EPISODE · Jun 22, 2016 · 57 MIN
Deporte con Alma - 21 junio 2016 - Programa 171
Son las siete de la tarde, las seis de la tarde en Portugal. Llevamos ya dos jornadas de la Eurocopa y España sigue dando muestras de solidez. Pase lo que pase, el Marqués seguirá. Me temo. Pero no, hoy no vamos a hablar de ningún personaje con porte de marqués, ni de alcurnias, ni siquiera de ningún vizconde venido a menos. Hoy vamos a hablar de un verdadero Grande de España, con mayúsculas. Vamos a hablar de un tipo al que la historia tratará con mimo y conforme vayan pasando los años, irá aumentado su halo, su figura y su palmarés, no de copas ni de ligas, sino del manto de humildad y genialidad que lo va a cubrir en todo el orbe futbolero. Don Andrés Iniesta Luján, natural de la pequeña localidad de Fuentealbilla, sita en la provincia de Albacete, proclamo a quien quiera escucharme que debería ser nombrado ¡ya mismo! por la UNESCO, Patrimonio Mundial de la Humanidad. Deberían los laboratorios haber recogido ya hectolitros de su esperma para su regeneración y clonación. Más allá de las pasiones, reconocer su imprescindible concurso en las gestas del combinado nacional es tan obvio como necesario. La sublimación del juego del balompié pasa por contemplar su figura grácil, suave, imprevisible y al mismo tiempo generosa, creativa. Genial: su fútbol es genial; pero como resulta que el tipo no tiene apellido impronunciable, abdominales mayestáticos ni anda con esta o aquella última modelo de pasarela vacua, pues su figura resulta triste como la de su paisano Quijano, don Alonso. Como no suda, parece que no corre, como no tira penaltis, ni faltas, pues no tiene tiempo de posar para la posteridad. El pobrecico se limita a imitar y mejorar a Von Karajan. Dirige y reparte y crea y dosifica a su antojo el tempo de los partidos y subyuga a los rivales y los hipnotiza. Encima, el tipo no se queja de las continuas tarascadas que recibe, ni protesta al árbitro, ni señala a los compañeros, ni pone cara de fastidio, ni ninguna otra. Impertérrito, pero no inexpresivo. Buena persona. Yo creo que lo que mejor resume el fútbol de don Andrés, es que su bonhomía traspasa la pantalla y el rival sucumbe a su poder hipnótico. Esotérico, diríase que es una suerte de serpiente Ka. Sí, sí, la de El libro de la selva, pero compararlo con un áspid sería una torpe bajeza por mi parte. El caso es que los contrarios se desorientan cuando lo tienen frente a él o detrás o les desaparece por el costado o por arriba o por abajo. Gracias a la impagable UEFA, en este Europeo hemos descubierto un biorritmo o un algoritmo o un contubernio, y dice el programa informático que no, que a don Andrés le falta un hervor para figurar en el Gotha futbolero europeo. Que le falta un hervor es evidente, sólo basta contemplar su láctea epidermis, pero que es el más imprescindible de los jugadores, pues también. No quiero hacer sangre del patético programa cibernético que seguro estará teledirigido por alguna multinacional, a quien Dios confunda, en pos de seguir obteniendo billetes aportados por millones de zombis con pinta de aficionados al fútbol. Mejor despreciemos olímpicamente a quien no se postre de hinojos ante don Andrés Iniesta Luján. Hoy es 21 de junio, cruel momento para recibir al verano, porque seguimos entre brumas, aguaceros, huelgas, amenazas de todo tipo, policía corrupta y políticos más corruptos todavía. Nosotros seguimos disfrutando de este oasis llamado Radio Alma que nos permite emitir la centésimo septuagésimo primera edición de DEPORTE CON ALMA.
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