Julio Ramón Ribeyro: La botella de chicha episode artwork

EPISODE · Jun 22, 2022 · 9 MIN

Julio Ramón Ribeyro: La botella de chicha

from Literatura

Voz: Manuel López Castilleja Música: Joaquín Rodrigo_Concierto Aranjuez - Adagio Youtube.com En una ocasión tuve necesidad de una pequeña suma de dinero y como me era imposible procurármela por las vías ordinarias, decidí hacer una pesquisa por la despensa de mi casa, con la esperanza de encontrar algún objeto vendible o pignorable. Luego de remover una serie de trastos viejos, divisé, acostada en un almohadón, como una criatura en su cuna, una vieja botella de chicha. Se trataba de una chicha que hacía más de quince años recibiéramos de una hacienda del norte y que mis padres guardaban celosamente para utilizarla en un importante suceso familiar. Mi padre me había dicho que la abriría cuando yo «me recibiera de bachiller». Mi madre, por otra parte, había hecho la misma promesa a mi hermana, para el día «que se casara». Pero ni mi hermana se había casado ni yo había elegido aún qué profesión iba a estudiar, por lo cual la chicha continuaba durmiendo el sueño de los justos y cobrando aquel inapreciable valor que dan a este género de bebidas los descansos prolongados. Sin vacilar, cogí la botella del pico y la conduje a mi habitación. Luego de un paciente trabajo logré cortar el alambre y extraer el corcho, que salió despedido como por el ánima de una escopeta. Bebí un dedito para probar su sabor y me hubiera acabado toda la botella si es que no la necesitara para un negocio mejor. Luego de verter su contenido en una pequeña pipa de barro, me dirigí a la calle con la pipa bajo el brazo. Pero a mitad del camino un escrúpulo me asaltó. Había dejado la botella vacía abandonada sobre la mesa y lo menos que podía hacer era restituirla a su antiguo lugar para disimular en parte las trazas de mi delito. Regresé a casa y para tranquilizar aún más mi conciencia, llené la botella vacía con una buena medida de vinagre, la alambré, la encorché y la acosté en su almohadón. Con la pipa de barro, me dirigí a la chichería de don Eduardo. —Fíjate lo que tengo —dije mostrándole el recipiente—. Una chicha de jora de veinte años. Sólo quiero por ella treinta soles. Está regalada. Don Eduardo se echó a reír. —¡A mí!, ¡a mí! —exclamó señalándose el pecho—. ¡A mí con ese cuento! Todos los días vienen a ofrecerme chicha y no sólo de veinte años atrás. ¡No me fío de esas historias! ¡Como si las fuera a creer! —Pero yo no te voy a engañar. Pruébala y verás. —¿Probarla? ¿Para qué? Si probara todo lo que traen a vender terminaría el día borracho, y lo que es peor, mal emborrachado. ¡Anda, vete de aquí! Puede ser que en otro lado tengas más suerte. Durante media hora recorrí todas las chicherías y bares de la cuadra. En muchos de ellos ni siquiera me dejaron hablar. Mi última decisión fue ofrecer mi producto en las casas particulares pero mis ofertas, por lo general, no pasaron de la servidumbre. El único señor que se avino a recibirme me preguntó si yo era el mismo que el mes pasado le vendiera un viejo burdeos y como yo, cándidamente, le replicara que sí, fui cubierto de insultos y de amenazas e invitado a desaparecer en la forma menos cordial. Humillado por este incidente, resolví regresar a mi casa. En el camino pensé que la única recompensa, luego de empresa tan vana, sería beberme la botella de chicha. Pero luego consideré que mi conducta sería egoísta, que no podía privar a mi familia de su pequeño tesoro solamente por satisfacer un capricho pasajero, y que lo más cuerdo sería verter la chicha en su botella y esperar, para beberla, a que mi hermana se casara o que a mí pudieran llamarme bachiller. Cuando llegué a casa había oscurecido y me sorprendió ver algunos carros en la puerta y muchas luces en las ventanas. No bien había ingresado a la cocina cuando sentí una voz que me interpelaba en la penumbra. Apenas tuve tiempo de ocultar la pipa de barro tras una pila de periódicos. —¿Eres tú el que anda por allí? —preguntó mi madre, encendiendo la luz—. ¡Esperándote como locos! ¡Ha llegado Raúl! ¿Te das cuenta? ¡Anda a saludarlo! ¡Tantos años que no ves a tu hermano! ¡Corre!, que ha preguntado por ti. Cuando ingresé a la sala quedé horrorizado. Sobre la mesa central estaba la botella de chicha aún sin descorchar. Apenas pude abrazar a mi hermano y observar que le había brotado un ridículo mostacho. «Cuando tu hermano regrese», era otra de las circunstancias esperadas. Y mi hermano estaba allí y estaban también otras personas y la botella y minúsculas copas pues una bebida tan valiosa necesitaba administrarse como una medicina. —Ahora que todos estamos reunidos —habló mi padre—, vamos al fin a poder brindar con la vieja chicha. —Y agració a los invitados con una larga historia acerca de la botella, exagerando, como era de esperar, su antigüedad. A mitad de su discurso, los circunstantes se relamían los labios. La botella se descorchó, las copas se llenaron, se lanzó una que otra improvisación y llegado el momento del brindis observé que las copas se dirigían a los labios rectamente, inocentemente, y regresaban vacías a la mesa, entre grandes exclamaciones de placer. —¡Excelente bebida! —¡Nunca he tomado algo semejante! —¿Cómo me dijo? ¿Treinta años guardada? —¡Es digna de un cardenal! —¡Yo que soy experto en bebidas, le aseguro, don Bonifacio, que como ésta ninguna! Y mi hermano, conmovido por tan grande homenaje, añadió: —Yo les agradezco, mis queridos padres, por haberme reservado esta sorpresa con ocasión de mi llegada. El único que, naturalmente, no bebió una gota, fui yo. Luego de acercármela a las narices y aspirar su nauseabundo olor a vinagre, la arrojé con disimulo en un florero. Pero los concurrentes estaban excitados. Muchos de ellos dijeron que se habían quedado con la miel en los labios y no faltó uno más osado que insinuara a mi padre si no tenía por allí otra botellita escondida. —¡Oh, no! —replicó—. ¡De estas cosas sólo una! Es mucho pedir Noté, entonces, una consternación tan sincera en los invitados, que me creí en la obligación de intervenir. —Yo tengo por allí una pipa con chicha. —¿Tú? —preguntó mi padre, sorprendido. —Sí, una pipa pequeña. Un hombre vino a venderla… Dijo que era muy antigua. —¡Bah! ¡Cuentos! —Y yo se la compré por cinco soles. —¿Por cinco soles? ¡No has debido pagar ni una peseta! —A ver, la probaremos —dijo mi hermano—. Así veremos la diferencia. —Sí, ¡que la traiga! —pidieron los invitados. Mi padre, al ver tal expectativa, no tuvo más remedio que aceptar y yo me precipité hacia la cocina. Luego de extraer la pipa bajo el montón de periódicos, regresé a la sala con mi trofeo entre las manos. —¡Aquí está! —exclamé, entregándosela a mi padre. —¡Hum! —dijo él, observando la pipa con desconfianza—. Estas pipas son de última fabricación. Si no me equivoco, yo compré una parecida hace poco. —Y acercó la nariz al recipiente—. ¡Qué olor! ¡No! ¡Esto es una broma! ¿Dónde has comprado esto, muchacho? ¡Te han engañado! ¡Qué tontería! Debías haber consultado. —Y para justificar su actitud hizo circular la botija entre los concurrentes, quienes ordenadamente la olían y después de hacer una mueca de repugnancia, la pasaban a su vecino. —¡Vinagre! —¡Me descompone el estómago! —Pero ¿es que esto se puede tomar? —¡Es para morirse! Y como las expresiones aumentaban de tono, mi padre sintió renacer en sí su función moralizadora de jefe de familia y, tomando la pipa con una mano y a mí de una oreja con la otra, se dirigió a la puerta de calle. —Ya te lo decía. ¡Te has dejado engañar como un bellaco! ¡Verás lo que se hace con esto! Abrió la puerta y, con gran impulso, arrojó la pipa a la calle, por encima del muro. Un ruido de botija rota estalló en un segundo. Recibiendo un coscorrón en la cabeza, fui enviado a dar una vuelta por el jardín y mientras mi padre se frotaba las manos, satisfecho de su proceder, observé que en la acera pública, nuestra chicha, nuestra magnífica chicha norteña, guardada con tanto esmero durante quince años, respetada en tantos pequeños y tentadores compromisos, yacía extendida en una roja y dolorosa mancha. Un automóvil la pisó alargándola en dos huellas; una hoja de otoño naufragó en su superficie; un perro se acercó, la olió y la meó.

Episode metadata supplied by the publisher feed · Published Jun 22, 2022

Embed this episode

NOW PLAYING

Julio Ramón Ribeyro: La botella de chicha

0:00 9:57

No transcript for this episode yet

We transcribe on demand. Request one and we'll notify you when it's ready — usually under 10 minutes.

No similar episodes found.

Desde el jardín Pauta Un viaje al corazón de la palabra en el jardín en que Cristián Warnken conversa con destacados referentes de la literatura, poesía, filosofía y música. Os 12 Trabalhos do Escritor - Escrita Criativa Os 12 Trabalhos do Escritor Episódios do Eis a Questão (apresentado por Anna Martino, Waldson Souza e Sol Coelho) e Os 12 Trabalhos do Escritor (apresentado por AJ Oliveira), podcasts que visam esclarecer o processo de produção literária para os que desejam contar suas histórias, desde a ideia até a publicação. Traz diversos convidados da literatura nacional para oferecer experiências e dicas para iniciantes. Quarta Capa Todavia Editora Todavia Nesta nova temporada, o Quarta Capa mudou! E mudou mesmo, tudo. A apresentadora e roteirista agora é a Tatiany Leite, do projeto Vá ler um Livro, que vai trazer pra mesa e para o microfone diversos autores, artistas e criadores para ter uma conversa despretensiosa e divertida sobre temas como arte, saúde mental, imigração e diversas outros, fazendo sempre um link, claro, com a literatura e suas sinopses presentes na quarta capa. Ah, e agora os episódios são quinzenais. ;) Contá Conmigo Camila Somos niñxs, docentes y familias de la Escuela 20 D.E.: 2 “Rosario Vera Peñaloza” que tienen muchas ganas de compartir lecturas de cuentos y poesías para disfrutar de la escucha durante estos días en casa. #Contáconmigo es una invitación a la lectura en voz alta, para sentirnos más cerca y que a través de nuestras voces se comparta buena literatura.

Frequently Asked Questions

How long is this episode of Literatura?

This episode is 9 minutes long.

When was this Literatura episode published?

This episode was published on June 22, 2022.

Can I download this Literatura episode?

Yes. Use the download control on the episode player to save the publisher-provided media file.
URL copied to clipboard!