EPISODE · Apr 24, 2016 · 5 MIN
La Contraeditorial de JMRuiz-26 de abril de 2016-Número 87
Queridos amigos, esta semana, nuestro programa divulgativo sobre grandes personajes injustamente olvidados, desdeñados y ninguneados por la Historia, está dedicado a la notable figura de un estudioso de la música, la astronomía, las matemáticas, la cosmología, la filosofía y la teología. Marin Mersenne nació en el seno de una familia muy camp, muy campesina, un 8 de septiembre de 1588, en la población de Oizé. Mañana, ezpero que también. Su padre, que se dedicaba a la recolección de frutas y verduras, deseaba que su hijo hiciera una buena carrera, por lo que decidió educarlo en Le Mans. Con 16 abriles, el joven estudioso llegó a la escuela jesuita de La Flèche, como una ídem, donde conoció y frecuentó la amistad de René Descartes. Por el contrario, nunca se le llegó a ver confraternizar con la Compañía de Jesús. Después de un intenso y duro entrenamiento, a la edad de 22 años consigue entrar de titular en la Orden de los Mínimos, quienes toman el nombre de su vocación de humildad, como debe hacer todo buen cristiano. Al año siguiente, decide vestirse de negro y toma los hábitos en París, debutando en la parroquia de Saint Germain. Tras concluir con sus estudios de filosofía y teología, desempeña una ejemplar labor educadora en Nevers, dónde llegará a convertirse en todo un referente como en su día era para el Barça, Carlos Rexach. Allí, uno de sus estudiantes, Hilarión de Coste, se convertirá a precio de ídem, en su biógrafo oficial. Desde allá, viaja a Lieja y luego a Bastogne. De regreso a Lieja, descubre y organiza la clásica cycloide. El monje regresa a París en 1620, al ser fichado por el convento de L’Annonciade, un selecto monasterio que establece unos estándares muy rígidos para formar parte de su equipo. Aprovecha ese tiempo para estudiar matemáticas y música, pasando a formar parte junto a Pascal, Roberval, Descartes y De Peiresc de la mejor delantera científica de una selección francesa. Visitó Italia en 3 ocasiones, en las temporadas 1640, 1641 y 1645. A su llegada en esta última a los muelles de Ostia, un grupo de exaltados armados con bengalas le reciben con cánticos de Marin vete ya, vete, vete ya. Los tiffosi se encuentran muy molestos con la reciente publicación de su obra La verdad de las ciencias contra los escépticos y los pirlónicos. Mersenne fue un ilustre estudioso de la música. Investigó diversos instrumentos y son famosos sus diseños de órganos portátiles que realizaba, mientras mordisqueaba una manzana. Sus experimentos sobre tubos sonoros son la precuela para la fabricación en serie de las vuvuzelas, que tan dulcemente amenizaron el fantástico Mundial de Sudáfrica. Hoy en día, su nombre es recordado por los números primos de Mersenne. Es curioso que, sin llegar a ser principalmente un matemático, llegó a encontrar una fórmula para todos los primos. Porque si algo tenía claro Marin Mersenne, es que a su familia no la tocaba ni Dios. Buenas tardes, y saludos cordiales.
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