EPISODE · Nov 25, 2024 · 49 MIN
7mo Capítulo del Libro Azul "Trabajando con otros" (lectura)
from Luz y Libertad Contigo · host Luz y Libertad 45
Lectura del 7mo Capitulo del Libro AzulTrabajando con otrosLa experiencia de todos los días demuestra que nada es más eficaz para garantizar nuestra sobriedad, que un intenso trabajo en favor de otros alcohólicos. Esto funciona incluso donde las otras actividades no funcionan. Esta es nuestra duodécima sugerencia: ¡ este mensaje a otros alcohólicos! Usted puede ayudarlos cuando ninguna otra persona pudo. Usted puede conquistar su fe cuando los demás no pudieron. Recuerde que los alcohólicos están seriamente enfermos.La vida adquirirá un nuevo significado. Observar a las personas que se restablecen, verlas ayudar a otros, notar cómo la soledad se desvanece, ver crecer alrededor de usted la solidaridad del grupo, tener una multitud de amigos: ésta es una experiencia de la cual no debe privarse usted. El frecuente encuentro con los nuevos que llegan como todos nosotros, es el aspecto alegre de nuestra vida.Quizás no conozca usted a ningún bebedor que quiera corregirse. Puede encontrarlos fácilmente, preguntando en su comunidad al médico, al sacerdote, o en el hospital. Ellos estarán muy contentos de responder a su solicitud. No comience como un evangelizador o reformador. Desdichadamente existen muchísimos prejuicios y se encontrará usted en posición desventajosa si los incita. Los sacerdotes y los médicos son competentes y si usted lo desea podrá aprender mucho de ellos, pero es un hecho que con la experiencia de bebedor, usted puede ayudar, como ningún otro, a otros alcohólicos. Por eso coopere; nunca critique. Servir es nuestro único propósito.Cuando descubra a un posible miembro de Alcohólicos Anónimos, trate de saber todo aquello que pueda sobre él. Si no tiene la intención de dejar de beber, no pierda el tiempo persuadiéndolo. Podría desperdiciar una posibilidad futura. Este consejo se dirige también a su familia. Ellos deben ser pacientes y darse cuenta de que están tratando con una persona enferma.Si da algún indicio de que esta vez quiere dejar de beber, platique con la persona que más se interesa en él casi siempre su mujer. Hágase una idea de su comportamiento, de sus problemas, de sus antecedentes, de la gravedad de su estado y de su instrucción religiosa.Esta información le servirá para ponerse en su lugar, para comprender como querría usted que él se aproximara, si los papeles se invirtieran.A menudo es necesario esperar que él comience una juerga. La familia podría no estar de acuerdo con esto, pero a menos que él no esté en condiciones físicas peligrosas, es mejor correr este riesgo. No trate con él cuando esté en un estado de gran borrachera, a menos que se ponga violento y que la familia tenga necesidad de ayuda. Espere al final de la juerga o al menos un intervalo lúcido. Ahora deje que su familia o un amigo le pregunten si quiere dejar definitivamente de beber y si está dispuesto a hacer cualquier cosa para lograrlo. Si responde afirmativamente, entonces se le deberá hablar de usted como una persona que se ha restablecido. Es necesario que usted sea descrito como un miembro de una asociación de personas que, como parte de su rehabilitación, tratande ayudar a otros y que se le diga que usted estará contento de hablar con él, si él desea recibir su visita.Si no quiere verlo, no trate de imponer su presencia. Ni la familia debe insistirle que haga alguna cosa, ni hablarle mucho de usted. Es mejor esperar al final de su próxima parranda. Quizás usted puede colocar este libro donde él lo vea. Aquí no se puede dar ninguna regla específica. La familia debe decidir al respecto. Pero exhórtela a no acelerar demasiado las cosas, porque esto podría comprometer el futuro.La familia deberá evitar contar la historia de usted. Si es posible, evite encontrar al alcohólico por mediación de la familia. Es mejor abordarlo por medio de un médico o una institución. Si él tiene necesidad de recuperarse en un hospital, está bien, mas no a la fuerza, a menos que sea violento. Deje que sea el médico, si éste así lo desea, el que le diga que puede ofrecerle la vía de una solución.Cuando su hombre esté mejor, el médico podrá proponerle una visita. Aun cuando usted ya haya hablado con la familia, déjela fuera de la primera entrevista. Así, su alcohólico verá que no se ejerce ninguna presión sobre él. Se dará cuenta de que puede tratar con usted sin ser fastidiado por la familia. Visítelo cuando aún esté agitado. Quizá sea más receptivo cuando se encuentre deprimido.Si es posible, vea a su hombre a solas. Entable al principio una conversación sobre temas generales. Después lleve la plática hacia cualquier tema relacionado con la bebida. Háblele de sus propios hábitos de bebedor, de sus síntomas y de su experiencia, para que él se anime a hablar de sí mismo. Si desea hablar, déjelo que lo haga. Así, usted tendrá una idea más exacta del método que deberá adoptar. Si no está de humor para hablar, esboce un cuadro de su propia carrera de bebedor hasta el momento en que dejó de beber. Pero, por el momento, no diga nada sobre cómo ocurrió eso. Si está serio, deténgase y hable sobre los disturbios que el alcohol le ha acarreado a usted, pero esté atento de no hacer una prédica o una disertación. Si está alegre, relátele alguna historia cómica de sus escapadas. Estimúlelo a que cuente alguna suya.Cuando haya comprendido que usted es un experto en todos los trucos de los bebedores, comience a describirse como un alcohólico.Relátele cómo estaba desconcertado y cómo al fin comprendió que estaba enfermo. Descríbale sus esfuerzos por dejar de beber. Muéstrele las piruetas mentales que conducen a la primera copa de unaborrachera. Le sugerimos proceder como indicamos ya en el capítulo sobre el alcoholismo. Si él es un alcohólico, comprenderá de inmediato. Comparará su inconsistencia mental de entonces con cualquier cosa que le esté sucediendo a él mismo.Si usted está persuadido de que él es realmente un alcohólico, comience a insistir sobre el carácter incurable del mal. Muéstrele cómo, por su propia experiencia, la extraña condición mental en torno a aquella primera copa impide el funcionamiento normal de la fuerza de voluntad. En este primer estadio no haga alusión a este libro, a menos que él lo haya visto y desee discutirlo. Y cuídese de no definirlo como un alcohólico. Déjelo que él mismo saque sus propias conclusiones. Si se obstina en pensar que aún puede controlarse en la bebida, dígale que posiblemente sí pueda si no es demasiado alcohólico. Pero insista en el hecho de que está gravemente afligido por este mal, que serán bien pocas las esperanzas de que pueda salir por sí mismo.Continúe hablando del alcoholismo como una enfermedad, una fatal enfermedad. Hable de las condiciones del cuerpo y de la mente que la acompañan. Mantenga su atención centrada sobre su propia experiencia. Explique cómo muchos que ni siquiera se han enterado de su gravedad, ya están condenados. Los médicos se muestran con justicia renuentes a decir toda la verdad a sus pacientes alcohólicos, a menos que eso sirva para lograr un buen propósito. Mas usted puede hablarle de la fatalidad del alcoholismo, porque usted ofrece una solución. Bien pronto, nuestro amigo admitirá tener muchas, si no es que todas, de las características del alcohólico. Si el médico está de acuerdo en decirle que es un alcohólico, tanto mejor. Aunque su protegido no admita enteramente su estado, tendrá mucha curiosidad en saber cómo le ha hecho usted. Déjelo que él haga la pregunta, si lo desea. Relátele exactamente aquello que le ocurrió. Subraye libremente el aspecto espiritual. Si él fuese agnóstico o ateo, recalque el hecho de que no tiene necesidad de concordar con vuestra concepción de Dios. Puede escoger cualquier concepción que leplazca, siempre que signifique algo para él. Lo importante es que él esté dispuesto a creer en un Poder superior a él y que viva siguiendo principios espirituales.Al tratar con tal persona es preferible que usted use un lenguaje de todos los días para explicar los principios espirituales. No es bueno despertar prejuicios que él pueda tener contra cierta terminología o contra ciertos conceptos teológicos sobre los cuales pudo haber tenido ideas confusas. No destaque tales cuestiones, cualesquiera que sean sus propias convicciones.Puede darse el caso que su interlocutor pertenezca a una determinada religión. Sus conocimientos y su formación en la materia pueden ser muy superiores a los de usted. En tal caso, él se preguntará cómo podrá usted agregar alguna cosa a cuanto él ya sabe. Pero
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7mo Capítulo del Libro Azul "Trabajando con otros" (lectura)
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