EPISODE · Sep 22, 2013 · 1H 31M
2013/09/21 Reflexión y Meditación Sabaneta
from Podcast energia universal
Cuando en Medellín sean las 7 y 33 minutos del próximo domingo, sobre el ecuador celeste ocurrirá un fenómeno que se repite dos veces al año: el equinoccio. Sobre todas las poblaciones y áreas geográficas a lo largo de esa imaginaria línea divisoria, el día y la noche durarán lo mismo. En esta ciudad no, porque se encuentra un poco más de seis grados hacia el norte. En el Valle de Aburrá ocurrió el pasado 27 de febrero: ese día el Sol se levantó a las seis y quince minutos de la mañana y se marchó a las seis y quince de la tarde. Cuando el equinoccio se de el domingo entrante, el día en Medellín será de 12 horas y 6 minutos. La noche, entonces, será un poco más corta, pero ¿a quién puede interesarle? Y nadie, tampoco, lo notará. Para el hemisferio norte significará el comienzo de la primavera. El invierno se extingue poco a poco. Guillermo Pineda, del Instituto de Física de la Universidad de Antioquia, afirma que el equinoccio no tiene trascendencia alguna, salvo porque ese día la Tierra recibe un soleamiento parejo, y se utiliza para marcar el inicio de la primavera en el norte y del otoño en el sur. Astrónomos costarricenses indican que el movimiento exacto del Sol de este a oeste -que ocurre en el equinoccio- ha sido utilizado para diseñar calles de ciudades y para orientar templos y altares, "pues los rayos solares pueden hacerse llegar a un punto determinado, pasado por una estrecha abertura en la pared". De manera semejante están colocadas las grandes rocas monolíticas en el templo (u observatorio astronómico) de Stonehenge, en Inglaterra. Conocer el inicio de la primavera, agregan, es importante para los agricultores de las zonas templadas, puesto que da una cierta seguridad de que el invierno termina. La duración del equinoccio, comenta el profesor Pineda, es muy fugaz, pues la Tierra en su recorrido alrededor del Sol, tarda muy poco tiempo en la configuración que le permite a la estrella iluminar simultáneamente los dos polos, y continúa su movimiento, de modo que el Sol parece viajar todos los días más hacia el norte, hasta el 21 de junio, más o menos, que se tiene el día más largo del año en el hemisferio norte y el más corto en el del sur. A partir de entonces, continúa, el Sol parece regresar hacia el sur, pasando de nuevo por el ecuador cerca del 23 de septiembre, día del siguiente equinoccio, para después llegar a su máxima posición hacia el sur, el día más corto del año en el hemisferio norte y el más largo en el sur cerca del 22 de diciembre. En Medellín todos los días se corre por esta época un poco más hacia Bello. Luego hará el recorrido inverso hasta devolverse por los lados de Sabaneta. Durante el equinoccio, los rayos del Sol caen perpendiculares al medio día. Una situación que no se vive en ningún otro instante del año. Pineda dice que a esa hora, por ejemplo, un poste sobre el ecuador perpendicular a la Tierra no proyecta sombra, o que el Sol se puede ver reflejado en el fondo de un pozo profundo. Jorge Zuluaga, profesor también del Instituto de Física, expresa que el equinoccio es una efemérides astronómica absoluta: el momento exacto en el que ocurre no depende de la posición del observador sobre el planeta. "Corresponde al momento en el que el Sol en su movimiento anual entre las estrellas se ubica exactamente sobre el ecuador celeste, que es el círculo que divide en dos mitades el cielo, en los hemisferios norte y sur celestes". Varía año a año El instante en el que ocurre el equinoccio no siempre es el mismo, porque el movimiento del Sol no está perfectamente sincronizado con el calendario civil. Zuluaga explica que hay un retraso de seis horas en el calendario lo que significa que si este año el equinoccio se produce el 20 de marzo a las cero horas, el próximo año se producirá el 20 de marzo a las 6 horas, el siguiente el 20 de marzo a las 12 horas y así sucesivamente. Luego de cuatro años se produce el 21 de marzo "y continuaría así si no se introdujera un año bisiesto para corregir esta tendencia". El movimiento del Sol y de la Tierra tiene entonces sus atractivos. El próximo domingo, excepto en Quito (Ecuador) y en todos los sitios que se encuentren sobre la línea ecuatorial, el día y la noche no serán iguales. La razón es que fuera de los equinoccios el Sol no sale por el oriente exacto y se pone por todo el oeste, lo cual, agrega Zuluaga, hace que, por ejemplo a mitad de año cuando el Sol sale y se pone un poco más al norte que el oriente y el occidente, describa un arco de círculo más grande durante el día que durante la noche y por eso el día dura más que la noche, como lo describió el profesor Pineda. A principios de año el arco diurno es más corto que el nocturno. Una explicación que responde porqué en estos días en el Valle de Aburrá aclara más tarde en la mañana y la noche llega después de las 6 y 30.
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