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EPISODE · May 25, 2026 · 55 MIN

Luis Gelado (Standard 21): si prometes no vender nunca tu bitcoin, las agencias te lo valoran a cero

from Cryptocapital · host Carlos Puig Sagi-Vela

Luis Gelado viene de un sólido pasado corporativo —Deloitte, el sector inmobiliario, el big data en GeoDB— y dio un giro radical a su carrera para cofundar Standard 21, la primera tesorera de Bitcoin nativa en España. Es decir, una empresa cuyo negocio es convertir la caja en bitcoin y no al revés. Su propio lema lo resume: aspiramos fiat, convertimos a Bitcoin. Además ha lanzado Sats Intel, una plataforma gratuita que monitoriza las tesoreras cotizadas del mundo con métricas como el mNAV o el BTC Yield, y codirige con su socio Carlos el podcast Show Me The Bitcoin. DE QUÉ SE HABLÓ Qué es una tesorera y qué compra exactamente su accionista. La tesis la explica sin rodeos: no tiene sentido que todos ahorremos y cobremos en una moneda «que sistemáticamente está siendo devaluada por el propio sistema», así que la empresa aspira dinero débil y lo convierte en lo que considera dinero fuerte. Encima de eso construye lo que de verdad vende: «una capa de seniority encima del Bitcoin», una estructura regulada, auditada y transparente que da exposición al activo a quien no quiere o no puede tenerlo en directo. Y ahí está el argumento institucional que casi nadie explica: alrededor del 90 % del capital invertible del mundo tiene un mandato que solo le permite comprar acciones o deuda. «Hay muchas entidades que ni pueden comprar bitcoin en directo, ni a través de un exchange, ni un ETF, y aun así quieren tener exposición.» A esas les da un vehículo que sí pueden comprar. La métrica que lo cambia todo: bitcoin por acción. Si una compañía tiene cien acciones y cien bitcoins, cada acción vale un bitcoin. Lo que promete una tesorera es que ese número suba con el tiempo, de modo que el accionista gane por dos vías: porque suba el bitcoin y porque cada acción represente cada vez más bitcoin. De ahí el efecto apalancado que han tenido históricamente —«si Bitcoin sube un 2 %, la tesorera sube un 5; si baja un 2, baja un 7»— y de ahí también la advertencia honesta: «si compras bitcoin, la apuesta es bitcoin; si compras una tesorera, hay una doble apuesta: estás apostando también por el equipo gestor, para bien y para mal». Con una consecuencia práctica que dice mucho de cómo se gestiona la suya: «todo lo que no sea comprar bitcoin me aleja de la misión; una comida o un viaje, no». La paradoja de las agencias de rating, que es lo más contraintuitivo del programa. Si una empresa declara que jamás venderá su bitcoin, las agencias no pueden valorarlo: «si lo compras para tirarlo en un almacén y no haces nunca nada con él, te lo valoran a cero». Ese es el marco con el que explica el giro de Michael Saylor al abrir la puerta a vender parte de sus bitcoins para generar créditos fiscales y pagar los dividendos de las preferentes, algo que rompió el mantra de no vender nunca. Su lectura es la de alguien que mira balances: Strategy sigue siendo compradora neta, opera su contabilidad en FIFO y aprovecha los lotes comprados más caros cuando el precio baja; y además es un circuito cerrado, porque con lo que obtiene paga dividendos y con cada emisión compra más bitcoin. «Dime una sola empresa que por el camino no haya ido tomando decisiones distintas.» Y añade lo que en su opinión busca de verdad: quitarle el miedo al mercado a que un día venda. «Cuanto antes lo afrontemos, mejor para todos.» El tamaño real del asunto, con las cifras encima de la mesa. Frente a los millones de tokens que existen —cualquiera puede lanzar uno «en tres minutos, con una imagen y un nombre»— recuerda que en todo el mundo hay apenas unas 60.000 empresas cotizadas. Y da la proporción que importa: el conjunto de activos invertibles del planeta ronda los 900 trillones de dólares —trillones en el sentido estadounidense, como el propio programa aclara en antena, que es como se manejan estas cifras en el mundo financiero—, y Bitcoin anda por el trillón y medio o los dos trillones. Es decir, sigue siendo pequeño. De ahí su conclusión para quien dice que está caro: «no está caro, porque sigue siendo un mercado muy pequeño; la gente debería dejar de pensar en el valor unitario y pensar en el concepto de mercado». Y su comparación con el oro es más matizada que el eslogan habitual: el oro tiene 5.000 años de consenso y Bitcoin apenas dieciséis; lo que está construyendo es legado. Si llegara a alcanzar la capitalización del oro, que sitúa en torno a los 35 trillones, se multiplicaría por 17 o por 20. «Yo creo que vamos hacia allí, pero necesita poso, necesita consenso.» Los memecoins, explicados sin desprecio y sin entusiasmo. Hace una lectura que no suele oírse: un memecoin es, en el fondo, la tokenización del valor de una comunidad —millones de personas dispuestas a esforzarse por dar a conocer algo—, y por eso algunos han llegado a capitalizaciones enormes. Pero el saldo le parece malo: «ha inundado el sector de mucho ruido y ha hecho que mucho dinero se vaya a monedas que no están construyendo innovación ni resolviendo problemas reales». Y la parte más humana: ha dejado de evangelizar. En su LinkedIn pone «Bitcoin Maxi» aunque no le gustan los maximalismos, y cuenta cómo ha cambiado: «antes sacaba a Bitcoin a pasear enseguida, intentaba convencer con todas mis fuerzas; he aprendido a tener una postura más sosegada y a dejar que cada uno llegue cuando le toque». Lo ilustra con el family office español típico, al que ha intentado convencer muchas veces: prefiere el ladrillo, que lo toca y le da caja. Su conclusión no es resignada sino al contrario: justo porque no hay consenso —y porque solo un 5 o 6 % de la población mundial ha llegado siquiera a tener una cartera— es cuando más oportunidad hay. «No hace falta dedicar mucha energía a convencer a quien no quiere ser convencido.» EL CRIPTOENIGMA ¿De dónde salió el meme de los ojos láser que inundó las redes en 2021? Se popularizó en febrero de ese año con una etiqueta que lo decía todo —láser hasta los 100.000— impulsada por figuras como Michael Saylor, Elon Musk y varios legisladores estadounidenses: ponerse ojos rojos brillantes en la foto de perfil como promesa de no quitárselos hasta que Bitcoin alcanzara esa cifra. Lo alcanzó. Pero detrás de la especulación hay una lectura más interesante, que se contó en el podcast del invitado: el láser es la lente que te permite ver a través de las mentiras del sistema fiat. Una metáfora de concentración extrema y de convicción. Y el criptoconsejo del día va en esa dirección: si las mayores cotizadas de Wall Street, los ETFs y las tesoreras usan ingeniería financiera para no tener que vender su bitcoin, pregúntate por qué tú sí piensas en vender el tuyo para recuperar euros que cada día valen menos. ENLACES DEL INVITADO Standard 21: https://standard21.com Sats Intel: https://satsintel.io LinkedIn: https://www.linkedin.com/in/luisgelado/ Podcast «Show Me The Bitcoin», en YouTube y plataformas de audio Si quieres avanzar en tu soberanía patrimonial, entra en https://www.cryptofinanzaslibres.com porque nadie puede quitarte lo que no saben que tienes.

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