EPISODE · Apr 13, 2026 · 55 MIN
Mikel Ayala (Backpack): pone a los futuros legisladores europeos a leer el manifiesto cypherpunk
from Cryptocapital · host Carlos Puig Sagi-Vela
Mikel Ayala es ingeniero por el ICAI y pasó nueve años en consultoría estratégica siempre pegado al sector financiero, en JP Morgan y Boston Consulting Group, hasta que dio el salto al otro lado. En Atani, donde entró cuando el equipo era media docena de personas, participó en el crecimiento del proyecto hasta cientos de miles de usuarios. Hoy lidera el crecimiento en Europa de Backpack, que nació como una cartera de autocustodia del ecosistema de Solana y hoy es además un exchange regulado centrado en derivados, con la colección de NFTs Mad Lads dentro. Y tiene una doble vida que es lo más llamativo de su perfil: da clase a los futuros legisladores de la Unión Europea en el Colegio de Europa de Brujas, donde les explica economía tokenizada, MiCA y cultura de los memes. DE QUÉ SE HABLÓ Ni criptofán ni criptoescéptico: criptocurioso. Es la respuesta más honesta que ha dado nadie a la pregunta de rigor. Le parece una tecnología que «permite hacer cosas que literalmente no eran posibles antes de que existiese», pero sigue viendo el sector como una startup gigante: la supervivencia a largo plazo cada vez más clara, la forma exacta que va a adoptar todavía no. Tampoco es maximalista, aunque entiende el argumento y lo explica mejor que muchos maximalistas: cita a Nick Szabo y su idea del artículo coleccionable que, si se dan las condiciones, puede acabar convertido en moneda adoptada por un grupo humano muy grande. «Creo que puede llegar a ser lo que los maximalistas creen. No tengo una bola de cristal y no me juego la vida a que ocurra.» De auditar la reestructuración bancaria a montar cosas desde cero. Sus primeros proyectos fueron la crisis financiera, el FROB y las fusiones de cajas, y fue entonces, hacia 2012, cuando le llegó la primera referencia al «dinero mágico de internet» y, por separado, la de un inspector del Banco de España que criticaba el modelo de reserva fraccionaria. Los dos puntos tardaron años en conectarse: «para mí el white paper de Ethereum sí que fue el momento en el que la visión del sector cambió completamente». Lo que le hizo saltar no fue el descontento —dirigía equipos de más de cien personas y no tenía ninguna necesidad de moverse— sino la suma de tres cosas: la curiosidad, el verano de 2020 en el que explotaron las finanzas descentralizadas, y la pandemia, que le cambió la percepción del riesgo al ver tambalearse a aerolíneas y bancos. Y una insatisfacción que muchos reconocerán: «tenía la sensación de que no estaba construyendo nada ni haciendo nada real, solo gestionando a otros». Qué es Backpack y por qué la sede está en Tokio. Empezó en 2022 como una cartera de autocustodia para Solana, creada por Armani Ferrante —ingeniero que pasó por Apple y autor de Anchor, el marco que usa hoy la mayoría de desarrolladores de ese ecosistema—. Hoy son dos cosas: esa cartera, ampliada a los principales ecosistemas, y un exchange centralizado y regulado especializado en derivados, dirigido sobre todo a fondos, firmas de alta frecuencia y traders profesionales. Lo de Tokio tiene una explicación que retrata la época: cuando se decidió, hacía tres años, la SEC tenía demandas abiertas contra Coinbase y Kraken, así que Estados Unidos no parecía el sitio obvio para lanzar un negocio cripto, y Japón ofrecía el equilibrio entre una jurisdicción «extraordinariamente seria» y una con visión de futuro. A partir de ahí, licencias: VARA en Dubái, Australia, autorización de la FCA británica, una licencia MiFID II supervisada por CySEC que les permite ofrecer derivados en el espacio económico europeo, y una docena de estados en Estados Unidos, donde acaba de incorporarse como presidente Mark Wetjen, antiguo comisario de la CFTC. Por qué un exchange centralizado y no uno descentralizado. Su respuesta es de las que ordenan el debate. No cree que compitan, porque no pueden: son dos enfoques distintos para la misma necesidad, el del código libre que cualquiera ejecuta y donde nadie controla los fondos, y el de los servicios financieros centralizados. Ellos están en el segundo por una razón concreta: «la riqueza a día de hoy en el mundo no está on-chain, está en los sistemas financieros tradicionales». Y si la economía de internet tiene que crecer, lo que hace falta son puentes que dejen mover capital en los dos sentidos sin fricción. De ahí la frase que resume por qué se meten en ese lío: «hacemos todas las cosas que son muy complicadas y que ningún emprendedor en su sano juicio haría, como regularse y obtener licencias en tropecientas jurisdicciones». Proyectos de los que sabes cuándo empiezas y no cuándo acabas. Sobre los perpetuos, un apunte que casi nadie conoce: los teorizó el Nobel Robert Shiller, y es el mundo cripto el que los ha llevado a la práctica a escala por primera vez, porque resuelven el problema de dar liquidez a mercados ilíquidos. Reglas frente a principios, que es la mejor página del programa sobre regulación. Distingue dos filosofías regulatorias y moja: para una tecnología nueva funcionan mucho mejor los principios que las reglas, porque las reglas se escriben a partir de realidades previas —el mercado de acciones, el de bonos, el de materias primas— y un activo digital puede ser una mezcla de las tres o algo distinto a las tres. Los principios que sí deben fijarse los enumera sin rodeos: protección del consumidor, transparencia, integridad de mercado y prevención del blanqueo. Pone a VARA en Dubái como el ejemplo del trabajo mejor hecho, y señala lo que ha despertado a Estados Unidos, que es puro cálculo geoestratégico: los tenedores de monedas estables están ya entre los diez mayores financiadores externos de la deuda americana, así que las stablecoins son una herramienta para dolarizar la economía mundial. Su crítica a Europa no va por donde suele ir: cree que la parte de protección está bien hecha, y lo que echa en falta es ambición. «Echo en falta ese jugar para ganar que tienen los americanos.» Y la frase que se queda: en un mundo cada vez más fragmentado y multipolar hacen falta terceros que faciliten el comercio entre potencias, y «Europa tiene una posición privilegiada para ser la Suiza entre China y Estados Unidos en el ámbito financiero». Pero ahí, dice, todavía hay deberes que hacer. El euro digital, sin utopía ni distopía. Entiende el miedo y no lo despacha: los activos digitales son más transparentes, más trazables y más programables que los tradicionales, y esa capacidad puede usarse para cualquier cosa. Pero no compra ninguno de los dos extremos: «siempre va a existir la opción de salirte del sistema o de cambiar de sistema, y mientras esas opciones existan son un contrapeso para cualquier deriva totalitaria». Y a cambio pone encima de la mesa el problema que un euro digital sí resolvería, que casi nunca se explica: existe una forma de euro físico que vale lo mismo en cualquier sitio, pero no existe una única forma de euro digital —tu dinero digital es un apunte contable en un banco concreto, y el riesgo de tenerlo en uno solvente no es el mismo que en uno que no lo es—. Ante la objeción obvia de que para eso ya están las monedas estables, su posición es clara y matizada: prefiere la colaboración público-privada al monopolio público, porque «pensar que la administración pública es el organismo más eficiente para lanzar un proyecto tecnológico es discutible». Y la clase a los futuros legisladores europeos. Es cierto lo que se cuenta de él: en el Colegio de Europa pone a leer el manifiesto cypherpunk al lado del reglamento MiCA, y también el white paper de Satoshi. Detrás hay dos ideas que explica muy bien. La primera, que para regular algo hay que entenderlo, y entenderlo empieza por usarlo: les hace abrir una cartera, interactuar con un protocolo, acuñar algo, pedir prestado dejando un colateral, tomar una posición apalancada. La segunda, que toda revolución tecnológica tiene una dimensión ideológica además de técnica, y que dentro de este mundo conviven criptoanarquistas, aceleracionistas, desaceleracionistas y gente con posiciones casi contrarias entre sí: «la misma diversidad que te encuentras en el mundo real». Su método docente lo resume así: «lo importante es meter dos ideas contrarias en la cabeza de una persona y que esas dos ideas se peleen ahí dentro». De ahí sale la parte más inesperada de la hora, una digresión histórica sobre cómo los medios de comunicación han definido siempre la arquitectura de los estados —el estado nación nace con la comunicación de masas, con una señal de radio y una prensa que alcanzan a un grupo que comparte lengua y relato— y cómo internet permite estar más cerca de alguien que vive a miles de kilómetros y comparte tus intereses que del vecino de al lado. Hay quien cree, dice, que los estados del futuro tendrán esa forma. Y sobre Solana, de cuyo ecosistema es embajador, deja una observación que vale como método: dentro de la burbuja cripto se oye pesimismo, pero cuando sales de ella y hablas con ejecutivos de pagos y de mercados de capitales, «están más optimistas que nunca», y muchos están construyendo justamente ahí. EL CRIPTOENIGMA ¿De dónde sale la palabra HODL, en qué año surgió y qué significaba el título del post donde apareció? Nació el 18 de diciembre de 2013 en el foro Bitcointalk, el día que el precio se desplomó cerca de un 40 % en veinticuatro horas. Un usuario llamado GameKyuubi, que admitía haber bebido whisky, publicó un mensaje con el título mal escrito: «I AM HODLING» en lugar de «holding». En el texto reconocía ser un mal trader y explicaba por qué, precisamente por eso, no iba a vender. Se volvió viral de inmediato, la comunidad adoptó la errata como mantra de resistencia y después se le construyó encima el retroacrónimo «hold on for dear life», aguanta como si te fuera la vida. Y el criptoconsejo del día: no inviertas en lo que no entiendes, pero tampoco dejes de aprender, para no quedarte fuera de lo que viene. ENLACES DEL INVITADO Backpack: https://backpack.exchange LinkedIn: https://www.linkedin.com/in/mikel-ayala/ Si quieres avanzar en tu soberanía patrimonial, entra en https://www.cryptofinanzaslibres.com porque nadie puede quitarte lo que no saben que tienes.
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