EPISODE · Jun 7, 2015 · 5 MIN
385 El Pinguino Friolento
from Audiolibros para el Proceso Lector · host Carlos Toledo Verdugo
En el último rincón del mundo, al sur de Chile, vivía unpingüino llamado Gonzalo.Él siempre estaba tiritando de frío y andaba muy abrigadocon gorro, bufanda y guantes de lana. Por eso, todos losllamaban Brrr, el pingüino friolento.Brrr se lo pasaba encerrado en su refugio, al lado de lafogata, comiendo sardinas en conserva, leyendo revistas deturismo y soñando con viajar al norte, tal vez a Tongoy o aAntofagasta, porque una gaviota le había contado que alláhacía mucho calor.Brrr se sentía muy solo cuando miraba por la ventana y veía asus amigos nadando, esquiando o deslizándose en la nieve.Pero cada vez que Brrr metía una pata al agua, se entumíade frío, terminaba enfermo en cama, con ebre, tomandolimonada caliente y usando guatero.Realmente Brrr no soportaba más, así es que un día decidióhacer su viaje. En cuanto el sol se asomó por entre los hieloseternos, Brrr se abrigó con su traje de pingüino impecabley puso en su mochila: un traje de baño, bronceador, lentesde sol y una foto de la playa del norte donde soñaba pasarel resto de su vida.En su despedida, sus familiares y amigos hicieron un brindisde limonada con hielos milenarios. Brrr se zambulló de unpiquero y muchos pingüinos lo acompañaron nadandounas cuantas millas.El pingüino Brrr nadó por muchas horas, por muchos días,por varias semanas y el agua seguía estando muy, pero muyhelada. De cuando en cuando, se detenía a descansar enalgún hielo otante y miraba hacia el norte, buscando el sol.BrrrBrrr GonzalogorroguantesestufafogatacalcetinesUna mañana, zambulléndose tras unos calamares, sintió que él y su desayuno eranelevados por los aires dentro de una red. Había llegado sin querer a la cubierta de unbarco pesquero. Cuando los pescadores lo vieron, Brrr solo atinó a decir ¡brrr- brrr! Latripulación, desde ese día también lo llamó Brrr.Brrr trabajó como ayudante de cocina y aprendió a hacer caldillo de congrio ypescado frito. Así, después de muchos días de viaje, dejaron atrás el blanco de lanieve.De pronto, Brrr vio un pueblo costero lleno de colores, de gaviotas y pelícanos, dehombres que cargaban canastos repletos de pescados y mariscos, de niños que semojaban los pies y arrancaban de las olas y de gente que tomaba el sol tendida enla arena.Corriendo lo más rápido que le permitían sus patitas, Brrr fue a la cabina del capitána buscar su mochila. Sacó la foto que traía y la miró sorprendido: ¡Era el mismo lugarde sus sueños! Brrr por n había llegado al norte.Maga Villalón (Adaptación).
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