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EPISODE · Feb 26, 2026 · 4 MIN

Agua para la batalla

from Un Mensaje a la Conciencia · host Radio Stereo Resurrección

(Antevíspera del Aniversario de la Batalla de Cúcuta) En los anales históricos de la Batalla de Cúcuta él no figura como uno de los héroes, tales como el coronel Bolívar, el teniente José Concha, el capitán Vigil, el mayor Juan Salvador Narváez y el coronel José Félix Rivas. Pasa, más bien, casi desapercibido, tal vez porque no era más que un muchacho de veinte años y, hasta el día de hoy, no se conocen los nombres de sus padres ni de sus hermanos. Ni siquiera se conoce el nombre de su burra, con la que día tras día recorría la ciudad de arriba abajo, cargando agua para vender o cambiar por un plato de comida. Y sin embargo la función que cumplía de abastecer de ese «precioso líquido» a la comunidad era tan importante que dio paso a que Eugenio Sosa y su burra llegaran a formar parte de la galería de héroes de nuestra independencia. Es que ese domingo 28 de febrero de 1813 alguien le informó al joven que había visto pasar a soldados realistas, camuflados y armados hasta los dientes, en la colina donde acampaba el coronel Bolívar, que posteriormente se conocería como la Loma de Bolívar. Así que Eugenio subió a la loma y, junto con su burra, prestó sus servicios a los patriotas. Bajo un bravo sol mañanero, comenzó a repartir agua en jícaras, diciendo: «Agüita para mis soldados.» No había soldado patriota a quien no le ofreciera agua, cualquiera que fuera su rango. Una y otra vez subía y bajaba, vaciando los calabazos y volviendo para llenarlos. Después de ganada la batalla, Sosa se unió a las filas de los patriotas... sin la burra, por supuesto. Desafortunadamente los historiadores no vuelven a mencionar al joven recluta, ni mucho menos a su valiosa burra.1 Así como los soldados que lucharon por nuestra independencia ese día en aquella loma, también nosotros tenemos que librar una batalla, no sólo por la vida colectiva sino también por la vida privada. Y al igual que ellos, en esa lucha individual tenemos que poner todo nuestro empeño en conservar tanto la salud física como la salud espiritual. Lamentablemente, aun con todos los adelantos de la ciencia médica del siglo veintiuno comparada con la del siglo diecinueve, para conservar la salud física no tenemos ninguna garantía, como tampoco la tuvieron ellos. Pero, gracias a Dios, sí tenemos un recurso a nuestra disposición para mantenernos abastecidos de agua, así como lo tuvieron ellos, no para una sola batalla sino para toda la vida y para siempre. Ese recurso que nos ofrece Dios se lo ofreció su Hijo Jesucristo a una mujer de Samaria a la que Él le había pedido que le sacara agua de un pozo. Ese caluroso día Jesús le dio a entender a ella que, si reconocemos a Dios como una fuente de agua inagotable, no tenemos que hacer más que pedírsela para recibirla. Pero no se trata de agua cualquiera, que sacia la sed temporalmente, sino de agua que da vida abundante y se convierte en un manantial del que brota vida eterna. Más vale entonces que, así como aquella mujer, le pidamos: «Señor, dame de esa agua para que no vuelva a tener sed.»2 Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 Gustavo Gómez Ardila, «Sol, agua y burra», Cúcuta para reírla (Escenas de su historia) <https://www.cucutanuestra.com/temas/ libros_nortesantandereanos/cucuta_para_reirla/capitulo3.htm> En línea 28 agosto 2019. 2 Jn 4:4-15; 10:10

(Antevíspera del Aniversario de la Batalla de Cúcuta) En los anales históricos de la Batalla de Cúcuta él no figura como uno de los héroes, tales como el coronel Bolívar, el teniente José Concha, el capitán Vigil, el mayor Juan Salvador Narváez y el coronel José Félix Rivas. Pasa, más bien, casi desapercibido, tal vez porque no era más que un muchacho de veinte años y, hasta el día de hoy, no se conocen los nombres de sus padres ni de sus hermanos. Ni siquiera se conoce el nombre de su burra, con la que día tras día recorría la ciudad de arriba abajo, cargando agua para vender o cambiar por un plato de comida. Y sin embargo la función que cumplía de abastecer de ese «precioso líquido» a la comunidad era tan importante que dio paso a que Eugenio Sosa y su burra llegaran a formar parte de la galería de héroes de nuestra independencia. Es que ese domingo 28 de febrero de 1813 alguien le informó al joven que había visto pasar a soldados realistas, camuflados y armados hasta los dientes, en la colina donde acampaba el coronel Bolívar, que posteriormente se conocería como la Loma de Bolívar. Así que Eugenio subió a la loma y, junto con su burra, prestó sus servicios a los patriotas. Bajo un bravo sol mañanero, comenzó a repartir agua en jícaras, diciendo: «Agüita para mis soldados.» No había soldado patriota a quien no le ofreciera agua, cualquiera que fuera su rango. Una y otra vez subía y bajaba, vaciando los calabazos y volviendo para llenarlos. Después de ganada la batalla, Sosa se unió a las filas de los patriotas... sin la burra, por supuesto. Desafortunadamente los historiadores no vuelven a mencionar al joven recluta, ni mucho menos a su valiosa burra.1 Así como los soldados que lucharon por nuestra independencia ese día en aquella loma, también nosotros tenemos que librar una batalla, no sólo por la vida colectiva sino también por la vida privada. Y al igual que ellos, en esa lucha individual tenemos que poner todo nuestro empeño en conservar tanto la salud física como la salud espiritual. Lamentablemente, aun con todos los adelantos de la ciencia médica del siglo veintiuno comparada con la del siglo diecinueve, para conservar la salud física no tenemos ninguna garantía, como tampoco la tuvieron ellos. Pero, gracias a Dios, sí tenemos un recurso a nuestra disposición para mantenernos abastecidos de agua, así como lo tuvieron ellos, no para una sola batalla sino para toda la vida y para siempre. Ese recurso que nos ofrece Dios se lo ofreció su Hijo Jesucristo a una mujer de Samaria a la que Él le había pedido que le sacara agua de un pozo. Ese caluroso día Jesús le dio a entender a ella que, si reconocemos a Dios como una fuente de agua inagotable, no tenemos que hacer más que pedírsela para recibirla. Pero no se trata de agua cualquiera, que sacia la sed temporalmente, sino de agua que da vida abundante y se convierte en un manantial del que brota vida eterna. Más vale entonces que, así como aquella mujer, le pidamos: «Señor, dame de esa agua para que no vuelva a tener sed.»2 Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 Gustavo Gómez Ardila, «Sol, agua y burra», Cúcuta para reírla (Escenas de su historia) <https://www.cucutanuestra.com/temas/ libros_nortesantandereanos/cucuta_para_reirla/capitulo3.htm> En línea 28 agosto 2019. 2 Jn 4:4-15; 10:10

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MG Show MG Show The MG Show, hosted by Jeffrey Pedersen and Shannon Townsend, is a leading alternative media platform dedicated to uncovering the truth behind today’s most pressing political issues. Launched in 2019, the show has grown exponentially, offering unfiltered insights, comprehensive research, and real-time analysis. With a commitment to independent journalism and factual integrity, the MG Show empowers its audience with knowledge and encourages active participation in the political discourse. Ask A Spaceman Archives - 365 Days of Astronomy Ask A Spaceman Archives - 365 Days of Astronomy Podcasting Astronomy Every Day of the Year French Your Way Jessica: Native French teacher founder of French Your Way Boost your French listening skills and test your comprehension with this one of a kind series of podcasts. Get the chance to listen to a real conversation between native speakers talking at normal speed AND customise your learning experience through carefully designed sets of questions (2 levels of difficulty) available for download at www.frenchvoicespodcast.com. All interviews also come with the transcript. French teacher Jessica interviews native speakers of French from around the world who share a bit of their life and passion. Where else would you meet in one same place a French yoga teacher based in Melbourne, a soap manufacturer from Provence, or a couple cycling around the world? The Small Business Startup School – Business Notes | Financial Literacy | Retail Psychology – For Professionals & Entrepreneurs The Small Business Startup School Inc. Starting or buying a small business? While personal circumstances may vary, business patterns remain timeless. On The Small Business Startup School, we explore strategies, insights, and practical solutions to help entrepreneurs confidently navigate their journey.Hosted by Ola Williams—a retail entrepreneur, fintech founder, and financial coach with over two decades of experience—this podcast marries financial awareness and retail psychology with optimism to deliver actionable takeaways.Join us to learn, grow, and connect as we uncover the keys to business success.Let’s continue to learn together and be encouraged to keep on connecting!

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This episode was published on February 26, 2026.

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