EPISODE · Jul 20, 2017 · 1H 50M
El Chancho y La Maceta 19-07-2017
Hoy me levanté bien. Mientras hacía fiaca en mi cama, decidí que el día me tenía que sorprender. No como la sorpresa que te llevas cuando pasa algo que no esperás. Sino que el mundo te sorprenda por que sí. Encontrar en lo cotidiano, en lo conocido algo por descubrir. Me quería sorprender como un niño, cuando se da cuenta que si abre la canilla de la derecha sale agua fría y, si abre la de la izquierda sale caliente. O como un perro, que sale a la vereda y parece tan pero tan interesado en el olor del perro del vecino, al cual huele todas las veces que sale a la vereda. Con esa idea, salí de la comodidad de mi cama. Es lindo proponerse estos desafiós porque uno piensa que son simplemente las ganas las que te llevan a sorprenderte. ¡Mirá que rápido pasó el bondi! y eso es una sorpresa. ¡Mirá esa hormiguita todo lo que hizo en media hora mientras esperé el bondi! Y ahí tenés otra sorpresa. Como decía, pensé que era simplemente la motivación lo que te lleva a sorprenderte, las posibilidad de dar vuelta las cosas a antojo, de renovar la capacidad de mirar las cosas de siempre. Para mi ilusión, fue un mazazo a gran escala darme cuenta que no es así, que con los años uno pierde la capacidad de buscar nuevas perspectivas y se acota a lo conocido. Que las sorpresas dejan de ser algo positivo, porque pelean con la rutina. De repente, pensé, volví sobre mis pasos, miré a la hormiguita (Claramente, el bondi todavía no había pasado) y me dí cuenta que la cuestión no es sorprenderse porque uno quiere. La sorpresa está en andar desprevenido por la vida, abierto a lo que pase. Hay lugares, personas, acciones que sorprenden más que otras. Y ahí, me sorprendí, de mí mismo. De hacer introspección, y encontrar algo que uno cree correcto un miércoles a la matina. Y me puse contento porque me acordé de una sorpresa, me acordé que hay un lugar que invita a la sorpresa. Todos los miércoles a la noche, un chancho sale sobre su maceta por la radio y te pega un cachetazo en el oído. Te deja pazmado, y te invita a sorprenderte como niño, o como perro, o como chancho, o como maceta. O como un niño que pasea a su perro, en la maceta del chancho que sale por la radio. Es miércoles! Si! Festejalo y dejate sorprender, por este programa que siempre pero siempre, le da la vuelta a la rutina, para ponerte feliz como pibe con pelota nueva o como perro con dos colas Bienvenidos a otra noche puerca por Zumba la Turba.
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