EPISODE · Feb 26, 2013 · 3 MIN
Firtma Gloria S. Grande 260213
LA “EMPERAORA” DE TRIANA Se nos fue la actriz de la copla… sin ella, se deshacen las encrucijadas, se derrumban las torres de arena, los tendidos se quedan sin abanicos y nos da miedo pasear por una esquina cualquiera, por si el eco no suena a su voz. Juana Reina, Concha Piquer y Marifé de Triana. En algún lugar, las tres comparten escenario y Quintero estalla de alegría pensando en su próximo espectáculo. Igual que las mocitas de Sierra Morena cuando perdieron a Antonio Vargas Heredia, los amantes de la copla morimos de pena estos días llorando por ella. Marifé era tan humilde que decía sentirse orgullosa de haber tenido que comer peladuras de patata cocida… Hasta los nueve años, residió en el típico barrio de Triana. Se trasladó a Madrid con sus familiares y, desde muy niña, empezó a triunfar en los escenarios de altas variedades. Aunque, según confesión que la ennoblece, sus principios de artista fueron duros y penosos, pudo, en plena juventud, recoger el fruto de sus desvelos infantiles. Marifé era una maestra en "decir" la copla porque la cantaba desde las mismas entrañas. Quizás en esto la ayudó su propia historia. A los 27 años, tras una larga gira por América, conoció al amor de su vida: un joven rapsoda, alto y de buena planta, que se incorporó a su compañía en 1963. Se llamaba José María Alonso Calvo y había nacido en El Bierzo. Su atractivo no había pasado inadvertido entre las bailarinas del Circo Price y, durante un tiempo, Marifé tuvo que compartir el cariño del recitador leonés. Formalizaron su relación en 1972, cuando se fueron a vivir juntos, y no se casaron hasta una década después tras veinte años "de novios". A José le encantaba que Marifé le cantase "Compañero" y, a cambio, le regalaba una rosa casi a diario. El matrimonio no tuvo hijos; quizás por eso, Marifé amadrinó artísticamente a varias generaciones de niñas que se asomaron al mundo de la copla, muchas de ellas nacidas en La Línea. Nos quedan sus discípulas y, por supuesto, sus irrepetibles actuaciones: “La sombra vendo”, “En una esquina cualquiera”, “La encrucijada”, “Tres puñales”… Marifé, enamorada y temperamental, casi en un susurro o devorando el escenario, le cantó al amor, al desamor, a la locura y a los celos como ninguna otra. Descanse en paz, emperaora.
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Firtma Gloria S. Grande 260213
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