EPISODE · Jul 4, 2020 · 16 MIN
HILO 115
El antiamericano Zapatero Si tuviéramos que hacer una encuesta entre los españoles para conocer el nombre del peor presidente que hemos tenido desde que se instauró la democracia en España, el que se llevaría la mayor parte de las papeletas para ocupar ese puesto sería sin duda el leonés José Luis Rodríguez Zapatero, más conocido como el míster Bean español. Su elección para ocupar ese lugar en nuestra historia sería poco discutible, ni tan siquiera Pedro Sánchez se le acercaría, por mucho que se empeñe en luchar para ocupar ese privilegiado honor, este narcisista que padecemos como presidente. Su inesperada llegada a la presidencia del gobierno, cuando todas las encuestas pronosticaban un triunfo sin paliativos del PP, con un candidato como Mariano Rajoy, elegido por el dedo divino de Aznar, tras sufrir España el mayor atentado terrorista de su historia, y la nefasta gestión de las horas siguientes con un PP descolocado y obcecado en atribuir a ETA esa masacre que ellos mismos desmintieron en un comunicado, en el que se desligaban del mismo, situó a, un desconocido Zapatero al frente del gobierno sin tener ni la experiencia ni la capacidad política para ejercer el cargo. El resultado ya lo conocemos todos con un mandato basado en un aparente buenismo pueril, explotado hasta, la, saciedad -el famoso talante , tan ponderado por la prensa afín -, pero trufado en realidad de adanismo, irresponsabilidad diplomática e insensatez económica que acabó, tras un golpe brutal con la realidad con Zapatero abjurando de todo lo hecho y lo dicho, a punto de dejar a este País en quiebra y obedeciendo a pies juntillas las órdenes del otro trío al margen de aquel trío nefasto protagonizado por Aznar, Busch y Blair, llamado de las Azores que tanto daño hizo a su predecesor, compuesto por Obama, Merkel y hasta del chino Hu Jintao, para evitar que su negación de la realidad de la crisis, hablando de desaceleración en vez de reconocer la crisis, dejara a España al borde del precipicio y dañando de paso irremediablemente a toda la Unión Europea. Hasta ahí, los hechos, el bagaje, la herencia de Zapatero. Sin embargo y aquí lo realmente merecedor de un análisis más profundo es el segundo legado que Rodríguez Zapatero nos dejó a los españoles tras su paso por la Moncloa, legado realmente dañino para España y los españoles, y que a pesar de los años transcurridos continuamos sufriendo. Lo digo con rotundidad porque solo él fue el culpable de sembrar esas semillas, otros cultivaban bonsáis, que se preocupó de regar él personalmente para que crecieran con fuerza y vigor los brotes de los mayores problemas que han aflorado con la llegada de su discípulo Sánchez y a los que nos estamos enfrentando los españoles. Suya y solo suya fue la responsabilidad de avivar una división entre los españoles, que ya estaba superada, con un regreso a la guerra civilismo y un cuestionamiento permanente de la concordia surgida de la Transición, guion que siguen al pie de la letra los miembros de este gobierno social comunista que tenemos. Y suya fue también la irresponsabilidad de comprometerse a apoyar cualquier estatuto que aprobara el Parlamento catalán, lo que dio alas al independentismo insolidario, que acabó en el golpismo del 1-O. Dos legados envenenados que nadie a estas alturas del guion pueden negar por mucho que se empeñen algunos en presentarnos ahora a ZP como un político de primer orden y ese líder carismático al que tanto se necesita para continuar la revolución en los países de América latina para hacer frente a las democracias occidentales y al capitalismo y liberalismo imperante ,tal y como hemos observado recientemente en su intervención de Puebla y su arenga para hacer frente a los EEUU y a su presidente Trump. Una arenga que tarde o temprano terminará por pasar factura al gobierno de España. Tras aquella herencia envenenada, tan negativa y nefasta, de la que solo cabe rescatar la ley de matrimonio homosexual, lo esperado hubiera sido que Rodríguez Zapatero hubiera emprendido, como han hecho otros presidentes en este País, Adolfo Suarez, Leopoldo Calvo Sotelo, José María Aznar, Y Mariano Rajoy, un retiro discreto y autocrítico, aportando incluso aquellas reflexiones necesarias para que los errores que él cometió no se repitan ni en el presente ni en el futuro, pero lejos de ello, sigue empeñado en hacer todo lo contrario avergonzando a los españoles y a los propios socialistas con declaraciones impropias de un demócrata. Declaraciones de las que les hablaba anteriormente como las realizadas el pasado 15 de mayo en el que, rozando el delirio, llama a la izquierda europea y latinoamericana a aliarse ¡con China! para poner a Estados Unidos «en una situación imposible». Un Zapatero al que le cabe el deshonor de ser el único dirigente occidental, a excepción de los nuevos chavistas españoles comandados por Pablo Iglesias, que defiende con pasión la narco dictadura de Nicolás Maduro, sin que sus motivaciones estén aclaradas. ¿o sí? Y que puso su última guinda el pasado lunes, indignado ante la idea de que el PSOE intente pactar algo con Ciudadanos y con ello abandonando la alianza con el comunismo de Unidas Podemos, el independentismo de ERC y la herencia de ETA de EH Bildu, al decir que Cs, el partido naranja de Arrimadas era «uno de los peores experimentos de la democracia». Declaraciones tendentes a poner en jaque a su compañero Sánchez y su estrategia por intentar cerrar pactos de legislatura con un Cs a la deriva tras la marcha de Rivera. Hablando de Bildu, les ruego vean con atención el video que les pongo a continuación recordando el atentado de HIPERCOR, un video que a cualquier político le haría reflexionar sobre la conveniencia o no de mantener pactos de gobierno con unos asesinos. Aunque viendo lo que estamos viendo en este PAIS me da que medios comprados y la izquierda en general esos sucesos solo pueden contemplarse dentro de una ofensiva por parte de los sectores más reaccionarios de la sociedad española para terminar con este gobierno súper guay que tenemos. Zapatero, venía haciendo sin duda lo que en psicología se conoce como proyección, ese mecanismo de defensa en el que los impulsos, sentimientos y deseos propios se atribuyen a otros, porque el peor experimento de la democracia, cuyas consecuencias sufrimos ahora fue su Gobierno. Un gobierno sectario y mentiroso, del que vienen estos lodos populistas y separatistas. Ante este panorama, Sánchez debería empezar a darse cuenta del error que cometió al seguir su camino alentando la división entre españoles, fomentando a los antisistema, aliándose con los enemigos de la Constitución y negando la realidad económica. Es de esperar que no sea demasiado tarde. Ni para él, ni para España. Aunque me temo que no hay mejor ciego que el que no quiere ver y mejor sordo que el que no quiere oír...Y Sánchez a día de hoy ni quiere ver, ni mucho menos oír el clamor de aquellos españoles que le están pidiendo un cambio de rumbo....Por cierto después del numerazo de ZP en la conferencia de Puebla, ver a hora el nombramiento de Irene Montero como miembra de ese grupo de grandes estadistas latinoamericanos, le terminan por poner a uno los pelos de punta…Que tiemblen las estatuas
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