EPISODE · Jun 8, 2017 · 7 MIN
8 JUNIO EVANGELIO MEDITADO PADRE ALDEMAR DURAN
from Podcast de Prodihogar Audios
LA PALABRA DEL DIA 8 Jun 2017**Feria**Verde • Lectura(solapa activa) • Reflexión PRIMERA LECTURA Haz, Señor, que los dos juntos vivamos felices hasta la vejez. Del libro de Tobías 6, 10- 11; 7, 1.9-17; 8, 4-9 En aquellos días, cuando entraron a la provincia de Media y se acercaban a la ciudad de Ecbatana, Rafael le dijo al joven Tobías: “Tobías, hermano”. Él le contestó: “¿Qué quieres?”. Rafael le dijo: “Es necesario que pasemos esta noche en casa de Ragüel, pariente tuyo, que tiene una hija llamada Sara”. Al llegar a Ecbatana, Tobías le dijo a Rafael: “Azarías, hermano, condúceme por el camino más corto a casa de Ragüel, nuestro hermano”. Rafael lo condujo a la casa de Ragüel, a quien encontraron sentado en la puerta de su patio, y lo saludaron. Él les contestó: “¡Mucho gusto, hermanos! Sean bienvenidos”. Y los hizo pasar a su casa. Mató un carnero de su rebaño y los recibió amablemente. Se lavaron, se purificaron y se sentaron a la mesa. Entonces Tobías le dijo a Rafael: “Azarías, hermano, dile a Ragüel que me dé la mano de mi hermana Sara”. Ragüel alcanzó a escucharlo y le dijo a Tobías: “Come y bebe y descansa tranquilamente esta noche. Nadie tiene más derecho que tú, hermano, para casarse con mi hija Sara, y a nadie se la puedo yo dar sino a ti, porque tú eres mi pariente más cercano. Pero tengo que decirte una cosa, hijo. Se la he entregado a siete parientes nuestros y todos murieron antes de tener relaciones con ella. Por eso, hijo, come y bebe y el Señor cuidará de ustedes”. Tobías replicó: “No comeré ni beberé, hasta que no hayas tomado una decisión acerca de lo que te he pedido”. Ragüel le contesto: “Está bien. Según la ley de Moisés, a ti se te debe dar. El cielo mismo lo ha decretado, cásate, pues, con tu hermana; desde ahora tú eres su hermano, y ella, tu hermana. Desde hoy y para siempre será tu esposa. Hijo, que el Señor del cielo los acompañe durante esta noche, tenga misericordia de ustedes y les conceda su paz”. Ragüel mandó llamar a su hija Sara, ella vino, y tomándola de la mano, se la entregó a Tobías, diciéndole: “Recíbela, pues, según lo prescrito en la ley de Moisés. A ti se te da como esposa. Tómala y llévala con bien a la casa de tu padre. Y que el Señor del cielo les conceda a ustedes un buen viaje y les dé su paz”. Entonces Ragüel llamó a la madre de Sara y le pidió que trajera papel para escribir el acta de matrimonio, en que constara que su hija había sido entregada por esposa a Tobías, de acuerdo con lo establecido en la ley de Moisés. La esposa de Ragüel trajo el papel. Y él escribió y firmó. Y después se sentaron a cenar. Ragüel llamó a su esposa Edna y le dijo: “Hermana, prepárales la habitación y conduce allá a Sara”. Edna fue, preparó el lecho como su esposo le había indicado y llorando por la suerte de Sara, la condujo allí. Se enjugó las lágrimas y le dijo: “Hija mía, ten valor. Que el Señor del cielo cambie tu tristeza en alegría. ¡Ten valor!”. Y salió de la habitación. Al terminar la cena, Ragüel y Edna decidieron acostarse y acompañaron al joven a la habitación. Cerraron la puerta y se fueron. Tobías se levantó y le dijo a Sara: “¡Levántate, hermana! Supliquemos al Señor, nuestro Dios, que tenga misericordia de nosotros y nos proteja”. Se levantó Sara y comenzaron a suplicar al Señor que los protegiera, diciendo: “Bendito seas, Dios de nuestros padres y bendito sea tu nombre por los siglos de los siglos. Que te bendigan los cielos y todas tus criaturas por los siglos de los siglos. Tú creaste a Adán y le diste a Eva como ayuda y apoyo, y de ambos procede todo el género humano. Tú dijiste: ‘No es bueno que el hombre esté solo. Voy a hacer a alguien como él, para que lo ayude”’. “Ahora, Señor, si yo tomo por esposa a esta hermana mía, no es por satisfacer mis pasiones, sino por un fin honesto. Compadécete, Señor, de ella y de mí y haz que los dos juntos vivamos felices hasta la vejez”. Y los dos dijeron: “Amén, amén” y se durmieron en paz. Palabra de Dios. SALMO RESPONSORIAL Del salmo 127 R/. Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos. Dichoso el que teme al Señor / y sigue sus caminos: / comerá del fruto de su trabajo, / será dichoso, le irá bien. R/. Su mujer, como vid fecunda, / en medio de su casa; / sus hijos, como renuevos de olivo, / alrededor de su mesa. R/. Esta es la bendición del hombre que teme al Señor: / “Que el Señor te bendiga desde Sion, / que veas la prosperidad de Jerusalén / todos los días de tu vida”. R/. EVANGELIO Éste es el primer mandamiento. – El segundo es semejante a éste. Del Evangelio según san Marcos 12, 28b-34 En aquel tiempo, uno de los escribas se acercó a Jesús y le preguntó:“¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?”. Jesús le respondió: “El primero es: ‘Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor; amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas’. El segundo es este: ‘Amarás a tu prójimo como a ti mismo’. No hay ningún mandamiento mayor que éstos”. El escriba replicó: “Muy bien, Maestro. Tienes razón, cuando dices que el Señor es único y que no hay otro fuera de Él, y amarlo con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, vale más que todos los holocaustos y sacrificios”. Jesús, viendo que había hablado muy sensatamente, le dijo: “No estás lejos del Reino de Dios”. Y ya nadie se atrevió a hacerle más preguntas. Palabra del Señor
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