EPISODE · Jan 24, 2023 · 3 MIN
Día 39 - Mandamiento 6 - Serie Los 49 Mandamientos de Jesús (Permanecer)
from Permanecer · host Sego
¡Lucha por las bendiciones de Dios! Un factor clave para lograr la reconciliación, es comprender que nuestros enemigos están bajo el control de Dios. Es en esta base que las Escrituras declaran: “Cuando los caminos del hombre son agradables a Jehová, aun a sus enemigos hace estar en paz con él” (Proverbios 16:7). Antes de que Jacob se encontrara con Esaú, Jacob había luchado con el Señor para obtener “poder con Dios y con los hombres” (Génesis 32:28). Luchar con Dios significa que nos desesperamos por lograr la reconciliación y que comprendemos que a no ser que Dios obre en la situación, las cosas irán de mal en peor. Significa también que escudriñamos nuestro corazón y nuestras vidas para ver por qué razón Dios levantó a nuestros enemigos. Por ejemplo, Dios bendijo a Salomón con un corazón sabio y entendido; sin embargo, cuando Salomón violó los mandamientos de Dios y permitió que su corazón fuera desviado por mujeres extrañas, Dios levantó enemigos significativos en contra del reino de Salomón, los cuales eventualmente causaron la división del reino de Israel (1 Reyes 11). Un día, un hombre se quedó sorprendido cuando su esposa le anunció que quería el divorcio. Él pensó que tenían un buen matrimonio y no miraba la razón por qué ella quisiera tomar tal acción. Ella también se sorprendió de que él pensara que tenían un buen matrimonio, lo cual sólo le confirmaba cuán insensible y egoísta era. En los siguientes meses, el trató de ganar su afecto al regalarle cosas. Pero esto sólo la convenció más de quitarlo de su vida. Fue únicamente cuando pasó un tiempo de oración y ayuno, que Dios le reveló su egoísmo y el control inapropiado de su esposa y familia. Cuando la esposa vio un cambio sincero en su vida, estuvo dispuesta a considerar el restaurar su matrimonio. Cuando Jacob luchó contra el Señor, algo muy importante sucedió. El ángel tocó el sitio del encaje de su muslo y se descoyuntó. Esto debió ser muy doloroso, y después de eso caminó cojeando. Sin embargo, esa misma postura fue lo que causó en Esaú un cambio de corazón, porque cuando Jacob se le acercaba, venía cojeando, y se postró en tierra siete veces antes de llegar a Esaú (Génesis 33:3). Cuando nosotros luchamos con Dios, Él pone su dedo en las áreas precisas que nos van a hacer humildes, lo cual nos va a ayudar a la reconciliación. El purificar la conciencia de ofensas e intentar cada vez la reconciliación, puede ser un proceso que nunca termine en la vida cristiana. Constantemente se me dice de alguien a quien ofendí por algo que dije, hice, o dejé de hacer. En muchos casos, una visita personal, o una llamada telefónica puede traer la reconciliación; sin embargo, en otras ocasiones parece ser que son humanamente imposibles. Estas situaciones requieren luchar con Dios para que su poder se manifieste en nuestras debilidades. ¿Estás enfrentado una lucha, y puedes decir como declaró Jacob, “No te soltaré hasta que me bendigas”?
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