EPISODE · Jul 15, 2026 · 8 MIN
"40 años después de la Guerra de las Malvinas el destino vuelve a citar a ambos gigantes, los veteranos de ambos países coinciden en el mismo mensaje, una guerra no debe decidir cómo se miran dos pueblos"
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El destino ha querido que, más de 40 años después del conflicto bélico, Argentina e Inglaterra vuelvan a verse las caras en un partido de máxima tensión. La segunda semifinal del Mundial de 2026 que se disputa en Atlanta no es solo un billete para jugar la final contra España, es un encuentro cargado de historia y rivalidad. En el programa 'La Linterna', el comunicador Ángel Expósito, junto a Gonzalo Zaballa, ha analizado este duelo que trasciende lo deportivo, un choque entre dos gigantes con una herida del pasado todavía presente en la memoria colectiva. El partido que se juega hoy es, inevitablemente, un viaje en el tiempo. Para entender la dimensión de este enfrentamiento hay que retroceder al Mundial de México en 1986. Solo cuatro años después de la guerra, el 22 de junio, Argentina e Inglaterra se enfrentaron en cuartos de final en el Estadio Azteca. Aquel día, Diego Armando Maradona se convirtió en leyenda. En el minuto 51, llegó la famosa "mano de Dios". El propio Maradona relató la jugada: "Una pelota que yo no llegaba con la cabeza, realmente, porque Shilton mide 1,85, yo mido 1,66. Tuve que hacer un esfuerzo, meterle el puño izquierdo y mandarle la cabeza atrás para para ver si pasaba". El árbitro no vio la infracción y el gol subió al marcador ante las protestas de los jugadores ingleses. Jorge Valdano, compañero de Maradona, fue testigo de la picaresca. "Miré a Diego, y sí vi que el grito de gol tenía una duda adentro, no fue un grito convencido. Cuando llegué a Diego, le pregunté, '¿fue con la mano?', y me dijo, 'después te cuento, Valdano', y ahí se terminó el debate". La polémica estaba servida, pero lo mejor estaba por llegar. Apenas cuatro minutos después, en el 55, Maradona silenció al mundo. Arrancó en su propio campo, regateó a cinco jugadores ingleses, superó al portero Peter Shilton y marcó el que muchos consideran el mejor gol en la historia de los mundiales. Una obra de arte de solo 11 segundos que quedó inmortalizada para siempre. Pero aquel partido era más que fútbol, era una revancha simbólica. Maradona lo dejó claro con una frase a sus compañeros: "Vamos, vamos, que estos hijos de puta nos mataron a nuestros pibes, nuestros amigos, vecinos, no podemos perder". El origen de esta rivalidad se encuentra en la Guerra de las Malvinas de 1982. El 2 de abril de ese año, la dictadura militar argentina de Leopoldo Galtieri, en medio de una grave crisis económica y social, decidió desembarcar en las islas para despertar el sentimiento patriótico. Argentina reclamaba la soberanía de este territorio del Atlántico Sur, administrado por el Reino Unido desde 1833 y conocido por los británicos como las islas Falkland. La respuesta británica fue inmediata. La primera ministra, Margaret Thatcher, envió una enorme fuerza naval y aérea a más de 12.000 kilómetros de distancia. Galtieri lanzó un desafío: "Si quieren venir, que vengan, les presentaremos batalla". Se iniciaron así 74 días de duros combates que terminaron con un trágico balance: 649 militares argentinos fallecidos, 259 británicos y 3 civiles de las islas. Uno de los episodios más dramáticos fue el hundimiento del crucero argentino ARA General Belgrano, con más de 300 muertos. Daniel Omar Agüero, último timonel de aquel crucero, recuerda el impacto: "Tomo el timón y ahí siento el impacto. En ese momento, yo estaba solo. Veo todo como agua que se viene a la proa. Lo que escuchaba eran gritos de todo tipo". El 14 de junio de 1982, Argentina se rindió, lo que provocó la caída de la dictadura militar y disparó la popularidad de Thatcher. Hoy, la cuestión de la soberanía sigue abierta. Argentina mantiene su reclamo sobre las islas, mientras que el Reino Unido defiende el derecho de autodeterminación de sus habitantes. En un referéndum en 2013, más del 99% de los isleños votó por seguir siendo territorio británico, un resultado que Argentina no reconoce. Con el paso de los años, los veteranos de ambos países han abogado por la reconciliación, insistiendo en que "una guerra no debe decidir cómo se miran dos pueblos". En la previa del partido, el seleccionador argentino, Lionel Scaloni, ha hecho un llamamiento a la sensatez. "Que recordamos a esa gente, sin duda, pero es un partido de fútbol. No nos tenemos que confundir. Nosotros como argentinos tengamos memoria de esa gente que fue ahí, que ha perdido a sus seres queridos, es lógico, pero no mezclemos las cosas, por favor. Estamos equivocados si mezclamos las cosas, esto es fútbol, de verdad, por favor". Aunque el contexto es muy diferente y la rivalidad se vive ahora principalmente en el césped, todos son conscientes de lo que representa este partido. Algunos encuentros, simplemente, nunca empiezan de cero, pues basta con rascar un poco en la historia para entender su verdadera magnitud.
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La semifinal del Mundial de 2026 entre Argentina e Inglaterra es mucho más que un partido, es el eco de un conflicto histórico y de un partido de leyenda México 86: La mano de Dios y el gol del siglo La Guerra de las Malvinas, el origen de la rivalidad Un partido para la historia, no para la guerra
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"40 años después de la Guerra de las Malvinas el destino vuelve a citar a ambos gigantes, los veteranos de ambos países coinciden en el mismo mensaje, una guerra no debe decidir cómo se miran dos pueblos"
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