EPISODE · Apr 1, 2015 · 5H 25M
Joshua ben Joseph
from Investigadores ParaPreClaros
La historia de Jesús de Nazareth, una revisión de su vida desde su nacimiento hasta su muerte, las tergiversaciones realizadas, credos y dogmas que lo convirtieron en una persona muy diferente, en un Dios...con todas sus consecuencias... Esenios Los esenios (del griego Essinoi, Esenios, Ossa) eran un movimiento judío, establecido probablemente desde mediados del siglo II a.C., tras la revuelta macabea y cuya existencia hasta el siglo I está documentada por distintas fuentes. Sus antecedentes inmediatos podrían estar en el movimiento hasideo, de la época de la dominación Seléucida (197 a 142 a. C.) Sobre el origen de la palabra esenios se han tejido varias hipótesis: puede provenir de la palabra "santos" en griego ossa, o ser una referencia a "los piadosos" hasidei, en arameo hesé. Escritos árabes se refieren a ellos como magaritas, "de las cuevas". Documentos Durante mucho tiempo fueron sólo conocidos por las referencias de autores antiguos, tales como Plinio el Viejo,2 Flavio Josefo,1 Filón, Dión Crisóstomo, Hipólito de Ostia y Epifanio de Constancia, aunque para algunos estudiosos, los esenios eran un grupo de ascetas que vivían aislados en comunidades separadas, probablemente la mayoría de los varios miles de miembros de la secta vivían en pueblos y ciudades1 y una importante comunidad esenia vivía en Jerusalén,3 en cuyas murallas se encontraba la "puerta de los esenios,4 que ha sido encontrada ya por los arqueólogos.3 La Comunidad Qumrán. Tras la revuelta Macabea (166-159 a. C.), que habían apoyado pero cuyos resultados finales no compartieron, se retiraron al desierto para "preparar el camino del Señor", bajo el mando de un nuevo líder, el Maestro de Justicia. Si alguien deseaba ser miembro de la comunidad (Yahad) debía ser instruido, aceptado y luego pasar dos años de prueba para ingresar definitivamente. A los que hacían el juramento y entraban en la comunidad se les exigía una vida entera de estudio de la Ley, humildad y disciplina. No volvían a jurar, pues estaban obligados a decir siempre la verdad. Sus bienes pasaban a ser parte de toda la comunidad y, al igual que los frutos del trabajo personal, se distribuían según las necesidades de cada uno, dejando una parte para auxiliar a pobres, viudas, huérfanos, mujeres solteras de edad, desempleados, forasteros y esclavos fugitivos que, sin ser integrantes de la comunidad, requirieran ayuda. Se imponía también la observancia de un estricto código de disciplina, cuya base era la corrección fraterna mutua.5 Por lo general, las mujeres no eran aceptadas dentro de la comunidad, y los hombres practicaban el celibato toda su vida,6 aunque según Josefo, una parte de los esenios sí permitían el matrimonio7 y entre las normas de Qumrán se reconoce claramente la opción de casarse,8 pero se exige monogamia estricta para todas las personas, incluso los reyes.9 Administraban la interpretación última de la Ley que había sido revelada a su fundador, a quien se hace referencia en sus escritos como el Maestro de justicia. Este personaje, del que se especula más gracias a los manuscritos del Mar Muerto, actuó hacia el 150 a. C. y se habría opuesto al Sumo Sacerdote Jonatán, hermano de Judas Macabeo, al considerar que había abandonado la fidelidad a Dios. Sus seguidores marcharon a Qumrán, sitio que los integrantes de la comunidad llamaron Damasco. La arqueología muestra que la ocupación de Qumrán fue intensa del 103 al 76 a. C., durante los reinados de Aristóbulo I y Alejandro Janeo, quienes persiguieron cruelmente a sus opositores. El esenismo no se limitó a Qumrán. Se sabe que en el siglo I en Jerusalén había un barrio esenio. Muchos esenios, unos 4.000, según Flavio Josefo, vivían en las ciudades, de una forma particular, pacifista, en comunidad de bienes, manifestando su doctrina. Según este autor, parte de los esenios no se casaban, pero otros por el contrario sí lo hacían. Entre estos últimos estaban los de Qumrán, que debían contraer matrimonio a la edad de 20 años. La comunidad de Qumrán se autosostenía con los trabajos agrícolas. En las ruinas es notable el número de depósitos de agua. Estos eran imprescindibles para las necesidades físicas de la comunidad en medio del desierto, pero también desempeñaban una parte importante de su ritual, que incluía numerosos lavados. Algunos han supuesto que, como los terapeutas egipcios, dentro de sus leyes y deberes los esenios eran vegetarianos, pero no hay absolutamente nada que indique tal cosa en los rollos de Qumrán. Se ha especulado con que Jesús de Nazaret y Juan el Bautista tenían relación con ellos o incluso pertenecían a la secta: "parece que Juan el Bautista y tal vez también Jesús y su familia fueron cercanos a esta comunidad. En cualquier caso, en los manuscritos de Qumrán hay múltiples puntos de contacto con el mensaje cristiano. No puede descartarse que Juan el Bautista viviera un tiempo en esta comunidad y haya recibido en ella, en parte, su formación religiosa".10 Entre ellos se ha querido ver el germen del cristianismo y Renán llegó a escribir que "el cristianismo fue en gran medida el esenismo triunfante".11 Quienes niegan la relación entre Jesús y los esenios citan una referencia en el evangelio de Juan 10:22-23, donde habla que Jesús asistió a la fiesta de la Dedicación o Jánuca, de la cual se cree que los esenios no participaban, por considerar dicha fiesta ilegal, ya que no era ordenada por la Tanaj. Sin embargo, Jesús estaba en Jerusalén desde dos meses antes, cuando había ido a la Fiesta de las Tiendas (Juan 7:2-10). Respecto a si Jesús perteneció a la congregación de los esenios o compartió sus puntos de vista, se sabe por los evangelios sinópticos que es posible que Jesús haya celebrado la Pascua en la fecha indicada en el calendario seguido en Qumrán, ya que los mismos indican claramente que la última cena fue una celebración de Pascua (Mateo 26:17-19, Marcos 14:12-16, Lucas 22:7-15) y además que la unción de Betania ocurrió dos días antes de la fiesta de los panes sin levadura y la Pascua (Marcos 14:1-9), mientras que el evangelio de Juan indica que la unción de Betania fue seis días antes de la Pascua (Juan 12:1) y Jesús murió el día anterior a la Pascua oficial (Juan 16:31).12 La Biblia, sin embargo, no menciona el término Esenio; tampoco se ha encontrado una fuente histórica en hebreo o arameo que designe a alguna comunidad o secta con el nombre griego de "Esenios", y los rollos de Qumrán usan designaciones como "comunidad de los santos", "congregación de los pobres" y "asamblea de los numerosos".13 Controversias En el siglo XIX, los esenios fueron popularizados por los escritos del espiritista Allán Kardec (1804-1869) y la teósofa Madame Blavatsky (1831-1891). Estudios divulgados entre 1995 y 2009, particularmente los relacionados con el profesor Norman Golb de la Universidad de Chicago14 y la Dra. Rachel Elior de la Universidad Hebrea de Jerusalén, sugieren que los manuscritos del Mar Muerto o rollos de Qumrán no fueron escritos por los Esenios, sino por sacerdotes saduceos expulsados del templo de Jerusalén. Para Elior, los Saduceos, una secta descendiente del sumo sacerdote Sadoc que ungió a Salomón como rey, son los verdaderos autores de los rollos de Qumrán, los mismos que pertenecieron al Templo y se trasladaron al Mar Muerto con la intención de protegerlos. Rachel Elior también afirma que los Esenios fueron introducidos por el historiador Flavio Josefo, mientras que no existe mención alguna de los Esenios en los manuscritos del Mar Muerto; a la vez que no se encuentra testimonio histórico de los Esenios en fuentes hebreas o arameas. Considera atípico que personas que hubiesen coexistido en vida comunitaria de forma parca y frugal –contrario a la ley de la Tora– no aparezcan mencionados en fuentes hebreas o griegas.15 La autoría saducea de los rollos del Mar Muerto ha sido refutada por varios expertos,16 ya que las reglas de Qumran y el Documento de Damasco exigen explícitamente la comunidad de bienes17 como requisito de ingreso,18 lo cual era opuesto a las prácticas saduceas. Los qumranitas se designaban como "los pobres", mientras los saduceos pertenecían a la crema de la sociedad rica y aristocrática.19 Aunque los autores de los rollos encontrados reclaman su origen sacerdotal y por tanto un origen común con los Saduceos, también denuncian que el Templo fue contaminado por la corrupción de los sacerdotes que quedaron allí, por lo cual es imposible que fueran estos últimos al huir quienes hayan preservado los rollos. Durante los años de control saduceo del Templo, del 134 al 76 a. C., bajo los reinados de Juan Hircano, Aristóbulo I y Alejandro Janneo, los autores de los rollos fueron severamente perseguidos, luego es claro que no eran saduceos, sino sus contradictores.19 La angelología,16 así como la insistencia de los diversos rollos en seguir el calendario solar del libro de los Jubileos y 1 Henoc, excluyen también la posibilidad de una autoría saducea. Según The Interpreter’s Dictionary of the Bible, los esenios eran aún más exclusivos que los fariseos y “a veces podían ser más farisaicos que estos mismos”. Sin embargo, mientras los fariseos, para salvar una propiedad, permitían que en sábado se sacara de un pozo a una res accidentada ("vosotros" Mateo 12:11), pero se oponían a curar a las personas en sábado, los esenios en cambio se oponían a rescatar una vaca de un pozo el sábado,20 pero a la vez si se trataba del accidente de una persona un sábado, exigían quitarse las ropas y rescatar con ellas a quien fuera que hubiera caído al agua, inmediatamente, el mismo sábado.21 (Documento de Damasco XI:12-15) Mesías del judaísmo Estrella de David El Mesías del judaísmo (?Mashíaj o Moshíaj), tradicionalmente hace referencia a un futuro líder, un rey judío proveniente de la línea davídica (es decir, un descendiente directo del David bíblico), quien será ungido y por consiguiente el ungido del pueblo de Israel, e investido para gobernar tanto al pueblo judío como al resto de la humanidad. Conocido como "Mashíaj Ben David", el rey en cuestión sería el segundo y último de los dos mesías esperados por el judaísmo. El primero, "Mashíaj Ben Yosef", junto con segundo (Mashíaj Ben David), estarían involucrados en la liberación del pueblo judío del exilio diaspórico y ello daría paso a la tan esperada Era Mesiánica, donde todas las naciones reconocen al Dios de Israel como soberano y reinan la paz y la justicia. Origen, naturaleza y funciones La creencia en un mesías hecho hombre (encarnado) no ha sido desde siempre parte del judaísmo. Los precursores de esta creencia fueron los fariseos ( perushím, herederos de los asideos), quienes se estableciero como grupo hacia el año 170 antes de la Era Común. Hoy en día las varias denominaciones judías tienen desacuerdos sobre esta creencia, especialmente acerca de la identidad y naturaleza del Mesías del judaísmo e incluso de sus funciones específicas en la redención de la humanidad. Tomo del Mishné Torá de Maimónides. Versión franco-alemana, c. 1200-1400. Metropolitan Museum of Art, Nueva York. Las ideas de Mesías y de Era Mesiánica son originalmente judías. La noción del Mesías del judaísmo se origina con los fariseos y es retomado en las escrituras de Maimónides, cuyas creencias sobre el Mesías están expresadas en su Mishné Torá.5 Allí se refiere a un rey judío, un líder humano aunque no divino,6 si bien estaría cercano a Dios, posiblemente como sucede en el caso de Moisés. También se menciona a dicho Mesías en las plegarias diarias de algunos "sidurim", ya que para Maimónides es uno de los fundamentos de la vida judía el creer "con fe completa" en el advenimiento del Mesías, quien garantizará las fronteras bíblicas de la Tierra Santa prometida en la Torá a Israel, así como también la protección del pueblo judío. Para algunas ramas minoritarias del judaísmo, especialmente la hasidí, el Mesías se manifestaría en la humanidad solo dadas ciertas condiciones, por lo cual cada generación generaría un "candidato" a ser el Mesías, quien asumiría tamaña condición solo si se cumplen los requisitos necesarios. Dicho Mesías se contaría entre 36 hombres justos a los que se conoce como Tzadikim (los "justos en plenitud"). Restauración del Templo Según la teología judía, con el advenimiento del Mesías, el Templo de Jerusalén será restaurado. De eso llegar a tener lugar, se tratará del Tercer Templo de Jerusalén.7 Para tal propósito en Israel se han delineado planos detallados e incluso una gran menorá. Proyecto contemporáneo para el Tercer Templo de Jerusalén basado en la visión de Ezequiel. Meir Leibush ben Yehiel Michal, 2010 Menorá inspirada por la antigua del Templo de Jerusalén. Inicialmente exhibida en el Cardo de Jerusalén (2007). The Temple Institute, Barrio judío de la ciudad vieja de Jerusalén.
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