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Helen Nakamoto (Think in Orange): «podrías irte desnudo a otro país y desplegar tu patrimonio» (reemisión) episode artwork

EPISODE · Jun 29, 2026 · 55 MIN

Helen Nakamoto (Think in Orange): «podrías irte desnudo a otro país y desplegar tu patrimonio» (reemisión)

from Cryptocapital · host Carlos Puig Sagi-Vela

Reemisión de la entrevista emitida originalmente el 16 de marzo de 2026. Elena Méndez, conocida como Helen Nakamoto, se presenta con sus propias palabras: «siempre fui la mejor de la clase». Durante años acumuló premios de excelencia académica y becas; el sistema tenía un camino pensado para ella —dos carreras, másteres, oposiciones— hasta que se atrevió a cuestionarlo. Ese fue el punto de inflexión que la llevó a Bitcoin. Hoy se dedica a enseñar autocustodia desde su empresa, Think in Orange, con oficina en Madrid, y escribe la newsletter Diario de Autocustodia. DE QUÉ SE HABLÓ Criptofán, pero con la palabra entre pinzas. «¿Qué es cripto? Porque esa palabra está prostituida, con perdón.» Ella solo tiene Bitcoin, aunque no niega que Ethereum tenga funcionalidades ni que la tokenización sea parte del futuro. Y sobre si todo esto reemplazará al sistema financiero es más prudente que la media del sector: «vamos a tener que ser muy pacientes; Bitcoin es el germen de algo mucho más grande, pero yo no creo verlo en vida». Lo más probable, dice, es que ambos sistemas convivan mucho tiempo. Su camino, y los errores que ahora se dedica a evitarle a otros. Descubrió Bitcoin en 2018 por consejo de alguien a quien decidió hacer caso mientras vivía fuera —Londres, París, Portugal, un curso por país—. Vivió dos vidas en paralelo: la estudiante oficial que nunca dejó de serlo y la que trabajaba de camarera, niñera y profesora de idiomas e invertía lo que ganaba. «Cometí tantos errores que ahora me esfuerzo mucho en que las personas no los cometan»: su primera compra fue en un exchange, como casi todos. Y de ahí sale el mensaje menos elitista de todo el programa, dirigido a quien se siente tarde: «las personas que tienen su bitcoin en un exchange han dado un paso gigantesco ya; que no piensen que por no conocer la autocustodia llegan tarde». Por qué su formación es presencial y no hay nada grabado. Es su seña de identidad y la defiende con dos razones. La confianza: «voy a contarte algo súper importante y súper privado». Y la seguridad: «no podemos estar hablando de algo tan crítico a través de una pantalla; no sabemos lo que está pasando en esa pantalla». Además, dice, cada persona parte de un punto distinto: «no puedo dar la misma formación a alguien que tiene bitcoin en un exchange que a alguien que piensa que es una estafa». Las capas de Bitcoin, subidas una a una. Primero los 21 millones, que es con lo que se queda todo el mundo —y recuerda que lo que parecía escaso dejó de serlo otras veces: «se pensaba que los collares de perlas eran finitos y llegaron los europeos a África y los produjeron en masa»—. Después, el matiz que casi nadie da: no es solo oferta fija, es oferta que mengua, porque cada día se pierden claves y billeteras. Y por último, el giro: fue a los orígenes y se imprimió y subrayó el whitepaper. «Dices: ¿cómo? ¿Un sistema? Entonces no es una reserva de valor, es un sistema de dinero.» De ahí su tesis: Bitcoin se puede usar como reserva de valor, pero no nació para eso. La parte incómoda de la autocustodia, que es casi todo el programa. Arranca con el miedo: Mt. Gox quiebra, Bitfinex es hackeado, y uno piensa «tengo algo tan valioso que quiero conservar y aquí no está seguro». Y sigue con lo que casi nadie cuenta de la solución fácil: comprar una billetera fría y mandarle el bitcoin del exchange deja dos fallas. La primera, la identidad: todos los exchanges aplican KYC, y como Bitcoin es transparente, «ese bitcoin saben que es tuyo» por muy fría que sea la billetera y por mucho que controles tus claves. La segunda, el aparato: hay billeteras frías de código abierto y de código cerrado, y en las cerradas «puede haber puertas traseras». Añade dos precisiones que cualquiera agradece: el bitcoin no está dentro del aparato, está en la blockchain —«puedo tirarlo a la basura, solo me sirve para autorizar transacciones»—, y teniendo bitcoin en un exchange «lo único que aprovechas es la exposición al precio: ni la privacidad, ni la inconfiscabilidad, ni la libertad». La imagen con la que lo cierra es la que da título a este programa: si algún día hiciera falta, «podrías irte desnudo a otro país y desplegar tu patrimonio y empezar desde cero». Y a quien responde «¿para qué quiero yo eso?», contesta: «es que no lo sabes». La regla que los dos repiten, y el móvil. Tu clave privada no se escribe nunca en un teclado, ni el del ordenador ni el del móvil. Y menos el del móvil, que es «un instrumento diseñado para emitir información». De paso resuelven una pregunta que le hizo un alumno y que ella no se había hecho: por qué no llevamos el nodo de Bitcoin en el teléfono, que siempre está encendido. No da la capacidad, y además sería el peor sitio para guardarlo. El trading, donde coinciden sin matices. Carlos cuenta que el trading fue una pasión suya y que llegó a ganar un concurso internacional como robotrader, y aun así lo desaconseja en cripto: «para ganar tienes que pertenecer a un 1 %, y el 99 % pierde, lo digan o no». Ella aporta la estadística que dan los propios traders —el 98 % pierde dinero— y él la regla del 90-90-90: el 90 % de los traders pierde el 90 % de su dinero en 90 días. Su veredicto sobre cómo gana el 2 % restante es demoledor: «vendiéndole mentiras al otro 98 %». La alternativa que sí defienden es el DCA, comprar una cantidad fija cada cierto tiempo sin mirar el precio: «un bitcoin es un bitcoin; si lo compraste en el punto más alto, no te preocupes, porque tienes bitcoin». (En antena se recordó expresamente que el programa no puede dar consejos de inversión y que cada uno es responsable de sus decisiones.) Y el recordatorio de El Salvador, que ella cuenta como una derrota. En 2021 la Bitcoin Law convirtió a Bitcoin en moneda de curso legal; en 2024 llegaron las conversaciones con el Fondo Monetario Internacional y el aviso de que se acababan los préstamos si no se anulaba. «Habíamos dado un paso muy grande en la dirección de la libertad y hemos retrocedido.» También se habló de la línea que estaba desarrollando entonces: ayudar a negocios a integrar Bitcoin en cobros y en tesorería, con los autónomos en el punto de mira. EL CRIPTOENIGMA ¿Cuántas personas poseen algo de bitcoin —aunque sean unos pocos satoshis— en autocustodia en todo el mundo? Se calcula que unos 60 millones: el 0,72 % de una población mundial estimada en 8.280 millones de personas. Y el criptoconsejo con el que cerró el programa, que es de los que se quedan: cada uno compra Bitcoin al precio que se merece. ENLACES DE LA INVITADA Web: https://thinkinorange.com Newsletter «Diario de Autocustodia»: https://helennakamoto.substack.com Si quieres avanzar en tu soberanía patrimonial, entra en https://www.cryptofinanzaslibres.com porque nadie puede quitarte lo que no saben que tienes.

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