Buenos días, buenas tardes, buenas noches. Bienvenido, bienvenida seas a este episodio de Pivot Podcast. Soy tu jueves, Fania Garrido, coach de Expansión. Te saludo desde un hermoso día aquí en Berlín, en Cielo está azul.
Hay una que otra novesita y ya está haciendo calor por aquí. Eso me da mucho gusto. Porque yo amo el frío, pero los fríos europeos sí pueden conmigo. Anyway, pues aproveché que mi hombre se fue a la oficina a trabajar.
Porque hemos trabajado desde casa. Entonces hoy que se fue, dije, bueno, tengo espacio para platicar aquí con ustedes para explayarme a gusto. Es decir, porque vivimos juntos y ahorita no tenemos una casa como tal. Vivimos en un cuarto aquí en Alemania y yo pues me vine con él un ratito.
Me vine con él porque pues estamos juntos todo el tiempo. Cuando anteriormente yo tengo mi casa en Lisboa, Portugal. Y casi no estoy ahí. Pero de hecho, esta semana vamos a regresar a Portugal.
Y pues como compartimos un cuarto, pues él me dice, si vas a grabar algo o tal, me puedo salir, me puedo ir a la cocina, me puedo ir a la no sé qué. Pero la verdad es que aunque él se salga una hora a correr o salga un ratito a hacer algo, no es como que me siente y me ponga a hablar y salga mágicamente. A veces sí sucede, pero yo necesito mi espacio. Entonces hoy que se fue todo el día, dije, pues me voy a dar.
Me voy a dar como hilo de media a hablar sobre este tema que me ha estado haunting me estos últimos días. Para los que no sepan, pues yo vivo, te diría en Alemania, pero no vivo en Alemania, vivo en Europa porque la verdad viajo mucho. Mi base supone que está en Portugal porque ahí tiene facilidades para visa para nómadas digitales. Y hace casi un año fui que me informé sobre la visa, no sé qué, con una abogada y me sigo con el trámite.
Y desde entonces pues aquí he andado. A veces voy a Francia a ver a la familia de mi novio. Ahorita estoy en Berlín porque vive aquí. El estado de donde él está aquí.
Y a veces vamos a Portugal porque también hay amigos que tenemos. Está la casa donde vivo, se supone. Y en sí traigo un desmadito. En sí traigo un desmadito, pero un desmadito rico.
Porque desde hace tres años aproximadamente empecé a intencionar que yo quería vivir en el extranjero. Quería trabajar en el extranjero. Pero en ese entonces yo quería que iba a trabajar en el extranjero porque alguien me iba a contratar en un puesto de ingeniera. Porque esa era mi carrera.
Y gracias a Dios no se dio de esa manera porque lo que estaba del otro lado fue algo que me mantenía. Entonces no podía imaginar que era, qué tal si te vas al extranjero trabajando, sí, pero con tu propio negocio. Eso ahora es mi realidad y no podría estar más agradecida. Sobre todo ahora después de unos días de cero agradecimiento y cero apreciación.
Y esto porque lo quiero compartir contigo. Porque normalmente cuando estamos metidas en el tema de manifestar, en el tema de no manifestar incluso nuestras metas, nuestros objetivos, cosas que queremos lograr antes de mis 20, antes de mis 30, quiero lograr esto y esto y la checklist. Y muchas veces esos deseos, pensamos que son nuestros, pero a veces son puestos por la sociedad. Porque tal vez aquí, en esa ciudad donde vivo, se espera que a esa edad ya estés casada, ya tengas hijos.
Y si no estás casada y no tienes hijos, entonces eres una fracasada, eres un fracasado. ¿Qué piensas de tu vida? Tengo que lograr esto. Y es muy fuerte que mucha gente no se para un poquito a pensar si realmente quiere eso.
Realmente eso le enciende. Al menos en mi familia, mi mamá tuvo los 23 años, se casó a los 20. Y yo pensaba de chiquita, ah, pues entonces yo también voy a casar a los 20, a los 23 o a los 3 chamacos, ¿no? Y después me di cuenta que es muy fácil condicionarnos y muy pocas veces nos tenemos a pensar y explorar desde la curiosidad qué queremos.
Si realmente queremos seguir esos patrones y no porque ellos hayan estado mal, no porque tú seas mejor. Simplemente desde esta curiosidad de qué tal si no tengo que seguir un checklist, qué tal si no tengo que cumplir estas cosas, qué tal si vivo mis reglas. Yo antes creía que quería casarme, tener hijos, tener una familia y tal, pero se me di cuenta que ni siquiera me gustaba mi carrera, ni siquiera quería un puesto en mi campo de ingeniería y etc. Y yo sabía que quería vivir en el extranjero.
Entonces, hace como tres años fue que realmente me puse a escribir, a intencionar, a manifestar, a visualizar y demás. Y una parte de mí sentía que una vez viviendo eso yo me iba a sentir súper realizada. ¿Por qué? Porque veía a ciertas personas que seguía yo en Instagram, influencers o lo que sea, que eran un día súper chill y trabajaban desde casa y viajaban mucho.
Y después tal vez iban al cine y tal vez iban a cenar con su pareja. En ese entonces yo todavía no tenía novio. Y tal vez después van a ver a sus amigos, van a ir al ejercicio, van a caminar al parque con el sol y mira qué seguridad y mira, o sea, seguridad de la ciudad, pues mira cuánta apuntancia hay alrededor y los brunchs. Y yo decía, cuando eso sea mi vida yo voy a saber que hay mil y eso me va a hacer feliz.
Lo mismo aplica para, ya sea, te dijeron que cuando tengas 10 millones de pesos o un chingo de dinero o tal cantidad al mes te vas a sentir plena y feliz. Cuando tengas la familia, la casa y el auto, entonces te vas a sentir realizada. ¿Y cuál va siendo tu sorpresa? Que cuando llegas ahí te das cuenta que hay días malos.
Y te das cuenta que alguien te mintió. Esa fue mi verdad, mi situación hace unas semanas. Y es muy interesante porque obviamente en el proceso de manifestar, de crear tus metas, no sé si tú lo sepas, pero un paso muy importante es comenzar a normalizar lo que quieres. Yo me acuerdo hace un año cuando se formalizaron las cosas con mi novio.
Y yo estaba en Londres y me fui después a Portugal para ver lo de mi visa y tal. Y resulta que en ese interés, era la primera vez que lo iba a ver a Berlín. Y iba a ser mi primera vez en Alemania después de... Pues mi primera vez en Europa fue en 2014 y curiosamente fue a Alemania.
Nunca creí que yo fuera a regresar. Y menos porque tenía un novio viviendo ahí. Entonces cuando acordamos vernos hace casi un año y yo vení a ver en junio, para mí fue muy, what the fuck, ¿cómo que estoy yendo a ver? Un hueco de conocer a Alemania y después me parece que yo dije, a ver, ¿eso es mi nombre normal?
Claro que voy a ver a mi novio que yo iba a ir en Berlín, claro que voy a viajar, claro que voy a ir tras nuestros sueños y nuestros grandes deseos es dejar de verlos como sueños y es dejar de pedestalizarlos, bajarlos y verlo como algo que es posible. Muchas veces eso también se logra cuando tienes expanders, los ambos expansores, que son aquellas personas que vienen desde una realidad similar a la tuya, logrando cosas rinconas y eso te hace ver, ah, si esa persona pudo, entonces yo también. Entonces, sí, yo empecé a normalizar esa realidad y dije, claro que sí, yo soy ese tipo de persona. Y la verdad, se convirtió en un nuevo normal.
Vivo aquí, ahorita estoy en Alemania, llevo varias semanas aquí. Llevo, estaba en Alemania pues desde hace, no sé, estoy hablando todo el tiempo, pero casi desde febrero estoy medio fijao. X ese no es el punto. La mayor parte de mi tiempo, al menos este año, en Europa, lo he pasado en Alemania, en Berlín.
Y este fin de semana fue el cumpleaños de mi novio, el sábado fue su cumpleaños. Y desayunamos crepes, fuimos a caminar a un mercadito, el día estaba precioso, no hacía frío, no hacía calor. Fuimos a ver un partido que aquí, al parecer, no hay partidos al mismo tiempo y estaba jugando muchos equipos de Alemania y mi novio quería ver eso. Y fuimos a un bar y con todos sus amigos y todo muy cool, el buen ambiente.
Y después fuimos a cenar, los trantes franceses deliciosos que nos encanta. Y que salía muy, muy, muy lindo. El domingo también, fuimos a ver rápido y frioso porque yo quería verlo, el odio de sus películas, yo las amo. Y me acompañó a ver rápido y frío de sus días y fuimos a comer un lugar de hummus delicioso, el día también precioso.
La verdad, fue un excelente fin de semana. Y hubo un punto en el que me asustó, el hecho de, ¿por qué no me siento completa? ¿Por qué no me siento feliz y expandida? ¿Por qué ahorita me siento como si algo estuviera siendo mal?
¿Por qué me siento cero agradecida por lo que tengo ahora? Y eso es un fenómeno que suele suceder a muchas personas, ¿no? Que logran ciertas cosas o que están viviendo cierta realidad y se sienten culpables porque hay otras personas en una situación tal vez peor que ellos y sienten que son las peores personas por no estar agradecidas, ¿no? Y eso fue en realidad por un momento y, de hecho, me sinceré conmigo y le dije, ¿sabes qué?
Me siento así, no entiendo por qué. Y empecé a victimizarme. Y ya sé que eso me dijo, ¿cómo te vas a victimizar teniendo la realidad que tienes? Y justo es por esa razón que mucha gente no se atreve a explicar.
Porque hay muchos puntos de vista sobre ciertas personas, sobre si tu realidad es esta, no tienes nada de que quejarte. Mucha gente hace sentir mal a otras personas que pareciera que tiene la vida perfecta porque no tendría por qué estarse quejando. Porque son precisamente esas personas las que piensan que si yo tuviera la vida de esa persona, entonces no tendría ningún problema. Y esa era yo.
Y ahora que, de alguna manera, estoy del otro lado, menos del otro lado de lo que para mí era la vida perfecta, estoy aquí para reafirmar que eso es una mentira. Pero no vengo aquí a desmotivarte y decirte que no vas a ser feliz del otro lado. Vengo a decirte que es tu responsabilidad salirte de ahí. Cuando tú quieres una realidad diferente, al final, si te das cuenta, va a mostrar una emoción.
Porque cuando logras el título, cuando logras graduarte, cuando logras ganar la competencia, cuando logras vender soldados tu programa, cuando logras tener nuevos clientes, lo que sea, cuando logras ese sueldo, ese nuevo puesto, ese rush de emoción que sientes, esa emoción, esa felicidad y expansión que sientes, te dura solo por un ratito. Mi novio jugó por mucho tiempo un deporte que se llama betonc. Bueno, no sé si es betonc o es bolu, no sé qué. ¿Boluyes?
No sé. Un juego de bola muy famoso en Francia y Europa. Y fue campeón del mundo cuando era teenager. Y cuando le dije esto, me dijo, sí, cierto, cuando yo logré eso, fue un momento de, wow, logré eso, y después fui a cenar con mi familia.
No fue tan trascendente. No es como que ese rush de emociones te duele un chingo. Porque también tiene que ver con el normalizar lo que quieres, porque ya no se vuelve un, wow, estoy viendo esto. Sí, pero no.
Sí, a veces te llega el rush de gratitud, pero a veces es como, bueno, pues voy a super caminando y no mal, ¿no? Cuando queremos algo, vamos a hacer una emoción. Y esa emoción no te dura mucho. Al final lo que queremos y lo que buscamos es un estado del ser.
Y ese estado del ser, tú puedes accesar ahorita en este momento en donde sea que te encuentres. Y esa fui yo cuando empecé a intencionar mi vida en Europa y empecé a escribir y empecé a visualizar y demás. Me sentía tan plena, tan feliz, tan expandida, tan emocionada por lo que sabía que iba a venir a mi vida. De hecho, hace un par de semanas compartí una foto de mí el 2020, septiembre del 2020, todavía la pandemia no tenía trabajo, pero yo estaba viendo todos los videos, todos los libros, todos los podcasts sobre manifestar y demás.
Y me tomé una foto en el espejo, porque una de las técnicas de manifestación que existen por allá afuera era escribir lo que quieres en tu mano y poner un infinito y tomarte una foto, ¿no? Y pues yo lo hice. Yo fui de las que hicieron un chingo de rituales y ya tomé cuenta que eso que hace que manifiestes no es tanto el ritual, sino la energía que hay detrás. Y la foto que me tomé la encontré hace poquito y la publiqué en mis historias.
Alguien me dijo, what the fuck, te ves súper confiada de que iba a pasar. Y sí, si ves la foto, me veo súper como de que ya está pasando. O sea, a pesar de que en ese entonces no tenía trabajo, no sabía que nada con mi vida, no tenía ni siquiera mi cuenta de Instagram, no sabía que me gustaba y demás. Yo tenía esta certeza.
Yo tenía esta plenitud antes de que eso llegara. Lo que buscamos es un estado del ser. Si queremos estar logrando todo el tiempo por el rush de energía, por la dopamina que te genera el hogar cosas, salir de compras, o sea, lo que sea, esa rush de energía baja y vuelve a su estado normal. Y tu estado normal, tu estado habitual, depende de tus prácticas, depende de tu diálogo interno, depende de qué tanto estás apreciando y agradeciendo, qué tanto estás deteniéndote a oler las rosas.
Y eso es algo que yo sé que tengo que hacer activamente. En mi diseño humano, mi rasgo principal, lo que explica mi personalidad, es el que hay 54 y tiene que ver con la ambición. Yo soy una persona ambiciosa por naturaleza y estoy constantemente yendo tras nuevos niveles, nuevos retos, nuevas cosas por hacer. Y en el momento en el que todo paró, en la pandemia y paró mi trabajo, paró todo, fue, en lugar de ser muy incómodo para mí, fue el momento en el que yo decidí activamente detenerme a agradecer.
¿Y qué pasa? Que ahora que estoy viviendo una vida completamente diferente, que tengo las cosas, tengo a nivel externo, la plenitud que se supone que debería de tener por las cosas que tengo, por mi entorno, por la gente que me rodea, por mi pareja, por mis clientes, por mis estudiantes, por todo, turns out que una parte de mí sintió que la polina del 2020 se sentía más plena en su casa con sus papás sin trabajo o sin dinero que la polina del 2023 viviendo en Alemania con su novio extranjero, que la ama con el trabajo de sus años con la familia financiera. ¿Por qué? ¡Pojo!
¿Qué equipes aquí? Y entonces me detuve a observar eso y me pegó, me pegó porque llegó esa culpa de porque no me siento satisfecha y es porque dejé de hacer las cosas y activamente sé que te hacen estar en ese estado del ser, en donde no te importa si lo que tú quieres pasa o no, porque te sientes tan pleno, tan plena, tan satisfecho, satisfecha con lo que tienes ahora, que sabes que lo que sea que tú quieres que llegué a tu vida es simplemente un bonus y que no lo necesitas porque lo que necesitas es agua, es oxígeno y párale de contar. Entonces te voy a compartir qué fue lo que hice para salir de ahí y recordar que no se trata de un destino final y esto lo comparto porque, pues sí, pensamos que si llego a este punto de mi vida, si llego a este destino, si tengo el trabajo, si tengo la pareja, si tengo el dinero, entonces voy a ser feliz. Pero resulta que cuando llega y te sientes vacío vacía, dices que madre me mintió porque no me siento feliz y entonces llega la culpa, nos sentimos mal, pensamos que algo estamos haciendo mal y vengo a recordarte que no estamos haciendo mal.
Yo llevo haciendo ese trabajo por muchos años. Me ha interesado el desarrollo personal y todo eso de la energía y tal desde que iba a la universidad yo veía, hacía cuentas de mis eran pero eso era mi hobby. Y ahora me encanta que sea mi trabajo. Y a pesar de que yo sé de todo esto, a mí también se me invita.
Pero la diferencia es cuánto estamos permitiéndonos ser víctimas de lo que está sucediendo allá afuera. Hasta la tarde leí una pregunta que decía ¿Cuánto amas tener algo de que quejarte? ¡A la madre! ¿Cuánto amas tener algo de que quejarte?
Y yo cuando leí eso dije, claro, es que a veces cuando todo está yendo bien, cuando no hay un problema sentimos que simplemente no es normal porque no nos enseñaron a sostener el bienestar. Nos enseñaron a vivir una vida llena de problemas, llena de dudas, de preguntas, de incertidumbre, llena de miedo, llena de control, llena de enojo. Y cuando llegas a un punto en el que todo está bien, puede ser que lleguemos incluso a sabotear nuestra relación, nuestro trabajo, nuestras amistades, algo porque no nos enseñaron a sostener el bienestar. Hay un libro que habla de esto que se llama The Big Leap, El gran salto creo de Gay Hendricks.
Se lo recomiendo si te interesamos este tema. Estoy hablando de lo que leí completo pero sí leí una parte del libro y es interesante cómo todos atravesamos este fenómeno. No nos enseñaron a sostener el bienestar. Y yo, como todo estaba bien, quería algo de quejarme.
Y yo me decía, ¿por qué me siento tan desabecida? No sé si esa palabra existe, pero ingata, sí, eso, ingata. ¿Por qué me siento tan ingata? Y eso fue un problema para mí.
En sí no es un problema como tal, pero se vamos a dar cuenta de eso porque entonces si tú eres el problema, tú eres la solución. Lo que hice fue escribir un chingo. Hace poquito había empezado el ritual de Morning Pages y te la llevaba, no, no, no, no, tres días. Hace tres días había empezado a hacer lo de Morning Pages que es una parte del journaling que trata de escribir todo lo que esté en tu cabeza aunque no haga sentido, es como si nuestras acciones del día son afectadas por ese ruido mental que no hemos sacado.
Y cuando empezamos a escribir constantemente sin parar, sobre todo en la mañana, por media hora, todo lo que está en tu cabeza, es como si limpiaras ese espacio para crear lo nuevo y crear con intención. Con la intención que quieres y no con la intención que tiene tu mente debido al ruido mental que todavía no has sacado. Entonces lo que hice fue ponerme a escribir, escribir, escribir, escribir. Ojo, aquí escribes incluso hasta cosas que no quieres que nadie sepa.
Y esto fue algo que yo hice y a veces puede resultar un poco aterrador porque dices que alguien lee lo que escribí. Escríbelo en hojas. En hojas sueltas, al final lo vas a quemar, lo vas a romper. O lo que yo hice hace poquito fue escribirlo en mi computadora, en un Notion, y mejor para mí porque no soy tú, pero cuando yo me pongo a escribir mi mente va a mil por hora, sobre todo cuando estoy haciendo este vómito verbal, estas morning pages.
Y pues en la compu escribe más rápido. Entonces lo puse a escribir, escribir, escribir. Uf, por media hora y cuando terminé de escribir fue como sentir este alivio y en eso seleccioné todo y una tecla, puf, delete. Se borró todo.
Y sentí un gran vacío porque ya era objetivo. Esto que escribes no necesita volver a leerlo. Es más, ni lo leas porque cuando lo escribes tal vez estás enojado, enojada, estás triste, estás, no sé, decepcionado, decepcionada, como sea. Y pues si lo vuelves a leer te vas a volver a enojar.
Simplemente sácalo. Entonces eso fue lo que escribí muchísimo. Suelté todo el serbo mental y también empecé a notar las cosas que agradezco. Ahora, no quiero que pienses de que, ay, claro que tienes un chico de cosas que agradecer por la vida que te has creado y no tengo nada que agradecer y te voy a decir que eso es bullshit.
Siempre tienes algo que agradecer. Como les decía, hubo un punto en el que una parte de mí sintió que me sentía más plena y feliz en mi casa, sin trabajo, sin dinero, sin saber a dónde iba que en la vida que estoy actualmente. Y eso fue porque cuando estaba en mi casa, sin trabajo, sin dinero y sin saber a dónde iba, mínimo cuatro veces en la semana me ponía a agradecer. Agradecer en la mañana y en la noche.
Tú tienes que hacerlo religiosamente. Puedes hacerlo una vez a la semana si lo quieres, pero que... be sustainable. And literally, I wrote, thanks for this cama.
Thanks because of a dream reparator. Thanks because I have access to internet. Thanks because I have access to water. Thanks because I have access to food.
Thanks because I have access to Instagram. Thanks because I have access to my family. Thanks Universe, because today is a day solid. Thanks for my perra.
Thanks because I have water to drink. Thanks because I have a great friend. Thanks for what I learned in my work past. O sea, at the beginning it can cost you to see what you can thank you, especially if you are very happy or in peace with your reality.
So, you start to put them on the basics, even if you don't cost. And when you start to touch that door of the appreciation, it begins to open. So, in that moment, I gave you everything. And in the evening, I cried about things that have been good for me in my day.
Thanks because today I asked a podcast. Today I wrote a podcast. I said, I was in the época of the pandemic. I sang that I thought a post with them.
I was saying, I went ahead with my friends that often haven't talked about it. And I said, I said, I'm going to tell you that you're going to recognize that you're moving. I grace for me, that week, was something that made me always a lot of time for me. This week I've done more things for me, and I was not recognizing it because my focus was in what I had already have.
And it's really bad because I had a few days I had my first workshop ever. And it was successful, as fuck. It was my first workshop. And I had 19 people in the second day.
I had a break through, ¿Y por qué una semana y media después no me siento agradecida? Porque es parte de las acciones conscientes que nos toca hacer. Si queremos vivir una vida llena de expansión, llena de gratitud, llena de milagros, es por esta razón que no existe un destino final. Porque se trata del camino.
Y cuando tú estás disfrutando del camino, entonces el dinero, el trabajo, el cambio de residencia, la pareja, o lo que sea que estás intencionando, simplemente son la cereza en el pastel. Tiene energía de cherry on the top. No es una necesidad, es un bonus, es la cereza en el pastel. Y es muy chido cuando llegas ahí.
Pero es más chido reconocer los básicos. Gracias, universo, porque hoy hay cielo azul en Berlín. Gracias, universo, porque tengo acceso a comida. Gracias, universo, porque tengo una cama y despierto junto al amor de mi vida.
Gracias, universo, porque puedo ir a hacer ejercicio a cinco minutos en la casa donde vivo. Gracias, universo, porque puedo viajar. Gracias, universo, porque puedo hablar con mis amigos en México. Gracias, universo, etcétera, etcétera.
Al principio, cuando empiezas a agradecer, no es fácil, de nuevo. Sobre todo cuando no estás satisfecho, satisfecha con lo que tienes ahora. Pero si yo me pude sentir súper full field, súper llena, súper completa, estando en una situación que cada persona diría, wey, ya la cagaste, ya fracasaste. Si yo pude sentir gratitud en ese entonces.
Ojo, y no digo que esa situación es la peor que puede pasar, si que hay situaciones peores. Pero lo que quiero llegar con eso es que cuando tú eres feliz con lo que tienes ahora, las cosas que quieres se van convirtiendo en algo que te va a sumar, pero que no te va a completar. Entonces, sí, agradecer para lo que hice. Y después de agradecer, obviamente tu estado cambia, porque en realidad es una energía muy ligera, una energía cero densa, una energía que te pone en un estado diferente, cambia tu estado.
Y después de agradecer, mi amigo Jornal y yo respondimos a la siguiente pregunta. ¿Cuál es la narrativa de esta historia que me da el poder? ¿A qué me refiero? Supongamos que en tus running pages se dice que estás muy enojada o enojada, estás triste, porque te dices cuenta que el nuevo trabajo que entraste no te gustó, ¿Y ahora qué voy a hacer?
¿Y yo necesito dinero? ¿Y me estoy harta que nada me sale bien? Escribe todo, todo, victimízate más, no poder. En los running pages no queremos sonar súper rositas, sonar súper espirituales.
No, aquí date y sé, literal, atrévete a ver lo que no quieres volver a ver. Y después de crear ese espacio te vas a preguntar, ¿cuál es la narrativa de esta historia que me da el poder? Es decir, gracias a que tengo ese trabajo que ya me di cuenta que no me gusta, estoy teniendo claridad de lo que sí me gusta. Esto es prueba de que me estoy moviendo, estoy intentando cosas, no estoy estático-estática, estoy experimentando y estoy cada vez más cerca del trabajo que sí quiero.
Estoy más cerca de disfrutar lo que hago, gracias porque tengo acceso a dinero, incluso haciendo algo que no me gusta. Y qué paz, que allá afuera ya lo que sí me va a gustar y me vas a ir dando dinero. A mí esa narrativa me da más poder que la narrativa de no me gusta mi trabajo, me di cuenta que no me gusta y odio pasar el día en algo que creí que me iba a hacer feliz. Busca la narrativa de esa historia que te va a dar el poder.
Ese es un ejemplo muy claro. La narrativa la puedes cambiar en chinga. Aquí igual es la típica de ¿qué le dirías a tu mejor amigo o amiga? Pero a mí me resuena más la narrativa de esta historia que a mí me da el poder.
Porque cuando estamos victimizándonos todo el tiempo, no tienes poder. Cuando tú eres víctima, no tienes cómo salir de ahí. Porque al ser víctima cortas tu potencia. Al ser víctima no tienes elección.
Y tú sí tienes elección. Como el simple hecho de darle play a este podcast. Por el simple hecho de compartir esto con alguien que se dice que no necesita. Por el simple hecho de ponerte a hacer las morning pages, no por 30 minutos, pero sí por 10.
Porque no estás siendo víctima del... Ay, no tengo tiempo. No, ves la manera de hacerlo. Pequeños cambios hacen la gran diferencia.
Y esto es algo que mi novio apenas me dijo, me contó que no sé dónde le hice, me hizo enorme, güey. No sé, sorry qué dije, güey. Pero no sé, no me acuerdo exactamente. A ver, el dato exacto no te lo voy a dar, así que por favor no me pendejes.
Pero el punto lo vas a entender. Me voy a inventar los datos, ¿ok? Los pilotos que viajan de New York a Los Ángeles, si cambian la dirección del avión 2 grados, llegan a Wisconsin. Obviamente lo que voy a inventar.
Tal vez Los Ángeles y Wisconsin están súper cerca. Sí, exactamente, esa soy yo. Pueden haber ido mucho gusto. Yo no me molesto en entrar a Google y ver si Wisconsin está cerca de Los Ángeles, está lejos o dónde está Wisconsin.
No me importa. No me importa ser perfecta por aquí. Lo que me interesa llegar con este punto es que, es cabrones, si cambian un poquito la dirección del avión 2 grados, llegan a un estado completamente diferente al que querían llegar. Te das cuenta de lo que eso significa.
Que tus microelecciones se están llevando a lo que tú quieres. Así que no subestimes lo lejos que puedes llegar si te permites hacer cambios pequeños. Y cuando te permites hacer cambios pequeños, ¿qué crees? El perfeccionismo va perdiendo poder sobre ti.
Uf, uf, qué potente, ¿no? So, ¿cuál es la narrativa de la historia, de esta historia que está sucediendo en tu vida, de este problema? ¿Qué te da el poder? Llámale aprendizajes, llámale cosas que puedes hacer, llámale lo que sea, lo que sea.
Pregúntate qué te da poder y cómo puedes cambiar la historia que te estás contando. Y esas son las acciones conscientes que nos toca hacer si queremos crear un cambio. Si yo empecé a sentirme ingrata por la realidad de mis sueños que estoy viviendo ahora, mi plan no es quedarme aquí. Porque tal vez no mucha gente lo dice, o tal vez sí un chingo de gente lo dice.
El ser entrepreneur, el ser emprendedor, tener tu negocio y depender de ti, es volverte a conocer. Mientras tú creces, tu negocio crece también. Y mucha gente puede decir, güey, qué chingón, puedes viajar más, puedes hacer más cosas, tienes libertad. Y la verdad sí, es súper chingón.
Pero lo que conlleva sostener más, lo que conlleva a tener éxito, a crear más programas, a buscar más clientes, a crecer tu negocio, es una incomodidad, ¿verdad? Pero que vale un chingo la pena. Cuando crezco yo, mi negocio crece también. Ojo, yo no soy mi negocio, pero sí hay cosas que puedo cambiar en mí que van a afectar directamente a mi negocio.
Entonces, esa es la dualidad. No mames que yo dependo de mí. Pero también, wow, no mames que yo dependo de mí, qué chingón, es mi responsabilidad. Y aunque tú no seas entrepreneur, aunque no seas emprendedor, no tengas tu negocio y tengas un trabajo normal y te guste, también es una fija para ti.
Al final es, ¿qué estás haciendo con ese ruido mental que está dentro de ti? ¿Qué estás haciendo con ese estado en tu cuerpo que sientes que está tomando el control de tu vida? Obviamente, atravesar esta incomodidad es, es mi jam, es mi jam. Por eso, me atrevo a hacer un episodio al respecto y también me atrevo a contarte que este tema de expansión, mi programa de coaching de dos meses, en donde te ayudo a atravesar toda esa incomodidad hacia los sueños que vas a establecer desde antes de empezar, que me vas a decir.
Abre sus puertas el 12 de junio. Esto no lo he puesto ni en mi Instagram, pero es en la lista de espera, te voy a dar el mail con toda la información y solo hay nueve lugares, porque es uno a uno completamente. Ocho semanas muy expansivas con información, con módulos y también con llamadas uno a uno personales. Pero bueno, para concluir, el tema de este podcast que siento que está muy chingón y me encantó y ya me voy a saber qué te pareció, recuerda que dependes de ti.
Recuerda que no puedes controlar lo que pasa afuera de ti, pero sí puedes controlar lo que pasa adentro. Y no quieras que ese cambio de perspectiva, ese cambio de creencia limitante, ese cambio de trabajo, cambio de elección suceda de un día para otro. A veces sí puede pasar, pero a veces es un paso a la vez. Mueve dos grados tu enfoque y vas a llegar a un destino completamente diferente.
Gracias por escuchar. Compártelo con quien sientas que le funcionaría escuchar esto, o le daría un poco de empuje hacia lo que quiere. Compártelo con las personas que quieres ver ganar. Pero sobre todo, por favor, que no se quede solo en un simple episodio.
Anótalo que más te hará sonó, aplícalo y me cuentas qué tal te fue. Te quiero mucho.