EPISODE · May 3, 2024 · 4 MIN
Día 79 - Mandamiento 12 - Serie Los 49 mandamientos de Jesús (Permanecer)
from Permanecer · host Sego
¡Evita los peligros que hay por robar gloria! El modelo casi siempre es el mismo y es muy común: miramos una necesidad especial en la vida de una persona, y nosotros con gozo tratamos de suplirla, pero el que la recibe, luego nos alaba por nuestra generosidad, nos sonreímos con satisfacción y luego seguimos adelante, y nos deleitamos en la atención y admiración que recibimos. Sin embargo, esta alabanza puede pronto convertirse en resentimiento y aun en amargura en la persona que hemos ayudado, y no comprendemos por qué sucede esto. ¿Por qué reacciona contra nosotros, especialmente considerando todo lo que lo hemos ayudado? Las palabras de esta pregunta nos revelan el problema: ambas personas pensamos en términos de lo que nosotros hicimos por ellos, en vez de pensar mejor en lo que Dios ha hecho por ellos a través de nosotros. Cuando la gente nos busca, en vez de buscar a Dios para suplir sus necesidades, nos ponen en un pedestal y nos dan la gloria que solamente le pertenece a Dios. Y cuando ya no podemos suplir nuevas necesidades, las personas se desilusionan de nosotros y destruyen su “dios fracasado”. Es por esta razón que Dios nos da la siguiente advertencia: “Yo Jehová; este es mi nombre; y a otro no daré mi gloria, ni mi alabanza a esculturas…Den gloria a Jehová, y anuncien sus loores en las costas” (Isaías 42:8-12). Para evitar que la gente nos busque para suplir sus necesidades básicas, en vez de buscar a Dios, el Señor Jesús nos dio el mandamiento: “Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos… Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público” (Mateo 6:1, 3-4). Pablo y Bernabé reconocieron el peligro que hay en robar la gloria a Dios cuando la gente de Listra se estaba preparando para adorarlos como a dioses. Los apóstoles rasgaron sus ropas y corrieron entre la gente gritando: “Varones, ¿Por qué hacéis esto? Nosotros también somos hombres semejantes a vosotros…” (Hechos 14:14-15). Si permitimos que las personas esperen recibir de nosotros lo que solamente Dios puede suplir, preparamos nuestra destrucción. Hace unos años, un hombre de negocios quiso involucrarse en el pequeño ministerio juvenil que yo dirigía. El ministerio estaba tan escaso de fondos que rechacé tomar un salario para mí, pero este hombre, quien estaba ansioso de participar en la obra cristiana, asumió que iba a recibir un salario del pequeño ministerio. En vez de dirigirlo a que pusiera su confianza en el Señor, le hablé de cosas que podríamos hacer juntos en el ministerio. Después, cuando descubrió que no teníamos la capacidad de proveerle lo que deseaba, su entusiasmo y expectativas se convirtieron en desilusión y en resentimiento. Tuve que ir a este hombre y pedirle perdón por haberle creado expectativas que yo no le podía suplir. ¿Habrá personas en tu vida, o aun en tu familia, quienes te están considerando como la fuente, en vez de considerarte el canal de bendición de Dios para suplir sus necesidades diarias? Si es así, ahora es un tiempo excelente para redirigir su atención a Dios y explicarles que Él es el dador de toda buena dádiva.
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