EPISODE · May 8, 2021 · 19 MIN
El príncipe de Maquiavelo
from Devenir
Rafael Robles Loro Recorrido por los principales conceptos de la filosofía política de Maquiavelo. La gran obra de Maquiavelo es El príncipe, en la que analiza de forma realista y empirista las medidas políticas que deben adoptar los gobernantes para dirigir el Estado y conservarlo. De este modo, enseña a ser bueno o malo según convenga. En El príncipe volcó su experiencia de quince años sirviendo a la república y la amargura de su fracaso político. Según Maquiavelo, lo que seduce a los súbditos son las apariencias, por eso el príncipe debe dar apariencia de lealtad y entrega al pueblo, aunque en realidad no sea ni leal ni entregado. Además le es mejor al político ser temido que amado porque así el pueblo es más dócil y, por tanto, manejable. Aunque nunca escribió la frase "el fin justifica los medios" sí es este el pensamiento que se infiere de sus escritos: un buen gobernante es aquel que a veces se ve obligado a poner en práctica medidas moralmente cuestionables si estas conllevan un bien para la sociedad que dirige. En ello consiste precisamente el realismo político, es decir, es preciso atenerse a la "verdad efectiva de las cosas" y no perderse en investigar cómo deberían ser. Hay que separar el ser del deber ser. De este forma Maquiavelo descubre la autonomía de la política respecto de la ética: la ética y la política no tienen nada que ver y, en todo caso, la ética del político o del príncipe es distinta a la del pueblo gobernado. El realismo político empieza a plantearse en el capítulo XV de El príncipe. Allí se expone que el ideal del príncipe es que sus súbditos le amen y le teman, pero como esto es imposible que suceda a la vez deberá ir haciéndolo según las circunstancias. Así, Maquiavelo propone cuestiones como que hay que evitar el camino intermedio porque siempre causa un perjuicio extremo (hay que ser bueno o malo, sin medias tintas). También es característica su visión pesimista del hombre, al que considera que no es por sí mismo bueno ni malo pero que, en la práctica, tiende a ser malo. La tendencia a la maldad del hombre es la que obliga al político a desconfiar de él. Entiende la virtud ("areté") del príncipe como vigor, voluntad, habilidad, astucia..., nada que ver con el concepto de virtud cristiana. Da importancia a la religión, pero como simple institución que consolida el sistema de valores y costumbres. La religión cohesiona a la república. La mitad de las cosas humanas dependen de la fortuna, la otra mitad de la virtud y de la libertad. (En el capítulo XXV de El príncipe indica que "la fortuna es mujer a la que hay que someter golpeándola"). En cualquier caso el ideal político de Maquiavelo no es el principio descrito por él (era una necesidad del momento histórico) sino el de la república romana, basada en la libertad y las buenas costumbres y, por tanto, un "retorno a los principios". ¿Ejemplo de maquiavelismo? El siguiente texto de Maquiavelo es muy ilustrativo: Pero, siendo mi propósito escribir algo útil para quien lo lea, me ha parecido más conveniente ir directamente a la verdad real de la cosa que a la representación imaginaria de la misma. Muchos se han imaginado repúblicas y principados que nadie ha visto jamás ni se ha sabido que existieran realmente; porque hay tanta distancia de cómo se vive a cómo se debería vivir, que quien deja a un lado lo que se hace por lo que se debería hacer, aprende antes su ruina que su preservación: porque un hombre que quiera hacer en todos los puntos profesión de bueno, labrará necesariamente su ruina entre tantos que no lo son. Por todo ello es necesario a un príncipe, si se quiere mantener, que aprenda a poder ser no bueno y a usar o no usar de esta capacidad en función de la necesidad.
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El príncipe de Maquiavelo
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