EPISODE · Apr 27, 2026 · 55 MIN
Javier Castro-Acuña (Bitnovo): «para ver números en una pantalla ya teníamos las entidades tradicionales»
from Cryptocapital · host Carlos Puig Sagi-Vela
Javier Castro-Acuña es director de activos digitales de Bitnovo, profesor y un apasionado de las finanzas descentralizadas. Antes pasó más de quince años en áreas financieras, de planificación y control en multinacionales del mundo tradicional: 20th Century Fox, Vodafone y Grupo Cortefiel. Es licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Autónoma de Madrid y tiene un máster en Blockchain, Smart Contracts y Criptoeconomía por la Universidad de Alcalá, donde hoy imparte la asignatura de activos digitales y finanzas descentralizadas. Desde Bitnovo, plataforma española con más de diez años de recorrido, trabaja para que acceder a las criptomonedas sea fácil sin renunciar a la filosofía fundacional: que el usuario sea el verdadero dueño de su dinero. El lema de su perfil lo resume con una pregunta: «Money evolves, and you?». DE QUÉ SE HABLÓ Ni criptofán ni criptoescéptico. A la pregunta de siempre contesta con una boutade que lo retrata: «como mi padre es gallego, te diría que ni lo uno ni lo otro». Se declara pragmático: mirar qué es cada cosa, cómo funciona, qué utilidad tiene y, viniendo de las finanzas tradicionales, qué riesgos y qué mecanismos hay por detrás. Tampoco es maximalista: le gustan Bitcoin y Ethereum porque resuelven problemas distintos, el primero como dinero entre pares que no controla ninguna entidad central y el segundo como «ordenador universal» sobre el que desplegar casi cualquier aplicación. Y su puerta de entrada no fue una conferencia ni un libro: en 2014 o 2015 jugaba al póker online, veía a jugadores americanos emitiendo en Twitch y algunos contaban que reinvertían sus beneficios en Bitcoin. «Y fue entonces cuando dije: ¿y esto qué es?» Por qué su empresa se niega a custodiar, dicho en una frase. Es la seña de identidad de la casa y la explica sin rodeos: las criptomonedas compradas a través de ellos van a la cartera del usuario, no a la de la plataforma, y si no tienes cartera la aplicación te da una no custodia. Reconoce que la mayoría del sector ha elegido el camino contrario, y ahí está la frase que define el programa: si los fondos los guarda la plataforma «realmente es el mismo perro con otro collar, porque para ver números en una pantalla ya teníamos las entidades tradicionales». De aquella idea inicial salió el producto que les dio a conocer, los cupones que se compran con tarjeta o en efectivo en más de 40.000 puntos de venta del sur de Europa y se canjean por cripto; hoy la plataforma permite comprar, vender e intercambiar, y tiene además una pasarela de pagos para empresas. Clientes, de todo tipo: «desde pequeñas cafeterías hasta cadenas de electrodomésticos o incluso concesionarios de coches». El comercio no toca la cripto si no quiere —cobra en euros, casi en tiempo real y sin volatilidad—, y para él es simplemente un método de pago más, como Apple Pay o PayPal. La radiografía del usuario cripto español, que es el motivo de la visita. Acababan de publicar un análisis de su propia base de clientes, y las cifras que da son suyas. La más llamativa: los de 18 a 24 años han pasado del 9 % al 30 % en cinco años. También hay expansión por el otro extremo, con los mayores de 65 subiendo del 1 % al 5 %, aunque el grueso sigue entre los 25 y los 40. Su explicación del tirón joven mezcla lo cultural y lo económico: son nativos digitales para quienes «es lo más natural empezar a usar un dinero que es por y para internet», y además han crecido con inflación y con la vivienda fuera de alcance, así que buscan alternativas. Para dimensionarlo recurre al Banco de España, que en 2024 situaba en el 9 % los consumidores españoles con criptoactivos: «el 10 % suena poco, pero cinco millones de personas suena mucho». Y hay una brecha que no esquiva: el 73,2 % de los usuarios son hombres frente al 26,8 % de mujeres. Su lectura no echa balones fuera pero tampoco dramatiza: cripto es el cruce entre finanzas y tecnología, dos sectores históricamente masculinos, y quizá influya cómo se comunica —«yo no he escuchado hablar de criptosisters»—. Lo ilustra con su propia casa: tiene tres hermanas, los cuatro recibieron la misma educación, y los interesados en tecnología son él y la pequeña. Su conclusión: «el entendedor no entiende de sexos». Lo que de verdad no te pueden quitar, con dos ejemplos incómodos. Ante la idea de que Bitcoin es el primer activo que no se puede confiscar —a diferencia de una empresa, un inmueble, el oro o el dinero del banco—, no contesta con épica sino con el conflicto entre Rusia y Ucrania, y pone los dos lados: hay rusos que esquivan sanciones moviendo capital sin que nadie se lo limite, y hay ucranianos que han tenido que salir con lo puesto y que, no pudiendo llevarse ni el oro ni lo que quedara en un banco cerrado, sí se han llevado sus bitcoins. De ahí su manera de zanjar el debate moral: «la tecnología es neutral, es como un martillo: lo puedes usar para darle a un clavo o para darle en la cabeza a alguien». El euro digital y el dinero programable, que es la parte que más debería preocupar. Al comentario de que eso en España no va a pasar nunca responde que ya hemos visto confiscaciones de capital en países nada lejanos, y recuerda que el primero en emitir una moneda digital de banco central fue China. Pero lo que hace entendible el problema es su ejemplo: «imagina que tu dinero caduca», o que no te deja comprar ciertas cosas, y sobre todo este, pensado para que suene cercano: si existiera ese tipo de dinero y llegara otra pandemia, imagina que solo lo puedas usar en un radio de un kilómetro de tu casa. «Parece una visión muy distópica, pero no estamos lejos», dice, recordando que un confinamiento de meses también lo parecía. A eso añade el apagón, que en España hizo a mucha gente redescubrir el efectivo de golpe: el único modo de comprar en una tienda era con billetes. Y la privacidad, con un ejemplo doméstico: si compras un libro con tarjeta, el emisor sabe qué compraste y dónde estabas; si lo pagas con un billete de veinte, lo sabe únicamente quien te atendió, que ni siquiera tiene por qué saber quién eres. Regulación sí, pero que no ahogue. Está a favor del marco europeo y lo argumenta como empresa regulada: Bitnovo está registrada en el Banco de España y, según cuenta, es la única española con licencia también en Francia y Países Bajos —un país tan exigente que, dice, Binance no la obtuvo—. Un marco común protege a los inversores, permite competir en igualdad y separa a las plataformas con años a la espalda de «los chiringuitos que estaban compitiendo de manera desleal». Pero pone el límite con la misma claridad: si la licencia se consigue con demasiada facilidad el listón está bajo, y si se pone imposible se convierte en una barrera para las empresas pequeñas. Su dato revelador: si preguntas a las cripto españolas cuál es el área que más ha crecido en los últimos años, te dirán que compliance, y estamos hablando de empresas tecnológicas. Y una advertencia competitiva: mientras MiCA se retrasa, Estados Unidos podría «adelantarnos por la derecha». El dólar, las stablecoins y el euro que casi nadie usa. En compras Bitcoin sigue siendo el rey, en torno a la mitad según el mes; pero en lo que entra en la plataforma mandan abrumadoramente las monedas estables, y en la pasarela de pagos mucha gente paga en USDC aunque podría pagar en bitcoin sin preocuparse de la volatilidad. Explica además por qué Tether desapareció de los exchanges europeos: se le exigió mantener reservas en euros y la empresa se negó, así que quedó fuera. Y recuerda algo que casi nadie conoce: existe EURC, una cripto que siempre vale un euro y está respaldada por euros, y que no tiene nada que ver con el euro digital de los bancos centrales. Se usa poco, en parte por desconocimiento y en parte porque su liquidez es mucho menor. Los dos mitos que combate en clase, y el dinero privado. De sus alumnos de finanzas descentralizadas dice que llegan con dos ideas falsas y opuestas: los que creen que aquello es el salvaje oeste donde se puede hacer cualquier cosa, y los que creen que por estar en una cadena de bloques todo es transparente y cien por cien seguro. «Ni tanto ni tan calvo.» Y el programa cierra por donde más le interesa: Bitcoin es dinero privado, y durante la mayor parte de la historia el dinero fue privado —los bancos venecianos, la liga hanseática— hasta que el monopolio estatal se hizo absoluto. «Esa ruptura entre dinero y Estado, entre dinero y gobierno, ese es el cambio radical.» Con una cifra suya para explicar la urgencia: entre el 30 y el 40 % de los dólares en circulación se habría emitido en los últimos cinco años. Su consejo final no es técnico: formarse, investigar y, sobre todo, encontrar a alguien que te ayude a filtrar tanta información, «para no perderte en el ruido y poder sacar el grano de la paja». EL CRIPTOENIGMA ¿Quién fue la primera persona en recibir una transacción de Bitcoin directamente de Satoshi Nakamoto, cuántos bitcoins se enviaron y qué famoso y escueto tuit publicó? Fue Hal Finney, el legendario programador y activista criptográfico al que algunos han señalado como el propio Satoshi, aunque todo apunta a que no lo era. Satoshi le envió 10 bitcoins el 12 de enero de 2009, en el bloque 170, como primera prueba real de la red. Y el tuit, de la víspera —el 11 de enero—, decía sencillamente «Running bitcoin». Dos palabras que hoy marcan el arranque de la interacción económica humana sobre una cadena de bloques. Y el criptoconsejo del día, en la línea de todo lo hablado: la diversificación no se aplica solo a las monedas que compras, sino a cómo decides guardarlas. Mantén la mayor parte de tu patrimonio a largo plazo en una cartera fría, una hardware wallet desconectada de internet, y usa las carteras calientes del móvil o del navegador únicamente con el saldo justo para tus gastos del día a día. ENLACES DEL INVITADO Bitnovo: https://bitnovo.com El estudio sobre el usuario cripto español: https://www.bitnovo.com/blog/radiografia-cripto-la-adopcion-cripto-es-joven LinkedIn: https://www.linkedin.com/in/javiercastroacuna/ Si quieres avanzar en tu soberanía patrimonial, entra en https://www.cryptofinanzaslibres.com porque nadie puede quitarte lo que no saben que tienes.
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