3. La salvación
from Ejercicios del P. Marcos Pizzariello
Alcanzar el verdadero fin para el que has sido hecho, eso es salvarte. Y te salvas hoy y para siempre, eternamente. Si te pierdes, te pierdes todo, te pierdes tú y por siempre. A pesar de ser un asunto tan nuestro este asunto de la salvación, no alcanzamos nuestra salvación por nuestras propias fuerzas: necesitamos auxilio, necesitamos reconocernos y reconocer aquella fuente inagotable. Jesús es el amante señor, hermano y amigo que te da, por ser Él quien es, la ayuda y todos los medios que necesitas para salvarte, para alcanzar el fin para el cual fuiste pensado desde antes de existir el mundo: ser feliz eternamente recibiendo a manos llenas “lo que los ojos no han visto ni los oídos han oído”. Podrás darte cuenta que si salvas el alma, lo salvas todo y si la pierdes, todo lo tuyo se pierde eternamente. ¿De qué valdrían unos años entregando tu voluntad a cosas pasajeras si ellas y tu terminan eternamente perdidos? Esta es pues la prioridad, “el negocio de los negocios” y es responsabilidad tuya. Para alcanzar tu salvación, necesitas querer salvarte. ¿No te importa querer salvarte? Terrible chifladura. Para querer salvarte, como dice el Padre Marcos, necesitas los motivos, necesitas que te importe por algo, porque bien puedes ser indiferente y hasta contrario, enloquecida y malévolamente, a tu propia salvación. Estos motivos los alcanzas haciendo oración. Nadie se salva sin oración han dicho los santos. ¿Quieres platicar con Jesús y ser su amigo o quieres entregar tu alma al dolor?
Embed this episode
No transcript yet.