EPISODE · Jan 24, 2015 · 3H 36M
Amanda Ramirez
from Investigadores ParaPreClaros
La contactada colombiana Amanda Ramirez en varias entrevistas y en varios medios de comunicación, nos narra sus experiencias en otro mundo, y las recomendaciones para mejorar la vida en este mundo. La descripción más antigua del inframundo griego puede encontrarse en la Ilíada y la Odisea de Homero. Otros poetas como Hesíodo también lo describen de manera similar. No obstante, la Eneida de Virgilio es la obra que cuenta con mayores detalles al respecto, donde las distintas secciones de la tierra de los muertos son descritas como un todo. Los Himnos homéricos y el poeta lírico Píndaro introdujeron el reino paradisíaco de los Campos Elíseos donde eran enviados los muertos virtuosos, los cuales eran vigilados por sus cuatro custodios, Xting, Niio, Elisios, Resipro, encargados del sufrimiento de las almas. En la Odisea, el Inframundo se encuentra más allá del horizonte occidental. Odiseo llega allí en barco desde la isla de Circe, y luego continúa. Los fantasmas de los pretendientes son llevados por Hermes Psicopompo (el guía de los muertos) a través de los hoyos en la Tierra, más allá del río Océano y las puertas del Sol (poniente), hasta su destino final de descanso en el Hades. Varios cultos locales griegos afirmaban poseer entradas al inframundo y tenían rituales religiosos especiales asociados con ellas. Estas entradas fueron descritas por los antiguos escritores y geógrafos tales como Pausanias y Estrabón. Los filósofos como Platón, los órficos y los pitagóricos agregan el concepto del juicio a los muertos. Los espíritus eran asignados a uno de estos tres reinos: Elíseos para los bendecidos, el Tártaro para los condenados, y el Hades para el resto. Además, creían en la reencarnación y la transmigración de las almas. Entre los reinos que formaban el Inframundo griego se incluyen: El gran foso del Tártaro consistía en una gran prisión fortificada rodeada por un río de fuego llamado Flegetonte. En un principio sirvió exclusivamente como prisión de los antiguos titanes pero luego pasó a ser el calabozo de las almas condenadas, entre las que se encontraban Ticio, Tántalo y Sísifo. El territorio de los muertos, gobernado por el dios Hades, que también suele recibir el nombre de hogar o dominio de Hades (domos Aidaou), Hades, Érebo, los Campos de Asfódelos, Estigia y Aqueronte. Las Islas de los Bienaventurados o Islas Elíseas gobernadas por Crono. Allí, residían tras su muerte, los grandes héroes míticos, como por ejemplo Aquiles, Diomedes y Peleo. Los Campos Elíseos, gobernados por Radamantis, eran la morada de los muertos virtuosos y los iniciados en los Misterios antiguos. Sus habitantes tenían la posibilidad de regresar al mundo de los vivos, aunque no muchos lo hacían. Los cinco ríos del Hades eran Aqueronte (el río de la pena), Cocito (lamentos), Flegetonte (fuego), Lete (olvido) y Estigia (odio), que limita con los mundos superiores e inferiores. Ereshkigal es la diosa del inframundo en la mitología sumeria-acadia. Gobierna el inframundo junto a su consorte Nergal. Es hija de Anu y hermana de la diosa Ishtar, y era antaño una diosa celestial. Sin embargo, fue raptada por el dragón Kur y llevada al inframundo, donde pasó a ser su reina. La popular leyenda cuenta que Nergal, también un dios celestial, fue requerido por el inframundo. Allí conoció a Ereshkigal y se enamoraron. Yacieron juntos durante 6 días, al final de los cuales Nergal se escapó sigilosamente del lecho para volver al cielo. Ereshkigal, desesperada y enfurecida por la pérdida, amenazó a Anu con enviar de vuelta a todos los habitantes de su reino hasta que los muertos superaran a los vivos, a menos que Nergal volviera y se convirtiera en su amante para toda la eternidad. Enfurecido con la amenaza, Nergal bajó de nuevo al inframundo, rompiendo las siete puertas que lo cerraban, y encarose con Ereshkigal. Según una versión, Nergal la expulsó del trono por los pelos y la trató de decapitar. Antes de eso, sin embargo, Ereshkigal le confesó su amor y le ofreció compartir el reino de los muertos como su consorte. Nergal aceptó, y desde entonces gobernaron juntos el inframundo. Averno era el nombre antiguo que se le daba, tanto por griegos como por romanos, a un cráter cerca de Cumas, Campania. De acuerdo a la Mitología romana era la entrada al inframundo. Posteriormente, la palabra pasó a ser simplemente un nombre alternativo para este. Según el escritor griego Diodoro Sículo, el Averno sería un lago. Relata como Heracles desde la llanura Flegrea, descendió hacia el mar y realizó unas obras a orillas del lago llamado Aorno, que se consideraba consagrado a Perséfone. Áornos significa 'sin pájaros', el lago al que no se acercan los pájaros; es el Averno (Avernus), que ocupa el cráter de un volcán apagado entre Miseno y Dicearquia, antigua colonia samia. La palabra averno viene de los vocablos griegos a: 'sin' y ornis: 'ave'. Esta etimología se refiere a que las aves no cruzaban este lugar por ser un cráter que expulsaba gases tóxicos. Antiguamente estaba separado de otro lago cercano, el Lucrino, pero en el 37 a. C., el cónsul Agripa construyó un puerto militar eliminando la franja costera entre el Lucrino y el mar, y abrió un canal navegable entre el Lucrino y el Averno y una galería subterránea entre el Averno y Cumas. Según el escritor y geógrafo griego Estrabón, el Averno era un golfo, que formaba una península con el espacio de tierra comprendido entre el cabo Miseno, comenzando desde la línea transversal que une Cumas y el propio golfo.
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