EPISODE · Feb 26, 2016 · 4 MIN
La Contraeditorial de JMRuiz-1 de marzo de 2016-Número 81
Queridos amigos, como nos relata cada semana el otro Iker mientras va pilotando su nave, nuestro mundo se encuentra envuelto en grandes misterios. Yeti, el abominable hombre de las nieves, el monstruo del lago Ness, decenas de avistamientos de ovnis, o cuantas clases de invertebrados habitan bajo el tupé de Donald Trump, son sólo meros ejemplos de algunos de los enigmas que rodean a los humanos y a los búlgaros. Pero, si un asunto me tiene sobre Pascuas y me resulta del todo inexplicable, es el que concierne a mi señora esposa. Ella, que alberga unos nucléolos prominentes que facilitan una alta actividad transcripcional del tipo celular. Ella, que posee una lámina nuclear muy desarrollada, con un diámetro que se corresponde con una ingente acumulación de proteínas ricas en aminoácidos. Ella, que disfruta de un notable orgánulo, al estar el pericarion lleno de ribosomas libres y adheridos al retículo rugoso. Ella, que acumula cientos de núcleos craneales motores que le permiten diferenciar tranquilamente, las dendritas y los axones instalados en el neurópilo. Ella, con la de partidos que tuvo que ver de pequeña en casa de su padre, y con los que llevamos vistos juntos en nuestro nido de amor, no logro entender como todavía sigue sin tener clara la regla número 11 del Reglamento. Pero ¿es que resulta tan dificil entender cuando un jugador está en fuera de juego? Si ya le he explicado mil veces, que se produce cuando el jugador atacante se encuentra más cerca de la línea opuesta que el balón y el penúltimo adversario tratando de sacar ventaja de esta posición, de manera que se involucre en la jugada ya sea interfiriendo en el juego, siempre y cuando el balón no haya sido tocado por última vez por un jugador contrario, ni salga despedido tras tocar el palo porque se considera una segunda jugada no intencionada, o bien, si el esférico se recibe directamente de un saque de banda, de puerta, o de esquina, o que el jugador se encuentre dentro de su propio campo. Pero, lo que más me duele es su despiadado e inmisericorde ataque por mi natural desconocimiento de los botones de la lavadora, sin que tan siquiera tenga en cuenta que mi única neurona que tengo alojada en el soma, está provista de una simple célula interior postsináptica que es completamente indiferente a los estímulos gabaérgicos, y que la pobre se encuentra más sola que el delantero centro de la selección andorrana en el área contraria. Buenas tardes, y saludos unicelulares. © 2016 Microsoft Términos Privacidad y cookies Desarrolladores Español
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