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EPISODE · Mar 9, 2026 · 55 MIN

Francisco Ruiz (Entradium): «el dinero se hace trabajando, pero se hace sobre todo pensando»

from Cryptocapital · host Carlos Puig Sagi-Vela

Francisco Ruiz —Fran— es fundador y ex consejero delegado de Entradium y fue mentor de emprendedores en EmprendeMelón. Es su segunda visita al programa, unos dos años después de la primera, y llega con una presentación insólita: se define a sí mismo como «nini», porque ni trabaja ni estudia. No es una boutade: ha puesto un nuevo director en su empresa y ha parado todos sus negocios personales para, en sus palabras, «parar de trabajar para poder mirarte adentro». Carlos cuenta en antena que acaba de vender su empresa, por una cantidad que los dos deciden no decir, y también algo que conviene saber para entender la conversación: Fran ha sido y sigue siendo mentor suyo. Aviso para quien llegue buscando análisis de mercado: este es el programa menos cripto de la temporada. Va de dinero, de libertad, de métricas de empresa, de estoicismo y de llevar un diario. El propio invitado admite que de criptoactivos habla «desde un punto muy poco entendido» y le devuelve la pregunta al presentador. DE QUÉ SE HABLÓ Por qué parar, y la frase que lo justifica. Cuando alguien le dice que trabaja mucho o que no tiene tiempo, su respuesta es incómoda: «igual estás trabajando demasiado». Y la razón es la frase que da título al programa: «el dinero se hace trabajando, pero se hace sobre todo pensando», es decir, decidiendo qué hay que hacer y qué no. Llevaba tiempo queriendo parar y pudo hacerlo poniendo a otra persona al frente. Lo que describe de ese paréntesis no es retiro sino otra cosa: mirarse a sí mismo y disfrutar de momentos como este con amigos. La carrera de la rata, y por qué el euro de más importa. Llegó a Kiyosaki y a «Padre Rico, Padre Pobre» siendo un adolescente tardío y se quedó con la imagen del laberinto sin salida en el que siempre persigues un queso. Su diagnóstico de por qué el sistema no enseña finanzas es directo: «lo que quiere es que seamos dependientes, porque cuanto más dependiente, menos opciones tienes de librarte de él». Y de ahí sale el ejercicio que propone a sus lectores: pregúntate por qué quieres ganar un euro más. No por el coche ni por la casa, sino porque te acerca a algo muy concreto, que para él es el valor supremo: la libertad de ir a recoger a tu sobrino al colegio, de ir al gimnasio a media mañana cuando no hay nadie, de ir al supermercado entre semana. Con 36 años, lo que ve a su alrededor le desconcierta: gente de su edad que quiere ser funcionario. «Ni regalado.» Y una llamada a dejar de quejarse: nadie va a enseñarte esto, así que inflación e interés compuesto los trabajas tú, tengas veinte años o sesenta. «¿Y qué es el dinero?» Es su respuesta a la crítica de que detrás de Bitcoin solo hay ceros y unos, y es una de las más limpias que se han oído en el programa: si tu dinero es un apunte en una cuenta donde podría poner mil o cien mil y no notarías la diferencia, ¿por qué te fías de uno y no del otro? «Yo confío en ambos o no confío en ninguno, porque en realidad no existe: es la creencia que tenemos sobre ello.» Lo que sostiene la confianza, dice, no es el respaldo de un Estado sino la costumbre y la repetición: estamos acostumbradísimos a usar dinero fiat y nada acostumbrados a usar otra cosa. Su comparación es la peseta y el euro: también desconfiábamos entonces. Y su conclusión sobre el precio vale igual para los dos: lo que vale un bitcoin es lo que un mercado está dispuesto a pagar; lo que vale un euro, exactamente lo mismo. Sobre el valor de acumular, además, marca una línea que no suele oírse en una radio económica: lo importante no es tener ilimitado, es tener suficiente, y a partir de ahí la pregunta cambia de «cuánto gano» a «qué vida me permite esto». La peor métrica del mundo, y la que es todavía peor. Dice que la facturación es la peor métrica que existe, y Carlos le pregunta por ello. Su respuesta añade una que no se esperaba: hay otra peor, el número de trabajadores. «Hay gente que presume de ello.» Lo que quiere que le cuenten es el beneficio —«¿con cuánto te quedas?»— y, junto a él, algo que casi nadie mide: la calidad de vida del empresario. Y explica con honestidad por qué no se mide: porque el dinero es una métrica facilísima y comparable, y la calidad de vida no lo es. «¿Mi desayuno en la terraza mirando al mar, dedicándome veinte minutos, es mejor que el tuyo? ¿Cómo lo medimos?» No es un alegato contra ganar dinero, al revés: es un ferviente defensor de ganar cuanto más mejor, siempre que eso te acerque a una vida mejor para ti y para los tuyos. Cómo decide si invierte en un proyecto. Aquí es tajante y sirve para cualquiera que esté preparando un dossier: los números primero y de primeras. Si le mandan treinta o cuarenta páginas y no está claro, no las lee. Lo que quiere ver es la serie: qué facturaste y qué ganaste el primer año, el segundo y el tercero. «Yo no te voy a poner dinero para que valides tu negocio.» El segundo criterio es la persona: una empresa trae una cantidad brutal de problemas que todavía nadie sabe que van a pasar, y quien tiene que resolverlos es quien tira del carro, así que necesita ver que esa persona es capaz. De ahí su respuesta cuando se le plantea invertir a distancia, en proyectos cuyos fundadores no puede conocer: microinversiones quizá, pero una parte importante de su patrimonio, no. Y sobre si la tecnología mejora un proyecto, su veredicto desarma: le da absolutamente igual. «Si me eres capaz de juntar dos palos y hacer dinero, yo a tope contigo.» Prueba, falla y hazlo con riesgo controlado. Defiende el ensayo y error también en inversión, porque hay cosas que no se aprenden leyendo: puedes leer mil veces que las inversiones se mueven por emociones y creerte distinto, hasta que tu posición empieza a bajar —o a subir— y te ves de verdad. Pero lo acompaña de la cautela obvia: si sabemos que podemos fallar, hagámoslo con riesgo controlado, porque no se siente igual con cien euros que con cien mil. Y de ahí su mensaje más contraintuitivo viniendo de alguien que vende formación: «yo lo que quiero es que la gente deje de leer, deje de hacerse cursos, deje de seguir a gurús, deje de escuchar la radio si hace falta, y se ponga a hacer». Carlos reconoce que eso es justo lo que aprendió de él como mentor: más foco y más acción, menos estudio. El estoicismo, la ataraxia y por qué el apalancamiento le quitaba el sueño a un amigo. Se declara aprendiz permanente de estoico y explica que lo que persigue no es la felicidad sino la ataraxia, la paz mental, que para él se alcanza estando en coherencia con uno mismo: «ser lo que dices que quieres ser y hacer lo que dices que quieres hacer». Aplicado a las inversiones, la consecuencia es clara y práctica: no inviertas en activos muy volátiles o muy complicados si no te sientes en coherencia con ellos, porque habrá otras oportunidades y otros momentos. Lo ilustran con un amigo común que invirtió en bitcoin apalancado y vivía intranquilo, hasta que decidió dejar de estarlo. Y cita el hábito que se pone a sí mismo antes de invertir: escribir el porqué de cada inversión, para saber si lo que cambia después son los motivos o solo el precio. El diario que, dice, le cambió la vida. Lo lleva desde 2023 y es la parte más personal del programa. Los estoicos lo planteaban como un lugar donde evaluarte, y que debía «dolerte un poco»: qué has hecho bien, qué has hecho mal y por qué tienes el tipo de vida que tienes. Lo cierra con tres puntos: algo que agradeces, algo que te ha hecho feliz y algo que mejorarías. Él añadió un cuarto, la belleza, «que puede estar en una sonrisa, en una lágrima, en un abrazo». Su explicación de por qué funciona es casi fisiológica: el cerebro busca lo negativo por supervivencia —«detrás de ese arbusto habrá un león»— y escribir esos tres puntos lo reorienta. Y lo que más valora es releerlo: «te permite ver quién eras tú, qué dudas tenías, qué decisiones tomabas», porque solemos ser nuestro peor enemigo y nos falta objetividad con nosotros mismos. Quién eres, más allá de tu profesión. Es lo que remata el programa. Le molesta que la gente se defina por su oficio o por el número de hijos o de perros: «dime quién eres tú realmente». Si alguien le dice que le encanta bailar, eso le dice más que una profesión. Detrás hay un diagnóstico: «estamos faltos de conexión», y nos llenamos la cabeza de ruido para no escucharnos. Lo cuenta con un pasaje de Buda que congregó a sus fieles, subió al estrado, dijo una sola palabra —«conectad»— y se marchó. Y propone el ejercicio que ordena todo lo demás: piensa qué te gustaría que dijeran de ti cuando ya no estés. Nadie quiere que digan que tenía un buen coche o que acertó con sus inversiones. Y el consejo para quien quiera emprender, que va contra la moda. Lo que más le irrita oír es «es que no es escalable». Su respuesta: si todavía no tienes ni un negocio, no te preocupes por si escala. Primero un cliente, y después ya veremos si puedes tener cien. Y da el dato que vuelve creíble todo lo anterior: lanzó cuatro negocios hasta dar con uno «medio bueno». Carlos insiste en subrayarlo en antena, porque es el único que ha triunfado de los cuatro, y añade lo que falta: hay quien tarda más, y hay quien no lo encuentra nunca. «No te pongas la presión de encontrar el negocio perfecto cuando todavía no has empezado. Ya, pero es que tengo tres ideas. Pues elige una. Ya, pero es que no tengo ninguna idea. Pues cópiasela a alguien. Pero empieza.» EL CRIPTOENIGMA ¿Cuántas direcciones de Bitcoin tienen almacenado más de un bitcoin en todo el mundo? A 6 de marzo de 2026, unas 974.000 direcciones, que se calcula que corresponden a unas 750.000 personas, porque muchas personas tienen varias. Puesto al lado de los más de 8.000 millones de habitantes del planeta, la conclusión que sacan los dos en antena es la misma: no llega ni a un millón. Estamos empezando. Y el criptoconsejo del día, el de la casa: cada uno compra bitcoin al precio que se merece. Con una coda que es del invitado y que resume la hora entera: sed felices y actuad. Haced algo hoy, no mañana. ENLACES DEL INVITADO EmprendeMelón, donde sigue escribiendo y donde se puede uno suscribir: https://emprendemelon.com LinkedIn: https://www.linkedin.com/in/fcojoseruiz/ Si quieres avanzar en tu soberanía patrimonial, entra en https://www.cryptofinanzaslibres.com porque nadie puede quitarte lo que no saben que tienes.

Episode metadata supplied by the publisher feed · Published Mar 9, 2026

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