EPISODE · Oct 17, 2024 · 1H 45M
El Ladrón de Bagdad
from Clásicos en el Aire
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Butler y Jack Whitney Estudio/productora: London Films Productions / Alexander Korda Films Distribución: United Artists Duración: 106 minutos aproximadamente País: Reino Unido Idioma original: Inglés Formato: Color, rodado en Technicolor Género: Fantasía, aventuras, cine fantástico, romance Reparto principal: Sabu como Abu, el ladrón de Bagdad John Justin como Ahmad, rey de Bagdad Conrad Veidt como Jaffar, el gran visir June Duprez como la princesa Rex Ingram como el Genio Miles Malleson como el sultán de Basora Mary Morris como Halima Sinopsis: Ahmad, joven rey de Bagdad, decide salir de incógnito por las calles de su propia ciudad para conocer cómo vive realmente su pueblo. Pero su gran visir, Jaffar, aprovecha su ingenuidad para traicionarlo y hacerse con el poder. El rey acaba convertido en prisionero y conoce en las mazmorras a Abu, un joven ladrón de extraordinaria habilidad. A partir de entonces, ambos emprenderán una fantástica aventura en la que tendrán que enfrentarse al poder de Jaffar y recurrir a fuerzas mágicas para recuperar el reino y el amor de la princesa. Genios, alfombras voladoras, caballos mecánicos, objetos mágicos y criaturas gigantescas convierten la historia en un auténtico viaje por el universo de Las mil y una noches. Datos económicos: El ladrón de Bagdad fue una de las producciones británicas más ambiciosas de su tiempo. Su presupuesto rondó los 1,7 millones de dólares, una cantidad extraordinaria para una producción británica de 1940. La película consiguió superar el millón de dólares de recaudación únicamente en Estados Unidos y Canadá, además de obtener una importante explotación internacional. Para Alexander Korda, sin embargo, la película fue también una enorme apuesta económica. La guerra había encarecido y complicado la producción y obligó a trasladar el proyecto entre continentes. El resultado artístico justificó la inversión: la película terminó convirtiéndose en uno de los grandes espectáculos fantásticos de su época. Recepción de la crítica en su época: La película fue recibida con entusiasmo por buena parte de la crítica, especialmente por su espectacularidad visual y sus innovadores efectos especiales. El crítico del New York Times, Bosley Crowther, llegó a compararla favorablemente con Fantasía, destacando el carácter maravilloso y deslumbrante del espectáculo. La película también impresionó por algo que hoy puede parecer habitual, pero que en 1940 era extraordinario: un universo fantástico completamente construido mediante decorados, pinturas, maquetas, trucajes ópticos y Technicolor. El público respondió igualmente con entusiasmo, convirtiéndola en uno de los grandes espectáculos fantásticos de comienzos de los años cuarenta. Premios y nominaciones El ladrón de Bagdad logró 3 Óscars de las 4 Nominaciones a las que aspiraba Mejor fotografía en color — Georges Périnal -- Ganó Mejor dirección artística en color — Vincent Korda -- Ganó Mejores efectos especiales — Lawrence W. Butler y Jack Whitney -- Ganó Mejor música original — Miklós Rózsa Datos y curiosidades: Aunque oficialmente figuran Ludwig Berger, Michael Powell y Tim Whelan como directores, la realidad fue bastante más complicada. Alexander Korda había contratado inicialmente al alemán Ludwig Berger, pero comenzó a considerar que su planteamiento era demasiado íntimo y poco espectacular para la película que tenía en mente. Korda incorporó entonces a Michael Powell, inicialmente para rodar determinadas secuencias. Poco a poco, la participación de Powell fue creciendo hasta convertirse en una parte fundamental de la producción. Finalmente, Tim Whelan se incorporó para ayudar a completar el trabajo. Y todavía hubo más intervenciones: William Cameron Menzies, Zoltán Korda y el propio Alexander Korda realizaron aportaciones de dirección no acreditadas. Las fuentes de producción llegan a contabilizar seis personas con intervención directorial. La película comenzó a rodarse en Gran Bretaña en la primavera de 1939. Pero el 3 de septiembre de 1939, Gran Bretaña declaró la guerra a Alemania. Michael Powell y otros miembros del equipo fueron retirados temporalmente del proyecto para trabajar en una película de propaganda de guerra, The Lion Has Wings. Alexander Korda decidió entonces trasladar la producción a Estados Unidos para poder terminarla. Algunas escenas que inicialmente estaban previstas para África tuvieron que replantearse y se utilizaron localizaciones estadounidenses, incluido el Gran Cañón. Cuando comenzó la producción, Sabu era todavía un adolescente. El rodaje se prolongó durante tanto tiempo que, cuando se retomó la película en Estados Unidos, el actor había crecido aproximadamente unos 7 centímetros. Tuvieron que volver a rodarse algunas escenas para que el cambio físico no resultara demasiado evidente. Korda no estaba satisfecho con la visión de Berger y, además, no estaba de acuerdo con la música que el director quería utilizar. Lo más curioso es que Korda llegó a contratar discretamente a Miklós Rózsa para componer una nueva partitura sin informar inicialmente a Berger. Rózsa llegó a trabajar en una oficina situada prácticamente al lado de la de Berger, con un piano, mientras Berger seguía trabajando en la película. Finalmente, Berger abandonó el proyecto y Powell pasó a tener una importancia mucho mayor. Alexander Korda había pensado inicialmente en Vivien Leigh para interpretar a la princesa. Pero Leigh se marchó a Hollywood para reunirse con Laurence Olivier y terminaría convirtiéndose en una de las mayores estrellas del cine mundial gracias, entre otras cosas, a Lo que el viento se llevó. El papel acabó en manos de June Duprez. Uno de los mayores logros técnicos de la película fue el empleo de una primitiva técnica de pantalla azul para integrar a los actores con escenarios y efectos que habían sido rodados por separado. Gracias a ella pudieron realizarse escenas que parecían imposibles: el genio gigantesco saliendo de una botella, el caballo volador y otros momentos de fantasía. William Cameron Menzies, uno de los grandes diseñadores visuales de Hollywood, ya había trabajado como director artístico en la famosa versión muda de El ladrón de Bagdad de 1924. Para la película de 1940 volvió a participar en la creación de su universo visual. Esa continuidad ayudó a que la nueva versión conservara parte del monumental estilo de fantasía de la película protagonizada por Douglas Fairbanks. Entre el personal no acreditado se encontraba un joven Stuart Freeborn, que trabajó en los maquillajes. Décadas después, Freeborn se convertiría en una leyenda del maquillaje y los efectos de criaturas: participaría en 2001: Una odisea del espacio y sería responsable de algunos de los personajes más memorables de la trilogía original de Star Wars, entre ellos Yoda y Chewbacca. Retrospectiva y legado: Con el paso de las décadas, El ladrón de Bagdad se ha convertido en uno de los grandes clásicos de la fantasía cinematográfica. Su influencia puede encontrarse en innumerables películas posteriores ambientadas en mundos de Las mil y una noches y en el cine de aventuras fantástico en general. La combinación de Technicolor, decorados gigantescos y efectos ópticos consiguió crear un mundo que, pese a tener más de ochenta años, continúa resultando extraordinariamente imaginativo. Su influencia llega incluso hasta Disney y Aladdin, especialmente en la figura del visir malvado, el sultán, el ladrón protagonista y buena parte de la imaginería asociada a la fantasía oriental. La película de 1940 se ha convertido, de hecho, en una referencia fundamental para las posteriores representaciones cinematográficas de Las mil y una noches. El BFI continúa considerándola una de las grandes películas fantásticas de la década de 1940 y destaca precisamente su combinación de color, aventura y efectos visuales artesanales. Comentario Final: El ladrón de Bagdad es una de esas películas que justifican por sí solas la existencia del cine fantástico. Puede que algunos de sus diálogos y determinadas interpretaciones hayan envejecido, pero su imaginación visual permanece sorprendentemente viva. Hay algo fascinante en contemplar esos decorados gigantescos, esos cielos imposibles y esos efectos especiales realizados mucho antes de que existiera la informática. Y lo verdaderamente admirable es que la película no intenta ocultar que estamos ante un mundo creado artificialmente. Al contrario: abraza el artificio y lo convierte en parte de su encanto. Sabu es probablemente el alma de la película. Su Abu posee una energía, una picardía y una espontaneidad que hacen que cada aparición suya resulte magnética. Frente a él, Conrad Veidt compone un Jaffar siniestro y elegante, uno de esos villanos que parecen disfrutar del mal que hacen. Pero por encima de todo está la imaginación. Una alfombra que vuela, un caballo mecánico, un genio gigantesco, un ojo mágico, una araña monstruosa y un mundo entero construido con pintura, maquetas, trucajes y color. Tres Óscar y más de ocho décadas después, El ladrón de Bagdad sigue demostrando que los efectos especiales envejecen, pero la imaginación bien utilizada no envejece jamás. https://www.ivoox.vip/plus?affiliate-code=af5b0e46baf4ad937869c044bd46bcbf https://www.ivoox.vip/premium?affiliate-code=0313ce6ca481986b3f6c1b4a348b6745 https://www.ivoox.vip/plus?affiliate-code=af5b0e46baf4ad937869c044bd46bcbf
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