EPISODE · Oct 31, 2019 · 53 MIN
Cristo y la iglesia. Conclusión
from Lecciones de Escuela Dominical
Para poder alcanzar la “conclusión” de que esto se refiere a “orar la oración del pecador”, uno debe omitir deliberadamente la explicación dada en el contexto en cada caso. Con respecto a los que oyeron esa expresión “invocar el nombre del Señor”, en el sermón de Pedro en Pentecostés, interrumpieron su sermón solicitando una clara instrucción en cuanto a lo que debían hacer, como pecadores, para ser salvos (Hch. 2:37). ¿Los reprendió Pedro reclamándoles que ya les había dicho que sólo invocaran el nombre del Señor? ¿Acaso dijo él como muchos predicadores hoy: “sólo repita esta oración conmigo”? ¿Estaban orando estos miles de personas al unísono para indicar su deseo de ser salvos? Cualquiera que lea el contexto entero verá claramente que Pedro respondió la pregunta que ellos le hicieron ordenando lo siguiente: «Arrepentíos y sed bautizados cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para (poder recibir) perdón de vuestros pecados» (Hch. 2:38). Pedro no les ofreció dos opciones para ser salvos. “Arrepentíos y sed bautizados” es la explicación de “todo aquel que invocare el nombre del Señor será salvo”. La única opción que tenían ellos era aceptar o rechazar la respuesta de Pedro. Las Escrituras nos informan: «Entonces los que habían recibido su palabra fueron bautizados» (v. 41). Aunque tres mil de ellos recibieron la palabra, e hicieron aquello que se les instruyó hacer, estoy seguro de que muchos de ellos no aceptaron el mensaje. El versículo bajo consideración sólo nos dice que los tres mil que se arrepintieron y se bautizaron fueron salvos.
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