EPISODE · May 6, 2024 · 5 MIN
Día 82 - Mandamiento 12 - Serie Los 49 mandamientos de Jesús (Permanecer)
from Permanecer · host Sego
¡Conoce las funciones del ayuno! El Señor Jesús llamó a sus seguidores “discípulos”. Ser discípulo requiere ser disciplinado, y esto es todo a lo que se refiere este mandamiento. Las disciplinas bíblicas están diseñadas para traer nuestros deseos físicos bajo el control del Espíritu de Dios, ya que los deseos de la carne luchan contra el espíritu, y los deseos del espíritu son en contra de la carne. En ninguna otra área se nos da un reto tan urgente como en la disciplina del ayuno. El ayuno agrega intensidad a nuestra búsqueda de Dios, a nuestro estudio de su Palabra, a nuestra fe sincera, y a nuestra rendición al Señor Jesús. El rey de Nínive convocó al ayuno a toda la ciudad cuando buscaban la misericordia de Dios (ver Jonás 3:6-10). Esdras proclamó ayuno junto al río para apelar a la protección de Dios (ver Esdras 8:21). David ayunó en su apelación a Dios por la vida de su hijo (ver 2 Samuel 12:16). Ester ayunó juntamente con el pueblo en su preparación antes de apelar al rey (ver Ester 4:16). Nehemías ayunó por el favor del rey para venir a reconstruir los muros de Jerusalén (ver Nehemías 1:3-4), y Daniel agregó ayuno a su petición para que los judíos regresaran a la tierra prometida (ver Daniel 9). En cada uno de estos casos, había un objetivo espiritual muy importante qué lograr. Este enfoque es un contraste directo al espectáculo público que hacían los fariseos cuando ayunaban: “Cuando ayunéis, no seáis austeros, como los hipócritas; porque ellos demudan sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro, para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público” (Mateo 6:16-18). La meta de Dios para el ayuno “es desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo” (Isaías 58:6). Muchos cristianos se preguntan si todavía el ayuno es para practicarlo en nuestros tiempos. Es comprensible que se pregunten esto, ya que la iglesia dedica más tiempo a banquetes que a ayunos. Sin embargo, cuando al Señor Jesucristo le preguntaron los discípulos de Juan el Bautista, por qué sus discípulos no ayunaban, les explicó que mientras Él estuviera con ellos físicamente no iban a ayunar, pero cuando les fuera quitado, entonces ayunarían (ver Marcos 2:19-20). Muchos de los grandes cristianos que yo conozco han implementado el ayuno y la oración como partes vitales en su caminar con el Señor. En una ocasión, pregunté a unos jóvenes del grupo local de una iglesia, que cuántos de ellos habían pasado un día entero sin comida. Ninguno levantó su mano. ¡Qué respuestas tan tristes en la iglesia por falta de practicar esta disciplina en estos tiempos! Si se te preguntara, cuántas veces ayunas con propósitos espirituales, ¿Cuál sería tu respuesta? Un esposo ayunó la hora de la comida por un mes, durante este tiempo se dedicó a memorizar la Escritura, y con el dinero que se ahorró al no comprar comida, le pudo comprar un regalo especial a su esposa, el cual ella apreció. Si tú sigues su ejemplo, yo sé que Dios te recompensará públicamente.
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