EPISODE · Jun 8, 2026 · 55 MIN
Carlos Callejo y Luis Mateos Keim (Hyxora): a los de MásMóvil también les llamaban flipados
from Cryptocapital · host Carlos Puig Sagi-Vela
Hoy vienen dos. Carlos Callejo es cofundador y CTO de Hyxora: consultor en blockchain, cofundador de Block Impulse, director del primer máster universitario de blockchain en castellano y coautor de «Criptomonedas para Dummies». Luis Mateos Keim es el CLO, siglas que él mismo traduce sin pudor como chief liante officer, y es el responsable de construir Hyxora como un proyecto basado en su comunidad: lleva en el mundo emprendedor desde el año 2000 y su éxito más sonado fue estar desde el inicio en el equipo de MásMóvil. Juntos están levantando lo que llaman un «no banco»: una plataforma que ofrece un IBAN europeo tradicional mientras el usuario custodia sus propias criptomonedas, y que permite convertirse en copropietario a través de NFTs. DE QUÉ SE HABLÓ «Queremos montar un banco», dicho en una comida. Luis llevaba años usando startups reales como casos prácticos en un máster del CEU, y así conoció el proyecto de los hermanos Callejo. Después llegó la comida en la que le soltaron la idea. Y su reacción no fue la que cabría esperar, porque ya había vivido la misma escena: «cuando me llamaron para MásMóvil tuve la misma sensación». Entonces también parecía imposible montar una operadora frente a los gigantes del sector. «Al final nos llamaban flipados, literalmente: ¿dónde están los flipados? Y aquí lo ves.» De mentor del caso pasó a socio: «ahí me han liado a mí; yo soy chief liante officer, pero debe haber uno que es más liante aún». Qué es exactamente, y por qué «no banco». Llevan desarrollando productos de tokenización y blockchain desde 2018 y los últimos tres años centrados en finanzas descentralizadas, haciéndoselo a clientes. «Esas partes, ¿por qué no juntarlas y liderar nosotros un proyecto?» El foco, de entrada, no son los servicios bancarios clásicos sino que cualquiera pueda entrar en DeFi sin saber qué es el gas ni qué es un puente: acciones tokenizadas, índices, oro, plata y cripto en la misma aplicación. El ejemplo que dan es el que cualquiera que lo haya intentado entiende: pasar un activo de una red a otra, con sus comisiones y su token para pagarlas, hoy te lleva media hora y saber lo que haces; ahí es un botón. «Pocos botones, mucho trabajo por debajo.» Y el nombre tiene explicación: viene del griego, de la parte híbrida y de -xora, entorno. Entorno híbrido. La autocustodia con red, que es el equilibrio difícil. Usan servicios como Privy o Magic Link: el usuario entra con un correo y el sistema le entrega una cartera que es suya, y desde la propia aplicación puede llegar a tener su clave privada, de modo que si Hyxora desapareciera seguiría accediendo a sus fondos. La frase que lo resume: «Hyxora, en este caso, no puede tocar los fondos del usuario, ni aunque quiera». Por detrás no inventan protocolos: se apoyan en los más veteranos, auditados y con más volumen —Aave para préstamos, Morpho para el staking—, y con las monedas estables son taxativos: «ni algorítmicas ni cosas raras». Tampoco esquivan la pega de fondo cuando se les plantea: para usar bitcoin en DeFi hay que pasar por el bitcoin envuelto, que no es bitcoin nativo. «Si nos ponemos puristas, por supuesto. Pero si queremos hacer cosas en DeFi, nos toca pasar por ahí.» Préstamos colateralizados y seguros descentralizados estaban entonces en el mapa, no en la aplicación. Crowdbank: financiarse con mil pequeños socios en vez de con capital riesgo. En lugar de ir a buscar un fondo, venden posiciones de fundador —un NFT— para conservar la libertad de una startup sin depender de un inversor. En el momento de la entrevista eran unos cincuenta, con una segunda fase en marcha. Se les pregunta lo obvio, si eso significa gobernanza descentralizada al estilo DAO, y la respuesta es honesta: la gobernanza es del proyecto, pero hay un comité consultivo que recibe preguntas, y un programa con una veintena de personas —«desde el que saca las monedas del frasco todas las noches para contarlas hasta el criptobro»— que van a entregar su propia estrategia. «No es una decisión vinculante, pero es un consejo consultivo.» La comunidad, y por qué Luis desprecia casi todas. Es crítico feroz de lo que se llama comunidad en internet: ochenta mil seguidores o una cerveza los jueves. Su definición es otra: «yo veo comunidad cuando la gente quiere que los demás de la comunidad estén bien. Si no existe eso, es una panda en la que cada uno va por lo suyo». Y de ahí sale el concepto que se queda: «puedes hacer un outsourcing del egoísmo», porque ya no tienes que ir tú a por lo tuyo si sabes que alrededor hay gente mirando para que te vaya bien. También explica su «actitud chollo», que se inventó en 2018 ante un clúster de big data del Ayuntamiento de Madrid lleno de directivos: escribió «chollo» en la pared y dijo que aquello solo saldría si lo tomaban como tal. La inteligencia artificial, que es su otra apuesta. No un chat genérico, sino cuatro agentes por usuario integrados en el sistema, que saben cuánto mete, con qué frecuencia y qué riesgo acepta. No recomienda —legalmente no podría—, acompaña: te dice qué servicios encajan con tu objetivo y te avisa si un titular mueve el mercado. Y tiene la gracia de que también sabe decir que no: «para volverte millonario con mil euros lo vas a tener imposible; ¿quieres un Lambo? Vete a jugar a los memes». Preguntados por si esto lo podría usar una madre de ochenta años, la respuesta es que esa es exactamente la idea, y que para eso están los cincuenta fundadores iniciales, «desde el criptobro hasta la persona que casi no ha tocado el dinero con las manos», dándoles el feedback. Sobre la formación que incluyen en sus planes dejan clara una cosa: recomendada encarecidamente, obligatoria jamás. Cada uno asume su responsabilidad. EL CRIPTOENIGMA ¿Cuál fue la primera gran organización autónoma descentralizada creada en la red de Ethereum, que en 2016 logró recaudar 150 millones de dólares antes de sufrir un hackeo histórico? Se llamaba, sencillamente, The DAO. Nació para funcionar como un fondo de capital riesgo descentralizado, pero un error en su contrato inteligente permitió a un atacante drenar unos cincuenta millones de dólares. Aquello dividió a la comunidad y acabó en el hard fork más famoso de la historia: la cadena que revirtió el robo es la que hoy conocemos como Ethereum, y la original quedó como Ethereum Classic. Un recordatorio temprano de que construir en comunidad exige una seguridad técnica impecable. Y el criptoconsejo: tu dinero, tu control. Invierte tiempo en entender dónde pones tu patrimonio. ENLACES DE LOS INVITADOS Hyxora: https://hyxora.com Carlos Callejo en LinkedIn: https://www.linkedin.com/in/carlos-callejo/ Luis Mateos Keim en LinkedIn: https://www.linkedin.com/in/luismateoskeim/ Si quieres avanzar en tu soberanía patrimonial, entra en https://www.cryptofinanzaslibres.com porque nadie puede quitarte lo que no saben que tienes.
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