Hombros de campeón episode artwork

EPISODE · Apr 1, 2026 · 4 MIN

Hombros de campeón

from Un Mensaje a la Conciencia · host Radio Stereo Resurrección

¡Claro que no eran dioses! Eran mortales los intrusos porque padecían enfermedades y era fácil matarlos. Si los araucanos de Chile del siglo dieciséis hubieran sabido esto de antemano, no habrían sido tan fácil presa de los conquistadores españoles cuando éstos arribaron a sus tierras. Ahora tendrían que entregarse a la tarea de expulsar a los invasores. Pero lo harían con gusto, movidos por el mero placer de la venganza. Los españoles los habían maltratado a tal extremo que se armó tremenda contienda entre los caciques por decidir cuál de ellos habría de comandar las tropas araucanas. De no haber sido por el sabio consejo del anciano Colocolo, allí mismo habría terminado la proyectada guerra. Esto fue lo que propuso el venerado cacique: que fuera jefe aquel que soportara más tiempo un gran madero en los hombros. Para la prueba emplearon un tronco tan pesado que les costó trabajo hacerlo rodar. Paycabí lo sostuvo en sus hombros durante seis horas. Purén y Ongolmo, a su turno, lograron sostenerlo medio día. Cuando Elicura dejó caer de sus hombros el madero a las nueve horas, lo tomó Tucapel, quien lo llevó a cuestas durante catorce. Lincoya el fornido se quitó la capa y en sus tremendas espaldas cargó el leño de sol a sol. Ya se consideraba vencedor cuando llegó el valiente Caupolicán, quien agarró el áspero y nudoso tronco como si fuera una vara y lo mantuvo firme en sus hombros durante tres días y tres noches sin dar muestras de fatiga. Cuando al tercer día lanzó lejos el tronco, los atónitos espectadores ya habían consentido descargar sobre sus robustos hombros la pesada y dura tarea que le esperaba.1 Por algo sería que, en memoria del gran Caupolicán, Rubén Darío compuso un soneto cuya primera estrofa dice: Es algo formidable que vio la vieja raza: robusto tronco de árbol al hombro de un campeón salvaje y aguerrido, cuya fornida maza blandiera el brazo de Hércules, o el brazo de Sansón.»2 Esta anécdota de Don Alonso de Ercilla trae a la memoria lo que hizo Jesucristo para librarnos del poder de nuestro enemigo común. Es cierto que Satanás es «el príncipe de este mundo»,3 pero nos ha engañado haciéndonos pensar que es más poderoso de lo que es, ¡como si fuera Dios con mayúscula y no con minúscula! Ahora los que hemos sufrido sus maltratos tenemos que hacerle frente, pero no con nuestro propio poder sino con el poder del Dios Fuerte que satisfizo los requisitos divinos para librarnos de ese yugo opresor. Es que el Padre eterno en su infinita sabiduría descargó sobre los robustos hombros de su valiente Hijo la pesada y dura tarea de expulsar al invasor y así salvar al pecador. Esto no fue lo que propuso sino lo que dispuso nuestro Cacique celestial: que el Capitán de nuestra salvación muriera sin pecado propio alguno después de cargar en sus hombros no sólo el peso del madero en el que fue clavado sino también el peso del pecado de toda la humanidad, de modo que a nosotros no nos tocara más que aceptar a ese Campeón de nuestra redención como nuestro Salvador personal. Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 Alonso de Ercilla y Zúñiga, La araucana, pp. 16-19. 2 Rubén Darío, Poesía, 2a ed. (Caracas: Fundación Biblioteca Ayacucho, 1985), p. 175. 3 Jn 12:31

¡Claro que no eran dioses! Eran mortales los intrusos porque padecían enfermedades y era fácil matarlos. Si los araucanos de Chile del siglo dieciséis hubieran sabido esto de antemano, no habrían sido tan fácil presa de los conquistadores españoles cuando éstos arribaron a sus tierras. Ahora tendrían que entregarse a la tarea de expulsar a los invasores. Pero lo harían con gusto, movidos por el mero placer de la venganza. Los españoles los habían maltratado a tal extremo que se armó tremenda contienda entre los caciques por decidir cuál de ellos habría de comandar las tropas araucanas. De no haber sido por el sabio consejo del anciano Colocolo, allí mismo habría terminado la proyectada guerra. Esto fue lo que propuso el venerado cacique: que fuera jefe aquel que soportara más tiempo un gran madero en los hombros. Para la prueba emplearon un tronco tan pesado que les costó trabajo hacerlo rodar. Paycabí lo sostuvo en sus hombros durante seis horas. Purén y Ongolmo, a su turno, lograron sostenerlo medio día. Cuando Elicura dejó caer de sus hombros el madero a las nueve horas, lo tomó Tucapel, quien lo llevó a cuestas durante catorce. Lincoya el fornido se quitó la capa y en sus tremendas espaldas cargó el leño de sol a sol. Ya se consideraba vencedor cuando llegó el valiente Caupolicán, quien agarró el áspero y nudoso tronco como si fuera una vara y lo mantuvo firme en sus hombros durante tres días y tres noches sin dar muestras de fatiga. Cuando al tercer día lanzó lejos el tronco, los atónitos espectadores ya habían consentido descargar sobre sus robustos hombros la pesada y dura tarea que le esperaba.1 Por algo sería que, en memoria del gran Caupolicán, Rubén Darío compuso un soneto cuya primera estrofa dice: Es algo formidable que vio la vieja raza: robusto tronco de árbol al hombro de un campeón salvaje y aguerrido, cuya fornida maza blandiera el brazo de Hércules, o el brazo de Sansón.»2 Esta anécdota de Don Alonso de Ercilla trae a la memoria lo que hizo Jesucristo para librarnos del poder de nuestro enemigo común. Es cierto que Satanás es «el príncipe de este mundo»,3 pero nos ha engañado haciéndonos pensar que es más poderoso de lo que es, ¡como si fuera Dios con mayúscula y no con minúscula! Ahora los que hemos sufrido sus maltratos tenemos que hacerle frente, pero no con nuestro propio poder sino con el poder del Dios Fuerte que satisfizo los requisitos divinos para librarnos de ese yugo opresor. Es que el Padre eterno en su infinita sabiduría descargó sobre los robustos hombros de su valiente Hijo la pesada y dura tarea de expulsar al invasor y así salvar al pecador. Esto no fue lo que propuso sino lo que dispuso nuestro Cacique celestial: que el Capitán de nuestra salvación muriera sin pecado propio alguno después de cargar en sus hombros no sólo el peso del madero en el que fue clavado sino también el peso del pecado de toda la humanidad, de modo que a nosotros no nos tocara más que aceptar a ese Campeón de nuestra redención como nuestro Salvador personal. Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 Alonso de Ercilla y Zúñiga, La araucana, pp. 16-19. 2 Rubén Darío, Poesía, 2a ed. (Caracas: Fundación Biblioteca Ayacucho, 1985), p. 175. 3 Jn 12:31

NOW PLAYING

Hombros de campeón

0:00 4:04

No transcript for this episode yet

We transcribe on demand. Request one and we'll notify you when it's ready — usually under 10 minutes.

MG Show MG Show The MG Show, hosted by Jeffrey Pedersen and Shannon Townsend, is a leading alternative media platform dedicated to uncovering the truth behind today’s most pressing political issues. Launched in 2019, the show has grown exponentially, offering unfiltered insights, comprehensive research, and real-time analysis. With a commitment to independent journalism and factual integrity, the MG Show empowers its audience with knowledge and encourages active participation in the political discourse. Ask A Spaceman Archives - 365 Days of Astronomy Ask A Spaceman Archives - 365 Days of Astronomy Podcasting Astronomy Every Day of the Year French Your Way Jessica: Native French teacher founder of French Your Way Boost your French listening skills and test your comprehension with this one of a kind series of podcasts. Get the chance to listen to a real conversation between native speakers talking at normal speed AND customise your learning experience through carefully designed sets of questions (2 levels of difficulty) available for download at www.frenchvoicespodcast.com. All interviews also come with the transcript. French teacher Jessica interviews native speakers of French from around the world who share a bit of their life and passion. Where else would you meet in one same place a French yoga teacher based in Melbourne, a soap manufacturer from Provence, or a couple cycling around the world? The Small Business Startup School – Business Notes | Financial Literacy | Retail Psychology – For Professionals & Entrepreneurs The Small Business Startup School Inc. Starting or buying a small business? While personal circumstances may vary, business patterns remain timeless. On The Small Business Startup School, we explore strategies, insights, and practical solutions to help entrepreneurs confidently navigate their journey.Hosted by Ola Williams—a retail entrepreneur, fintech founder, and financial coach with over two decades of experience—this podcast marries financial awareness and retail psychology with optimism to deliver actionable takeaways.Join us to learn, grow, and connect as we uncover the keys to business success.Let’s continue to learn together and be encouraged to keep on connecting!

Frequently Asked Questions

How long is this episode of Un Mensaje a la Conciencia?

This episode is 4 minutes long.

When was this Un Mensaje a la Conciencia episode published?

This episode was published on April 1, 2026.

What is this episode about?

¡Claro que no eran dioses! Eran mortales los intrusos porque padecían enfermedades y era fácil matarlos. Si los araucanos de Chile del siglo dieciséis hubieran sabido esto de antemano, no habrían sido tan fácil presa de los conquistadores ...

Can I download this Un Mensaje a la Conciencia episode?

Yes, you can download this episode by clicking the download button on the episode player, or subscribe to the podcast in your preferred podcast app for automatic downloads.
URL copied to clipboard!