EPISODE · Jul 12, 2026 · 58 MIN
Coaching TDAH y ejercicio físico — estudio piloto
from Atencion.org
Coaching TDAH y ejercicio físico — estudio piloto Coaching de TDAH asistido con ejercicio físico grupal: un estudio piloto sobre funcionamiento cotidiano y calidad de vida en adultos Resumen El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) en adultos se asocia a un deterioro funcional significativo, con una oferta de tratamientos no farmacológicos todavía limitada. Este artículo presenta el análisis de un estudio piloto naturalista (2021) que combinó un programa grupal de coaching psicológico en línea con un programa estructurado de ejercicio físico progresivo caminar-correr (método Galloway) de ocho semanas, apoyado en autorregistro digital (RunKeeper) y seminarios web semanales de psicoeducación. Se recogieron datos de síntomas de TDAH (ASRS, WURS), ansiedad y pánico (ASI, PDSS), depresión (BDI) y cinco indicadores de calidad de vida en una muestra de 74 personas (60 con datos sociodemográficos completos; 29 con los tres instrumentos). En un subgrupo de 6 a 9 participantes con dos medidas (pre-post) se realizaron comparaciones exploratorias mediante la prueba de Wilcoxon. El hallazgo más robusto fue una mejora significativa y consistente en el funcionamiento social percibido (6 de 6 participantes, p = .031), superior a los cambios observados en síntomas clínicos de TDAH. Se discute la novedad del formato —coaching grupal en línea, autorregistro con aplicación de consumo y gamificación mediante kilómetros acumulados de grupo— como una combinación no documentada previamente, y se plantean recomendaciones para la psicología del coaching aplicada al TDAH. Palabras clave TDAH en adultos; psicología del coaching; ejercicio físico; calidad de vida; funcionamiento social; adherencia; estudio piloto. Introducción El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) fue durante décadas concebido como un trastorno propio de la infancia. La evidencia acumulada en los últimos veinte años ha establecido, sin embargo, que entre un 70% y un 85% de los casos infantiles mantienen síntomas clínicamente significativos en la edad adulta, con un impacto documentado en el rendimiento laboral, la estabilidad de las relaciones interpersonales y el bienestar psicológico general. A diferencia de la población infantil, donde el abordaje no farmacológico —y en particular el ejercicio físico— cuenta con una base de evidencia relativamente sólida, la investigación en adultos sigue siendo comparativamente escasa y de menor calidad metodológica, lo que representa una oportunidad clara para la investigación aplicada. En paralelo, la psicología del coaching se ha consolidado como una disciplina aplicada dentro de la psicología, orientada al logro de objetivos, el desarrollo personal y el rendimiento, mediante metodologías derivadas de la psicología positiva, la terapia cognitivo-conductual y los modelos centrados en soluciones. Se trata de un campo joven, cuya base empírica ha crecido de forma sostenida desde que una revisión ya clásica constatara que, entre 1980 y 2007, se habían publicado 69 estudios de resultados sobre coaching, de los cuales ocho eran ensayos aleatorizados controlados (Grant & Cavanagh, 2007). El reto de futuro más relevante consiste en identificar con precisión creciente sus "ingredientes activos": qué mecanismos concretos explican sus efectos, y para qué población y contexto resultan más eficaces. Este artículo pretende ser una contribución a esa tarea. Dentro de esta disciplina, el coaching específico para el TDAH en adultos ("ADHD coaching") es un campo emergente. El primer estudio de resultados del que se tiene constancia (Kubik, 2010) evaluó a 45 adultos antes y después de un proceso de coaching, y encontró un impacto positivo preliminar en distintas áreas de la vida. Más recientemente, un estudio prospectivo con un protocolo de coaching manualizado de 12 sesiones individuales (Ahmann & Saviet, 2024; Ahmann et al., 2026), financiado por el programa de investigación de la International Coaching Federation, ha aportado evidencia de mejoras con tamaños de efecto medios a grandes en síntomas de TDAH, función ejecutiva y discapacidad funcional, comparables a las obtenidas con tratamiento farmacológico o terapia cognitivo-conductual. Estos resultados confirman que el coaching de TDAH es una vía terapéutica de valor, sobre la que aún queda mucho por construir: todas estas intervenciones son individuales, sin componente grupal ni de ejercicio físico estructurado, lo que deja un espacio abierto para la innovación. En cuanto al ejercicio físico como intervención específica para el TDAH adulto, la evidencia es prometedora y está en crecimiento. Un metaanálisis reciente (Dahlberg et al., 2025), sobre 13 estudios y 312 participantes de entre 18 y 54 años, encontró una reducción pequeña pero significativa de los síntomas de TDAH en intervenciones agudas de ejercicio, en un campo que —a diferencia de la literatura ya consolidada sobre infancia y adolescencia— apenas comienza a desplegar su potencial en población adulta. El ensayo clínico más próximo al diseño aquí descrito es el proyecto START (Svedell et al., 2025), un ensayo aleatorizado controlado sueco que evalúa un programa de ejercicio físico mixto de 12 semanas, liderado por fisioterapeutas, con un componente de coaching individual integrado en las sesiones supervisadas. El presente estudio se sitúa en la intersección de estas tres líneas —psicología del coaching, coaching específico para el TDAH y ejercicio físico como intervención no farmacológica— y analiza los datos de un programa piloto naturalista realizado en 2021, consistente en ocho semanas de coaching grupal en línea combinado con un programa de ejercicio progresivo caminar-correr. El contexto europeo Conviene situar este trabajo en su contexto geográfico e institucional. La psicología del coaching como disciplina académica organizada tiene un desarrollo desigual entre continentes: Australia y el Reino Unido cuentan con unidades universitarias dedicadas —la Coaching Psychology Unit de la Universidad de Sídney, fundada por Grant, y la División de Psicología del Coaching de la British Psychological Society, con su International Coaching Psychology Review—, un modelo que el sur de Europa está en condiciones de seguir. La creación de secciones específicas de psicología del coaching en colegios profesionales —como la Sección de Psicología Coaching del Col·legi Oficial de Psicologia de Catalunya, convocante del premio para el que se redacta este artículo— es una señal de esa maduración creciente: una disciplina que se está dotando de estructuras propias de reconocimiento y validación científica dentro del ámbito profesional de la psicología. El coaching específico para el TDAH representa, en este contexto, una de las fronteras de investigación más activas. La mayor parte de los estudios de resultados sobre coaching de TDAH —Kubik (2010), Ahmann y Saviet (2024, 2026)— proceden de los Estados Unidos, país donde el ADHD coaching cuenta con asociaciones profesionales propias de certificación. En Europa, la investigación relevante para el TDAH adulto se ha concentrado sobre todo en intervenciones de tipo médico o psicoterapéutico —el ensayo START en Suecia (Svedell et al., 2025) o la intervención de autoayuda por internet en Noruega (Kenter et al., 2023)—, lo que deja abierta una vía todavía poco explorada: la del coaching de TDAH en sentido propio —grupal, psicoeducativo, orientado a objetivos— desarrollado desde el sur de Europa y en población de habla hispana y catalana. Este artículo se presenta como una primera contribución exploratoria a ese campo emergente. Justificación del tema La justificación de este estudio se basa en tres vacíos concretos que la revisión de la literatura permite documentar, y que representan otras tantas oportunidades de innovación. En primer lugar, ningún estudio publicado combina un programa de coaching psicológico grupal con un programa de ejercicio físico progresivo y estructurado para adultos con TDAH. El ensayo START (Svedell et al., 2025) está liderado por fisioterapeutas y su componente de coaching es individual y subordinado al ejercicio supervisado; el modelo de Ahmann y Saviet (2024, 2026) es un coaching de TDAH riguroso y manualizado, pero sin ejercicio físico ni formato grupal. La combinación específica de ambos componentes —coaching psicológico como marco, ejercicio físico progresivo como vehículo— constituye un terreno todavía por explorar. En segundo lugar, el formato de entrega es distintivo. El programa se impartió íntegramente en línea, mediante seminarios web grupales semanales, en la primavera de 2021, un momento en que la literatura sobre intervenciones grupales remotas para adultos con TDAH apenas comenzaba a publicarse como estudios de factibilidad. El uso de una aplicación de consumo genérica (RunKeeper) como herramienta de autorregistro, integrada dentro de un marco psicoeducativo estructurado, tampoco aparece descrito en la literatura revisada: los estudios de adherencia mediante aplicaciones móviles existentes (p. ej., Du et al., 2016) se centran en población general y en programas de bienestar o pérdida de peso, no en TDAH. En tercer lugar, el mecanismo motivacional de sumar los kilómetros de todo el grupo —en lugar de mostrar solo el progreso individual— es un elemento de gamificación colectiva que la literatura de adherencia al ejercicio identifica como eficaz en poblaciones generales (Du et al., 2016), pero que no ha sido evaluado en el contexto específico del TDAH adulto. Como se expondrá en el apartado de resultados, el propio análisis de este estudio sugiere que este mecanismo —y no el ejercicio individual en sí— podría ser uno de los ingredientes activos más relevantes del programa, lo que conecta directamente con la necesidad, señalada por Lauder et al. (2024), de investigar la psicoeducación y los mecanismos grupales como posibles "ingredientes activos" de las intervenciones psicosociales para el TDAH adulto. Por último, la literatura sobre TDAH adulto y trabajo señala que las intervenciones psicosociales (d = .56) superan en eficacia a las farmacológicas (d = .19) precisamente en resultados relacionados con el funcionamiento cotidiano —no con los síntomas nucleares— gracias a la transferencia de habilidades aprendidas a contextos reales (Lauder et al., 2024). Este hallazgo refuerza la pertinencia de centrar el análisis de este estudio no solo en los síntomas clínicos, sino explícitamente en los indicadores de calidad de vida y funcionamiento (trabajo, vida social, vida familiar), un enfoque más próximo al objeto propio de la psicología del coaching que el enfoque puramente clínico-sintomático. Marco teórico El diseño del programa analizado en este artículo —y en particular la decisión de anclar el coaching grupal a un programa de ejercicio físico progresivo, en lugar de limitarlo a un formato puramente conversacional— se apoya en un cuerpo de literatura convergente sobre cognición encarnada que conviene explicitar, ya que constituye el fundamento conceptual de por qué cabría esperar que el movimiento físico module no solo la condición física sino también el funcionamiento cognitivo, emocional y social de los participantes. Cognición encarnada: el cuerpo como sustrato, no como transporte El marco teórico de referencia es el de la cognición encarnada (embodied cognition), formulado de manera influyente por Varela, Thompson y Rosch (1991) en su propuesta enactivista: la cognición no consiste en la representación interna, por parte de un cerebro aislado, de un mundo externo preexistente, sino que emerge del acoplamiento dinámico entre organismo y entorno, mediado por la acción corporal. Esta perspectiva contrasta con el paradigma computacional clásico, que trató históricamente el cuerpo como un mero vehículo de entrada y salida de información para un procesador central. La revisión de Barsalou (2008) sobre cognición fundamentada (grounded cognition) sistematiza décadas de evidencia posterior que sitúan los sistemas sensoriomotores como parte constitutiva —y no periférica— de procesos cognitivos considerados tradicionalmente abstractos, como el razonamiento, el lenguaje o la memoria. El hipocampo como arquitectura compartida entre navegación y cognición relacional Un mecanismo neurobiológico concreto que conecta el movimiento físico con procesos cognitivos de orden superior es el hipocampo. El descubrimiento de las células de lugar por O'Keefe y Dostrovsky (1971) —reconocido con el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 2014— estableció que el hipocampo codifica representaciones espaciales del entorno durante la navegación activa. La literatura posterior ha explorado si esta misma arquitectura participa también en procesos de memoria episódica y de proyección temporal, aunque esta extrapolación debe tratarse con cautela: la evidencia de que el hipocampo interviene en la navegación espacial es sólida y está bien establecida, mientras que su papel específico en la cognición relacional y la creatividad es un área de investigación activa y todavía no concluyente. Un dato relevante sobre la plasticidad de esta estructura en respuesta a la actividad de navegación proviene del estudio de Maguire et al. (2000) sobre taxistas de Londres, que encontró un mayor volumen del hipocampo posterior en aquellos con más años de experiencia navegando la ciudad, en comparación con controles. Este hallazgo se cita aquí no como prueba de que el ejercicio físico agrandará el hipocampo de los participantes en ocho semanas —algo que el diseño de este estudio no permite evaluar—, sino como evidencia de que la estructura implicada en la navegación espacial conserva capacidad de cambio plástico en la edad adulta en función de la actividad realizada. Alostasis e interocepción predictiva: el coste energético anticipado del esfuerzo Un tercer cuerpo de evidencia, complementario a los dos anteriores, procede del trabajo de Barrett y colaboradores sobre interocepción predictiva y alostasis. Frente al modelo homeostático clásico —según el cual el cerebro corrige desviaciones respecto a un punto de ajuste ya producidas—, Barrett y Simmons (2015) proponen que el cerebro emite predicciones interoceptivas: anticipa el coste energético de una acción antes de ejecutarla, y ajusta el presupuesto corporal (heart rate, glucosa, atención disponible) de manera prospectiva. Kleckner et al. (2017) identificaron, mediante neuroimagen, un sistema cerebral a gran escala —que incluye la ínsula, la corteza cingulada anterior y regiones límbicas— que sustenta esta regulación alostática e interoceptiva en humanos. Esta perspectiva es pertinente para el diseño del presente programa por dos razones. Primero, porque el ejercicio físico progresivo y pautado —caminar y correr en intervalos crecientes, siguiendo el método Galloway (Galloway, 2011) empleado en la intervención aquí descrita— constituye una forma concreta de exponer al sistema alostático a una carga graduada y predecible, lo que en principio favorece una recalibración de las predicciones interoceptivas del organismo respecto al coste de un esfuerzo sostenido. Segundo, porque permite formular una hipótesis mecanística, todavía no contrastada en este estudio pero coherente con su diseño: si las dificultades de autorregulación en el TDAH adulto incluyen, además de un déficit de inhibición (Barkley, 2015), una anticipación poco ajustada del coste energético que exige una tarea, entonces una intervención que entrena explícitamente el cálculo anticipado del esfuerzo —mediante ciclos programados de carga y recuperación, y no solo mediante la actividad física en sí— podría actuar sobre un mecanismo distinto al abordado por las intervenciones farmacológicas o por el coaching puramente conversacional. Esta hipótesis se retoma en el apartado de discusión. Movimiento, estado de ánimo y creatividad: evidencia conductual directa Más allá del sustrato neurobiológico, existe evidencia conductual directa y bien replicada sobre los efectos del movimiento en dos de los dominios abordados por el currículo semanal del programa (semanas 3 y 5, tabla 1). Oppezzo y Schwartz (2014), en una serie de cuatro experimentos, encontraron que caminar —tanto en cinta como al aire libre— incrementaba de manera sustancial el pensamiento divergente respecto a permanecer sentado, con entre el 81% y el 100% de los participantes mejorando su puntuación en una prueba de usos alternativos según el experimento. En cuanto al estado de ánimo, el metaanálisis de Schuch et al. (2018), sobre 49 estudios prospectivos y más de 266.000 participantes, encontró que los niveles más altos de actividad física se asociaban a menores probabilidades de desarrollar depresión (razón de momios ajustada de 0.83), lo que ofrece un respaldo epidemiológico de gran tamaño muestral —aunque de naturaleza observacional— a la relación entre actividad física y estado de ánimo que este estudio exploró con la escala BDI. Estimulación bilateral y procesamiento adaptativo El contenido de la semana 6 del programa (caminar, correr y estimulación bilateral) conecta con un mecanismo diferente: la estimulación bilateral alternante —presente de manera natural en la marcha y la carrera— es el componente central de la desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares (EMDR), descrita originalmente por Shapiro (1989) como una técnica capaz de facilitar el procesamiento adaptativo de material emocional perturbador. Si bien el mecanismo neurofisiológico exacto de la estimulación bilateral sigue siendo objeto de debate y de investigación, su inclusión como contenido psicoeducativo del programa es coherente con la hipótesis de que el movimiento alternante del cuerpo —no solo su componente aeróbico— puede tener relevancia para la regulación emocional. Síntesis Tomados en conjunto, estos hallazgos —procedentes de la neurociencia básica (O'Keefe & Dostrovsky, 1971; Maguire et al., 2000), la ciencia afectiva y la neurociencia de la predicción (Barrett & Simmons, 2015; Kleckner et al., 2017), la psicología cognitiva experimental (Oppezzo & Schwartz, 2014; Barsalou, 2008), la epidemiología psiquiátrica (Schuch et al., 2018) y la psicoterapia del trauma (Shapiro, 1989)— convergen en una misma idea: el movimiento corporal no es un mero facilitador externo del bienestar, sino que participa de manera constitutiva en procesos cognitivos, emocionales y regulatorios que la práctica del coaching aborda directamente. Esta convergencia, sistematizada en la literatura de divulgación científica (Orrego Bravo, 2026) dirigida a público general y no revisada por pares, es la que orientó conceptualmente el diseño del currículo psicoeducativo semanal descrito en el apartado de metodología. Se cita aquí exclusivamente como antecedente conceptual del diseño de la intervención, y no como evidencia científica en sí misma, que reside en los estudios primarios referenciados en este apartado. Hipótesis de trabajo Dado el carácter exploratorio y piloto del estudio —sin grupo control ni asignación aleatoria—, las hipótesis se formulan como orientadoras del análisis y generadoras de hipótesis para investigación futura, no como hipótesis confirmatorias en sentido estricto: H1. La participación en el programa de coaching grupal con ejercicio físico estructurado se asociará con una reducción de los síntomas nucleares de TDAH autoinformados (ASRS) entre la medida basal y la medida posterior al programa. H2. La participación en el programa se asociará con una mejora en los indicadores de funcionamiento cotidiano percibido (trabajo, vida social y vida familiar), independientemente de que se observen o no cambios en los síntomas clínicos. H3. La mejora en el funcionamiento social será más consistente y de mayor magnitud que la mejora en los síntomas clínicos, en coherencia con el componente grupal y social explícito del programa. H4. La frecuencia de ejercicio físico previa al programa no predecirá por sí sola la severidad sintomática basal, lo que sugeriría que el valor del programa no reside únicamente en el ejercicio físico individual sino en el marco de coaching grupal que lo acompaña. Metodología Diseño Se trata de un estudio piloto naturalista, de un solo grupo, con medida basal y medida de seguimiento en el subgrupo de participantes que completaron los cuestionarios en dos ocasiones. No hubo asignación aleatoria ni grupo control, por lo que los resultados deben interpretarse como exploratorios y generadores de hipótesis, siguiendo las recomendaciones metodológicas propias de los estudios piloto. Participantes Los datos proceden de tres formularios en línea recogidos entre marzo y junio de 2021 (con algunos envíos residuales hasta 2024, tratados como casos separados en el análisis de calidad de datos): un formulario de admisión sociodemográfica, un formulario de síntomas de TDAH (ASRS, WURS) y un formulario de síntomas de ansiedad, pánico y calidad de vida (ASI, PDSS, BDI, dominios de funcionamiento). Tras un proceso de depuración —descrito en el apartado siguiente—, se identificaron 74 participantes únicos. De ellos, 60 aportaron datos sociodemográficos válidos (31 mujeres, 29 hombres; edad media 43.3 años, DE = 11.4, rango 17-62, excluyendo un caso con error tipográfico evidente en la fecha de nacimiento), 44 completaron al menos una vez el cuestionario de síntomas de TDAH, 40 completaron al menos una vez el cuestionario de ansiedad/calidad de vida, y 29 completaron los tres formularios. Un subgrupo de 9 participantes (síntomas de TDAH) y 7 participantes (ansiedad/calidad de vida) completó los cuestionarios en dos ocasiones, con una separación temporal de entre 13 y 81 días (mediana aproximada de 9-11 semanas), lo que permitió un análisis exploratorio pre-post tras excluir un caso de reenvío duplicado el mismo día. Conviene precisar el alcance geográfico de la muestra, dado que el reclutamiento se hizo íntegramente en línea a través de Atencion.org, con sede en Barcelona, pero con alcance abierto a todo el público hispanohablante. De los 67 participantes con dato de residencia disponible, la mayor proporción procedía de México (29 personas, 43%), seguida de España (22 personas, 33%, distribuidas entre Barcelona, Madrid, Zaragoza, Sevilla, Pamplona, Alicante, Badajoz y Galicia, entre otras ciudades), Chile (7 personas, 10%) y, en menor medida, Uruguay, Argentina, Perú, El Salvador, Venezuela, Italia y Alemania (9 personas en conjunto, 13%). Esta composición internacional debe tenerse en cuenta al interpretar los resultados: no se trata de una muestra española, sino de una muestra hispanohablante e iberoamericana con una base española, lo que limita la generalización directa a cualquier subpoblación nacional concreta, pero a la vez ilustra una fortaleza del formato en línea —su capacidad de alcance transnacional— que las intervenciones presenciales no ofrecen. Depuración y control de calidad de los datos Dado que los datos proceden de formularios en línea de autorregistro sin un identificador único de participante, se aplicó un proceso sistemático de depuración antes del análisis: normalización de direcciones de correo electrónico (minúsculas), identificación de un registro de prueba manifiesto, detección de envíos duplicados de la misma persona (incluyendo variaciones de mayúsculas y errores tipográficos de dominio), asignación de un identificador único de participante mediante el cruce de los tres formularios, y normalización de fechas de nacimiento expresadas en formatos heterogéneos. Los casos con discrepancias no resueltas de manera automática se documentaron explícitamente como pendientes de revisión manual en lugar de fusionarse automáticamente, priorizando la transparencia metodológica sobre la maximización del tamaño muestral. Intervención El programa tuvo una duración de ocho semanas y combinó tres componentes: Un programa de ejercicio físico progresivo caminar-correr basado en el método Galloway (Galloway, 2011), con el objetivo de alcanzar, de manera gradual, la capacidad de trotar de forma continuada hasta 30 minutos al finalizar el programa, con una frecuencia orientativa de 2 a 3 salidas semanales. El método, desarrollado por el atleta olímpico estadounidense Jeff Galloway desde finales de los años setenta, estructura el esfuerzo en intervalos alternos de carrera y marcha —y no en una progresión continua hasta el agotamiento—, lo que permite dosificar la carga alostática de manera planificada en lugar de reactiva. Autorregistro mediante la aplicación de consumo RunKeeper, que permitía registrar y agregar los kilómetros recorridos por cada participante. Sesiones grupales semanales de seguimiento (seminarios web de 20 a 30 minutos), con una estructura fija: repaso de los kilómetros y salidas acumuladas por el grupo, recapitulación de la sesión anterior, presentación de un tema psicoeducativo distinto cada semana, espacio de preguntas, y propuesta de una tarea complementaria opcional relacionada con el tema, para aplicar durante las salidas de la semana. La tabla 1 resume el contenido psicoeducativo de cada sesión semanal. Semana Contenido de la sesión 1 Introducción al estudio y a sus objetivos. Fundamentos neurobiológicos del ejercicio: neurogénesis y neuroplasticidad. Revisión de la evidencia sobre la efectividad del ejercicio físico en la calidad de vida y la salud psicológica. Planteamiento del problema de la adherencia al ejercicio. Explicación del método Galloway (programa caminar-correr de 8 semanas) y de la herramienta RunKeeper. 2 Recapitulación de la semana 1. Barreras y "agenda oculta" que dificultan la adherencia al ejercicio físico. Espacio de preguntas y ayuda. 3 Revisión de logros: suma de kilómetros y número de salidas del grupo. Ejercicio físico, estado de ánimo y concentración. Beneficios a largo plazo del ejercicio. 4 Mindfulness y ejercicio físico. 5 Creatividad, TDAH y ejercicio físico. 6 Caminar, correr, estimulación bilateral y su relación con el estrés. 7 Organización personal: hábitos atómicos aplicados a la salida de caminar/correr. 8 Ejercicio físico y sistema endocannabinoide: la liberación de endocannabinoides tras el esfuerzo sostenido ("runner's high") y su papel en el bienestar posejercicio. Cierre Puesta en común de la experiencia completa del programa por parte de los participantes. Instrumentos Los síntomas nucleares de TDAH se evaluaron mediante una adaptación de 18 ítems de la Adult ADHD Self-Report Scale (ASRS-v1.1) (Kessler et al., 2005), con una escala de frecuencia de 0 (nunca) a 4 (muy frecuentemente), y los síntomas de infancia mediante la Wender Utah Rating Scale (WURS) (Ward et al., 1993). Los síntomas depresivos se evaluaron mediante el Beck Depression Inventory (BDI) (Beck et al., 1996), la sensibilidad a la ansiedad mediante un Anxiety Sensitivity Index de 18 ítems, y la severidad del trastorno de pánico mediante la Panic Disorder Severity Scale (PDSS) (Shear et al., 1997). El funcionamiento cotidiano se evaluó mediante tres ítems adaptados de la Sheehan Disability Scale (Sheehan, 1983) —trabajo, vida social y vida familiar, en una escala de 0 a 10 donde una puntuación mayor indica mayor interferencia— junto con dos ítems no estandarizados de estrés percibido (0-10) y apoyo social percibido (0-1), incluidos por el equipo investigador como indicadores adicionales de calidad de vida. Plan de análisis Dado el reducido tamaño muestral, especialmente en el subgrupo con medida pre-post, se emplearon estadísticos no paramétricos: correlaciones de Spearman para las asociaciones entre variables continuas, y la prueba de rangos con signo de Wilcoxon para las comparaciones pre-post por dominio. No se aplicó corrección por comparaciones múltiples dado el carácter exploratorio y de generación de hipótesis del análisis; los valores p se presentan como orientativos y deben interpretarse con la debida cautela. Todo el análisis se realizó en Python (pandas, scipy.stats). Resultados Perfil basal La tabla 2 resume las características sociodemográficas y las puntuaciones basales de los instrumentos clínicos y de calidad de vida. La muestra presentó una carga sintomática moderada-alta de TDAH (ASRS medio de 28.9 sobre 72) y una depresión de intensidad leve-moderada (BDI medio de 15.6 sobre 63), junto con un estrés percibido elevado (6.8 sobre 10) y un apoyo social percibido moderado-bajo (0.48 sobre 1). Los tres dominios de funcionamiento cotidiano —trabajo, vida social y vida familiar— mostraron un nivel de interferencia similar entre sí, en torno a 6.3-6.5 puntos sobre 10, sin que ninguna esfera destacara como particularmente más afectada que las demás. Variable (basal) n Media DE Rango Edad (años) 59 43.3 11.4 17–62 Frecuencia de ejercicio previo (días/semana) 60 2.4 1.7 0–5 ASRS total (0–72) 44 28.9 9.8 11–58 WURS, síntomas de infancia 44 92.0 27.2 21–149 BDI, depresión (0–63) 40 15.6 10.6 0–37 ASI, sensibilidad a la ansiedad 40 20.5 14.0 1–57 PDSS, severidad de pánico (0–28) 40 4.6 5.9 0–20 Estrés percibido (0–10) 40 6.8 2.4 0–10 Apoyo social percibido (0–1) 40 0.48 0.32 0–1 Asociaciones basales La tabla 3 resume las correlaciones de Spearman más relevantes. El apoyo social percibido correlacionó de manera significativa con una menor discapacidad funcional y una menor depresión. El estrés percibido correlacionó de manera significativa y con magnitud considerable con la severidad de pánico y con la depresión. La edad correlacionó negativamente con los síntomas de TDAH, sugiriendo menor severidad sintomática autoinformada en los participantes de mayor edad. No se observó asociación significativa entre la frecuencia de ejercicio físico previa al programa y ninguna de las variables clínicas, lo que es coherente con la hipótesis H4: el ejercicio físico basal, por sí solo, no explica la severidad sintomática de partida. Asociación (Spearman) n rho p Interpretación Apoyo social percibido — discapacidad funcional (Sheehan) 40 -0.34 0.032 Más apoyo, menos discapacidad Apoyo social percibido — depresión (BDI) 40 -0.43 0.006 Más apoyo, menos depresión Estrés percibido — pánico (PDSS) 40 0.47 0.002 Más estrés, más pánico Estrés percibido — depresión (BDI) 40 0.57 <0.001 Más estrés, más depresión Edad — síntomas TDAH (ASRS) 32 -0.37 0.037 Más edad, menos síntomas Frecuencia de ejercicio basal — ASRS total 32 -0.16 0.397 Sin asociación significativa Cambios pre-post en el subgrupo con dos medidas En el subgrupo de participantes con dos medidas válidas (excluyendo un caso de reenvío duplicado el mismo día), la tabla 4 muestra el cambio observado en cada dominio. El hallazgo más destacado es la mejora en el dominio de vida social, observada en la totalidad de los participantes de este subgrupo (6 de 6) y estadísticamente significativa a pesar del reducido tamaño muestral (p = .031). Los dominios de trabajo, vida familiar y estrés percibido mostraron una tendencia de mejora consistente (mejora en 5 de 6 casos en los tres dominios), sin alcanzar significación estadística formal, previsiblemente por la escasa potencia estadística disponible con una n de 6. Los síntomas de TDAH (ASRS) mostraron una mediana de mejora de 8 puntos, con 5 de 7 participantes mejorando, pero el resultado global no alcanzó significación (p = .656) debido a la presencia de dos casos que empeoraron de manera marcada. La depresión (BDI) mostró una tendencia de mejora casi significativa (p = .063), con 5 de 6 participantes mejorando. La severidad de pánico (PDSS) no mostró cambios relevantes, probablemente por un efecto suelo dado que la mayoría de los participantes partía de puntuaciones basales muy bajas en esta escala. El apoyo social percibido, a diferencia del funcionamiento social, no mostró una mejora consistente (solo 1 de 6 participantes mejoró). Dominio de calidad de vida Mediana pre Mediana post Mejoraron p (Wilcoxon) Vida social (0–10, a menor mejor) 8.0 5.5 6 de 6 0.031 * Trabajo (0–10, a menor mejor) 6.5 3.0 5 de 6 0.094 Vida familiar (0–10, a menor mejor) 7.0 5.5 5 de 6 0.094 Estrés percibido (0–10, a menor mejor) 8.0 4.5 5 de 6 0.063 Apoyo social percibido (0–1, a mayor mejor) 0.5 0.4 1 de 6 0.875 ASRS total, TDAH (0–72, a menor mejor) 27.0 24.0 5 de 7 0.656 BDI, depresión (0–63, a menor mejor) 15.5 9.5 5 de 6 0.063 PDSS, pánico (0–28, a menor mejor) 2.0 2.0 3 de 6 1.000 En conjunto, estos resultados ofrecen un apoyo parcial a H1 (mejora de síntomas de TDAH, presente en dirección pero no significativa), un apoyo más sólido a H2 (mejora del funcionamiento cotidiano), un apoyo claro a H3 (la mejora del funcionamiento social fue la más consistente y la única estadísticamente significativa) y un apoyo a H4 (ausencia de asociación entre ejercicio basal y severidad sintomática). Discusión El hallazgo central de este estudio piloto —una mejora significativa y unánime en el funcionamiento social percibido, superior en consistencia a la mejora en cualquier medida clínica— resulta especialmente relevante para la psicología del coaching como disciplina. La literatura sobre intervenciones psicosociales para el TDAH adulto ha señalado que estas superan a las farmacológicas precisamente en resultados relacionados con el funcionamiento cotidiano y no con la reducción de síntomas nucleares (Lauder et al., 2024), y el presente estudio ofrece una ilustración concreta de este patrón: mientras que los síntomas de TDAH mejoraron de manera modesta y no significativa, el funcionamiento social mejoró de manera prácticamente universal en el subgrupo analizado. Este patrón replica, con un diseño estructuralmente similar —muestra reducida, un solo grupo, medida pre-post—, el hallazgo seminal de Grant (2003) en uno de los primeros estudios empíricos de la psicología del coaching: en un programa de life coaching con 20 adultos, el beneficio se generalizó desde los objetivos específicos trabajados hacia la satisfacción vital general, medida con el Quality of Life Inventory, con un tamaño del efecto considerable (d = 1.62). Al igual que en aquel estudio pionero, el presente trabajo sugiere que el coaching —aquí vehiculado a través del ejercicio físico grupal— puede producir un beneficio que se generaliza más allá de su objetivo aparente hacia el funcionamiento vital general, y en particular hacia el dominio social. Un matiz que merece atención particular es la disociación observada entre el funcionamiento social (que mejoró) y el apoyo social percibido (que no lo hizo). Ambos constructos suelen tratarse como intercambiables en el discurso del coaching, pero los datos sugieren que un programa de ejercicio físico grupal puede reducir la interferencia percibida de los síntomas en la vida social sin aumentar necesariamente la sensación subjetiva de contar con una red de apoyo. Esta distinción tiene implicaciones prácticas directas: si el objetivo del coaching es también fortalecer la red de apoyo percibida —y no solo la funcionalidad social—, podría ser útil incorporar de manera explícita un componente adicional, como el contacto entre iguales fuera de las sesiones grupales semanales. El marco teórico de la alostasis y la interocepción predictiva (Barrett & Simmons, 2015; Kleckner et al., 2017) ofrece una lectura complementaria de este mismo patrón. Si el programa entrena, mediante los ciclos programados de esfuerzo y recuperación del método Galloway, una recalibración de las predicciones sobre el coste energético del esfuerzo, cabría esperar que ese efecto se manifieste primero en dominios de funcionamiento amplio —donde la anticipación errónea del coste de una tarea social o laboral tiene consecuencias más visibles— antes que en los síntomas clínicos nucleares, que dependen de mecanismos adicionales de inhibición y regulación atencional (Barkley, 2015). Esta lectura es coherente con los datos, pero debe entenderse como una hipótesis a contrastar en estudios futuros y no como una explicación establecida por el presente diseño, que no incluyó ninguna medida directa de interocepción o de carga alostática. En cuanto a la novedad metodológica del programa, ningún estudio de los revisados combina un componente de coaching psicológico grupal con un programa de ejercicio físico progresivo estructurado, entrega íntegramente en línea y gamificación mediante la suma colectiva de kilómetros. El ensayo START (Svedell et al., 2025) es el comparador más próximo, pero su coaching es individual y subordinado al ejercicio supervisado por fisioterapeutas, sin currículo psicoeducativo rotativo ni mecánica de logro grupal. La combinación aquí descrita ilustra, con datos reales aunque preliminares, un mecanismo —la visibilidad del progreso colectivo del grupo— que la literatura de adherencia a aplicaciones de salud ha documentado como eficaz en población general (Du et al., 2016) pero que no había sido explorado en TDAH adulto. El hecho de que la variable más sensible al cambio (funcionamiento social) sea precisamente la más directamente relacionada con este mecanismo grupal, y no con el ejercicio físico individual, constituye una hipótesis mecanística plausible para el diseño de futuras intervenciones de coaching. La ausencia de asociación entre la frecuencia de ejercicio físico previa y la severidad sintomática basal (H4) es coherente con la evidencia de que el ejercicio físico, por sí solo, tiene un efecto modesto sobre los síntomas nucleares de TDAH en adultos (Dahlberg et al., 2025), y refuerza la idea de que el valor añadido del programa aquí analizado reside en el marco de coaching psicoeducativo grupal que rodea al ejercicio, más que en el ejercicio físico considerado de manera aislada. Limitaciones Este estudio presenta limitaciones metodológicas relevantes que deben tenerse en cuenta al interpretar los resultados. En primer lugar, el diseño es de un solo grupo, sin asignación aleatoria ni grupo control, por lo que no es posible atribuir los cambios observados de manera causal al programa, y no puede descartarse un efecto de regresión a la media, de expectativa, o de la simple recogida repetida de datos. En segundo lugar, el tamaño muestral del subgrupo con medida pre-post es muy reducido (6 a 9 personas), lo que limita drásticamente la potencia estadística y hace que los resultados no significativos deban interpretarse como inconclusos y no como evidencia de ausencia de efecto. En tercer lugar, la ausencia de una variable explícita de fase (pre/post) en el diseño original del formulario obligó a inferir la fase a partir de la fecha de envío, con el consiguiente riesgo de error de clasificación. En cuarto lugar, todas las medidas son de autoinforme, sin verificación clínica independiente del diagnóstico de TDAH ni de la adherencia real al programa de ejercicio. Finalmente, los datos presentaban problemas de calidad —direcciones de correo duplicadas o mal escritas, fechas de nacimiento en formatos heterogéneos, un registro de prueba— que fueron documentados y tratados de manera transparente, pero que recuerdan la importancia de incorporar, desde el diseño, un identificador único de participante y una variable de fase explícita en cualquier réplica futura de este programa. Conclusiones Este estudio piloto aporta evidencia preliminar de que un programa de coaching grupal en línea, que combina ejercicio físico progresivo, autorregistro digital y un currículo psicoeducativo semanal, se asocia con una mejora notable en el funcionamiento social percibido de adultos con TDAH, más consistente que la mejora observada en los síntomas clínicos nucleares. Este patrón sugiere que la contribución específica del coaching psicológico —frente al ejercicio físico aislado— podría residir en el fortalecimiento del funcionamiento cotidiano y, en particular, del funcionamiento social, en línea con la evidencia ya existente sobre la mayor eficacia relativa de las intervenciones psicosociales frente a las farmacológicas en resultados funcionales. Para la disciplina de la psicología del coaching, este trabajo aporta tres elementos concretos: primero, evidencia empírica, aunque preliminar, de que el componente grupal y de logro colectivo puede constituir un ingrediente activo autónomo, distinto del ejercicio físico en sí; segundo, una plantilla replicable de intervención —estructura semanal, contenidos psicoeducativos, mecánica de seguimiento— que puede sistematizarse y evaluarse con mayor rigor en estudios futuros con grupo control y asignación aleatoria; y tercero, una recomendación metodológica concreta: priorizar la medida de variables de funcionamiento y calidad de vida, con una variable de fase explícita desde el diseño, como desenlaces principales de los programas de coaching aplicados a población con TDAH, en lugar de limitarse a los instrumentos clínicos tradicionales. Futuras réplicas de este programa, con grupo control, mayor tamaño muestral y seguimiento a más largo plazo, permitirían determinar si la mejora en el funcionamiento social observada aquí se mantiene en el tiempo y si es atribuible de manera específica al componente de coaching grupal, y permitirían también poner a prueba de forma directa la hipótesis de la recalibración alostática planteada en la discusión, mediante la incorporación de medidas de interocepción o de variabilidad de la frecuencia cardíaca. Bibliografía Ahmann, E., & Saviet, M. (2024). Development of a manualized coaching intervention for adult ADHD. International Journal of Evidence Based Coaching and Mentoring, 22(1), 177–198. https://doi.org/10.24384/hd8r-gc79 Ahmann, E., Saviet, M., & Otto, M. (2026). Coaching for adults with ADHD: A prospective study. American Journal of Lifestyle Medicine. https://doi.org/10.1177/15598276261432960 Barkley, R. A. (Ed.). (2015). 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