EPISODE · May 4, 2024 · 4 MIN
Día 80 - Mandamiento 12 - Serie Los 49 mandamientos de Jesús (Permanecer)
from Permanecer · host Sego
¡Aprende a redirigir la alabanza! El mandamiento de practicar disciplinas piadosas secretamente es con el propósito de enfocarnos en la aprobación de Dios y no en la alabanza de los hombres. Herodes falló en entender este principio y pagó un precio muy alto por violarlo. En la ocasión en la que dio un discurso a las naciones de Tiro y Sidón la gente comenzó a gritar: “Voz de Dios, y no de hombre! Al momento un ángel del Señor le hirió, por cuanto no dio la gloria a Dios; y expiró comido de gusanos” (Hechos 12:22-23). La grandeza no se mide por la cantidad de alabanza y reconocimiento que recibimos, sino por cuánto damos a quien servimos. Cuando el rey Nabucodonosor dio un ultimátum a todos sus consejeros para que le interpretaran su sueño o si no los mataría, Daniel oró fervientemente a Dios a quien servía. Cuando Dios le dio respuesta a su oración y le mostró la interpretación, Daniel inmediatamente bendijo a Dios y dijo: “Sea bendito el nombre de Dios de siglos en siglos, porque suyos son el poder y la sabiduría” (Daniel 2:20). Cuando Daniel fue delante del rey, él podría haberle dicho: “Ahora, yo puedo darte la interpretación del sueño”, pero en lugar de hacer eso, Daniel dirigió a Dios la atención del rey diciendo: “Pero hay un Dios en los cielos, el cual revela los misterios, y él ha hecho saber al rey Nabucodonosor lo que ha de acontecer en los postreros días… Y a mí me ha sido revelado este misterio, no porque en mí haya más sabiduría que en todos los vivientes…” (Daniel 2:28-30). Cuando hacemos obras dignas de alabanza, y redirigimos la gloria a Dios, la gente alaba la grandeza de Dios por obrar a través de nosotros. Nota lo que aconteció a Daniel cuando dirigió la alabanza a Dios: “El rey habló a Daniel, y dijo: Ciertamente el Dios vuestro es Dios de dioses, y Señor de los reyes, y el que revela los misterios, pues pudiste revelar este misterio. Entonces el rey engrandeció a Daniel, y le dio muchos honores y grandes dones, y le hizo gobernador de toda la provincia de Babilonia, y jefe supremo de todos los sabios de Babilonia” (Daniel 2:47-48). El Señor Jesús nos enseñó este principio de redirigir la alabanza cuando otorgamos dádivas anónimamente. Cuando una persona recibe un regalo supliendo una necesidad, y el regalo tiene una nota en la cual dice que se está dando bajo la dirección de Dios y que toda honra y alabanza debe darse a Él, esa persona tendrá una gran motivación para adorar a Dios, y nosotros nos regocijaremos al saber que se le está dando una gran alabanza a Él por lo que hicimos (2 Corintios 9:12-15). Dios entonces nos recompensará abiertamente. Es un acto de fe el dar un regalo a alguien de una manera anónima. Sin embargo, cuando Dios recompensa esta fe, es la base de un gran gozo. ¿A quién puedes hacer un regalo en este día, de tal manera que la persona le dé gloria y honra a Dios?
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