EPISODE · Jun 30, 2025 · 55 MIN
Moisés Ramos (Big Trail · Radiografía Tokenómica): «he perdido dinero, como todo el mundo que se entra en esto cuando no conoce»
from Cryptocapital · host Carlos Puig Sagi-Vela
Moisés Ramos es ingeniero informático, venezolano emigrado, y se mueve entre la descentralización, la inteligencia artificial y la economía digital. Lidera Big Trail Magazine, que presenta como «la primera revista gamificada y tokenizada del mundo motero», y escribe la newsletter Radiografía Tokenómica. Participa en espacios como el Foro Económico de Madrid defendiendo el papel de las DAO y la inteligencia colectiva. Entrevista en el estudio, no en remoto. CRIPTOTEST: DE CRIPTOESCÉPTICO A CRIPTOFÁN, Y PAGANDO LA ENTRADA. Empezó desconfiando —«esto como que es FOMO, es mucha publicidad»— y cambió al entender los protocolos: por qué se crean y cómo se distribuyen. Y lo cuenta sin maquillar: «he perdido dinero, como todo el mundo que se entra en esto cuando no conoce», que para él es un paso obligado. Llegó a tener seis equipos de minado en su casa haciendo pruebas. Sobre el maximalismo dice que casi sí, pero «con una mirada al lado del hombro», porque siempre aparecen mejoras que pueden superar a lo anterior. Y el aviso que da sin que se lo pidan: el error del eufórico es creer que a su activo no le va a pasar nada y volcar en él todo su trabajo — «para vivir de esto tienes que tener muchísimo dinero. Una base grande, suficiente, sólida. Y si no, es jugártelo como si estuvieras jugando a la lotería». DE QUÉ SE HABLÓ 1. SE DEFINE POR UNA PALABRA QUE LE PUSIERON EN LA UNIVERSIDAD: «MIDDLEWARE». Porque siempre está conectando algo con algo. Trabajó como desarrollador e integrador en un proyecto de microservicios y plataformas para la administración tributaria canaria, y entró precisamente como puente entre unos amigos que vendían máquinas y la administración que necesitaba el software. Se posiciona «donde hay un problema… algo que me pica en la oreja». 2. EL ORIGEN DE SU COMUNIDAD, Y ES UNA BUENA HISTORIA. En 2014 compró una moto de alta cilindrada para hacer recados y unos amigos lo llevaron a una ruta de montaña. Después del café, cuando creía que habían terminado, le señalaron el camino de verdad: piedras y palos. Llegó abajo con la moto rota y un faro en la mano, y la respuesta de sus amigos fue «yo te la acomodo, pero viviste la experiencia». Volviendo a casa pensó cuánta gente habría vivido algo así sin contarlo nunca, y de ese camino interminable sale el nombre. Nació como espacio para divulgar experiencias, no como revista: en menos de un año tenía 70.000 seguidores y para 2017-18 llegó a 117.000, con unos sesenta embajadores y versiones en Perú, Colombia, España e Italia. Nunca lo gamificó ni lo monetizó: por motivos personales lo cerró y emigró de Venezuela, y el proyecto se quedó siete años dormido. 3. EL DATO QUE LO CAMBIA TODO, Y ES EL CORAZÓN DEL PROGRAMA. Al volver, siete años después y sin haber tocado el sistema, descubrió que de aquellos 117.000 seguidores solo se habían ido 17.000: quedaban 100.000, con interacciones puras entre ellos. Su lectura: «en 7 años que no se hayan ido es porque de alguna manera les gusta lo que hay ahí». Y en lugar de venderles nada, decidió usar la comunidad como banco de pruebas: «si yo logro que esta plataforma haga lo que todo el mundo dice que hace la tokenización, es un laboratorio real». Probar sobre una comunidad viva el marketing, la tokenómica y el lanzamiento de producto. 4. EL MODELO DE NEGOCIO, Y POR QUÉ NO VA DE VENDER TOKENS A SUS SEGUIDORES. Su cálculo es que las grandes marcas del sector gastan del orden de 300 millones de euros anuales en publicidad digital solo en moto, así que la propuesta es darles un espacio dentro de la comunidad con estadística y datos reales, conectar concesionarios especializados y dar al suscriptor descuentos y beneficios de marca. Las mecánicas que baraja son airdrops de marca, eventos gamificados, búsquedas del tesoro y rutas tokenizadas —creas una ruta, la tokenizas, y quien se la descarga recibe el token de esa ruta—. Y la pieza que lo sostiene todo, dicha sin rodeos: «sin pool de liquidez, amigos, no existe nada en tokenómica». Más el consejo de su tutor que dice que le mantiene a raya: focalízate en las dos o tres cosas que blindan el proyecto antes de inventar el resto. 5. LA LECCIÓN DEL TOKEN QUE MURIÓ: LA PERTENENCIA NO SE COMPRA. Cuenta un token en el que participó donde sobre el papel todo era perfecto, con un documento técnico impecable, y al aportar liquidez apareció el rechazo de la comunidad, que no sentía que aquello fuera suyo. El token murió y solo se recuperó parte del dinero. Su conclusión: hay que conseguir que la gente sienta que pertenece y que aporta algo más que dinero — «cuando tú sientes que algo es tuyo, cuando tú sientes que es un propósito de comunidad, de vida, tú ves que eso acelera». Y la frase con la que resume el foso entre la promesa y la realidad, que Carlos remata en el aire: «en PowerPoint todo corre» — «sí, sí, en Excel también». 6. SU MAPA DEL MERCADO, Y LA DENUNCIA QUE SE MONTA ENCIMA. Divide así: un 80 % va «como rebaño», siguiendo la tendencia y lo que vio en un vídeo corto; y dentro del 20 % restante hay un 1 % que realmente sabe, un 10 % que adopta lo del 1 % y un 19 % escéptico, donde él se incluye. Y ahí está lo que denuncia: las tokenómicas creadas para especular están diseñadas pensando en ese 80 %, porque el 20 % ya sabe pedir el documento técnico, estudiar la tokenómica y usar herramientas que la evalúan. Las señales de alarma que él mismo comprueba: un contrato lanzado ayer con una capitalización de millones, y herramientas que muestran que la propiedad está concentrada en dos carteras. Su estándar de trabajo es exigente y por eso vale la pena citarlo: más de un mes estudiando un token aunque solo vayas a meter cien o mil euros — quién lo lanzó, por qué, cuál es el equipo técnico. Carlos lo equipara al análisis de una empresa en la inversión tradicional y recuerda la burbuja de internet, que vivió de cerca: sobrevivieron muy pocas. 7. POR QUÉ ESCRIBE LA NEWSLETTER, Y PARA QUIÉN. La idea es abrir el token en canal —«vamos a ver qué es lo que pasa ahí adentro»— porque la gente se lo imagina como un meme o como una moneda, que es como se lo venden. Evita el tecnicismo a propósito: no escribe para quien ya sabe, sino para ese 80 % que «arrancó como yo, sin saber nada». Lo que le empujó a crearla fue la avalancha de anuncios que son puro FOMO, a los que pone nombre propio: «basura sonórica», escuchas y escuchas y no hay nada real. Y su crítica al «todo se tokeniza» la hace con sentido del humor: «vamos a tokenizar esta radio… y esta mesa y este micrófono», lanzas el documento técnico y luego llega la pregunta de Buscando a Nemo — ya hemos escapado en la bolsa, ¿y ahora qué hacemos? Confiesa además el nervio de estar en el programa: «existen personas mucho más eruditas que yo… y he escuchado que tú los has tenido aquí en el programa, y digo: Dios mío, ¿qué hago yo ahí sentado?». 8. CÓMO ESCRIBIÓ EL PRIMER NÚMERO: MONTÁNDOSE UN ANALISTA FINANCIERO CON IA. En el Foro Económico de Madrid vio una ponencia sobre déficit presupuestario con un gráfico que no supo analizar, y es honesto sobre su límite: «yo soy tokenizador… siempre me voy a tener que apoyar en expertos en financiación, porque si no, el token no va para ningún lado». Se fue a casa, subió el gráfico a un modelo que analiza imágenes, creó un agente especializado en finanzas y le cargó una base de conocimiento con libros de finanzas antes de pedirle el análisis. Le puso nombre. Y el matiz que añade sobre la moda del momento: «todo el mundo sabe de inteligencia artificial, pero entonces no te lo usan como es» — también hay que aprender a usarla. 9. LA IDEA MÁS GORDA DEL PROGRAMA, Y ES SUYA, NO UN CONSEJO: HACER STAKING SOBRE LA DEUDA CON HACIENDA. Su planteamiento es que si el Estado montara un ecosistema donde quien aporta ve que su dinero va a un fondo que hace cosas y le devuelve beneficios, cambiaría la relación entera. El ejemplo que pone: «yo puedo hacer un staking sobre mi deuda del IRPF», de modo que si ese bloqueo rinde, lo que ibas a pagar baja; y si además está ligado a un fondo de deuda pública, habla de rendimientos que podrían llegar a autopagar el impuesto. Es una propuesta especulativa de diseño, no algo que exista. De ahí su reproche a los reguladores: el gobierno debería educarse antes de legislar, como pasó con internet, y debería ser el primer impulsor tecnológico en lugar de dejar que lo empujen empresas ajenas. Y su lectura de para quién se legisla: «bien sabemos que el consumidor es en lo último que piensan… eso está hecho para agarrar la pasta a donde está la pasta». 10. LA RECENTRALIZACIÓN DE LO DESCENTRALIZADO, QUE ES SU TESIS MÁS INQUIETANTE. Sostiene que cripto «era un movimiento liberal» que se dejó correr como prueba y que, al llegar a cierto punto, se decidió recoger. Lo que le impresiona es la velocidad: se tardó mucho más en construirlo que en recogerlo — «¿cómo tú haces… de una descentralización, una centralización en menos de un año?». Pero no cree que eso mate a Bitcoin: «siempre han existido las dos líneas y las dos vertientes», habrá un sector controlado y otro que no, y las propias entidades que controlan navegarán también en el mar descentralizado porque les interesa. Carlos cierra con el símil que lo redondea: Matrix, donde los rebeldes los crea la propia Matrix, versión tras versión. 11. DAO: POR QUÉ NO HAN ESTALLADO. Carlos plantea que parecían la evolución natural de la sociedad mercantil y se han quedado atascadas. Él está de acuerdo y da una sola causa: todavía no existe la confianza en el modelo. Su previsión es que el auge llegará cuando los grandes gestores de activos digan que ahora todo es DAO. Y ahí conecta con las sociedades que se están constituyendo sobre blockchain, que a su juicio «tienen una componente de DAO» que el usuario activa conscientemente al contratarla. La grabación se corta justo en ese punto. EL CRIPTOENIGMA, QUE LA GRABACIÓN NO LLEGA A RESOLVER. La pregunta se plantea al principio —qué es el hash rate— y la grabación se corta a los 55:48, antes del cierre. La respuesta: el hash rate es la potencia de cálculo total que los mineros dedican a la red, es decir, cuántas operaciones criptográficas por segundo se están ejecutando para encontrar el siguiente bloque. Importa por dos razones: es la medida directa de la seguridad de la red —cuanto más alto, más caro resulta atacarla— y es lo que el protocolo usa para reajustar la dificultad cada 2.016 bloques, de modo que siga saliendo un bloque cada diez minutos de media aunque entren o salgan mineros. Si quieres avanzar en tu soberanía patrimonial, entra en https://www.cryptofinanzaslibres.com porque nadie puede quitarte lo que no saben que tienes.
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Moisés Ramos (Big Trail · Radiografía Tokenómica): «he perdido dinero, como todo el mundo que se entra en esto cuando no conoce»
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