EPISODE · May 14, 2024 · 5 MIN
Día 91 - Mandamiento 13 - Serie Los 49 mandamientos de Jesús (Permanecer)
from Permanecer · host Sego
¡Aprende có mó sóbreabundar! Hay un peligro potencial al ser un sembrador. Cuando las riquezas se aumentan, existe la tentación de poner nuestros corazones en ellas y querer usarlas para nuestros deseos personales. Por esta causa Dios nos advierte: “…Si se aumentan las riquezas, no pongáis el corazón en ellas” (Salmos 62:10). “¿Has de poner tus ojos en las riquezas, siendo ningunas? Porque se harán alas, como alas de águila, y volarán al cielo” (Proverbios 23:5). Si fracasamos en honrar al Señor con los primeros frutos de nuestra labor, no podremos esperar que Él reprenda al “devorador” por nosotros (ver Malaquías 3:8- 11). La obra del devorador puede ser evidente por varias pérdidas o gastos en los que se incluyen: robos, devaluaciones, accidentes, enfermedades, pagos de hospitales, pérdidas de negocios, malas inversiones, etc. Hace años, a un carpintero temeroso de Dios, se le pidió que hiciera un trabajo para el dueño de una compañía. Cuando el dueño de la compañía no pudo pagar por el trabajo del carpintero, éste ofreció pagarle por medio de acciones de una mina de oro abandonada. Unos meses después, se descubrió una nueva veta de oro en la mina y el valor de las acciones se incrementó en gran manera. El carpintero vendió sus acciones. Cuando se le preguntó si planeaba honrar al Señor con las primicias de sus ganancias (ver Proverbios 3:9-10), contestó que en vez de dar primicias o diezmos, iba a reinvertir el dinero en una acción de petróleo para después poder tener más dinero con el cual honrar a Dios. Él y un amigo suyo, tomaron todo su dinero y lo invirtieron en este proyecto; al tiempo se descubrió que era un engaño, y ambos perdieron todo su dinero y aún tuvieron que pagar por el servicio de los abogados. Su tristeza causó la muerte temprana de sus esposas y aun la de ellos. Si nos consideramos como productores de riquezas, en vez de ser canales de riquezas, estaremos en peligro. Dios es quien nos da el poder para obtener riquezas. Él es quien aumenta o disminuye nuestra habilidad para dar. Job comprendía esto cuando declaró: “…Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito” (Job 1:21). R.G. LeTourneau, fabricante de maquinarias pesadas para mover la tierra, fue un gran hombre de Dios en el área de dar. Temprano en su carrera, Dios le enseñó la importancia de diezmar, y conforme sus negocios prosperaban, sintió un mayor deseo de dar a la obra de Dios, y no solamente el diezmo. Él dijo: “…cuando consideramos lo que Él ha hecho por nosotros, nosotros deberíamos hacer [más] por Él, que sólo darle nuestra gratitud…”. Este deseo lo guió a él y a su esposa a dar el 50% de sus ganancias personales y de los negocios para la obra de Dios. Conforme siguieron creciendo sus negocios, y las entradas aumentaban, sintieron que aún poseían demasiado para ellos y decidieron dar el 90% a la obra de Dios. Pablo nos da un sabio consejo sobre cómo abundar en riquezas. Nosotros sólo podemos aprender cómo abundar, si primero aprendemos a padecer necesidad con contentamiento (ver Filipenses 4:12). Cuando aprendemos a estar contentos con comida y vestido, estaremos listos para abundar. Tú podrás proveer mucho ánimo a tus familiares si escribes ejemplos de tu vida de cómo sembraste y cómo recogiste. ¿Tienes también ejemplos de cómo el devorador te quitó fondos que no diste al Señor como deberían ser dados?
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