EPISODE · Nov 13, 2016 · 5 MIN
La Contraeditorial de JM Ruiz nº 102-15 de noviemre de 2016
Queridos amigos, en el año 1998 el realizador danés Thomas Vinterberg, estrena la película titulada Celebración. En danés, Festen. El film es célebre, entre otras cosas, por ser la primera película del movimiento Dogma 95, que apuesta en todo momento por no recurrir al uso de la tecnología ni a ningún efecto especial. Dentro del ámbito deportivo, se habla de celebración para referirse a la manera de festejar un equipo la consecución, en un trofeo relevante, del título de campeón. A nivel individual, la celebración tras haber marcado un gol ha sufrido, desde hace un tiempo, una metamorfosis profunda. Antiguamente, los jugadores del equipo goleador se limitaban a abrazarse. Fruto de la lógica evolución del ser humano, el pichichi de turno no podía por menos que realizar una maniobra cada vez más innovadora, después de haber conseguido abrir la lata. Más propios de un espectáculo circense, el progreso trajo consigo una serie de espectaculares saltos mortales y volteretas. Un estilismo refinado se abrió paso cuando el arquero veía perforada su portería, y veía al perforante realizar la estética figura del arquero. La moda de los cambios anuales de equipajes, llegó de la mano de quitarse la camiseta tras conseguir un gol. Un acto, por otra parte, que animó a muchos hinchas a comenzar a ver a tutiplén, partidos de fútbol femenino cada semana. El fútbol moderno no sería lo mismo sin ver a los goleadores maltratando el banderín del saque de esquina, realizando un saludo militar, ejecutando un lance torero o interpretando una coreografía que para sí quisiera el ballet Zoom. En plena era espacial, los hay que despliegan horizontalmente sus brazos y corriendo como alma que lleva el diablo, dan la impresión de buscar desesperadamente una pista para despegar. Es evidente que todavía quedan vestigios de mala educación en los terrenos de juego. No es de recibo las celebraciones irrespetuosas acompañadas de indecorosas peinetas u obscenos cortes de manga. Pero, últimamente, lo que marca tendencia es autobesarse, ya sea el anillo, los dedos o la muñeca. Porque para una buena celebración, como decía Judas, no hay nada como un beso. Buenas tardes, y saludos cordiales.
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La Contraeditorial de JM Ruiz nº 102-15 de noviemre de 2016
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