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EPISODE · Jan 31, 2025 · 4 MIN

El Dios de la conquista

from Un Mensaje a la Conciencia · host Radio Stereo Resurrección

(Antevíspera del Aniversario de la Muerte del Indio Hatuey) Era jefe indígena de la región caribeña de la Guahaba. Huyó de Haití en canoa en 1511, junto a los suyos, y fue a parar en la isla de Cuba. Allí se refugió en las cuevas y los montes de oriente. Un día señaló una cesta llena de oro y dijo: «Este es el dios de los cristianos. Por él nos persiguen. Por él han muerto nuestros padres y nuestros hermanos. Bailemos para él. Si nuestra danza lo complace, este dios mandará que no nos maltraten.» A los tres meses de atreverse a hacer semejante declaración, los españoles lo atraparon y lo ataron a un palo, cual serpiente venenosa. Antes de prender el fuego que lo reduciría a carbón y ceniza, un sacerdote le prometió que, si aceptaba bautizarse, le esperaría la gloria y el eterno descanso. La valiente víctima le preguntó: «En ese cielo, ¿están los cristianos?» Ante la respuesta afirmativa del instruido sacerdote, el aborigen eligió el infierno, y se dispuso a que el representante de Dios encendiera la leña cuyas llamas lo habrían de consumir. Por eso en Baracoa se yergue, orgulloso, el busto del indio Hatuey.1 ¿Quién hubiera pensado que un indígena iletrado llamado Hatuey fuera el inusitado instrumento que Dios habría de usar para recalcar una de las lecciones más importantes del Sermón del Monte? «No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido destruyen, y donde los ladrones se meten a robar —enseñó Cristo—. Más bien, acumulen para sí tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido carcomen, ni los ladrones se meten a robar. Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón. Nadie puede servir a dos señores, pues menospreciará a uno y amará al otro, o querrá mucho a uno y despreciará al otro. No se puede servir a la vez a Dios y a las riquezas.»2 Hatuey tenía razón. El oro había llegado a ser el dios de los únicos cristianos que él tuvo la desdicha de conocer. Pero lo que ignoraba era que ese dios carecía de poder. Si no tenía poder ni para hacer de veras felices a aquellos aventureros españoles, menos poder tenía para salvarlo a él de semejante avaricia. De modo que su danza a ese dios fue en vano. Lo peor de todo es que también ignoraba que el que sí tenía poder para salvarlo eternamente era precisamente ese Dios a quien pretendían servir sus conquistadores, pero a quien ellos habían reemplazado por las riquezas. Por eso Hatuey jamás llegó a conocer a aquel Dios que murió también por él con el fin de darle vida plena en esta tierra, y vida eterna en el paraíso celestial.3 Más vale que aprendamos la lección de Hatuey y de sus verdugos. Elijamos al verdadero Dios y no acumulemos tesoros en la tierra sino en el cielo. Así ni la muerte de Cristo ni la de Hatuey habrán sido en vano. Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 Eduardo Galeano, Memoria del fuego I: Los nacimientos, 18a ed. (Madrid: Siglo XXI Editores, 1991), p. 67. 2 Mt 6:19-21,24 3 Jn 3:16; 10:10

(Antevíspera del Aniversario de la Muerte del Indio Hatuey) Era jefe indígena de la región caribeña de la Guahaba. Huyó de Haití en canoa en 1511, junto a los suyos, y fue a parar en la isla de Cuba. Allí se refugió en las cuevas y los montes de oriente. Un día señaló una cesta llena de oro y dijo: «Este es el dios de los cristianos. Por él nos persiguen. Por él han muerto nuestros padres y nuestros hermanos. Bailemos para él. Si nuestra danza lo complace, este dios mandará que no nos maltraten.» A los tres meses de atreverse a hacer semejante declaración, los españoles lo atraparon y lo ataron a un palo, cual serpiente venenosa. Antes de prender el fuego que lo reduciría a carbón y ceniza, un sacerdote le prometió que, si aceptaba bautizarse, le esperaría la gloria y el eterno descanso. La valiente víctima le preguntó: «En ese cielo, ¿están los cristianos?» Ante la respuesta afirmativa del instruido sacerdote, el aborigen eligió el infierno, y se dispuso a que el representante de Dios encendiera la leña cuyas llamas lo habrían de consumir. Por eso en Baracoa se yergue, orgulloso, el busto del indio Hatuey.1 ¿Quién hubiera pensado que un indígena iletrado llamado Hatuey fuera el inusitado instrumento que Dios habría de usar para recalcar una de las lecciones más importantes del Sermón del Monte? «No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido destruyen, y donde los ladrones se meten a robar —enseñó Cristo—. Más bien, acumulen para sí tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido carcomen, ni los ladrones se meten a robar. Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón. Nadie puede servir a dos señores, pues menospreciará a uno y amará al otro, o querrá mucho a uno y despreciará al otro. No se puede servir a la vez a Dios y a las riquezas.»2 Hatuey tenía razón. El oro había llegado a ser el dios de los únicos cristianos que él tuvo la desdicha de conocer. Pero lo que ignoraba era que ese dios carecía de poder. Si no tenía poder ni para hacer de veras felices a aquellos aventureros españoles, menos poder tenía para salvarlo a él de semejante avaricia. De modo que su danza a ese dios fue en vano. Lo peor de todo es que también ignoraba que el que sí tenía poder para salvarlo eternamente era precisamente ese Dios a quien pretendían servir sus conquistadores, pero a quien ellos habían reemplazado por las riquezas. Por eso Hatuey jamás llegó a conocer a aquel Dios que murió también por él con el fin de darle vida plena en esta tierra, y vida eterna en el paraíso celestial.3 Más vale que aprendamos la lección de Hatuey y de sus verdugos. Elijamos al verdadero Dios y no acumulemos tesoros en la tierra sino en el cielo. Así ni la muerte de Cristo ni la de Hatuey habrán sido en vano. Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 Eduardo Galeano, Memoria del fuego I: Los nacimientos, 18a ed. (Madrid: Siglo XXI Editores, 1991), p. 67. 2 Mt 6:19-21,24 3 Jn 3:16; 10:10

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MG Show MG Show The MG Show, hosted by Jeffrey Pedersen and Shannon Townsend, is a leading alternative media platform dedicated to uncovering the truth behind today’s most pressing political issues. Launched in 2019, the show has grown exponentially, offering unfiltered insights, comprehensive research, and real-time analysis. With a commitment to independent journalism and factual integrity, the MG Show empowers its audience with knowledge and encourages active participation in the political discourse. Ask A Spaceman Archives - 365 Days of Astronomy Ask A Spaceman Archives - 365 Days of Astronomy Podcasting Astronomy Every Day of the Year French Your Way Jessica: Native French teacher founder of French Your Way Boost your French listening skills and test your comprehension with this one of a kind series of podcasts. Get the chance to listen to a real conversation between native speakers talking at normal speed AND customise your learning experience through carefully designed sets of questions (2 levels of difficulty) available for download at www.frenchvoicespodcast.com. All interviews also come with the transcript. French teacher Jessica interviews native speakers of French from around the world who share a bit of their life and passion. Where else would you meet in one same place a French yoga teacher based in Melbourne, a soap manufacturer from Provence, or a couple cycling around the world? The Small Business Startup School – Business Notes | Financial Literacy | Retail Psychology – For Professionals & Entrepreneurs The Small Business Startup School Inc. Starting or buying a small business? While personal circumstances may vary, business patterns remain timeless. On The Small Business Startup School, we explore strategies, insights, and practical solutions to help entrepreneurs confidently navigate their journey.Hosted by Ola Williams—a retail entrepreneur, fintech founder, and financial coach with over two decades of experience—this podcast marries financial awareness and retail psychology with optimism to deliver actionable takeaways.Join us to learn, grow, and connect as we uncover the keys to business success.Let’s continue to learn together and be encouraged to keep on connecting!

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