EPISODE · Jan 28, 2015 · 57 MIN
Deporte con alma, 27 ene 2015
Son las siete de la tarde, las seis de la tarde en Portugal. Se está disputando en estos días en Melbourne el Open de Australia de tenis, torneo donde se juntan los más grandes entre los grandes para pelear el primer gran slam de la temporada. Se preguntarán ustedes que dónde está la noticia. Efectivamente nada verdaderamente noticiable puesto que hasta el domingo no tendremos ganador, ni oropel, ni cheques llenos de ceros, ni patrocinadores posando sonrientes con el colmillo afilado. La noticia grande no llegará hasta dentro de unas pocas fechas, sin embargo nosotros fieles a nuestra filosofía de buscadores de tesoros hemos encontrado el primero de la temporada. Sí, sí en Australia. Resulta que en su segundo partido de la quincena don Rafael Nadal se disponía a servir en un partido de tintes dramáticos. Justo cuando la raqueta del más grande, iba a impactar la pelota alguien desde la grada lanzó un hipoaullido huracanado, desconcertando al tenista y provocando que su servicio se fuese lejos del cuadro de recepción. El juez, lógicamente la cantó mala. Nadal se quedó mirando la zona donde se ubicaba el imbécil y no hubo nada. Cuando se disponía a ejecutar la segunda pelota, el rival -y aquí está el tesoro-, un tal Tim Smyczek, norteamericano para más señas, le pidió al árbitro que no contabilizase el error del español y le dejara efectuar el saque nuevamente. El equívoco provocado por tal actitud dejó una estruendosa ovación del respetable y el gesto de agradecimiento del manacorí. El gesto de Smyczek tiene especial relevancia, porque con el marcador empatado en el quinto set y con Nadal sufriendo lo indecible, tenía una oportunidad franca para derrotar a nuestro número uno, avanzar de ronda y tener su minuto de gloria. Pues no, el bueno de Smyczek, optó por lo más difícil, es decir, tirar de deportividad -fair play se dice ahora-, hacer de tripas corazón y actuar como un hombre cabal. Lamentablemente estos gestos se dan de Pascuas a Ramos y cuando suceden, los plumillas de los diferentes medios periodísticos de incomunicación, o no se hacen eco o simplemente los esconden pudorosamente. Loor a Tim Smyczek, al que desde aquí felicitamos candorosamente sabiendo que su gesto no pasará a ninguna historia, contrariamente a lo que hubiese sucedido si le hubiese negado el saludo a Nadal o directamente le hubiese dado un raquetazo. Ya se sabe que las malas maneras tienen mucha mayor prensa que el comportamiento noble. No es la primera vez que nos hacemos eco de las pequeñas cosas, ni la última, aunque tengamos que bucear en las procelosas páginas de la prensa amarilla que se autodefine como deportiva. Hoy tenemos debate, ojalá que la sangre no llegue a ningún río, porque después de esta filípica íbamos a quedar como Cagancho en Almagro. Están escuchando Radio Alma, en el 101.9 de la FM -la frecuencia mediterránea-, desde Bruselas. Levantemos ya el telón del programa centésimo vigésimocuarto de DEPORTE CON ALMA.
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Deporte con alma, 27 ene 2015
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