Piacenza), cruzando el puente de barcas que todavía estaba intacto, en perfecto orden y sin ser molestados por el enemigo púnico. Aníbal, que desconocía la huida del ejército romano, sorprendió a un destacamento de seiscientos hombres, que desmontaban uno de los extremos del puente de barcas, que unía ambas orillas del río Po. Luego levantó un campamento cerca del cuartel romano en las inmediaciones del río Trebia. Por otra parte, Aníbal no pudo avanzar más, y se vio obligado a acampar frente al ejército romano. Sicilia. Preferían que fuese más una batalla de naves que de soldados, porque su flota estuvo dotada de marineros, más que de soldados. La escuadra cartaginesa fue batida en las cercanías del puerto por la flota romana. Inmediatamente después de esta batalla, Tiberio Sempronio Longo, el cónsul destinado a Sicilia, llegó a Messana (Mesina). El cónsul navegó hacia Lilibeo, acompañado con su flota por el rey, Hierón 2º de Siracusa. El cónsul puso rumbo a Melita (Malta), isla en manos de los cartagineses. Habiendo quedado satisfecho al asegurar aquella parte de Sicilia, el cónsul navegó hasta la isla Vulcano, enterado de que la flota cartaginesa estaba anclada allí, pero no encontró al enemigo que ya partió hacia Italia. Italia. Sur de Italia, Lucania. Dicho territorio fue asolado por la flota cartaginesa. Galia Cisalpina. El cónsul, Tiberio Sempronio Longo, encargado del mando del ejército, mientras su colega, Publio Cornelio Escipión, se curaba de sus heridas, aunque, barajó la posibilidad de poder obtener la victoria para la República romana, no presentó orden de batalla, pues, además, estaba próximo a expirar el tiempo de su magistratura. El territorio entre el Trebia y el Po estuvo habitado por galos. El deseo de enriquecer a sus soldados con el botín, impulsaron a Aníbal a enviar dos mil soldados de infantería y mil de caballería, compuesta por galos y númidas, sobre todo por estos últimos, con órdenes de devastar todo el país, comarca tras comarca, hasta las mismas orillas del Po. Arrasó las aldeas de los galos que permanecieron fieles a los romanos. Aníbal estuvo ansioso por no perder tiempo para combatir a un ejército novato, sabiendo, además, que uno de sus dos mejores jefes romanos estaba incapacitado por su herida. Dispuso sus fuerzas en la llanura frente al río y envió la caballería númida para lanzar sus proyectiles sobre los puestos de vigilancia e incitar a los romanos, acuartelados en la otra orilla en inexpugnables posiciones, al combate. Por último, un día muy lluvioso, los romanos decidieron presentar resueltamente la batalla, comenzando así la batalla del Trebia. El cónsul, Tiberio Sempronio Longo, sacó toda su caballería para cubrir el ataque númida, porque confiaba en ella. Finalmente las tropas del cónsul, Tiberio Sempronio Longo, llegaron fatigadas, hambrientas y mojadas y se situaron precipitadamente en orden de batalla, la caballería en las alas, según costumbre, y la infantería en el centro. Las tropas ligeras, ubicadas en la vanguardia de ambos ejércitos, comenzaron el combate, iniciándose la batalla de Trebia. Lo mismo hizo la caballería romana en las alas, oprimida de frente por los elefantes, y atacada de flanco por la caballería de Aníbal, mucho más numerosa. Con todo, la infantería romana se mostró digna de su nombre, combatiendo contra la infantería enemiga con marcada superioridad, aun después de que su caballería derrotada cediese el campo a las tropas ligeras de Aníbal y a sus númidas. Débilmente perseguido, este pequeño ejército de valientes pudo llegar hasta Plasencia (Piacenza). Solo algunos caballeros y algunas secciones de infantería romana pudieron llegar al campamento, y, como ya no los perseguían los cartagineses, entumecidos por el frío, los romanos entraron a su vez en Plasencia (Piacenza). La batalla del Trebia finalizó con la completa derrota de los romanos, que sufrieron cuantiosas pérdidas, y con los dos cónsules refugiándose en Plasencia (Piacenza) tras sus murallas, aunque, luego, el cónsul, Publio Cornelio Escipión, para que una sola colonia no se viese abrumada con el suministro de los cuarteles de invierno de dos ejércitos, cruzando el Po, llegó a Cremona. Publio Cornelio Escipión (futuro Africano Maior) participó en la batalla. El combate que enfrentó a Aníbal con las tropas de ambos cónsules en Trebia fue el primer gran desastre bélico romano. Aníbal se retiró al territorio aliado de los galos para preparar la siguiente campaña.
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A061 Roma, Historia Eterna - República XXXVII (535 a.u.c. 2ª Parte)
2ª Parte 218 antes de Cristo o 535 ab urbe condita. A su hermano Asdrúbal también le encomendó la región al sur del Ebro y le asignó un ejército, compuesto principalmente por tropas africanas, con cerca de 11.850 soldados africanos, 300 ligures y 500 baleares, que formaron la infantería, 450 jinetes libio-púnicos, 300 jinetes ilergetes hispanos y 1.800 jinetes númidas, que conformaron la caballería, 21 elefantes y una flota, que quedó estacionada en la costa, compuesta por 50 quinquerremes, 2 cuadrirremes y 5 trirremes de las que 32 quinquerremes y 5 trirremes estuvieron bien pertrechadas y dispuestas para un combate naval. Aún en Hispania, hizo, sin trabajo, nuevos reclutamientos, aseguró suficientemente sus espaldas y no dejó más que un fuerte núcleo de infantería, con buena caballería y elefantes, que constituyó la fuerza del ejército cartaginés. Al mismo tiempo tomó eficacísimas medidas para tener siempre fáciles comunicaciones entre Hispania y África, estableciendo una escuadra en la costa y un cuerpo de ejército numeroso en el África occidental. Cartago, por su parte, debía mandar veinte galeras y 1.000 soldados con la misión de desembarcar en la costa occidental de Italia y hacer en ella correrías. El citado plan romano, de doble ataque sobre Hispania y África por los cónsules electos, quedó sin efecto ante la sorprendente ofensiva de Aníbal, que envió a África, como se ha referido anteriormente, un ejército para su defensa y partió en la primavera con otro ejército, compuesto por 50.000 hombres, cuyas dos terceras partes fueron africanos y una tercera parte íberos, 9.000 caballos y 37 elefantes, desde Cartago Nova hacia Roma. (Otros cifraron este ejército púnico en 90.000 hombres de infantería y 12.000 de caballería). La falta de barcos obligó a Aníbal a realizar esta acción por tierra. Cuando su ejército inició el paso de los Pirineos, ciertos nativos descubrieron que el general cartaginés los conducía a Roma, y quebraron su voluntad y determinación a seguirle, desertando 3.000 carpetanos. Galia. Estos galos, luego, ganados mediante sobornos, permitieron el paso del ejército cartaginés por su territorio. A pasos agigantados, Aníbal se dirigió hacia el Ródano, enviando delante mensajeros para ganar el ánimo de los galos de la zona. El cónsul romano consideró que lo más fácil y seguro sería enfrentarse con Aníbal en suelo itálico, una vez que descendiera de los Alpes. Ante tal adversidad, decidió regresar a Massilia y, de allí, navegó hasta Genua (actual Génova) con una muy pequeña fuerza, con intención de defender Italia con el ejército de los pretores romanos, estacionado en el valle del Po y esperar en la Galia cisalpina la llegada de Aníbal. Fiel a su plan, ya ordenó a su hermano y legado, Cneo Cornelio Escipión Calvo, embarcar con el grueso del ejército (dos legiones y sesenta naves) rumbo a la Península Ibérica. El plan romano de invasión de África quedó, pues, pospuesto ante la necesidad de realizar un nuevo reclutamiento para reforzar la defensa del Po. Aníbal, encaminado a cruzar los Alpes, convocó y pasó una gran revista a sus tropas para participarles sus proyectos. Entonces, ascendió y marchó por la orilla izquierda del río Ródano, y se encontró con que Aníbal ya había avanzado hacia el interior de la Galia Cisalpina. El cónsul romano consideró que lo más fácil y seguro sería enfrentarse con Aníbal en suelo itálico, una vez que descendiera de los Alpes. De Massilia (Marsella) navegó hasta Genua (actual Génova) con una muy pequeña fuerza, con intención de defender Italia con el ejército de los pretores romanos, estacionado en el valle del Po. El gran ejército cartaginés marchó directamente hacia el valle del alto Isar, que, después de cuatro días de caminatas, llegó a la altura de "la isla de los alóbroges", lugar delimitado por la unión de los cauces de los ríos Isar y Ródano, siendo una tierra rica y poblada muy fértil. Tras resolver la disputa entre los alóbroges, Aníbal reanudó su marcha y, tres días después, Aníbal había dejado atrás las orillas del Ródano. La presencia cercana de las tropas romanas obligó a Aníbal a entrar en la Galia Cisalpina, atravesando los Alpes con ayuda de guías indígenas. Mientras esto acontecía, el senado romano ordenó al cónsul, Tiberio Sempronio Longo, regresar de Sicilia a Italia y acudir al norte, a la Galia Cisalpina, para unir su ejército al de su colega. Los romanos contaron ya con un ejército de 25.000 hombres allí, bajo el mando de dos pretores. Después de que el cónsul, Publio Cornelio Escipión, desde Genua (Génova) desembarcó en Pisa, inmediatamente se apresuró en buscar a Aníbal. Sicilia. Italia. Costa del sur de Italia. Luego, el cónsul, Tiberio Sempronio Longo, regresó a Lilibeo (Marsala) con su ejército y su escuadra. Hispania. Noreste de Hispania, actual Cataluña. En Hispania, Cneo Cornelio Escipión Calvo, legado de su hermano, el cónsul, Publio Cornelio Escipión, después de haber luchado contra los galos cisalpinos, desembarcó, a finales de verano, en Emporión, en griego, o Emporiae, en latín (actual Ampurias) dos legiones y los correspondientes auxiliares itálicos para atacar la base de abastecimiento del ejército de Aníbal (hombres y dinero) y evitar que le enviaran refuerzos.
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A060 Roma, Historia Eterna - República XXXVI (535 a.u.c. 1ª Parte)
ROMA Período republicano (del 509 al 27 antes de Cristo o del 244 al 726 ab urbe condita). 1ª Parte 218 antes de Cristo o 535 ab urbe condita. Son nombrados cónsules Publio Cornelio Escipión y Tiberio Sempronio Longo. Son nombrados pretores, Lucio Manlio Vulsón y Lucio Atilio Régulo. El Senado ofreció una flota al cónsul Publio Cornelio Escipión y se le destinó a Hispania al mando de dos legiones. Su colega, Tiberio Sempronio Longo, fue enviado a Sicilia al mando de dos legiones. Una quinta legión fue comandada por el pretor, Lucio Manlio Vulsón en la Galia Cisalpina. Sirva como inciso decir que la Península ibérica para Amílcar Barca, Aníbal y Roma, esta península occidental fue ispanija, tierra de conejos, o Hispania, como la denominaron los romanos, cuyo nombre es usado en la actualidad. Espoleado el general por estos errores, dejó bien claro con su dirección de la guerra africana, que siguió después de la paz con Roma, perdida la primera guerra púnica por Cartago, durante los nueve años de guerra en Hispania, que él siempre estuvo pensando en un conflicto aún mayor que al que se enfrentaba, soñando con una invasión cartaginesa de Italia bajo su mando. Esto significó comenzar la guerra contra la República romana, porque este asedio fue esgrimido como cassus belli, motivo de guerra, por los romanos, que estaban furiosamente indignados, porque los vencidos en Sicilia, en la primera guerra púnica, se atrevieron a tomar la ofensiva en contra de sus conquistadores, mientras que los cartagineses estaban amargados y resentidos porque consideraron que la conquista siciliana fue un comportamiento tiránico y rapaz por parte de Roma. Sagunto se defendió de la manera en que solo supieron hacerlo las ciudades hispanas, porque los romanos no la auxiliaron. El asedio de Sagunto prosiguió con el mayor vigor. Aníbal atacó la ciudad desde tres puntos distintos. En el tumulto de estos choques los cartagineses perdieron casi tantos hombres como los saguntinos. Los cartagineses, tras aquel derrumbe, consideraron la ciudad tomada, y ambos bandos se precipitaron por la brecha. Los cartagineses creyeron que, con un poco de esfuerzo por su parte, la ciudad sería suya. Los saguntinos opusieron sus cuerpos como un escudo para su patria, despojada ahora de sus murallas; ni un hombre cedió un palmo, por miedo a dejar entrar al enemigo. Entre tanto, se anunció que habían llegado embajadores desde Roma, cuyos representantes fueron Lucio Valerio Flaco, junto con Quinto Bebio Tánfilo, para protestar ante Aníbal por asediar esta ciudad. Ambos embajadores viajaron a Cartago para comunicar a los dirigentes de las intenciones de Aníbal al que invitaron a desistir del asedio. Aníbal se anticipó a la llegada de la embajada romana, remitiendo inmensos tesoros a Cartago. Cuando Hannón el Grande se sentó nadie consideró necesario dar ninguna respuesta, pues el Senado estuvo del lado de Aníbal. La respuesta que se decidió dar a las demandas romanas fue que la guerra había sido iniciada por los saguntinos, no por Aníbal, y que el pueblo romano cometería un acto de injusticia si tomaba parte por los saguntinos contra sus antiguos aliados, los cartagineses. Mientras que los romanos perdieron el tiempo enviando embajadores, las cosas permanecieron tranquilas alrededor de Sagunto. Empleó este intervalo en animar el valor de sus hombres, incitándoles contra el enemigo y encendiéndoles con la perspectiva de recompensas, si capturaban el botín que ocultaba la ciudad. Aníbal alentó a sus hombres. El ataque contra Sagunto no se debilitó. El ejército cartaginés fue llevado en seguida al asalto de la ciudadela, dando comienzo un desesperado combate, con grandes pérdidas por ambas partes, y capturando una porción de la ciudadela saguntina. Una multitud de saguntinos rechazó las condiciones. Algunos autores afirmaron que Sagunto, sin que llegara la ayuda romana prometida, fue tomada al octavo mes de asedio y que Aníbal llevó a su fuerza desde Sagunto hasta Cartago Nova (Cartagena) para invernar. África. Cartago. La embajada estuvo formada por hombres de edad y experiencia: Quinto Fabio Buteón, Marco Livio Salinátor, Lucio Emilio Paulo, Cayo Licinio Varo y Quinto Bebio Tánfilo. Los cartagineses engreídos con ese éxito y animados por el rico botín, que Aníbal les remitió después de la victoria, decidieron rechazar las exigencias de los embajadores romanos: la devolución y la entrega de Aníbal. El embajador optó por la guerra, y, aceptado el reto, sin vacilar, ante la negativa de Cartago de entregar los responsables de la toma de Sagunto, Roma declaró la celebérrima segunda guerra púnica. Roma. Estas levantarían a las distintas tribus galas, que siempre estaban dispuestas a tomar las armas y los romanos tendrían que luchar contra todo el mundo y combatir ante las murallas de Roma. Con el fin de dominar la insurrección de los galos, en completa conflagración desde antes de la llegada de Aníbal, en respuesta, desde Ariminum (Rímini), Roma envió una expedición dirigida por el pretor, Lucio Manlio Vulsón, al mando de la quinta legión, cuyo destino fue el valle del Po. Ante tal contratiempo, el Senado ordenó al cónsul, Publio Cornelio Escipión, con una fuerza adicional, brindar apoyo al pretor. Massilia. El cónsul, Publio Cornelio Escipión, habiendo recibido Hispania como su provincia, salió con su flota a la mar, transportando su ejército, compuesto por dos legiones, desde Pisa a Massilia (actual Marsella), la fiel aliada ciudad griega, para alcanzar desde allí la Península ibérica, base principal de los recursos materiales y humanos del ejército púnico. Sicilia.
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La historia de la monarquía, de la república y del imperio de Roma.
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