EPISODE · Jul 13, 2026 · 55 MIN
Bruno Vaccotti (Acelerando Bitcoin): un cura español le habló de Bitcoin en 2011 y no le hizo caso
from Cryptocapital · host Carlos Puig Sagi-Vela
Bruno Vaccotti es paraguayo, pasó parte de su infancia y adolescencia entre Paraguay y Uruguay y estudió filosofía en la Pontificia Universidad Católica de Chile. Se define como empresario a los tumbos: dedicó los primeros quince años de su vida profesional al sector no lucrativo, en programas de inclusión financiera con personas en situación de vulnerabilidad. Conoció Bitcoin en 2017 y aquello le dio un sentido nuevo a todo el camino recorrido. Fue director de operaciones de Penguin Group durante la puesta en marcha del primer centro de datos de minería de Bitcoin de 100 megavatios de América Latina, es autor de tres libros gratuitos sobre Bitcoin —uno se llama «Educar para la Libertad»—, conduce Voltaje, el primer programa de televisión sobre Bitcoin de Sudamérica, e impulsa la comunidad Bitcoin para Todos en Asunción. Y es el fundador de Acelerando Bitcoin, la conferencia Bitcoin-Only que está poniendo Asunción en el mapa. DE QUÉ SE HABLÓ La historia del cura, que da título a este programa. En 2011, cuando estaba en Chile, el capellán del sitio donde trabajaba —un español de Jaén que antes de ordenarse había trabajado en una gran empresa tecnológica— le dijo que había algo que iba a cambiar la economía mundial y que se llamaba Bitcoin. «Y como yo no le hago caso a los curas, nunca le hice caso.» No compró. Lo compró en 2017. Siguen siendo amigos y él tiene una esperanza: «ojalá mi amigo curita haya holdeado hasta hoy y en su jubilación se pueda comprar un castillo». Tres billetes de regalo que valen menos que el papel. Se presentó con bolívares venezolanos, rupias de Nepal y kiats de Myanmar: «lo que tienen en común, además de ser muy bonitos, es que valen menos que el papel donde están impresos». Y de ahí sale su predicción más atrevida: «nosotros vamos a vivir la muerte del dólar, y va a tener que surgir otra moneda, porque es la naturaleza con la cual nació el dinero fiduciario». Carlos le replicó que antes caería el euro. Se declara criptoescéptico «porque Bitcoin no es cripto», aunque acepta los puentes que llevan hasta él, como las stablecoins. Y no recomienda ni comprar: «recomiendo que aprendan sobre Bitcoin y después tomen sus decisiones». Filosofía aplicada: la palabra «confianza» está mal parida. Aquí es donde se le nota que estudió filosofía. El banco es el tercero de confianza, y «todas las quiebras de bancos han sido las quiebras de ese tercero de confianza, donde el que nunca ha sido rescatado ha sido el usuario». Lo compara con lo que le pasó a la palabra «cínico»: la escuela cínica era la más frugal y desposeída de todas, y hoy el cínico es el que se ríe del sufrimiento ajeno. «La realidad se construye desde el lenguaje.» Y de ahí al fondo del asunto: a la clase media y a quien tiene pocos recursos «nos han enseñado culturalmente que no merecemos tener nada», a aspirar a un salario decente y a estar siempre a una enfermedad de quedarse en la calle. Esa movilidad social «no la gestiona ningún gobierno: la arbitra el código, la matemática, que no tiene sentimiento». Cómo se monta un centro de datos de 100 megavatios sin saber nada, y es la mejor historia del programa. Empieza con un alemán al que un amigo suyo había invitado a Paraguay dos años antes y se encontró por casualidad en el aeropuerto. El alemán se quedó, montó una academia para enseñar a programar y se le acabaron los 100.000 euros que le habían donado. Conclusión del grupo: «vivir de donaciones es muy nefasto, hay que generar una empresa». Y la empresa fue minar Bitcoin con la energía del país. Fueron a la compañía eléctrica a pedir un contrato de 100 megavatios cuando en todo Paraguay había menos de doce, y «se cerró la puerta de tan fuerte que se rieron». Así que hicieron algo audaz: comprar ellos los cuatro transformadores de la subestación —cada uno del tamaño de un contenedor, unos cinco millones de euros en total, levantados con unos jóvenes de la familia Porsche y otros inversores—, se hicieron una selfie con los transformadores recién llegados y se la mandaron al presidente de la eléctrica. Dos semanas después firmaban el primer contrato de 100 megavatios de la historia de Paraguay. Él puso dinero propio y la mitad del sueldo en acciones: skin in the game. Su resumen: «fue un camino hermoso, y hoy no le tengo miedo a nada». Paraguay sin vender espejitos. «Paraguay está en 1960: lo que vivió España hace sesenta o sesenta y cinco años.» Baja presión fiscal, seguridad, privacidad, y barato: a media hora de la capital un terreno por diez mil euros, un piso bonito en Asunción por setenta mil. Pero lo cuenta sin maquillaje: el servicio público de salud es prácticamente inexistente, la educación pública es malísima, las calles no están en el mejor estado y el tránsito es alocado. «Si uno quiere que todo funcione, se va a frustrar mucho en Paraguay.» Lo que sí tiene son oportunidades para quien quiera emprender, y una advertencia que vale para todos: «estas cosas que hacen insoportable la existencia en España también son una protección para toda la belleza que sostienen». Sobre invertir allí, su consejo va contra lo que esperarías de un paraguayo: no compraría un piso «ni aunque me pongan una escopeta en la frente» —porque al desarrollador le dicen que renta un 8 % y renta un 3 %—; sí terrenos, sí bolsa local, y sí ganado: lleva nueve años con vacas y es su segunda pasión inversora después de Bitcoin, porque «hoy necesito dinero, mato las vacas y en 48 horas tengo el dinero en el banco». El Salvador, y aquí no se esconde. «Para mí El Salvador es un gran bluf, y el tiempo me dará la razón o no.» Su argumento es de principio: «Bitcoin nace de la base de la pirámide hacia arriba y nunca de arriba hacia abajo, desde la libertad de elección; querer imponerlo es un desastre». Y lo acompaña de datos: según sus cifras, menos del 12 % de la población lo usa pese a que el gobierno regaló veinte euros en bitcoin a cada ciudadano, y la adopción real es mayor en Brasil, Venezuela o Argentina, países que sufrieron hiperinflación y entendieron rápido para qué servía. Guarda todo el respeto a las comunidades —Bitcoin Beach, El Zonte, Berlín—, pero remata: «el país no está a la altura de ellos». Y la conferencia, con las cuentas a la vista. Acelerando Bitcoin celebró su segunda edición el 12 y 13 de agosto en Asunción. La primera la organizaron en tres meses —«si no es caótico no me gusta»— y reunió unos sesenta ponentes, gente de dieciocho países y más de 550 asistentes, 160 de ellos de fuera. Nació de un enfado concreto: que en eventos de países latinoamericanos le pidieran dar su ponencia en inglés. «Me parece una falta de respeto, porque es nuestro lugar y nuestro idioma.» Así que el escenario principal es en español y portugués. Y la honestidad con la que habla del negocio es poco común: «en las conferencias de Bitcoin solamente se pierde dinero. El año pasado perdimos como 16.000 euros. Este año la única meta es perder menos dinero que el año pasado». También habló de residencias: según sus datos, 7.800 españoles pidieron la residencia en Paraguay el año pasado, y de paso señaló a los que él llama vendecédulas, porque el trámite real cuesta en torno a 1.200 dólares y hay quien cobra seis u ocho mil por lo mismo. Transparencia: Carlos Puig anunció en antena su participación en Acelerando Bitcoin, y el invitado la confirmó en directo. EL CRIPTOENIGMA En la frontera entre Paraguay y Brasil está una de las mayores centrales hidroeléctricas del planeta, y produce tanta energía barata y limpia que ha convertido al país en un imán silencioso para una industria muy concreta. La central es Itaipú, la binacional Paraguay-Brasil, y la industria es la minería de Bitcoin: Paraguay supera hoy el gigavatio de minería y es, según cuenta el invitado, el cuarto país del mundo por capacidad de cómputo. Una industria que él conoce de primera mano, porque puso en marcha uno de sus mayores centros. ENLACES DEL INVITADO LinkedIn: https://www.linkedin.com/in/vaccotti/ Acelerando Bitcoin: https://acelerandobitcoin.com X de la conferencia: https://x.com/acceleratingbtc Si quieres avanzar en tu soberanía patrimonial, entra en https://www.cryptofinanzaslibres.com porque nadie puede quitarte lo que no saben que tienes.
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