EPISODE · Sep 11, 2017 · 1H 14M
Deuteronomio 5:21 - X. NO CODICIARÁS
from Deuteronomio - La importancia de la obediencia
DEUTERONOMIO 5:21 - X. NO CODICIARÁS Deu 5:21 No codiciarás la mujer de tu prójimo, ni desearás la casa de tu prójimo, ni su tierra, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo. Hoy veremos el décimo y último de los 10 mandamientos. Este mandamiento es más explícito que todos los demás. Enumera 7 cosas que no debemos codiciar, y termina diciendo: “ni cosa alguna de tu prójimo”. Los demás mandamientos hablaban de acciones: “No hagas esto o no hagas el otro”. Pero este es el último mandamiento y el 1º que habla de una actitud: “¡cuidado con lo que deseas!”. La codicia es un pecado muy sutil y siniestro. A. SU SIGNIFICADO La palabra codiciar del gr, (kjamád) significa: desear, delicioso, estimar. Es un deseo intenso, lleno de pasión por algo bueno o malo. Pero aquí está en un contexto negativo, pues dice: “no codiciarás”. Así que es un deseo intenso que no es bueno para ti. Es ese susurro suave que escuchamos en nuestro interior que hace la pregunta: ¿Por qué ellos y yo no? O dice: ¡No es justo lo que ellos…! tienen o han ganado o han recibido o en dónde están. La codicia es diferente que los celos. Celo es el temor de perder lo que es mío. Pero la codicia es desear lo que otro tiene y yo no tengo. B. SU CAUSA Y COMPORTAMIENTO Tiene su origen en el corazón y el pecado que mora en el hombre. Lo vemos manifestado aún desde la niñez y en pasajes de la Biblia. Con la siguiente historia bíblica en Números (Núm) 12 encontraremos 2 formas en las que se disfraza la codicia: 1. Se puede disfrazar con PREGUNTAS válidas. Sentimos codicia por la posición de otros: Empezamos a hacer preguntas: ¿Qué estudios tiene? ¿Por qué lo pusieron a él como encargado? Y empezamos a hacer preguntas que en la superficie parecen válidas, pero nuestro corazón está diciendo: “¡¡¿Por qué no me lo dieron a mí?!!” Nuestro corazón está lleno de codicia. 2. Se puede disfrazar con “CRÍTICAS constructivas”. Sentimos codicia y empezamos a criticar y a hacer bromas humillantes. Incluso, terminamos aislándonos de esas personas por la codicia que sentimos. Pero… ¿Qué leemos al final del versículo 2 de Núm. 12?: “Y lo oyó Jehová”. ÉL sabía lo que había en el corazón de ellos, sin importar como lo pinten o disfracen. C. SU PELIGRO Y CONSECUENCIAS Veamos cómo Dios mira la codicia. Él quiere que entendamos las consecuencias severas y mortales que la codicia puede tener en nuestras vidas. En Núm. 12.3-16 vemos como Dios habla a Aarón y María quienes habían murmurado (por codicia) contra su hermano Moisés y el Señor les hace ver que a nadie ha hablado como a Moisés y luego dice que: “la ira de Jehová se encendió contra ellos; y se fue”. ¿Por qué la codicia es tan importante para Dios, que lo incluye en sus 10 mandamientos? ¿Por qué dedica todo un capítulo, aquí en Números, para ilustrarnos sobre la codicia? Porque LA CODICIA es una cuestión seria para Dios. E aquí cuatro razones del por qué: 1. Entristece a Dios. En Núm. 12.9 y Ef 4.30 encontraremos que Dios tiene emociones. Y cuando yo digo: “¿Por qué ellos, y yo no?”, es como dar una cachetada al SEÑOR que me creó y me formó como el alfarero con una vasija de barro (Is 29.16) que le dice ¿por qué me hiciste así? ¡me hiciste mal! - Cuando reclamo: ¿Por qué yo no tengo este talento o esa habilidad…? Si me quejo y quiero otro talento estoy diciendo: ¡Señor te equivocaste! - Cuando codicio, estoy diciendo: “No estoy satisfecho Señor” “Me hiciste mal, no me diste lo suficiente”. Y entristezco a Dios porque él dice: Te hice exactamente como yo quería, y te he provisto de todos los talentos y habilidades que yo quise que tuvieras. En esta historia de Moisés con su “hermanitos”, dice que se encendió la ira del Señor. ¡Enojo de verdad! 2. Me consumirá. Miriam fue infectada con lepra, esa enfermedad brutal que empieza a consumir la carne y nuestro cuerpo, tu nariz, tu lengua, tu carne por completo. Tú podrías oler a un leproso a 300 m de distancia porque su carne se está pudriendo. Y esto es lo que la envidia hace con nosotros: Nos hace unos apestosos. En Stg 4.2 encontramos que la envidia quita la paz de nuestros corazones, hace guerra en nuestra alma. Y además, da a luz otros tipos de pecados, otras acciones malas. 3. Me separará de los demás. Miriam fue aislada por una semana. Cuando siento codicia intentaré alejarme de esa persona a la que tengo envidia y codicio su posición o bendiciones. 4. Retrasará a los demás. Miriam fue echada por una semana. Pero toda la congregación se quedó esperándola y se retrasó. Estaban rumbo a las promesas de Dios, a la tierra prometida, pero perdieron una semana por la codicia de Miriam. D. SU CURA 1. Empatía y misericordia. Ro 12.15; “Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran” Moisés pudo gozarse con los que se gozan y llorar con lo que lloran: A Miriam le dio lepra y él dijo: “Señor sánala”. 2. Cree en las promesas y propósitos de Dios. En el Sal 23 David nos muestras que es el Señor, quien se encarga de todos nuestros detalles, como pastor de nuestras almas. En el Sal 73 encontramos que Asaf parece caer en la codicia al ver a los malos prosperar y él no, hasta que descubrió la verdad al entrar en la presencia de Dios. Sea lo que sea que estés codiciando: ¡Es una mentira! ¿Piensas que aquello te hará feliz? Recuerda que sólo Dios puede hacer eso, todo lo demás es una mentira. Y esto es lo que Asaf entendió, no hay ninguna posesión, ni poder, ni nada que te pueda traer satisfacción real sino SOLO DIOS. Y este es el secreto para vencer la codicia. Estimado amigo(a): La codicia está enraizada en nuestras almas y es un mal sigiloso que tenemos que erradicar. No hay ser humano sobre el planeta que no haya caído o deslizado en este pecado de actitud. Pero fiel es nuestro Señor que nos da herramientas para poder ser libres de este mal poniendo nuestros ojos y confiando sólo en él.
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