EPISODE · May 18, 2026 · 55 MIN
Gisela Turazzini (Blackbird): «somos el único broker del mundo que dice a sus clientes que no operen»
from Cryptocapital · host Carlos Puig Sagi-Vela
Gisela Turazzini es economista, ingeniera financiera y MBA por la Universidad de Westminster, cofundadora y CEO de Blackbird —el broker nacido en 2012 junto a Marc Ribes, cuyos servicios de inversión presta ACAPITAL BB Agencia de Valores, S.A., la número 270 del registro de la CNMV— y una de las voces libertarias y anarcocapitalistas más contundentes del panorama hispanohablante. Acaba de publicar «Soy anarcocapitalista». Su pasión por la bolsa nació a los dieciséis años operando las cuentas de su padre para ayudar a su familia a salir de un apuro, y de ahí viene todo lo demás. DE QUÉ SE HABLÓ Un broker que le dice a sus clientes que no operen. Es la frase que más llama la atención del programa, y no es una metáfora: «la CNMV siempre nos dice: ¿cómo les decís que no operen a vuestros clientes?». La casa la describe como lo contrario de un escaparate: nada de CFD, donde la contraparte no es el mercado —«no nos interesa competir contra la banca, sino contra el mercado»—; sí futuros de bitcoin y ETF, por liquidez y transparencia de precios; y una línea roja que se repite varias veces, operar solo aquello cuyo valor intrínseco se pueda determinar. Los productos financieros exóticos emitidos sobre bitcoin los deja fuera por riesgo. Y la seña de identidad: «somos los primeros clientes de las carteras asesoradas; el cliente número uno fui yo». Su manera de decirlo: «somos brutalmente honestos con nuestros clientes, y esa honestidad nos ha costado negocios en más de una ocasión». Con una advertencia que vale para cualquiera: «la especulación no es mala en sí misma; la especulación sin conocimiento y sin gestión del riesgo es simplemente autodestrucción». La contradicción que asume en voz alta. Dirigir una entidad regulada siendo anarcocapitalista es, admite, incómodo: según sus cuentas la regulación les consume cerca del 70 % del tiempo productivo, y en el libro cuenta los encontronazos con la CNMV y el fondo de garantía que les hacían pagar sin custodiar fondos de clientes. Su conclusión no es una queja sino un diagnóstico: esas barreras «facilitan que los bancos grandes, los que sí tienen riesgo sistémico, sean los que dominan el cotarro». Y las clasifica sin suavizar: «el intervencionismo son trabas burocráticas constantes a la innovación, a la creatividad, a la pasión del ser humano por crear». Un minarquista entra en una librería. Este es el origen del programa: Carlos cuenta en antena que encontró su libro por casualidad, lo leyó de una sentada y cambió de posición —hasta entonces creía que el Estado era un mal necesario cuanto más pequeño mejor—. La respuesta de ella: «estoy feliz de haber convertido a un minarquista en anarcocapitalista». La tesis del libro, en sus palabras, es sencilla de enunciar y difícil de digerir: «demostrar que el Estado no es nuestro protector, sino nuestro mayor competidor, que financia su existencia robándonos a través de la inflación, los impuestos o la deuda». Y sobre la incomodidad que provoca no se disculpa: «la libertad siempre ha necesitado ser defendida con argumentos incómodos, y las verdades ofenden; así que espero ofender a muchos». Sobre el panorama político español no hace distingos de bando: «todos son estatistas». Por qué, aun así, no abraza Bitcoin como solución. Aquí está el matiz que la separa del entusiasta medio, y lo argumenta desde la escuela austríaca y desde Menger: el dinero emerge del mercado y su valor viene de su utilidad y su escasez. Bitcoin cumple parte de eso «de forma notable» —escasez programada, descentralización y, la que más le gusta, resistencia a la censura—, pero «la solución a una mala política monetaria no puede ser un activo que pierde el 50 % de su valor en una semana». Su veredicto: hoy es un activo especulativo de primer nivel y una reserva de valor potencial, «pero todavía dinero, en el sentido austríaco del término, no lo veo». Y la frase que cierra el argumento: «hay que ser rigurosos y no confundir deseos con rentabilidad». Lo que sí tiene claro es dónde está el fraude: «el dinero fiat es una estafa con cobertura legal». La historia que nos contaron al revés. Es la parte más combativa. Sobre 1929 sostiene que la crisis la provocó el crédito bancario —con cerca de la mitad del dinero del mercado de crédito sosteniendo las bolsas— y que el intervencionismo posterior es lo que llevó a la Gran Depresión, no lo que la resolvió. Y que el patrón se repite: Japón en 1990, la burbuja de internet, 2008. El mecanismo siempre es el mismo, el efecto Cantillon, que explica para quien no sea economista: el dinero recién impreso llega primero a quien tiene capacidad de especular, infla activos —la vivienda incluida— y cuando por fin baja a la economía real ya viene con la inflación puesta y el poder adquisitivo perdido. Por eso lo que vemos hoy no le parece un mercado alcista normal sino «pánico monetario disfrazado»: oro en máximos, inmuebles desconectados de la renta disponible y bolsas subiendo mientras la economía real se estanca. Su propuesta sobre los bancos centrales no admite matices: «son los grandes farsantes de este sistema económico, y yo los aboliría». Y cuando se le pregunta por qué nada de esto se enseña en las facultades, devuelve la pregunta y pide a Carlos que sea él quien valore el capítulo que dedica a Keynes. El euro digital y lo que viene. «El euro digital no es dinero: es un permiso de gasto con fecha de caducidad.» Un banco central que pueda bloquear qué compras, decidir que tu dinero caduca si no lo gastas o atar cada transacción a tu identidad de forma irrevocable le parece control totalitario, y de ahí su regla: «cualquier tecnología que refuerce el monopolio estatal sobre el dinero es enemiga de la libertad». Por eso defiende a Bitcoin pese a sus reservas: «que exista esa alternativa ya es políticamente valiosísimo». Sobre si lo prohibirán, su pronóstico es más fino que el habitual —a Bitcoin es muy difícil prohibirlo de forma efectiva, así que harán algo más sofisticado: «regular hasta asfixiar mientras impulsan sus propias monedas digitales»—. «El objetivo no es destruir el cripto, sino canalizar el impulso de la soberanía financiera hacia instrumentos que ellos controlen. Es el movimiento más inteligente políticamente y también el más peligroso para la libertad.» También se habló de la deuda pública, que para ella es «la mayor concentración de riesgo sistémico del planeta» tratada como activo libre de riesgo, y de por qué la deflación está demonizada cuando la tecnología la produce todos los días. Y por qué, pese a todo, es optimista. Lo resume en una frase que repite dos veces: «la esperanza no es un lujo intelectual, es una obligación estratégica». Su argumento es que las contradicciones del modelo ya son insostenibles —deuda impagable, pensiones quebradas, monedas que pierden poder adquisitivo mientras se insiste en que la inflación está controlada— y que las crisis abren oportunidades de cambio real. Para la próxima década pide tres cosas: líderes con valentía intelectual para decir la verdad sobre las cuentas públicas, tecnología que devuelva al individuo la soberanía sobre su dinero y sus datos, y una ciudadanía educada financieramente que deje de delegar su seguridad en el Estado. Y mira con entusiasmo los sitios donde ya se vive en bitcoin, que entiende como laboratorios: «son pruebas; yo no soy una planificadora central, así que no puedo decirte cómo sería». EL CRIPTOENIGMA El enigma unía la filosofía libertaria con el origen del mundo cripto: ¿quién firmó el manifiesto criptoanarquista que a finales de los ochenta predijo que la criptografía alteraría la capacidad de los estados para recaudar impuestos y controlar la economía? Fue Timothy C. May, ingeniero y matemático estadounidense, en «The Crypto Anarchist Manifesto» de 1988: el documento fundacional que inspiró a los cypherpunks, el grupo de criptógrafos libertarios de donde, décadas después, saldría la chispa de Bitcoin. Y el criptoconsejo del día, en la línea de la invitada: el Estado no gestiona riesgos, gestiona apariencias. No dejes que la comodidad sea la excusa para ceder tu libertad. Tus llaves, tus monedas. ENLACES DE LA INVITADA LinkedIn: https://www.linkedin.com/in/giselaturazzini/ Blackbird: https://blackbird.es Su libro: «Soy anarcocapitalista» Si quieres avanzar en tu soberanía patrimonial, entra en https://www.cryptofinanzaslibres.com porque nadie puede quitarte lo que no saben que tienes.
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